Desarrollo y revisión de directrices

Tras la experiencia adquirida en la respuesta a la aparición del Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS, por sus siglas en inglés) en el 2003 y la propagación del virus de la influenza aviar A (H5N1) a nivel mundial que comenzó en el 2003, el gobierno de los EE. UU. dio inicio a un proceso para elaborar las directrices en diversas áreas para que los sectores públicos y privados se preparen para una pandemia de influenza.

El borrador inicial de estas directrices para la asignación de la vacuna fue publicado en el 2008 por un grupo interinstitucional de trabajo cuyos miembros representaban a todos los sectores del gobierno. Su enfoque se apoyó en la mejor información científica disponible en aquel momento (p. ej., datos históricos, suministro de vacunas, impacto de la vacuna en diferentes escenarios y diferentes grupos poblacionales) y consideró directamente los valores de nuestra sociedad y los problemas éticos involucrados en la planificación de un enfoque por etapas para la vacunación de una pandemia que, por necesidad, implica que algunas personas recibirán la vacuna antes que otras. La información considerada por el grupo de trabajo incluyó evaluaciones de posibles vacunas contra la pandemia, problemas de seguridad interna y nacional, servicios esenciales de la comunidad y la infraestructura y fuerza laboral crítica para mantenerlos y las perspectivas de expertos en seguridad nacional y salud pública estatal y local. El análisis histórico de las pandemias de influenza de 1918, 1957 y 1968 y sus impactos arrojó resultados muy valiosos para elaborar estas directrices.

Además de brindar información científica clave, las reuniones con el público y las partes interesadas, incluidas las empresas y organizaciones comunitarias, también ofrecieron perspectivas sobre los valores y las prioridades del público acerca de qué subgrupos requerirían la protección de la vacuna más temprana en caso de una pandemia de influenza. Los participantes analizaron y clasificaron la importancia de los objetivos de los potenciales programas de vacunación sobre la base de un escenario pandémico grave.  Un principio clave establecido por el grupo de trabajo y reforzado por el aporte del público y las partes interesadas Cdc-pdf[269, KB, 34 páginas]Externo fue que los objetivos para reducir la enfermedad y la alteración asociada a la sociedad y la economía "no pueden lograrse mediante la distribución de la vacuna a un grupo ocupacional o de riesgo por sobre otros".  Particularmente, los grupos de trabajo de planificación para la pandemia, las reuniones con participación del público y las reuniones de partes interesadas llegaron a las mismas conclusiones acerca de qué objetivos del programa eran los más importantes:

  • Proteger a aquellas personas que resulten vitales para la respuesta ante una pandemia y brindar atención a las personas que estén enfermas,
  • Proteger a los que mantienen la seguridad nacional y los servicios comunitarios esenciales,
  • Proteger a los niños y a las mujeres embarazadas, y 
  • Proteger a los trabajadores con mayores riesgos de contraer la infección a causa de su trabajo.

Los debates de los grupos de trabajo también destacaron la importancia del objetivo federal de mantener la seguridad interna y nacional.

sala con computadoras y personas trabajando

Principios generales y directrices provisionales sobre la vacunación contra la pandemia (establecidos en 2008)

  • Cuando llegue la próxima pandemia, los CDC, con el aporte del Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS, por sus siglas en inglés) de los EE. UU., el Departamento de Seguridad Nacional (DHS, por sus siglas en inglés) de los EE. UU. y otras agencias federales, harán los siguiente:
    • evaluarán la gravedad de la pandemia,
    • determinarán si es probable que la pandemia genere un nivel considerable de ausentismo en el lugar de trabajo que pudiera resultar perjudicial (especialmente entre la fuerza laboral crítica),
    • indicarán si deberían emplearse las directrices para la distribución de las vacunas, y de ser así, cómo deberían modificarse según las características de la pandemia emergente y la disponibilidad de vacunas contra la pandemia, y
    • evaluarán las vacunas de la reserva federal para determinar si pueden utilizarse para reducir el impacto de la pandemia.
  • La necesidad de distribuir la vacuna para mantener la seguridad nacional, los cuidados de salud y otros servicios comunitarios esenciales y para preservar la infraestructura crítica dependerá de la gravedad de la pandemia y la disponibilidad de la vacuna, ya que los índices de ausentismo y la capacidad para suministrar productos esenciales y servicios diferirán para las pandemias de mayor o menor gravedad. Como resultado, los grupos identificados para la vacunación temprana diferirán según la gravedad de la pandemia y el suministro de la vacuna.
  • La asignación de las vacunas contra la influenza pandémica por parte del gobierno de los EE. UU. a los estados y territorios se realizará proporcionalmente a la densidad demográfica de cada estado.
  • Los estados deberían acatar las directrices nacionales para garantizar la equidad y uniformidad en todo los EE. UU. y evitar todo lo posible la confusión. Dentro de los parámetros de las directrices, los estados tendrán la autoridad para aprobar los pedidos de vacunas por parte de los proveedores en su jurisdicción a fin de poder distribuir la vacuna y cubrir las necesidades específicas de sus poblaciones. En las pandemias anteriores, los grupos con mayores riesgos de contraer una enfermedad grave y de morir han diferido en cuanto a su edad y estado de salud. Debido a que se desconocen los grupos de alto riesgo de la próxima pandemia, los planificadores deberían considerar cómo podrían modificarse las directrices de acuerdo con los diferentes escenarios de la pandemia (Implementación de estas directrices durante un futura pandemia).
  • Se reevaluarán periódicamente las directrices sobre la asignación y la distribución de las vacunas contra la pandemia antes y durante una pandemia a fin de considerar la información científica más reciente, incluyendo el riesgo de resultados graves por edad y grupos de riesgo, los cambios en la capacidad de producción de vacunas y los avances en otras medidas de respuesta de salud pública.

