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Actualización importante: establecimientos de atención médica
Los CDC han actualizado algunas de las formas de operar los sistemas de atención médica de manera efectiva en respuesta a la vacunación contra el COVID-19. Conozca más
Para tener la máxima protección contra la variante delta y evitar contagiar a los demás, vacúnese lo antes posible y use una mascarilla en público si se encuentra en espacios cerrados en un área con transmisión sustancial o alta.
ACTUALIZACIÓN
Dada la nueva evidencia sobre la variante B.1.617.2 (Delta), los CDC actualizaron la guía para personas totalmente vacunadas. Los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los maestros, miembros del personal, estudiantes y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación. Los niños deberían retomar las clases presenciales a tiempo completo en otoño con la implementación de estrategias de prevención estratificadas.
ACTUALIZACIÓN
La Casa Blanca anunció que todos los viajeros internacionales que ingresan a los Estados Unidos deberán estar vacunados y este requisito comenzará a regir a partir del 8 de noviembre de 2021. Para poder ingresar a los Estados Unidos, se aceptarán las vacunas aprobadas o autorizadas por la FDA y las vacunas incluidas en la lista de uso de emergencia de la OMS. Hay más información disponible aquí

Ventilación en edificios

Ventilación en edificios
Actualizado el 2 de junio del 2021

Resumen de los cambios recientes

  • Se agregó una nueva pregunta frecuente sobre barreras protectoras y ventilación.

Ver cambios anteriores

Los CDC recomiendan implementar un enfoque estratificado para reducir las exposiciones al SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Este enfoque incluye utilizar múltiples estrategias de mitigación, entre ellas mejoras en la ventilación del edificio, para reducir la propagación de la enfermedad y disminuir el riesgo de exposición. Además de las mejoras en la ventilación, el enfoque estratificado incluye el distanciamiento físicoel uso de mascarillas, la higiene de manos y la vacunación.

Las partículas virales del SARS-CoV-2 se propagan entre personas con mayor facilidad en espacios cerrados que al aire libre. A menudo, la concentración de partículas virales en interiores es más alta que en espacios al aire libre, donde incluso una suave brisa puede reducir rápidamente las concentraciones. Al estar en espacios cerrados, las estrategias de mitigación en materia de ventilación pueden ayudar a reducir la concentración de partículas virales. Cuanto más baja es la concentración, menores probabilidades hay de que las partículas virales sean inhaladas hacia los pulmones (posiblemente reduciendo la dosis inhalada), entren en contacto con los ojos, nariz y boca, o se precipiten desde el aire para acumularse sobre las superficies. Las prácticas e intervenciones de ventilación con fines de protección pueden reducir las concentraciones de partículas transportadas por el aire y disminuir la dosis viral total para los ocupantes.

En la mayoría de los casos, la reocupación de un edificio durante la pandemia del COVID-19 no debería requerir el uso de nuevos sistemas de ventilación en el lugar. Sin embargo, las actualizaciones o mejoras en el sistema de ventilación pueden aumentar el ingreso de aire limpio y diluir los posibles contaminantes. Consulte con profesionales expertos en sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado cuando considere cambiar los sistemas y equipos. Los edificios que proporcionaban una calidad de aire en interiores saludable y conforme al código correspondiente antes de la pandemia pueden mejorarse para permitir la ocupación durante la pandemia al utilizar intervenciones menos costosas. A continuación encontrará una lista de intervenciones de ventilación que pueden ayudar a reducir la concentración de partículas virales en el aire. Representan una lista de "herramientas de la caja de herramientas de mitigación", cada una de las cuales puede resultar eficaz para reducir el nivel de riesgo. La decisión de implementar varias herramientas al mismo tiempo concuerda con el enfoque estratificado de los CDC y aumentará el nivel total de eficacia de las intervenciones de ventilación. Estas intervenciones de ventilación pueden reducir el riesgo de exposición al virus y disminuir la propagación de la enfermedad, pero no eliminarán el riesgo por completo.

Aunque la lista de herramientas puede aplicarse de forma universal a diferentes entornos cerrados, implementarla en distintos tipos de edificios, ocupaciones y actividades bajo cambios ambientales y estacionales puede ser una tarea compleja. La combinación específica de herramientas elegidas para usar en un momento determinado puede variar. El propietario o administrador del edificio (luego de consultar a un especialista según sea necesario) es quien deberá identificar qué herramientas son las adecuadas para cada edificio a lo largo del año. Además de los edificios, los vehículos —entre ellos, el transporte público como autobuses, subterráneos, trenes, autobuses escolares, y vehículos de carpooling y uso compartido— también son áreas donde se pueden aplicar mejoras en materia de ventilación para reducir la propagación del virus y disminuir el riesgo de exposición.

Herramientas para mejorar la ventilación

Algunas de las siguientes intervenciones se basan en la guía elaborada por la American Society of Heating, Refrigerating, and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE) denominada Guía para operaciones en edificios durante la pandemia del COVID-19 ícono de pdf[78 KB, 3 páginas]ícono de sitio externo. No todas las intervenciones funcionarán en todas las situaciones. Tenga precaución en áreas altamente contaminadas al aumentar la ventilación de aire del exterior.

Las siguientes son herramientas para identificar formas de mejorar la ventilación:

