Abordar las inquietudes que las personas embarazadas podrían tener acerca de la seguridad de la vacuna contra la influenza

Información y directrices para proveedores de atención médica

Los proveedores de atención médica de las personas embarazadas juegan un papel esencial en cuanto al asesoramiento de las pacientes respecto de cómo proteger su salud y la de sus bebés en gestación contra varias amenazas, incluida la influenza. Esta página contiene datos acerca de la influenza y la vacunación contra la influenza durante el embarazo y ofrece una guía sobre cómo responder a las inquietudes de las pacientes respecto de la vacunación contra la influenza.

Antecedentes

Es más probable que la influenza cause enfermedades graves que deriven en hospitalización en personas embarazadas que en personas en edad reproductiva que no están embarazadas. La influenza también puede ser nociva para el bebé en gestación. Un síntoma común de la influenza puede ser la fiebre, la cual se ha asociado en algunos estudios a defectos en el tubo neural y otros resultados adversos para el bebé en gestación. Vacunarse durante el embarazo también puede ayudar a proteger al bebé de la influenza después de nacer (porque los anticuerpos se transmiten de la persona embarazada al bebé en desarrollo durante el embarazo). Las personas que se vacunan contra la influenza durante el embarazo o el periodo de lactancia también generan anticuerpos contra la influenza que pueden compartir con sus bebés a través de la leche materna.

Una vacuna contra la influenza es la mejor protección contra la enfermedad

Recibir la vacuna contra la influenza es la primera medida que puede tomar una persona —y la más importante— para protegerse de la influenza y sus posibles complicaciones graves. Las personas embarazadas deberían recibir la vacuna inyectable contra la influenza en vez de la vacuna contra la influenza en atomizador nasal. Un estudio del 2013 demostró que durante las temporadas de influenza 2010-2011 y 2011-2012 la vacunación redujo el riesgo de influenza en las personas embarazadas en hasta un 50 %. Estos resultados concuerdan con el rango general de eficacia estimada de la vacuna contra la influenza en adultos de 18-64 años. Un estudio del 2018 reveló que vacunarse contra la influenza reducía el riesgo de hospitalización por influenza de una persona embarazada en promedio en un 40 %. Las personas embarazadas que reciben la vacuna contra la influenza también ayudan a proteger a sus bebés de la influenza durante los primeros meses de vida, cuando son demasiado pequeños para vacunarse. Hay un listado de los estudios recientes en beneficios de la vacunación contra la influenza para personas embarazadas. Por lo general, septiembre y octubre son buenos momentos para vacunarse cada año. También se puede considerar vacunar en forma temprana en julio o agosto a las personas que están cursando el tercer trimestre de embarazo durante esos meses.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP) de los CDC y el American College of Obstetricians and Gynecologists recomiendan que todos los adultos se vacunen anualmente contra la influenza y que las personas que están o estarán embarazadas durante la temporada de influenza reciban la vacuna inactivada contra la influenza (las personas embarazadas no deben recibir la vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados) apenas esté disponible. Se han administrado millones de dosis de la vacuna contra la influenza de manera segura durante más de 75 años, incluidas las personas embarazadas. Varios ensayos clínicos, estudios de observación y datos de los sistemas de informes de seguridad de la vacuna han demostrado sistemáticamente la seguridad de la vacunación contra la influenza durante el embarazo.

Vacunarse contra la influenza durante el embarazo no aumenta el riesgo de abortos espontáneos o muerte fetal

El proyecto Vaccine Safety Datalink (VSD) de los CDC realizó uno de los estudios más extensos que examina la vacunación contra la influenza y el riesgo de abortos espontáneos. El estudio abarcó tres temporadas de influenza (2012-13, 2013-14, 2014-15) para detectar cualquier aumento del riesgo de aborto espontáneo entre las personas embarazadas que recibieron la vacuna contra la influenza durante el embarazo. El estudio demostró que no hay mayor riesgo de abortos espontáneos asociado a la vacunación contra la influenza durante el embarazo. Este estudio fue un seguimiento de un estudio más reducido que había sugerido la posibilidad de que las personas embarazadas que recibieron la vacuna contra la influenza con el componente H1N1 por dos años consecutivos tenían un mayor riesgo de sufrir abortos espontáneos. Los resultados más recientes de este estudio de mayor envergadura demostró que la vacunación contra la influenza era segura para personas embarazadas y sus bebés en gestación, y respaldan la recomendación actual del ACIP de vacunarse contra la influenza en cualquier momento durante el embarazo. Otro estudio del proyecto VSD (Panagiotakopoulos et al. 2020) analizó el riesgo de nacimientos de bebés sin vida (las muertes fetales ocurrieron después de la semana 20 de gestación) en mujeres embarazadas que recibieron la vacuna contra la influenza y no detectó ningún aumento del riesgo de este evento en quienes recibieron la vacuna contra la influenza.

Los estudios previos que respaldan la seguridad de la vacunación contra la influenza en personas embarazadas incluyen:
  1. Las revisiones de los informes del Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas(VAERS) (Moro et al, 2011Moro et al, 2017 no encontraron patrones poco comunes o inesperados de las complicaciones durante el embarazo ni resultados adversos en el feto asociados a las vacunas contra la influenza.
  2. Al usar los datos del proyecto VSD, un estudio (Irving et al, 2013) demostró que las personas embarazadas no corren mayor riesgo de aborto espontáneo por haberse vacunado contra la influenza en las temporadas de influenza 2005-06 o 2006-07.
  3. Un estudio que utilizó datos del proyecto VSD (Kharbanda et al, 2013) no encontró un incremento del riesgo de sufrir eventos obstétricos adversos, como corioamnionitis, preeclampsia, hipertensión gestacional, en personas embarazadas que hayan sido vacunas contra la influenza entre el 2002 y el 2009, en comparación con las personas embarazadas que no fueron vacunadas.
  4. Un estudio del proyecto VSD (Nordin et al, 2014) comparó a las personas embarazadas que se vacunaron contra la influenza durante las temporadas de influenza 2004-05 y 2008-09 con la misma cantidad de embarazadas que no se vacunó. Según el estudio, los índices de parto prematuro o bebés pequeños según la edad gestacional fueron similares para ambos grupos.
  5. Un vasto estudio realizado en agosto del 2017 con datos de VSD  arrojó que los bebés nacidos de personas que recibieron la vacuna durante el primer trimestre no mostraron mayor riesgo de tener defectos congénitos graves.

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