Estas directrices revisadas están más actualizadas que las directrices anteriores del 2008 e incluyen los siguientes cambios importantes:

  • Actualiza las categorías de gravedad de una pandemia según el marco de evaluación de la gravedad de una pandemia de los CDC2.
  • Incluye las lecciones aprendidas de la respuesta a la pandemia por el virus H1N1 2009, como la imprevisibilidad de la gravedad de una pandemia y el momento en que ocurre, la variabilidad del impacto de la gravedad de la pandemia o las funciones de infraestructura crítica, los retos con el suministro de la vacuna en general y la variabilidad entre los fabricantes y la necesidad de mayor flexibilidad a nivel estatal, tribal y local para satisfacer las necesidades locales.
  • Incluye la consideración de dos dosis de vacuna y puede requerirse la coadministración de coadyuvantes para producir la inmunidad protectora en ciertos escenarios.
  • Posiciona a los farmacéuticos y técnicos de farmacia en el Nivel 1, ya que los farmacéuticos y técnicos de farmacia serán cruciales para despachar medicamentos antivirales y muchos farmacéuticos aplicarán la vacuna contra la influenza.
  • Actualiza las cifras demográficas de los EE. UU. según la población estadounidense del 2005 de 300 millones con las estimaciones demográficas del Censo de EE. UU. del 2015 (321 millones)3.

La contribución de varios sectores y funcionarios de la salud pública también aportó a esta revisión. Sin embargo, cabe destacar que la pandemia por el virus H1N1 2009 y las discusiones posteriores con las partes interesadas afianzaron los objetivos centrales y los principios rectores establecidos previamente con las partes intervinientes e incluidos en este documento.

Las directrices también incluyen consideraciones para la asignación de las vacunas prepandémicas de la reserva (es decir, la vacuna producida contra los nuevos virus de influenza A con potencial pandémico), si la vacuna de la reserva es efectiva contra los virus pandémicos. Además, las directrices ahora incluyen la consideración de dos dosis de vacuna y puede requerirse la coadministración de coadyuvantes para producir la inmunidad protectora en ciertos escenarios.

Panorama general de la guía

Categorías - Los grupos poblacionales para la vacunación contra la pandemia se dividen en cuatro categorías (seguridad interna y nacional, servicios de cuidados de salud y apoyo comunitario, infraestructura crítica y población general). Estas cuatro categorías abarcan toda la población.

Grupos poblacionales - Personas dentro de grupos para la vacunación definidas por su ocupación, grupo etario o nivel de riesgo.

Niveles - A través de categorías, la vacuna será asignada y distribuida según los niveles donde todos los grupos designados para la vacunación dentro de un determinado nivel tienen la misma prioridad para la vacunación. Los grupos incluidos en los niveles variarán según la gravedad de la pandemia.

Fuerza laboral crítica - Los trabajadores con habilidades críticas, experiencia o certificación profesional cuya ausencia obstaculizaría o generaría un colapso en las funciones críticas.

Marco para la distribución de la vacuna contra la influenza pandémica

Las directrices revisadas para la asignación y distribución de la vacunación inicial de ciertos grupos incluyen una estructura, como en las directrices del 2008, que define los grupos poblacionales en cuatro amplias categorías que se corresponden con los objetivos de un programa de vacunación contra la pandemia para proteger a las personas que 1) mantienen la seguridad interna y nacional, 2) brindan servicios de cuidados de salud y apoyo comunitario, 3) preservan la infraestructura crítica y 4) pertenecen a la población general.