  • Aumentar la introducción de aire del exterior:
    • Abra los reguladores de aire del exterior más allá de la configuración mínima para reducir o eliminar la recirculación de aire del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Si el clima es templado, esto no afectará el confort térmico ni la humedad. Sin embargo, puede ser difícil implementar esto con clima frío, caluroso o húmedo, y es posible que deba consultar a un profesional experimentado en HVAC.
    • Abra puertas y ventanas, cuando las condiciones climáticas lo permitan, para aumentar el flujo de aire del exterior. No abra las puertas y ventanas si hacerlo representa un riesgo de salud o seguridad (p. ej., riesgo de caer, riesgo de provocar síntomas de asma) para los ocupantes del edificio. Incluso una ventana apenas abierta puede incorporar aire beneficioso del exterior.
  • Usar ventiladores para potenciar la efectividad de las ventanas abiertas:
    • Para lograrlo de manera segura, es importante tener en cuenta la ubicación de los ventiladores, la cual dependerá de la configuración de la habitación. Evite ubicar los ventiladores de manera tal que puedan provocar que el aire contaminado fluya directamente de una persona a otra (vea las preguntas frecuentes a continuación acerca del uso de ventiladores en espacios cerrados). Una estrategia útil es usar un ventilador de ventana, ubicado de manera segura en una ventana, para extraer el aire de la habitación hacia el exterior. Esto ayudará a incorporar aire puro a la habitación a través de las ventanas y puertas abiertas sin generar corrientes de aire muy fuertes. Es posible obtener resultados similares en establecimientos más grandes mediante el uso de otros sistemas de ventilación, como ventiladores de hastial y ventiladores de techo.
  • Garantizar que los sistemas de ventilación funcionen correctamente y propicien una calidad de aire aceptable en el interior de acuerdo al nivel de ocupación de cada espacio.
  • Equilibrar o adaptar los sistemas de HVAC para aumentar el flujo total de aire hacia los espacios ocupados cuando sea posible.
  • Apagar los controles de ventilación a demanda (DCV, por sus siglas en inglés) que reducen el suministro de aire con base en la ocupación o temperatura durante los horarios de ocupación. En casas y edificios donde el funcionamiento del ventilador de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado puede controlarse desde el termostato, configure el ventilador en la posición "encendido" en lugar de "automático", lo que hará que el ventilador funcione de manera continua, incluso cuando no sea necesaria la calefacción o el aire acondicionado.
  • Mejorar la filtración central del aire:
    • Aumente el modo de filtración de aireícono de sitio externo hasta la configuración más alta posible sin reducir significativamente el flujo de aire. Aumentar la eficiencia de filtración es sumamente útil cuando las opciones para mejorar el suministro de aire del exterior son limitadas.
    • Asegúrese de que los filtros de aire tengan el tamaño adecuado y estén dentro de su vida útil de servicio recomendada.
    • Inspeccione la carcasa y los portafiltros para garantizar un ajuste adecuado del filtro y reducir al mínimo el flujo de aire que pasa alrededor, en lugar de a través, del filtro.
  • Garantizar que los extractores de aire de los baños funcionen con capacidad total cuando el edificio está ocupado.
  • Inspeccionar y mantener la ventilación con extractor en áreas como cocinas, zonas de preparación de comidas, etc. Ponga en funcionamiento estos sistemas siempre que estos espacios estén ocupados. Poner los equipos en funcionamiento incluso cuando el espacio no está ocupado aumenta la ventilación total dentro del edificio ocupado.
  • Usar sistemas portátiles de ventilación/filtración de alta eficiencia para partículas (HEPA) para ayudar a optimizar la purificación del aire (especialmente en áreas de mayor riesgo, como consultorios de enfermería o espacios habitados por personas con mayor probabilidad de tener COVID-19 y/o mayor riesgo de contraer COVID-19). Vea las siguientes preguntas frecuentes acerca de los filtros HEPA y los purificadores de aire portátiles HEPA. (Nota: También existen purificadores de aire portátiles que utilizan filtros con una eficiencia menor a la de los filtros HEPA y pueden contribuir a purificar el aire en espacios cerrados. No obstante, deberían estar claramente identificados como unidades no HEPA).
  • Generar flujo de aire desde los espacios limpios a los menos limpios al evaluar y reposicionar, según sea necesario, las rejillas de suministro de aire, las rejillas de aire de escape y/o los ajustes de las compuertas. Vea las siguientes preguntas frecuentes sobre el Flujo de aire direccional. Esta recomendación es fácil de implementar cuando el suministro y los puntos de escape están ubicados en un sistema de rejillas de techo.
  • Usar irradiación germicida ultravioleta (UVGI, por sus siglas en inglés) como tratamiento complementario para inactivar el SARS-CoV-2 cuando las opciones para aumentar la ventilación y filtración del aire de los ambientes son limitadas. Los sistemas UVGI superiores ícono de pdf[6.1 MB, 87 páginas] permiten purificar el aire dentro de espacios ocupados, y los sistemas UVGI de ducto ayudan a optimizar la filtración del aire dentro de los sistemas centrales de ventilación.
  • En espacios no residenciales, encienda el sistema de HVAC en la configuración de ingreso máximo de aire exterior por 2 horas antes y después de la ocupación del edificio.

Las intervenciones en sistemas de ventilación que se describen más arriba suponen costos iniciales y costos operativos que, junto con los parámetros de la evaluación de riesgos como las tasas de incidencia en la comunidad, el cumplimiento en el uso de mascarillas y la densidad en las habitaciones, podrían afectar la selección de herramientas. Los siguientes son ejemplos de estimaciones de costos de intervenciones en sistemas de ventilación:

  • Sin costo: abrir las ventanas, inspeccionar y mantener la ventilación de extracción de uso exclusivo, deshabilitar los controles de DCV; reposicionar los reguladores de aire externos
  • Menos de $100: usar ventiladores para optimizar la efectividad de las ventanas abiertas; reposicionar los difusores de suministro/extracción de aire para direccionar el flujo de aire
  • $500 (aproximadamente): agregar sistemas portátiles de ventilación/filtrado HEPA
  • $1500 a $2500 (aproximadamente): añadir sistemas UVGI superiores

Preguntas frecuentes sobre ventilación

Por el momento, el riesgo de propagar el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, a través de los sistemas de ventilación no está claro. Según lo notificado, se ha encontrado ARN viral en rejillas de aire de retorno, en conductos de aire de retorno, y en filtros de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), pero la mera detección de ARN viral no implica que el virus fuera capaz de transmitir la enfermedad. Un grupo de investigación notificó que el uso de un nuevo método de muestreo de aire les permitió detectar partículas virales viables dentro de la habitación de hospital de un paciente con COVID-19ícono de sitio externo con buena ventilación, filtración y desinfección ultravioleta (UV) (a distancias de hasta 16 pies del paciente). No obstante, se consideró que la concentración de virus viable detectada era demasiado baja como para provocar la transmisión de la enfermedad. Es posible que existan ciertas inferencias en el caso de los sistemas de HVAC asociadas a estos hallazgos, pero es demasiado pronto para llegar a esa conclusión con certeza. Mientras que los flujos de aire dentro de un espacio específico pueden ayudar a propagar la enfermedad entre personas que se encuentran dentro de ese espacio, no existe evidencia hasta la fecha de que el virus viable se haya transmitido a través de un sistema de HVAC y haya provocado la transmisión de la enfermedad a personas presentes en otros espacios climatizados por el mismo sistema.

Los establecimientos de atención médica implementan requisitos de ventilación para ayudar a prevenir y controlar las enfermedades infecciosas asociadas a los entornos de atención médica. Para obtener más información, consulte las Directrices de los CDC para el control de infecciones ambientales en establecimientos de atención médica.

Los propietarios y administradores de edificios donde no se brinda atención médica (empresas y escuelas) deben, como mínimo, mantener los sistemas de ventilación del edificio de acuerdo a los códigos edilicios y las directrices estatales/locales vigentes. Asegurarse de contar con una tasa adecuada de ventilación y aire proveniente del exterior es una medida práctica para garantizar una buena calidad de aire en interiores.

Mientras que las gotas grandes (100 micrómetros [µm] o más) se depositarán sobre las superficies circundantes en cuestión de segundos, las partículas más pequeñas pueden permanecer suspendidas en el aire por mucho más tiempo. Las partículas con un tamaño de 10 µm pueden demorar varios minutos en depositarse sobre las superficies, mientras que las partículas de 5 µm o menos podrían no depositarse sobre las superficies durante horas o incluso días. La ventilación por dilución y la filtración de partículas son métodos que se utilizan comúnmente para eliminar del aire estas partículas más pequeñas. Las partículas más grandes también pueden eliminarse utilizando estas estrategias, pero dado que se precipitan del aire rápidamente, es probable que no puedan ser capturadas por los sistemas de filtración.

El tiempo necesario para eliminar las partículas transportadas por el aire de un espacio se puede calcular con la Tabla B.1 de las Directrices para el control de infecciones ambientales en establecimientos de atención médica de los CDC (2003). Las estimaciones suponen que la fuente de partículas infecciosas ya no está presente en el espacio.  Las estimaciones se basan en la tasa de suministro de aire libre de partículas incorporado a la habitación y en la eficiencia de remoción deseada (99 % o 99,9 %). El aire libre de partículas, medido en cambios de aire por hora (ACH), puede ser aire de suministro no contaminado o el escape limpio de un sistema de ventilación/filtración de aire de alta eficiencia para partículas (HEPA, por sus siglas en inglés) [Vea la explicación sobre filtración HEPA más abajo].

Aunque para ciertas enfermedades altamente contagiosas transportadas por el aire (como el sarampión) los CDC recomiendan específicamente un tiempo de espera del 99,9 %, la recomendación general de las Directrices de los CDC para el control de infecciones ambientales en establecimientos de atención médica es esperar que se produzca una reducción del 99 % de cualquier partícula generada transportada por el aire antes de reingresar a la habitación.

