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Vacunación contra la influenza y posible señal de seguridad

Información y directrices para proveedores de atención médica

Los proveedores de atención médica de mujeres embarazadas tienen un papel fundamental en el asesoramieno de sus pacientes sobre cómo protegerse ellas mismas y a sus bebés en gestación contra muchas amenazas, entre ellas la influenza. Esta hoja informativa contiene datos sobre la influenza y la vacunación contra la influenza durante el embarazo, y brinda además directrices sobre cómo responder a las inquietudes de las pacientes sobre la vacunación contra la influenza. 

Antecedentes

La influenza puede resultar peligrosa para las mujeres embarazadas y para sus bebés gestantes. Una cantidad de estudios han demostrado que la vacunación contra la influenza puede proteger a las mujeres embarazadas y a sus bebés. Debido a que las mujeres embarazadas tienen un alto riesgo de presentar complicaciones graves por la influenza, se les recomienda vacunarse contra la enfermedad durante cualquier trimestre de su embarazo.  Durante décadas se han administrado millones de vacunas contra la influenza, incluso a mujeres embarazadas, con un buen registro de seguridad. Si bien existe una gran cantidad de evidencia que indica que es seguro vacunarse contra la influenza durante el embarazo; los datos son limitados respecto del primer trimestre.

Una posible señal de seguridad respecto a la vacunación contra la influenza durante el embarazo

Un estudio financiado por los CDC determinó que las mujeres vacunadas en las primeras etapas de su embarazo con una vacuna contra la influenza con el componente de la pandemia H1N1 (H1N1pdm09) y que también se habían vacunado la temporada anterior con una vacuna contra la influenza con el componente H1N1pdm09 tenían un mayor riesgo de sufrir un aborto espontáneo durante los 28 días posteriores a la vacunación. Si bien la mayoría de los abortos espontáneos se produjeron durante el primer trimestre, muchos otros ocurrieron durante el segundo trimestre.  La edad gestacional media al momento del aborto espontáneo fue de 7 semanas. Este estudio no cuantifica el riesgo de aborto espontáneo y tampoco demuestra que la vacuna contra la influenza haya sido la causa de dicho aborto. Los Estudios preliminares no han encontrado la relación entre la vacunación contra la influenza y el aborto espontáneo.  Existe una investigación en curso destinada a estudiar en mayor profundidad este tema entre mujeres embarazadas que podían recibir la vacuna contra la influenza durante las temporadas de influenza 2012-13 a 2014-15. Se anticiparán los resultados a finales del 2018 o en el 2019.

Recomendación de los CDC

Los CDC y su Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP, por sus siglas en inglés) tienen conocimiento de esta información, que fue presentada primero al ACIP durante una reunión pública en junio del 2015. Al momento, los CDC y el ACIP no han cambiado la recomendación respecto a la vacunación contra la influenza de mujeres embarazadas.  Se recomienda que las mujeres embarazadas reciban la vacunación contra la influenza durante cualquier trimestre de su embarazo debido al peligro que significa la influenza para ellas y ya que la vacuna contra la influenza puede evitarles el contagio. 

las directrices de los CDC

Como siempre, las decisiones sobre el cuidado de la salud deben ser el resultado de un diálogo constante entre el proveedor y la paciente.  Los CDC recomiendan que toda mujer embarazada que tenga preguntas sobre la vacunación consulte con su proveedor de atención médica.  Los proveedores deberán usar su criterio clínico basado en diferentes factores, incluido el estado de salud de la paciente, la actividad de influenza a nivel local y los beneficios con relación a los posibles riesgos que pueda tener la vacunación contra la influenza, para decidir si corresponde o cuándo corresponde vacunar a su paciente. 

Detalles del estudio

Título del artículo: Asociación del aborto espontáneo con la recepción de la vacuna inactivada contra la influenza con el componente H1N1pdm09 en 2010-11 y 2011-12.