Cada categoría incluye poblaciones específicas que están definidas por su ocupación o por la edad o el estado de salud (ver Tabla 1) para fines organizativos del programa de vacunación y de distribución de la vacuna cuando el suministro inicial de la vacuna es limitado. Como se define en la Tabla 1, se ofrecen vacunas a los grupos poblacionales en los "niveles" según la gravedad de la pandemia. Al reflejar los valores públicos y la necesidad de abordar varios objetivos importantes con el programa de vacunación contra la pandemia, cada uno de los niveles incluye poblaciones de las cuatro categorías durante una pandemia grave.

Las fuerzas laborales críticas son distribuidas más específicamente en una pandemia de mayor gravedad que cuando la gravedad de la pandemia es menor y el riesgo para el funcionamiento de la sociedad y la comunidad también es menor. Cuando emerge un nuevo virus de la influenza y circula entre los seres humanos, puede evaluarse el riesgo que supone la epidemia.  Los grupos identificados para la vacunación contra la pandemia diferirán según la gravedad de la pandemia y el suministro de la vacuna.  En todos los niveles de la gravedad de la pandemia, los proveedores de salud pública y de la atención médica de primera línea, el personal de servicios de emergencia, el personal en servicio y funciones esenciales de la misión, los fabricantes de la vacuna contra la pandemia y medicamentos antivirales y las mujeres embarazadas, los bebés y niños pequeños serán tenidos en cuenta para la recepción temprana de la vacuna.  Sin embargo, la distribución de otros grupos de la fuerza laboral crítica depende de la gravedad de la pandemia, el riesgo de enfermedad grave por grupo etario, el suministro de la vacuna y el trastorno propio que afecta a la seguridad, la sociedad y la economía.  Por ejemplo, es probable que la distribución esté centrada en la fuerza laboral crítica en una pandemia con un nivel de gravedad alto o muy alto y un suministro temprano limitado de la vacuna contra la pandemia, y que sea menos necesario realizar la distribución entre la fuerza laboral crítica en pandemias de menor gravedad ya que las amenazas a la seguridad, la sociedad y la economía serán menos relevantes en esas pandemias.  Los CDC utilizarán el Marco de evaluación de la gravedad de una pandemia (PSAF, por sus siglas en inglés)1 que incorpora una evaluación de la transmisibilidad de la influenza y la  gravedad clínica para determinar la gravedad de una pandemia.  El gobierno estadounidense utilizará esta evaluación para elaborar directrices más específicas sobre el orden de prioridades para la vacunación y determinar cómo el esquema de niveles que figura en este documento se adaptará a una pandemia actual.

Definir quién está incluido en cada grupo poblacional

Todos los habitantes de Estados Unidos están incluidos en al menos un grupo poblacional para la vacunación. Las personas que no están en un determinado grupo ocupacional serán vacunadas como parte de la población general de acuerdo con su edad y estado de salud. Cuando una persona está incluida en más de un grupo poblacional, será vacunada en el grupo de nivel más alto en el que esté incluida.  Los grupos definidos por ocupación ( es decir, los que están definidos en las categorías de seguridad interna y nacional, servicios de cuidados de salud y apoyo comunitario y el resto de la infraestructura crítica) no incluyen a toda la fuerza laboral; más bien, solo personas que, según la naturaleza de su rol u ocupación, ocupan puestos críticos y brindan servicios esenciales durante una pandemia (Apéndice A).  La identificación preliminar de las funciones críticas se determinó en parte mediante un análisis de los sectores críticos y las fuerzas laborales que llevó a cabo el Consejo Nacional Asesor de InfraestructuraSitio externo (NIAC, por sus siglas en inglés) del Departamento de Seguridad Interna de los EE. UU. (DHS), junto con el aporte de otras agencias federales. Se recomienda realizar una mayor planificación en cada comunidad, conjuntamente con su estado, tribus y territorios, para determinar más específicamente e identificar a las personas con ocupaciones críticas y otros grupos prioritarios que deberían recibir la vacunación temprana para que los empleadores y planificadores de emergencias de salud pública puedan llegar a esas personas rápidamente y sin confusión cuando sea necesario. Debido a que una pandemia de influenza difiere de otras emergencias nacionales en cuanto a la amenaza que supone y el tiempo que afectará a nuestro país y a las comunidades, las poblaciones destinadas a ser vacunadas dentro de cada sector pueden diferenciarse de aquellas definidas en otros planes de respuesta en una emergencia.