En ausencia de una guía que detalle un periodo de espera más prolongado para el SARS-CoV-2, el tiempo de espera asociado a la remoción del 99 % es adecuado para entornos de atención médica y otros espacios. Independientemente de que se utilice la columna del 99 % o del 99,9 % de la Tabla B.1, el valor de la tabla suele ser una subestimación del tiempo real de remoción por dilución como se indica en las notas a pie de página de la tabla que incluyen la siguiente declaración: "Los tiempos proporcionados presuponen una mezcla perfecta del aire dentro del espacio en cuestión (es decir, factor de mezclado = 1). No obstante, no suele lograrse un mezclado perfecto. Los tiempos de remoción serán más prolongados en habitaciones o áreas con mezclado imperfecto o estancamiento de aire". El uso adecuado de la Tabla B.1 para establecer los tiempos de remoción de cualquier espacio requiere multiplicar el tiempo que figura en la tabla por el factor de mezclado (K) que va del 1 al 10. Este factor representa cuán bien el sistema de ventilación mezcla y diluye la concentración de partículas transportadas por el aire dentro de la habitación.

Como regla general, se considera que las habitaciones con mayor caudal de aire (6 ACH o más) y una buena ubicación de las rejillas de suministro y escape (salas hospitalarias de aislamiento contra infecciones transmitidas por el aire) tienen una "buena" mezcla y, por lo tanto, se suele utilizar un factor de mezclado de k = 3 para estos espacios. En ese caso, el tiempo identificado mediante la Tabla B.1 debería multiplicarse por 3 para poder determinar el tiempo de remoción real antes del reingreso al lugar. Los espacios no ventilados o con mala ventilación suelen tener valores de k que oscilan entre 8 y 10. Por lo general, un mayor número de ACH produce una reducción en el valor de k, aunque el valor de k también puede reducirse mediante el uso de un ventilador en el espacio, el cual no tiene impacto sobre los ACH. Por último, los tiempos de espera pueden reducirse al aumentar los ACH, reducir el valor de k o implementar una combinación de ambas estrategias.

Ejemplo 1.  Suposición: una habitación de 12 pies x 10 pies con un techo de 10 pies de altura es climatizada con un sistema de ventilación de aire 100 % del exterior que proporciona 65 pies cúbicos por minuto (cfm) de aire de suministro (Qs = 65 cfm) y extrae 80 cfm de aire de la habitación (Qe = 80 cfm). La habitación tiene una mezcla de aire promedio, por lo que se debe asignar k = 5.

Pregunta: ¿cuánto tiempo se necesita para reducir la concentración de partículas transportadas por el aire en un 99 por ciento?

Solución: dado que Qe es más grande que Qs por 15 cfm, el sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) está absorbiendo 15 cfm de aire hacia la habitación desde las áreas adyacentes (es decir, la habitación está bajo presión negativa). En este ejemplo, se presupone que los 15 cfm de aire de transferencia están libres de partículas infecciosas transportadas por el aire. El caudal volumétrico de aire limpio (Q) es el valor más elevado entre Qs y Qe, por lo que Q = 80 cfm. Calcule los cambios de aire por hora:

ACH = [Q x 60] / (volumen de la habitación) = (80 cfm x 60) / (12' x 10' x 10') = 4800/1200 = 4 ACH

Si usamos la Tabla B.1, el tiempo de espera de mezcla perfecto con base en 4 ACH y una reducción del 99 % de partículas transportadas por el aire es de 69 minutos.

Si usamos el factor de mezclado de 5, el tiempo de espera estimado para una reducción del 99 % de los contaminantes transportados por el aire en la habitación es 5 x 69 = 345 minutos o 5 horas y 45 minutos.

Nota: Determinar el valor real del factor de mezcla es difícil y requiere equipos especiales para medir el caudal de aire y realizar pruebas de caída de presión con gas trazador. Por lo tanto, se suelen utilizar estimaciones conservadoras del valor de k (como se describe más arriba). Además, la incorporación de un dispositivo de purificación de aire (p. ej., una unidad de filtración portátil HEPA) dentro de la misma habitación reducirá el tiempo de espera. El caudal del dispositivo de purificación de aire también puede sumarse al valor de Q determinado más arriba, lo que incrementará los ACH totales en la habitación. El movimiento de aire generado por el dispositivo de purificación de aire también puede disminuir el valor de k. Juntos, un mayor número de ACH y un menor valor de k pueden ayudar a reducir significativamente los tiempos de espera. Vea el Ejemplo 2 para obtener más información, incluido un ejemplo de los cálculos.

Los filtros que se utilizan en los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) suelen ponerse a prueba mediante los procedimientos detallados en el Estándar ANSI/ASHRAE 52.2-2017 - Método de prueba de dispositivos de limpieza de aire de ventilación general para la eficiencia de eliminación por tamaño de partícula. Este estándar fue elaborado por la ASHRAE, una sociedad global enfocada en sistemas de construcción, calidad de aire en interiores y sustentabilidad en el entorno construido, y está disponible para su visualización gratuita en líneaícono de sitio externo durante la pandemia en curso. Con base en la eficiencia de filtración determinada por los procedimientos de prueba, a los filtros se les asigna un valor de informe de eficiencia mínima (MERV, por sus siglas en inglés). El MERV proporciona una medida de la "eficiencia del filtro" con respecto a la gama de tamaños de partículas prescritos en el procedimiento de prueba. Los valores MERV van de 1 a 16, y los valores MERV más elevados corresponden a filtros más eficientes.

Las investigaciones muestran que el tamaño de partícula del SARS-CoV-2 es de aproximadamente 0.1 micrómetros (µm). No obstante, generalmente el virus no viaja por el aire por sí solo. Estas partículas virales son generadas por los humanos, por lo que el virus queda atrapado en las gotitas respiratorias o núcleos de gotitas que van por el aire (gotitas respiratorias secas) que son más grandes que un virus individual. La mayoría de las gotitas respiratorias y partículas exhaladas al hablar, cantar, respirar y toser tienen un tamaño inferior a 5 µm. Los CDC recomiendan utilizar los filtros de ventilación con la mayor eficiencia posible sin que afecten negativamente el rendimiento general del sistema de HVAC. La ASHRAE ofrece una guía similar. No obstante, recomienda un objetivo mínimo de eficiencia de filtración de MERV 13, siempre y cuando no se produzcan efectos negativos sustanciales en el rendimiento del sistema de HVAC y la comodidad de los ocupantes. Un filtro MERV 13 es al menos un 50 % eficaz para capturar partículas en un rango de tamaños de 0.3 µm a 1 µm, y un 85 % eficaz para capturar partículas en un rango de tamaños de 1 µm a 3 µm. De manera conjunta, estas partículas son capaces de permanecer en el aire por horas y se las asocia principalmente con la penetración profunda en los pulmones. Un filtro MERV 14 es al menos un 75 % y un 90 % eficaz, respectivamente, para capturar esas mismas partículas. La eficiencia de los filtros MERV 15 y MERV 16 es incluso mayor. Por lo tanto, los filtros recomendados son significativamente más eficaces para capturar partículas peligrosas que los típicos filtros MERV 8, los cuales solo tienen una eficiencia aproximada del 20 % en el rango de tamaños de 1 µm a 3 µm y no están clasificados para capturar eficazmente las partículas más pequeñas de 0.3 µm a 1 µm.