  • Se trató de un estudio de "casos y controles": se compararon las mujeres que habían sufrido un aborto espontáneo con un grupo de control de mujeres embarazadas que no lo sufrieron. 
  • Los investigadores compararon a 485 mujeres de entre 18 y 44 años que sufrieron un aborto espontáneo (casos) con 485 mujeres embarazadas de entre 18 y 44 años que no sufrieron aborto (controles) para determinar la probabilidad de que las mujeres que sufrieron aborto espontáneo hayan sido vacunadas contra la influenza en las temporadas 2010-11 o 2011-12, de 1 a 28 días anteriores a la fecha del aborto.
    • Tanto los casos como los controles tenían embarazos confirmados según el registro médico.  Los casos sufrieron abortos espontáneos confirmados a través de la revisión de informes médicos.
    • Se compararon los casos con los controles que pertenecieran al mismo grupo etario (menores de 30 años o de 30 o más años), que hubieran tenido aproximadamente la misma fecha de última menstruación y que estuvieran inscriptos en el mismo plan de atención médica.
  • En este estudio se utilizaron datos de seguridad de la vacuna recopilados durante el proyecto Vaccine Safety Datalink (VSD).
    • El proyecto VSD constituye una colaboración entre las Oficinas para la seguridad de las inmunizaciones (ISO, por sus siglas en inglés) de los CDC y varias organizaciones de servicios de salud en los Estados Unidos. 
    • El VSD utiliza información electrónica relacionada con la salud de más de 9 millones de personas, aproximadamente un 3 % de la población de los Estados Unidos.
  • Dicha información relacionada con la salud incluye características demográficas, vacunaciones y resultados médicos. 
  • El estudio tiene algunas limitaciones. Por ejemplo: 
    • En el estudio se analizaron datos de una pequeña cantidad de mujeres dentro de un subgrupo que recibió la vacuna con el componente H1N1 en años consecutivos. Las pequeñas cantidades del estudio podrían haber producido resultados poco precisos. 
    • Es posible que las mujeres que tienen mayor riesgo de sufrir un aborto espontáneo también pudieran haber recibido la vacuna contra la influenza.  Estas condiciones podrían haber hecho a las mujeres más propensas a sufrir un aborto espontáneo. 
    • Muchos abortos espontáneos suceden en las primeras etapas del embarazo y pueden no requerir la atención médica.  Se desconoce el impacto de los abortos espontáneos no identificados sobre los resultados del estudio. 
      • Las vacunaciones contra la influenza podrían haber sido registradas de manera incompleta debido a la posibilidad de que algunas mujeres se hayan vacunado en otros ámbitos.  Se desconoce el posible impacto de las vacunaciones no identificadas.  Sin embargo, este efecto no puede ser la causa de la asociación observada si las vacunaciones no identificadas ocurrieron con frecuencia similar en casos y controles. 
    • Este fue un estudio de casos y controles en el que se calculó un índice de probabilidad de vacunaciones entre mujeres que habían sufrido un aborto espontáneo y mujeres que no lo sufrieron.  El estudio no calculó el riesgo de aborto espontáneo posterior a la vacunación contra la influenza.  Por consiguiente, los resultados no pueden utilizarse para calcular las probabilidades de aborto espontáneo en mujeres embarazadas que hayan recibido vacunaciones contra la influenza con el componente H1N1 durante dos años consecutivos. 
    • Finalmente, se desconoce cuántas mujeres en el estudio sabían que estaban embarazadas al momento de la vacunación. 

Las mujeres embarazadas y la vacuna contra la influenza

Es más probable que la influenza cause enfermedades graves en las mujeres embarazadas que en mujeres en edad reproductiva que no estén embarazadas. Los cambios que se producen en el sistema inmunitario, el corazón y los pulmones durante el embarazo (y hasta dos semanas después del parto) hacen que las mujeres embarazadas sean más propensas a desarrollar una enfermedad grave a causa de la influenza que pueda requerir de una hospitalización. La influenza también puede ser nociva para el bebé en gestación. Un síntoma de la influenza común es la fiebre que puede estar asociada a defectos del tubo neural y otros resultados adversos para el bebé en gestación. Además, la vacuna contra la influenza ayuda a proteger al bebé después del nacimiento. (La madre transmite anticuerpos al bebé en gestación durante el embarazo).

Una vacuna contra la influenza es la mejor protección contra la enfermedad

Recibir la vacuna contra la influenza es la primera medida y la más importante para la protección contra la influenza. Las mujeres embarazadas deberían recibir la vacuna inyectable contra la influenza en vez de la vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados o LAIV, también conocida como vacuna contra la influenza en atomizador nasal. Las vacunas contra la influenza que se administran durante el embarazo ayudan a proteger contra la influenza tanto a la madre como al bebé. Está demostrado que la vacunación reduce el riesgo de una infección respiratoria aguda asociada a la influenza en las mujeres embarazadas a la mitad. Un estudio del 2018 reveló que el hecho de recibir la vacuna inyectable contra la influenza reduce aproximadamente un 40 por ciento el riesgo de hospitalización de mujeres embarazadas a causa de la influenza. Las mujeres embarazadas que se vacunan contra la influenza también están ayudando a proteger a sus bebés y evitar que contraigan la enfermedad durante los primeros meses posteriores al nacimiento, cuando son demasiado pequeños para vacunarse. Hay una lista de recientes estudios sobre los beneficios de la vacunación contra la influenza para mujeres embarazadas disponible.

Estudios previos que respaldan la seguridad de la vacunación contra la influenza durante el embarazo

  1. Una revisión de los informes para el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS)  (Moro et al, 2011) no encontró patrones poco comunes o inesperados de informes sobre complicaciones durante el embarazo o resultados adversos en el feto que relacionen a las mujeres embarazadas y las vacunas inyectables contra la influenza.
  2. Un estudio que utilizó VSD datos (Irving et al, 2013) demostró que las embarazadas no corren mayor riesgo de perder el embarazo por haberse administrado una de las vacunas contra la influenza en las temporadas 2005-06 o 2006-07.
  3. Un estudio que utilizó datos del proyecto VSD ((Kharbanda et al, 2013) ) no encontró un incremento del riesgo de sufrir eventos obstétricos adversos (como corioamnionitis, preeclampsia, hipertensión gestacional) en mujeres embarazadas que hayan sido vacunas contra la influenza entre el 2002 y el 2009, en comparación con mujeres embarazadas que no fueron vacunadas.
  4. Un estudio del proyecto VSD (Nordin et al, 2014) hizo una comparación entre mujeres embarazadas que recibieron la vacuna inyectable contra la influenza y un número equivalente de mujeres embarazadas que no la recibieron durante las temporadas 2004-05 y 2008-09. Este estudio no encontró diferencias entre los dos grupos en materia de índices de parto prematuro o bebés pequeños según la edad gestacional.
  5. Un vasto estudio realizado en agosto del 2017 con datos de VSD  arrojó que los bebés de mujeres que recibieron la vacuna inyectable contra la influenza durante el primer trimestre no mostraron mayor riesgo de tener hijos con defectos congénitos graves.

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