Cabe destacar que los miembros de grupos ocupacionales son definidos por las funciones que se espera que las personas dentro de dicho grupo desempeñen durante la pandemia; no se distingue entre el personal que realiza dichas tareas como parte de sus funciones habituales, aquellos que son reasignados para desempeñar estas funciones como parte de un nuevo rol de respuesta ni aquellos que realizan estas tareas como voluntarios. También se debería tener en cuenta que las vacunas no reemplazan, sino que se suman a otras medidas adoptadas para proteger a la población activa y la población general.

El objetivo principal al vacunar a las personas en los sectores de infraestructura crítica es proteger a los trabajadores con habilidades críticas, experiencia o certificación profesional cuya ausencia crearía un colapso en las funciones críticas, y proteger a los trabajadores que presentan mayores riesgos por sus ocupaciones (p. ej.,  personal de servicios de emergencias y personal de servicios públicos esenciales). Otras estrategias de respuesta ante una pandemia (p. ej., tratamiento inmediato, indicarle al trabajador enfermo que permanezca en su casa y se mantenga alejado de su lugar de trabajo, profilaxis posterior a la exposición, controles de ingeniería en los lugares de trabajo, cambios en las prácticas laborales para reducir el contacto directo con los demás, buena higiene y lavado de manos o educación del trabajador) son proclives a resultar efectivas para disminuir el ausentismo y son recomendadas para toda la fuerza laboral, no solo para los que desempeñan funciones críticas.

Directrices para la distribución de la vacunación contra la pandemia

Las directrices nacionales para la distribución de la planificación de vacunación contra la influenza pandémica figuran en la Tabla 1 con el entendimiento de que las cantidades de personas dentro de cada grupo son estimaciones y las recomendaciones actuales pueden cambiar durante una futura pandemia y a medida que la pandemia avanza. En general todos los grupos designados para la vacunación dentro de un determinado nivel tienen la misma prioridad para la vacunación. Sin embargo, una lección importante aprendida de la pandemia por el virus H1N1 2009 y otras emergencias de salud pública es que deberían tomarse decisiones a nivel estatal, local y de cada proveedor en particular para adaptar estas designaciones según las realidades locales. Los departamentos de salud estatales y territoriales, conjuntamente con los departamentos de salud locales, se encargarán de la asignación de vacunas para los proveedores que aceptan distribuir la vacuna entre personas de  grupos objetivo o que atienden a personas incluidas en un grupo objetivo (p. ej., asignar vacunas a obstetras para llegar a mujeres embarazadas).  Estas decisiones probablemente varían según cada estado ya que las situaciones y los planes varían entre los estados. Durante una pandemia de influenza grave, es probable que la fuerza laboral más crítica sea vacunada en clínicas de vacunación masiva cerradas temporalmente o en clínicas de salud ocupacional existentes ya que es coordinado a través del departamento de salud local/estatal.

Las recomendaciones sobre la vacunación temprana de esos grupos son realizadas según la gravedad de la pandemia y la transmisibilidad y según el suministro de la vacuna a fin de alcanzar los objetivos y lograr una mejor respuesta ante una pandemia nacional.  El enfoque de distribución dependerá de la evaluación de la gravedad de la pandemia y el riesgo que implica la pandemia en grupos con mayor riesgo de tener complicaciones a causa de la influenza y aquellos que cumplen funciones críticas en la sociedad.  Si la gravedad de una pandemia es alta o muy alta, de todos modos será necesario destacar las medidas para preservar las funciones críticas de la sociedad. No obstante, es necesaria la flexibilidad en la planificación ya que no es posible predecir con antelación la gravedad de una futura pandemia o el impacto que tendrá la pandemia en ciertos subgrupos poblacionales.  Por consiguiente, será necesario reevaluar estas directrices para la planificación provisional prepandémica al momento de la aparición de una pandemia.

Pie de página

  • El Nivel 1 incluye los grupos poblacionales de mayor prioridad para recibir la vacuna en caso de que el suministro de vacunas sea limitado para cualquier grado de gravedad pandémica. Ver la Tabla 1.

Descargo de responsabilidad: Es posible que en este sitio encuentre algunos enlaces que le lleven a contenido disponible sólo en inglés. Además, el contenido que se ha traducido del inglés se actualiza a menudo, lo cual puede causar la aparición temporal de algunas partes en ese idioma hasta que se termine de traducir (generalmente en 24 horas). Llame al 1-800-CDC-INFO si tiene preguntas sobre la influenza estacional, cuyas respuestas no ha encontrado en este sitio. Agradecemos su paciencia.