Aumentar la eficiencia de filtración puede aumentar la caída de presión de los filtros. Esto puede provocar un mayor consumo de energía del ventilador, caudales más bajos y/o problemas para controlar los niveles de temperatura interior y humedad relativa. Los desarrollos científicos en el diseño y la fabricación de filtros han reducido la cantidad de caída de presión incrementada y su impacto resultante en el funcionamiento de los sistemas de HVAC, pero no todos los filtros han adoptado la nueva tecnología. Antes de realizar una actualización de filtración, se deben investigar las calificaciones de caída de presión en el/los caudal(es) de uso previsto del filtro específico bajo consideración, y el posible impacto de esa caída de presión con respecto a la capacidad del sistema de HVAC actual.

Los filtros de aire de alta eficiencia para partículas (HEPA) son incluso más eficaces para filtrar partículas infecciosas generadas por humanos que los filtros MERV 16. No obstante, a excepción de algunas aplicaciones puntuales, no se suelen utilizar filtros HEPA en los sistemas centrales de HVAC. [Vea la pregunta sobre Filtración portátil HEPA para obtener más información al respecto y sobre su aplicación en tareas de purificación de aire con fines de protección].

El flujo de aire direccional es un concepto de ventilación protectora por el que el movimiento del aire fluye desde la dirección limpia a la dirección menos limpia. Este concepto de ventilación se aplica a áreas donde el ambiente "limpio" requiere un mayor nivel de protección y/o donde el ambiente "menos limpio" tiene un mayor riesgo de contener contaminantes transportados por el aire (actividades u ocupación por parte de personas con mayor riesgo de ser infecciosas). Algunos ejemplos de espacios "limpios" pueden incluir estaciones de triaje en establecimientos de atención médica o habitaciones/pasillos adyacentes a actividades de mayor riesgo. Algunos ejemplos de espacios "menos limpios" podrían incluir espacios que contienen personas con una infección conocida/presunta o espacios donde una actividad conocida tiene una mayor probabilidad de generar partículas infecciosas transportadas por el aire.

Es posible crear un flujo de aire direccional dentro de un espacio particular o entre dos espacios adyacentes. Esto puede llevarse a cabo de forma pasiva mediante la colocación intencional de rejillas de suministro y extracción de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) o mediante la creación intencional de diferenciales de presión entre espacios adyacentes a través de la especificación de caudales de escape de compensación y aire de suministro. La creación del flujo de aire direccional también puede lograrse de forma activa a través del uso de ventiladores que extraen el aire a través de las ventanas abiertas, la ubicación estratégica de conductos conectados a unidades portátiles de filtración HEPA, o sistemas de extracción de uso exclusivo (instalados o portátiles) que generan el flujo de aire deseado al expulsar el aire por las ventanas, puertas o a través de conductos temporales. En entornos específicos, también pueden usarse las intervenciones especializadas de ventilación de control local que establecen las direcciones deseadas del flujo de aire (vea Cabeceras ventiladas del NIOSH).

Los flujos de aire direccionales deben evaluarse cuidadosamente. Las pruebas de eficacia del flujo de aire direccional se pueden realizar mediante el uso de técnicas de trazadores visuales que utilizan "tubos de humo" o "generadores de niebla" portátiles. También se pueden emplear otras herramientas, como monitores electrónicos o ayudas visuales para monitorear las diferencias de presión, al establecer el flujo de aire direccional entre dos espacios adyacentes. Para reducir la posibilidad de direccionar el flujo de aire desde ocupantes infecciosos de un espacio a ocupantes no infecciosos de otro espacio, es importante que se establezcan las determinaciones de espacios "limpios" y "menos limpios" mediante el uso de las consideraciones de evaluación de riesgos para el control de infecciones.

Las investigaciones muestran que el tamaño de partícula del SARS-CoV-2 es de aproximadamente 0.1 micrómetro (µm). No obstante, generalmente el virus no viaja por el aire por sí solo. Estas partículas virales son generadas por los humanos, por lo que el virus queda atrapado en las gotitas respiratorias o núcleos de gotitas que van por el aire (gotitas respiratorias secas) que son más grandes. La mayoría de las gotitas respiratorias y partículas exhaladas al hablar, cantar, respirar y toser tienen un tamaño inferior a 5 µm. Por definición, un filtro de aire de alta eficiencia para partículas (HEPA) tiene una eficacia de al menos el 99,97 % para capturar partículas con un tamaño de 0.3 µm. Esta partícula de 0.3 µm se aproxima al tamaño de partícula más penetrante (MPPS, por sus siglas en inglés) a través del filtro. Los filtros HEPA son incluso más eficaces para capturar partículas más grandes y más pequeñas que el MPPS. Por lo tanto, los filtros HEPA tienen una eficacia no menor al 99,97 % para capturar partículas virales generadas por humanos asociadas al SARS-CoV-2.

Las unidades portátiles de filtración HEPA que combinan un filtro HEPA con un sistema de ventilación eléctrico son una excelente opción auxiliar para limpiar el aire, en especial en entornos de mayor riesgo como clínicas médicas, vacunatorios y lugares donde se realizan pruebas médicas, salas de entrenamiento o áreas de espera públicas. Es posible identificar otros entornos que podrían beneficiarse de la filtración portátil HEPA al utilizar los típicos parámetros de evaluación de riesgos, como las tasas de incidencia en la comunidad, las previsiones de cumplimiento del uso de mascarillas y la densidad de ocupantes en una habitación. Si bien estos sistemas no ingresan aire de dilución de exteriores, son muy efectivos para purificar el aire dentro de los espacios para reducir la concentración de partículas aéreas, incluidas partículas virales de SARS-CoV-2. Por lo tanto, aportan intercambios de aire eficaces sin la necesidad de acondicionar el aire del exterior.

Al elegir una unidad portátil HEPA, seleccione un sistema cuyas dimensiones sean apropiadas para el área donde se lo instalará. Esta determinación se realiza en función del flujo de aire que pasa a través de la unidad, que generalmente se informa en pies cúbicos por minuto (cfm). A muchas unidades portátiles de filtración HEPA se les asigna una tasa de suministro de aire limpio (CADR, por sus siglas en inglés) (vea la Guía de la EPA para purificadores de aire para el hogarícono de sitio externo), la cual figura en la etiqueta del manual del operador, en la caja de envío y/o en la propia unidad de filtración. La CADR es un estándar establecido definido por la Association of Home Appliance Manufacturers (AHAM). Los fabricantes de purificadores de aire portátiles participantes solicitan la certificación de sus productos por parte de un laboratorio independiente, por lo que el usuario final puede tener la garantía de que funciona según las afirmaciones del fabricante. La CADR suele informarse en cfm en el caso de los productos vendidos en los Estados Unidos. Los siguientes párrafos describen cómo elegir un purificador de aire adecuado con base en el tamaño de la habitación en la cual se lo utilizará. Se debe seguir el procedimiento detallado a continuación siempre que sea posible. Si no hay disponibles purificadores de aire con un valor de CADR adecuado o superior al recomendado, elija una unidad con una calificación CADR menor. Aun así, la unidad proporcionará una purificación de aire cada vez mayor que si no tuviera ningún purificador de aire.

En una habitación determinada, cuanto más alta sea la CADR, más rápido purificará el aire de la habitación. En la etiqueta de AHAM se incluyen tres números de CADR: uno para el humo, uno para el polvo y otro para el polen. Las partículas de humo son las más pequeñas, por lo que ese valor de CADR es el que mejor se aplica a las partículas virales relacionadas al COVID-19. La etiqueta también muestra el tamaño de habitación más grande (en pies cuadrados, ft2) para el que es adecuada la unidad, suponiendo una altura de techo estándar de hasta 8 pies. Si la altura del techo es mayor, multiplique el tamaño de la habitación (ft2) por la relación de la altura real del techo (ft) dividida por 8. Por ejemplo, una habitación de 300 ft2 con un techo de 11 pies requerirá un purificador de aire portátil indicado para un tamaño de habitación de al menos 415 ft2 (300 × [11/8] = 415).

