Superhéroe contra la influenza: Dr. James Stevens, Ph.D.

Los laboratorios sobre la influenza de los CDC juegan un papel fundamental en las permanentes tareas globales de búsqueda de nuevos virus, evaluación de los riesgos que implican para las personas, y esfuerzos conjuntos para prepararse de manera proactiva para afrontar la aparición de virus de influenza considerados con potencial pandémico. Ello incluye todo, desde la vigilancia de nuevos virus de influenza hasta el desarrollo de virus que se utilizan para producir vacunas en masa, llamados "virus candidatos para la vacuna" o "CVV" (por sus siglas en inglés).  Como Director Adjunto de Ciencias de Laboratorio en la División de Influenza de los CDC, el Dr. James Stevens supervisa y coordina las operaciones en el laboratorio de influenza de los CDC. Afirma que la pandemia de influenza de 1918 "fue la más mortal que hemos visto en tiempos modernos. No debemos olvidarla porque se trata del peor escenario posible, y no queremos que vuelva a suceder".

Como Director Adjunto de Ciencias de Laboratorio en la División de Influenza de los CDC, el Dr. James Stevens afirma que "todo nuevo virus de influenza que llega a nuestra puerta es tratado como un virus con potencial pandémico".

Dr. James Stevens

Superhéroe contra la influenza: Dr. James Stevens, Ph.D.

Dr. James Stevens

Laboratorio para la Influenza

Por qué sigue preocupando la pandemia de 1918 

Un virus de influenza nuevo es aquel que aún no ha infectado a personas o se ha diseminado de manera habitual. Si bien los virus de influenza estacional implican una gran carga para la salud de los estadounidenses cada año, los virus de influenza nuevos con potencial pandémico pueden resultar devastadores si su adaptación es rápida y logran contagiar y diseminarse fácilmente entre las personas. La pandemia de 1918 es el ejemplo más grave del daño que puede causar una pandemia de influenza. Según Stevens, en la actualidad "tenemos muchísimo más conocimiento de lo que teníamos hace 100 años, y podemos responder más rápidamente. En aquel momento, no sabíamos realmente que esta enfermedad estaba causada por un virus. Solo podíamos identificarla de acuerdo a los síntomas. Ahora no solo sabemos que la enfermedad de la influenza está causada por un virus, sino que contamos con una red global para detectar los virus de influenza, una gran capacidad de investigación para estudiarlos y, en cuanto a prevención y tratamiento, tenemos vacunas contra la influenza, tenemos pruebas de laboratorio, métodos diagnósticos en los puntos de atención y medicamentos antivirales para el tratamiento". 

Superhéroe contra la influenza

El programa de vigilancia global de los virus de influenza de los CDC rastrea los casos de infección en humanos con virus de influenza nuevos, además de analizar cientos de virus de influenza estacional cada año. Más de 6 000 virus de influenza se someten a una secuenciación genética completa como primer paso tras llegar a los CDC. La mayoría de ellos son virus de influenza estacional, pero decenas resultan ser virus nuevos que han infectado a las personas, en algunos casos, por primera vez. "Los virus de influenza están en constante cambio. Son unos de los virus de mutación más rápida que conozco, de modo que es una lucha constante adelantarnos a ellos. Es por ello que la secuenciación genética de los virus de influenza, tanto estacionales como nuevos, es tan importante. La secuencia genética puede darnos información sobre cada virus con base en décadas de otro trabajo de laboratorio. Por ejemplo, hemos identificado marcadores que se han asociado con anterioridad a enfermedades graves, o a la resistencia antiviral, y si vemos dichos marcadores en la secuencia genética de un virus nuevo detectado recientemente, ello nos permite adelantarnos y determinar que es importante analizar en mayor profundidad ese virus".

Otra investigación de laboratorio que se ha desarrollado durante años se sumerge aún más profundo para determinar cuán apto es el virus (qué tan bien se disemina), qué tipo de enfermedad causa en modelos animales, si el virus es o no susceptible a las vacunas existentes o a los medicamentos antivirales, y qué nivel de inmunidad puede tener la población general contra dicho virus. Toda esta investigación ayuda a los CDC a evaluar el riesgo de que un virus particular se desarrolle y desate una pandemia. Para los virus de influenza nuevos con preocupante potencial pandémico, los laboratorios de los CDC desarrollan un virus candidato para la vacuna (CVV, por sus siglas en inglés) que puede ser utilizado por los fabricantes para producir la vacuna contra la influenza en forma masiva.

La planificación y la preparación son decisivas; los retos se mantienen

"La tecnología que se utiliza para elaborar la mayoría de las vacunas contra la influenza tiene más de 50 años de antigüedad, pero en los últimos 10 años se han producido grandes innovaciones en cuanto a cómo podemos producir un CVV", afirma Stevens. "Durante décadas, dependíamos de un espécimen clínico original con el virus vivo que se pudiera cultivar, manipular y desarrollar para convertirse en un CVV. En la actualidad, no necesitamos el virus real. Si contamos con la información de la secuencia genética, podemos de hecho construir el mismo virus en nuestros laboratorios y usarlo para crear un CVV". Cuando apareció un nuevo subgrupo de los virus asiáticos A(H7N9) en China en el 2017, los funcionarios de salud pública de China publicaron la secuencia genética del virus y en los CDC se logró crear el virus de acuerdo con dicha secuencia genética. Ese CVV, creado mediante "genética inversa", se utilizó para elaborar una vacuna contra el virus A(H7N9) que se encuentra en etapa de pruebas clínicas en este momento. El Dr. Stevens también señala que se están llevando a cabo muchas investigaciones para desarrollar vacunas universales contra la influenza. "Estas son vacunas que atacan las regiones más conservadas de los virus, y de hecho implicarán una mayor duración de la protección de la vacuna en el tiempo y su mayor eficacia. También tendrán una respuesta más amplia". Las vacunas constituyen la primera y mejor barrera de defensa contra la influenza, tanto estacional como pandémica. "Necesitamos continuar mejorando las vacunas actuales para poder mitigar el impacto de la próxima pandemia", afirma Stevens. Si bien hay aún mucho trabajo por hacer, el Dr. Stevens es optimista. "Nosotros [los CDC] contamos con una División extremadamente capaz y estamos comprometidos en nuestra lucha contra la influenza, tanto estacional como pandémica".

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