El programa de CADR está diseñado para clasificar el rendimiento de los purificadores de aire más pequeños para habitación que suelen utilizarse en casas y oficinas. En el caso de los purificadores de aire más grandes, o de los purificadores de aire más pequeños cuyos fabricantes eligen no participar en el programa de CADR de AHAM, opte por una unidad HEPA con base en el tamaño de habitación sugerido (ft2) o el caudal de aire (cfm) informado por el fabricante. Los consumidores deben tener en cuenta que estos valores suelen reflejar condiciones ideales, las cuales sobreestiman el rendimiento real.

En el caso de los purificadores de aire que proporcionan un tamaño de habitación sugerido, el ajuste para habitaciones con una altura superior a 8 pies es el mismo que se presentó más arriba. Con las unidades que solo proporcionan el caudal de aire, siga la "regla 2/3ícono de sitio externo" para aproximarse al tamaño de habitación sugerido. Para aplicar esta regla a habitaciones de hasta 8 pies de altura, elija un purificador de aire con un valor de caudal de aire (cfm) que equivalga al menos a 2/3 de la superficie del piso (ft2). Por ejemplo, una habitación estándar de 300 ft2 requiere un purificador de aire que proporcione al menos 200 cfm de caudal (300 × [2/3] = 200). Si la altura del techo es mayor, haga el mismo cálculo y luego multiplique el resultado por la relación de la altura real del techo (ft) dividida por 8. Por ejemplo, la habitación de 300 ft2 descrita arriba, pero con un techo de 11 pies, requiere un purificador de aire capaz de proporcionar al menos 275 cfm de caudal (200 × [11/8] = 275).

Aunque los sistemas de ventilación HEPA más pequeños pueden usarse como unidades independientes, también existen unidades más grandes que permiten la conexión de conductos flexibles a la entrada y/o salida de aire (tenga en cuenta que las unidades con conductos de mayores dimensiones no se contemplan bajo la descripción de "purificador de aire para habitación" y muchas podrían no tener clasificación CADR). Usar conductos y colocar el sistema HEPA de forma estratégica en el espacio puede ayudar a proporcionar los patrones deseados de flujo de aire limpio a menos limpio donde sea necesario. También se pueden utilizar sistemas HEPA con conductos para establecer intervenciones de captura de fuente directa para situaciones de tratamiento de pacientes y/o realización de pruebas (vea la explicación de los CDC/NIOSH sobre las Cabeceras ventiladas). En función del tamaño de las unidades de ventilación/filtro HEPA y cómo esté configurado el establecimiento en el que se las utilice, podría resultar más útil el despliegue de varias unidades pequeñas portátiles HEPA en áreas de alto riesgo que el uso de una única unidad HEPA de mayor tamaño que acondicione un espacio combinado.

Ejemplo 2. Suposición: el ambiente que se describe en el Ejemplo 1 ahora se intensifica con un dispositivo de purificación de aire portátil HEPA con una CADR de humo de 120 cfm (Qhepa = 120 cfm). El movimiento de aire que añade al ambiente mejora la mezcla general, de manera que se debe asignar un valor de k = 3.

Pregunta: ¿cuánto tiempo se ahorra para lograr el mismo 99 % de reducción de contaminantes del aire al agregar un dispositivo HEPA portátil para purificar el aire del ambiente?

Solución: la incorporación de un dispositivo con filtro HEPA aporta más aire puro al ambiente. Aquí, el caudal volumétrico de aire limpio (Q) es: Q = Qe + Qhepa = 80 cfm + 120 cfm = 200 cfm.

ACH = [Q x 60] / (volumen de la habitación) = (200 cfm x 60) / (12' x 10' x 10') = 12,000/1 200 = 10 ACH.

Si usamos la Tabla B.1, el tiempo de espera de mezcla perfecto con base en 10 ACH y una reducción del 99 % de partículas transportadas por el aire es de 28 minutos.

Si usamos el factor de mezcla de 3, el tiempo de espera estimado para una reducción del 99 % de los contaminantes transportados por el aire en la habitación es 3 x 28 = 84 minutos. Por lo tanto, el aumento de ACH y el valor k más bajo asociados a la unidad de filtración HEPA portátil redujeron el tiempo de espera de las 5 horas y 45 minutos originales a solo 1 hora y 24 minutos, lo que representa un ahorro total de 4 horas y 21 minutos antes de que pueda volver a ocuparse la habitación de manera segura.

Añadir una unidad HEPA portátil aumentó la tasa efectiva de ventilación y mejoró la mezcla de aire del ambiente. Esto resultó en una reducción del 75 % en el tiempo que llevó purificar el aire del ambiente de partículas transportadas por el aire posiblemente infecciosas.

Sí. La irradiación germicida ultravioleta (UVGI, por sus siglas en inglés), también conocida como luz germicida ultravioleta (GUV), es una herramienta de desinfección utilizada en muchos entornos diferentes, como viviendas, comercios, y establecimientos educativos y de atención médica. La tecnología utiliza energía ultravioleta (UV) para inactivar (matar) microorganismos, incluidos virus, cuando está diseñada e instalada correctamente.

Aún hay mucho por averiguar acerca del SARS-CoV-2, y la posibilidad de que las partículas virales pueden ser transportadas por el aire y propagarse. No obstante, la luz UVGI puede inactivar virus presentes en el aire y sobre superficies.* El diseño y tamaño de los sistemas eficaces de desinfección UVGI requieren conocimientos y experiencia específicos.

Consulte a un fabricante de UVGI de confianza o a un diseñador de sistemas UVGI con experiencia antes de instalar sistemas UVGI. Estos profesionales pueden ayudarlo a la hora de hacer los cálculos necesarios, elegir dispositivos, instalar el sistema de forma correcta y probar que funcione adecuadamente según el entorno.

*Nota: La recomendación de los CDC para la desinfección de las superficies principales en espacios ocupados es seguir las guías de los CDC/EPA para la desinfección de superficies.

Sistemas UVGI superiores
Los sistemas UVGI superiores (o para el aire superior) usan dispositivos UVGI diseñados especialmente que se colocan en las paredes o techos para crear una zona de desinfección de energía ultravioleta (UV) que se concentra en la parte superior y lejos de las personas. Estos dispositivos desinfectan el aire a medida que circula proveniente de la ventilación mecánica, los ventiladores de techo o el movimiento natural del aire. La ventaja de los sistemas UVGI superiores es que desinfectan el aire que se encuentra cerca y por encima de las personas que están en la habitación. Desde la década de 1980, los sistemas UVGI se han usado ampliamente para el control de la tuberculosis (TB). La guía de los CDC Control ambiental de la tuberculosis: directrices básicas sobre la irradiación germicida ultravioleta superior en entornos de atención médica brinda información sobre el diseño adecuado, el funcionamiento seguro y el mantenimiento de los sistemas UVGI. Con base en la información disponible sobre otros coronavirus humanos, los sistemas UVGI diseñados para proteger contra la propagación de la TB deberían ser eficaces para inactivar el SARS-CoV-2 y, por lo tanto, evitar su propagación. Por lo general, los sistemas UVGI requieren pocos dispositivos UV para ser eficaces. Por ejemplo, una sala de espera de forma rectangular con 10-30 ocupantes requerirá 2-3 dispositivos UVGI superiores. Como parte de la instalación del sistema, se debe prestar atención al control de la cantidad de energía UV direccionada o reflejada en el espacio ocupado inferior por debajo de los niveles reconocidos como seguros. Los fabricantes de UVGI de confianza o los diseñadores experimentados de sistemas UVGI tomarán las medidas necesarias y realizarán los ajustes requeridos para evitar la exposición a los rayos UV dañinos de las personas presentes en el espacio de instalación.

Posible aplicación: pueden usarse en cualquier espacio cerrado; su utilidad es mayor en espacios altamente ocupados con personas que están o podrían estar enfermas.

UVGI de conducto
Los sistemas de UVGI de conducto se instalan dentro del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC). Estos sistemas están diseñados para cumplir alguno de estos dos propósitos:

1) Los sistemas UVGI para el tratamiento de bobinas mantienen las bobinas, bandejas de desagote y superficies húmedas de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado libres de proliferaciones microbianas. Estos dispositivos producen niveles relativamente bajos de energía UV. Esta energía es emitida constantemente las 24 horas del día, motivo por el cual son eficaces. Los dispositivos UVGI para el tratamiento de bobinas no están diseñados para desinfectar el aire y no deberían instalarse con ese fin.

Posible aplicación: pueden usarse para reducir el mantenimiento de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado, y para mejorar el nivel de eficiencia operativa dentro de sistemas residenciales o comerciales de calefacción, ventilación y aire acondicionado de gran tamaño; no se recomiendan para inactivar microbios patógenos que van por el aire.

2) Los sistemas de desinfección UVGI pueden ser efectivos para aplicar energía UV intensa para inactivar microbios patógenos que van por el aire a medida que pasan por el conducto de HVAC. Los sistemas de desinfección UVGI para desinfectar el aire de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado suelen requerir lámparas UV más potentes o una mayor cantidad de lámparas, o ambos, para proporcionar la luz UVGI necesaria para inactivar microbios patógenos en periodos breves. Por lo general, los sistemas de desinfección de aire se instalan después de las bobinas de los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado. Esta ubicación mantiene la bobina, la bandeja de desagote y las superficies húmedas libres de proliferaciones microbianas además de desinfectar el aire en movimiento.

Posible aplicación: pueden usarse dentro de cualquier sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado para desinfectar los microbios patógenos infecciosos que van por el aire.

Luz UV lejana (o luz UVC lejana)
La luz UV lejana es una de las muchas tecnologías emergentes que se han popularizado durante la pandemia del COVID-19. Mientras que los dispositivos UVGI estándar emiten energía UV a una longitud de onda de aproximadamente 254 nanómetros (nm), los dispositivos de luz UV lejana usan lámparas diferentes para emitir energía UV a una longitud de onda cercana a los 222 nm. Independientemente de la longitud de onda, una de las diferencias principales entre las dos tecnologías es que los sistemas UVGI estándar están diseñados específicamente para evitar exponer a las personas a la energía UV, mientras que muchos dispositivos de luz UV lejana son comercializados afirmando que es seguro exponer a las personas y a su entorno directo a la energía UV. Una revisión de información revisada por colegas indica que longitudes de onda de luz UV lejana pueden inactivar a los microorganismos, incluso a los coronavirus humanos, cuando se utilizan dosis adecuadas de radiaciones UV. Aún hay muchas dudas respecto de los mecanismos para matar los microorganismos y la seguridad en general. Está demostrado que la luz UV lejana es efectiva para desinfectar el aire y las superficies, sin necesidad de tomar las precauciones de seguridad requeridas por los sistemas UVGI estándar. Los dispositivos con luz UV lejana son considerados como nueva tecnología emergente. Los consumidores que están considerando una tecnología emergente como la luz UV lejana deberían leer las preguntas frecuentes sobre tecnologías emergentes más abajo.

Posible aplicación: aún no se ha determinado.

Los CDC no recomiendan ni desaconsejan ningún fabricante ni producto. Durante la pandemia en curso del COVID-19, una gran cantidad de tecnologías promocionan en sus anuncios su capacidad de purificar el aire. Entre las más comunes se encuentran la ionización, el peróxido de hidrógeno seco y la nebulización de productos químicos. Algunos productos del mercado incluyen combinaciones de estas tecnologías. Estos productos generan iones, especies reactivas oxidativas (ROS, por sus siglas en inglés) que se comercializan bajo diversos nombres, o sustancias químicas en el aire como parte del proceso de purificación del aire. Las personas que se encuentran en espacios tratados con estos productos también están expuestas a estos iones, ROS o sustancias químicas.

Si bien existen variantes de estas tecnologías desde hace décadas, en relación con otras tecnologías de limpieza o desinfección tienen una trayectoria menos documentada cuando se trata de limpiar/desinfectar volúmenes grandes y rápidos de aire en movimiento en sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) o incluso en habitaciones individuales. Esto no necesariamente implica que las tecnologías no funcionan como dicen sus fabricantes. Sin embargo, en ausencia de una agencia establecida de revisión de pares de la evidencia que demuestre una eficacia y seguridad comprobadas en condiciones normales de uso, las tecnologías todavía se consideran en muchos ámbitos como "emergentes".

Como con todas las tecnologías emergentes, lo recomendable es que los consumidores sean cautelosos e investiguen los productos. El hecho de que estén registradas, ante autoridades nacionales o locales, no siempre garantiza la eficacia o seguridad del producto. Los consumidores deben investigar la tecnología y buscar que lo que los fabricantes dicen que hace es aquello para lo que tienen previsto usarla. Los consumidores deberían solicitar datos cuantitativos que den cuenta de un beneficio claro de protección y de seguridad de los ocupantes según las condiciones del uso que se pretende dar a los dispositivos. Al considerar tecnologías de purificación de aire que posiblemente o intencionalmente exponen a los ocupantes del edificio, los datos de seguridad deberían aplicarse a todos los ocupantes, incluidos aquellos con afecciones que podrían verse agravadas por el tratamiento del aire. En espacios transitorios, donde la exposición promedio al público puede ser temporal, es importante considerar también las exposiciones ocupacionales de los trabajadores que deben pasar periodos prolongados en el espacio.

Es preferible que los datos de rendimiento documentados según las condiciones normales de uso estén disponibles en diversas fuentes, algunas de las cuales deberían ser fuentes absolutamente independientes. Se deben cuestionar las declaraciones de rendimiento sin fundamento o los estudios de casos limitados con un solo dispositivo en un solo ambiente y sin controles de referencia. Como mínimo, al considerar adquirir y usar productos con tecnología que puede generar ozono, verifique que el equipo está certificado de conformidad con la norma UL 867 (Norma para Purificadores de Aire Electrostáticos) para la producción de niveles aceptables de ozono, o preferentemente de conformidad con la norma UL 2998 (Procedimiento de Validación de Declaración Ambiental [ECVP, por sus siglas en inglés] de Emisiones de Ozono Cero para Purificadores de Aire), cuyo objetivo es validar que un equipo no produce ozono.

El monitoreo de dióxido de carbono (CO2) puede proporcionar información sobre la ventilación en un espacio determinado, la cual puede utilizarse para mejorar la protección contra la transmisión del COVID-19. Las estrategias que incorporan monitores de CO2 pueden variar en cuanto a su costo y complejidad. No obstante, un mayor costo y complejidad no siempre significa una mayor protección.

Por lo general, los sistemas de monitoreo de CO2 son costosos, requieren amplios conocimientos a la hora de instalarlos y configurarlos de forma precisa, y utilizan sofisticados programas de control para interactuar de manera eficaz con los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) del edificio en tiempo real. No fueron diseñados para proteger a los ocupantes de un edificio de la transmisión de enfermedades. Los desarrolladores de equipos/software de monitoreo integral de CO2 para operaciones de sistemas de HVAC han trabajado en ello por décadas, y en la mayoría de los casos la tecnología se utiliza para lograr mayores ahorros de energía. Con el avance de la respuesta a la pandemia actual, esta tecnología se ha comercializado como una posible herramienta para indicar la eficacia de la ventilación de los edificios, lo que genera preguntas acerca de si el monitoreo de las concentraciones de CO2 en espacios interiores puede usarse como herramienta a la hora de tomar decisiones en materia de ventilación.

En ciertos entornos de HVAC bien diseñados, bien caracterizados y bien mantenidos, el uso de monitores fijos de CO2 puede proporcionar información relevante. Cuando se los utiliza, estos monitores suelen incorporarse a los sistemas de ventilación controlados a demanda (DCV, por sus siglas en inglés) que están diseñados con el principal objetivo de aumentar al máximo la eficiencia energética mediante la reducción en el suministro de aire del exterior. No obstante, durante toda la pandemia la recomendación ha sido superar la ventilación mínima siempre que sea posible, además del uso de mascarillas, el distanciamiento físico, la mejora de los sistemas de filtración y otras consideraciones enfocadas en las intervenciones. Desde el inicio de la respuesta a esta pandemia, tanto los CDC como la ASHRAEícono de sitio externo han recomendado desactivar los sistemas de DCV y utilizar los sistemas de ventilación en la máxima configuración de caudal, dentro de las limitaciones de seguridad del equipo.

Los monitores de CO2 de posición fija miden la concentración de CO2 como indicador de la cantidad de personas presentes en un determinado espacio. A medida que la concentración de CO2 aumenta, el sistema de HVAC con DCV aumenta la cantidad de ventilación de aire del exterior en el espacio para diluir el CO2 (y viceversa). La cantidad de sensores de CO2, la ubicación de esos sensores, y su calibración y mantenimiento son, en conjunto, un tema amplio y complejo que no debe pasarse por alto. Por ejemplo, es posible que la concentración de CO2 medida por un monitor fijo de instalación en pared no siempre represente las concentraciones reales del espacio ocupado. Si las corrientes de aire del HVAC de la habitación, o incluso el aire de compensación de las ventanas, fluyen directamente sobre la ubicación de este monitor, las mediciones de concentración correspondientes serán artificialmente bajas. Si la habitación tiene una buena mezcla de aire, la concentración medida debería aproximarse a la concentración real, pero el aire de las habitaciones no suele estar bien mezclado, en particular en edificios viejos con sistemas de ventilación antiguos (o sin ellos). Además, si una concentración elevada de CO2 produce el aumento del flujo de aire hacia una habitación, ese aire podría estar siendo "robado" de otras habitaciones climatizadas con el mismo sistema de HVAC. Esto podría generar concentraciones elevadas de CO2 en esos espacios que el sistema de HVAC no es capaz de controlar.

Hay información limitada acerca del vínculo directo que asocia las concentraciones de CO2 con el riesgo de transmisión del COVID-19. Los cambios en las concentraciones de CO2 pueden indicar un cambio en la ocupación de la habitación, y pueden usarse para ajustar la cantidad de aire del exterior suministrada. No obstante, las concentraciones de CO2 no pueden predecir quién tiene una infección por SARS-CoV-2 y podría estar propagando el virus, la cantidad de partículas virales transportadas por el aire producidas por las personas infectadas, o si el sistema de HVAC es eficaz para diluir y eliminar las concentraciones virales cerca de su punto de generación. A modo de ejemplo, una habitación pequeña con tres ocupantes tendrá el mismo nivel de CO2 (y, por lo tanto, la misma tasa de ventilación de aire del exterior controlada por el sistema de DCV) si nadie tiene una infección por SARS-CoV-2 o si una o más personas están infectadas por el virus. La ventilación con base en las mediciones de CO2 no es capaz de reconocer el mayor riesgo de transmisión en la segunda situación.

Un uso más modesto, rentable y preciso del monitoreo de CO2 es usar instrumentos portátiles combinados con sistemas de HVAC que no tienen configuraciones de modulación con base en las concentraciones de CO2. El medidor de CO2 puede adquirirse por menos de $300 y sus mediciones pueden obtenerse/registrarse cerca de las zonas de respiración de las áreas ocupadas de cada habitación. Al implementar este enfoque, los reguladores de aire del exterior del sistema de HVAC podrían configurarse para incorporar más aire del exterior del exigido por el código (según lo recomendado por los CDC y la ASHRAE), y se podrían documentar las concentraciones resultantes de CO2 en las habitaciones en niveles de ocupación reales mediante el uso de un medidor de CO2 manual calibrado portátil. Esta documentación establecerá los puntos de referencia de concentración de CO2 de cada habitación según las condiciones de funcionamiento del sistema de HVAC y los niveles de ocupación.

Un posible punto de referencia objetivo de buena ventilación es una lectura de CO2 menor a 800 partes por millón (ppm). Si las lecturas de referencia están por encima de este nivel, reevalúe la posibilidad de aumentar el suministro de aire del exterior. Si no es posible obtener lecturas menores a 800 ppm, será necesario aumentar la dependencia de una mejor filtración de aire (lo que incluye purificadores de aire HEPA portátiles). Luego de establecer las concentraciones de referencia, tome mediciones periódicas y compárelas con los puntos de referencia. Siempre y cuando el flujo de aire de ventilación no se modifique (aire del exterior o aire total) y no se aumente la capacidad de ocupación, las concentraciones portátiles futuras de CO2 que estén al 110 % de los puntos de referencia indicarán un posible problema que debería ser investigado. En el contexto de la respuesta a la pandemia, la aplicación práctica de herramientas portátiles de medición del CO2 constituye un enfoque eficaz en función de los costos para monitorear la ventilación de los edificios.

En el caso del COVID-19, las primeras medidas para reducir las concentraciones del virus en espacios cerrados son usar mascarillas, practicar el distanciamiento físico y reducir los niveles de ocupación. Mejorar la ventilación es una estrategia adicional de prevención. En el caso de los sistemas de ventilación, aumentar el aire del exterior por encima de los requisitos mínimos del código, aumentar la ventilación total y aumentar la eficiencia de filtración son prácticas más eficaces para controlar la transmisión de enfermedades infecciosas que controlar la temperatura y humedad interiores. Sin embargo, el uso de la temperatura y/o humedad para reducir el riesgo de transmisión de la enfermedad debería considerarse caso por caso teniendo en cuenta el cerramiento del edificio, las capacidades del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC), el nivel de control y/o automatización del edificio, las tasas locales de transmisión del COVID-19, las características clínicas particulares de los ocupantes y el clima local.

Tanto la temperatura como la humedad pueden influir en la transmisión de enfermedades infecciosas, incluido el COVID-19, pero esa influencia tiene limitaciones prácticas. La investigación sobre el impacto de la temperatura ha demostrado que el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, es sensible a las temperaturas elevadas, con una inactivación superior al 99.99 % si es expuesto apenas unos minutos a temperaturas de 70 °C (158 °F). Sin embargo, esta temperatura está muy por encima de los límites confortables para el ser humano y podría dañar algunos de los materiales del edificio. Aunque las temperaturas inferiores a 70 °C (158 °F) también son efectivas, el tiempo de exposición requerido para la inactivación aumenta a medida que la temperatura disminuye. Por lo tanto, las temperaturas elevadas ofrecen el potencial de descontaminación del virus del SARS-CoV-2 en el aire o sobre las superficies, pero el uso de una mayor temperatura meramente con fines de descontaminación no suele recomendarse y no resulta realista para espacios ocupados. Otra consideración importante es que cuando la temperatura del espacio es elevada, el nivel de humedad relativa correspondiente disminuye.

La evidencia actual no es convincente con respecto a que la humedad pueda reducir significativamente la transmisión del SARS-CoV-2 más allá del nivel que ofrece una buena ventilación y filtración. Algunos estudios de investigación han demostrado que es posible reducir la supervivencia de los virus, incluidos los coronavirus humanos, cuando la humedad relativa se encuentra en el rango de 40-60 %. No obstante, las reducciones son modestas y hay valores atípicos en estos hallazgos. En consecuencia, ni la ASHRAE ni los CDC recomiendan incorporar la humidificación con el único propósito de limitar la transmisión del COVID-19. Aunque no afectan la transmisión, hay estudios revisados por pares que sugieren que evitar la sequedad excesiva en el aire podría ayudar a mantener la efectividad del sistema inmunitario del cuerpo humano.

Algunos sistemas de HVAC pueden controlar activamente tanto la temperatura como la humedad. Sin embargo, la mayoría de los sistemas de HVAC no cuentan con capacidades exclusivas de humidificación. Durante los meses más cálidos se produce cierto grado de deshumidificación como subproducto del enfriamiento del aire cálido y húmedo por debajo de su punto de rocío, lo que hace que el agua se condense fuera del aire. La capacidad de limitar los bajos niveles de humedad al incorporar vapor de agua en el aire de suministro seco es menos común.

La mayoría de los edificios actuales residenciales y comerciales ubicados en climas fríos no están construidos para resistir la corrosión y la acumulación excesiva de humedad que pueden producirse a raíz de la humidificación a largo plazo de todo el edificio. Si se utiliza la humidificación adicional durante el invierno para mantener el confort y evitar la sequedad excesiva de las membranas nasales y oculares, primero debe analizar el cerramiento del edificio para verificar que la condensación y la acumulación de humedad no se conviertan en un problema. La Norma 160 de la ASHRAE (Criterios para el análisis del diseño de control de humedad en edificios) ofrece una guía para el análisis higrotérmico del cerramiento de edificios. En el caso de los edificios comerciales que están correctamente construidos para permitir la humidificación a largo plazo, y que cuentan con capacidades de humidificación ya instaladas, no hay motivos para no humidificar el aire a niveles confortables durante los meses de invierno.

En entornos residenciales, se pueden utilizar humidificadores portátiles para habitación para lograr un mayor nivel de confort y reducir los niveles excesivamente bajos de humedad relativa. En estos casos, use humidificadores con humidistato incorporado y controle que el nivel de humedad relativo sea del 40 % aproximadamente. Los niveles de humedad más elevados no son necesariamente mejores y pueden provocar la proliferación localizada de moho, hongos y otros problemas de calidad del aire interior de larga duración. El mantenimiento y la limpieza de los sistemas portátiles de humidificación son muy importantes. Cambie a diario el agua del humidificador, y realice el mantenimiento y la limpieza del humidificador conforme a las recomendaciones del fabricante.

Sí. Aunque los ventiladores por sí solos no pueden compensar la falta de aire del exterior, los ventiladores pueden usarse para aumentar la efectividad de las ventanas abiertas, como se describe en la lista de consideraciones para mejorar la ventilación de los CDC. Los ventiladores también pueden utilizarse en interiores para mejorar la mezcla de aire de las habitaciones. Una mejor mezcla de aire en las habitaciones ayuda a distribuir el aire limpio suministrado y a diluir las concentraciones de partículas virales de toda la habitación, lo que reduce la probabilidad de que se produzcan bolsas de aire estancado donde pueden acumularse concentraciones virales. Al igual que con todos los ventiladores usados durante la pandemia del COVID-19, procure reducir al mínimo la posibilidad de crear patrones de aire que fluyan directamente de una persona a otra:

  • Evite el uso de las configuraciones de alta velocidad
  • Use ventiladores de techo a baja velocidad y posiblemente en la dirección de flujo inverso (para que el aire sea absorbido hacia el techo)
  • Direccione la descarga del ventilador hacia una esquina no ocupada, hacia espacios de pared o por encima de la zona ocupada.

Los ventiladores también pueden permitir el flujo de aire direccional desde las zonas limpias a las menos limpias. Tales aplicaciones deberían evaluarse detenidamente para evitar consecuencias involuntarias y ser adoptadas únicamente cuando estén respaldadas por una evaluación de riesgo de seguridad.

Las barreras pueden separar físicamente espacios que están próximos a otros. Cuando se las utiliza para el control de infecciones, las barreras pretenden evitar que las personas de un lado de la barrera expongan a las personas del otro lado de la barrera a fluidos, gotitas respiratorias y partículas infecciosas. Que las barreras interfieran con las mejoras en la ventilación dependerá de cómo estén instaladas. A veces, las barreras protectoras pueden ayudar a mejorar la ventilación, pero en ocasiones también pueden entorpecerla. En algunos casos, no afectan la ventilación.

Las barreras protectoras pueden ayudar a mejorar la ventilación cuando se las utiliza para facilitar el flujo de aire direccional o los diferenciales de presión deseados entre espacios limpios y menos limpios. La barrera puede estar alineada con el flujo de aire pretendido para ayudar a direccionarlo hacia la ubicación deseada, como una rejilla de aire de retorno del HVAC o la entrada de un purificador de aire portátil. Algunas situaciones de ejemplo de este tipo de implementación de barreras incluyen aquellas donde existe una fuente conocida de posibles aerosoles infecciosos, por ejemplo, en consultorios odontológicos o estaciones de realización de pruebas de detección del COVID-19.

Como alternativa, podría colocarse la barrera entre dos áreas para aislar mejor un lado de la barrera del otro. En esta configuración, la barrera también puede complementar el esquema de diseño del HVAC al establecer un diferencial de presión deseado entre espacios adyacentes. Si es necesario, pequeñas aberturas pasantes o un panel retráctil incorporado a la barrera pueden permitir la transferencia de objetos físicos de un lado al otro. Algunos ejemplos donde podría aplicarse este tipo de barrera incluyen los mostradores de recepción o las taquillas.

Cuando no se las instala cuidadosamente, las barreras pueden interferir con una buena ventilación. Las barreras pueden interrumpir involuntariamente la distribución del flujo de aire dentro de un espacio, y provocar la acumulación concentrada de aerosoles humanos o de otro tipo que podrían permanecer suspendidos en el aire por minutos u horas. En este caso, las personas podrían estar expuestas a concentraciones más elevadas de aerosoles infecciosos de lo que estarían sin las barreras. Cuanto más grande es la barrera, mayor es la probabilidad de que esto ocurra. Para reducir esta probabilidad, asegúrese de que las barreras estén posicionadas correctamente según la ocupación prevista y que no sean más grandes de lo necesario para evitar la transferencia directa de gotitas respiratorias que podrían "rociarse" directamente desde una persona a otra.

Siempre que se implemente el uso de barreras, se debe realizar una prueba de distribución del flujo de aire con "humo" trazador o generadores de neblina portátiles. Esta prueba puede ayudar a evaluar la distribución del flujo de aire dentro de los espacios ocupados. Si se observa la formación de bolsas de aire estancado, el rediseño o reorientación de las barreras puede ayudar a reducir al mínimo este fenómeno. Modificar la distribución del flujo de aire —por ejemplo, al ajustar el posicionamiento de las rejillas de aire de suministro o la descarga de purificadores de aire portátiles— también puede ayudar a eliminar la formación de bolsas de aire estancado.

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