Cómo se miden la efectividad y la eficacia de la vacuna contra la influenza

Preguntas y respuestas

¿Cómo medimos la efectividad de las vacunas contra la influenza?

Se utilizan dos tipos de estudios generales para determinar cuán efectivas son las vacunas contra la influenza: ensayos controlados aleatorizados y estudios de observación. Ambos estudios se describen a continuación.

Ensayos controlados aleatorios (RCT)

El primer tipo de estudio se denomina ensayo controlado aleatorizado (RCT, por sus siglas en inglés). En un RCT, los voluntarios son asignados al azar para recibir la vacuna contra la influenza o un placebo (p. ej., una inyección de solución salina). Los RCT miden la eficacia de la vacuna. La eficacia de la vacuna hace referencia a la reducción porcentual en la frecuencia de los casos de influenza entre personas vacunadas en relación con las personas que no están vacunadas. La eficacia de la vacuna se mide mediante los RCT, por lo general bajo condiciones óptimas en las que se monitorea el almacenamiento y administración de la vacuna, y los participantes suelen estar en buen estado de salud o se los selecciona según un estado de salud específico. La eficacia de la vacuna se mide al comparar con qué frecuencia contraen influenza las personas del grupo de vacunados y las personas del grupo de no vacunados (placebo). El RCT minimiza el sesgo que podría derivar en resultados del estudio inválidos. El sesgo es un error sistemático involuntario en la forma en que los investigadores seleccionan los participantes del estudio, miden los resultados o analizan los datos que pueden conducir a resultados inexactos. En un RCT, la asignación de vacunas suele ser con ocultación doble, lo que significa que ni los voluntarios del estudio ni los investigadores saben si una determinada persona ha recibido la vacuna o un placebo. Las autoridades nacionales de regulación, como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en los EE. UU., exigen que se realicen los RCT y que demuestren los beneficios en materia de protección de una nueva vacuna antes de que la vacuna reciba la licencia para ser usada de forma rutinaria. No obstante, algunas vacunas son aprobadas con base en los RCT que utilizan la respuesta de anticuerpos a la vacuna según se observó en el laboratorio, en lugar de considerar las disminuciones de casos de influenza entre las personas que se vacunaron.

Estudios de observación

El segundo tipo de estudio se conoce como estudio de observación. Existen varios tipos de estudios de observación, que incluyen estudios de cohorte y estudios de casos y controles. Los estudios de observación miden la efectividad de las vacunas al evaluar cuán bien funcionan las vacunas contra la influenza entre diferentes grupos de personas, en diferentes entornos y en diferentes condiciones reales que se dan fuera de los ensayos controlados aleatorizados (es decir, los ensayos clínicos). La efectividad de las vacunas se mide al comparar con qué frecuencia contraen influenza las personas del grupo de vacunados y las personas del grupo de no vacunados (placebo). La efectividad de las vacunas hace referencia a la reducción porcentual en la frecuencia de los casos de influenza entre las personas vacunadas en relación con las personas que no están vacunadas, generalmente con ajustes debido a ciertos factores que están relacionados tanto con la influenza como con la vacunación (p. ej., la presencia de afecciones crónicas). (Siga leyendo para conocer más detalles).

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¿En qué se diferencian los estudios de efectividad de las vacunas de los estudios de eficacia de las vacunas?

La eficacia de las vacunas hace referencia a la protección medida bajo condiciones óptimas en las que se monitorea el almacenamiento y administración de las vacunas, y los participantes suelen estar sanos. La eficacia de las vacunas se determina mediante los RCT, los cuales suelen ser ensayos clínicos. La efectividad de las vacunas mide cuán bien funciona una vacuna en condiciones reales. Las diferencias en las condiciones reales en comparación con las condiciones estrictamente controladas de los ensayos clínicos pueden influir en la efectividad de las vacunas. Los estudios de efectividad de las vacunas incluyen a personas con afecciones subyacentes a quienes distintos proveedores de atención médica les han administrado las vacunas. Es posible utilizar los estudios de efectividad de las vacunas para determinar si los grupos de personas de mayor riesgo (a menudo excluidos de los ensayos clínicos/RCT) responden de modo diferente a la vacuna. Los estudios de efectividad de las vacunas también pueden determinar si los diferentes virus de la influenza que están en circulación y continúan evolucionando en condiciones reales afectan el rendimiento de las vacunas. Por último, los cronogramas de dosificación de las vacunas o los requisitos de almacenamiento y manipulación de las vacunas podrían no respetarse tan estrictamente en condiciones reales como sí sucede en los ensayos clínicos; por lo tanto, se pueden realizar estudios de efectividad de las vacunas para entender cómo estos factores afectan el rendimiento de las vacunas. Los resultados de los estudios de efectividad de las vacunas están sujetos a sesgos que no ocurren en los estudios de eficacia de las vacunas, como la confusión y el sesgo de selección, razón por la cual la aprobación de las vacunas depende de los datos recopilados en los RCT.

Una vez que una vacuna contra la influenza ha sido aprobada por la FDA, las recomendaciones para su uso rutinario generalmente están a cargo del Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP) de los CDC. Por ejemplo, actualmente el ACIP recomienda la vacunación anual contra la influenza para todos los residentes estadounidenses de 6 meses de edad o más, con raras excepciones. Las recomendaciones universales para el uso de las vacunas presenta retos éticos al realizar RCT en los que se asignan personas a un grupo que recibirá un placebo, lo que podría ponerlas en riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza. Además, los estudios de observación a menudo son la única opción disponible para medir la efectividad de la vacunas en relación con resultados de la influenza más graves y menos frecuentes, como la hospitalización.

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¿Qué factores pueden afectar los resultados de los estudios de eficacia y efectividad de la vacuna contra la influenza?

La medición de la eficacia y la efectividad de las vacunas contra la influenza puede verse afectada por factores relacionados con los virus y los organismos hospedadores, además de por el tipo de estudio utilizado. Por lo tanto, las estimaciones puntuales sobre la eficacia/efectividad de la vacuna han variado entre los estudios publicados.

Factores asociados a los virus

Los beneficios de protección de las vacunas contra la influenza suelen ser menores durante las temporadas de influenza en las que la mayoría de los virus de la influenza en circulación difieren de los virus de la influenza utilizados para fabricar las vacunas. Los virus de la influenza cambian constantemente mediante un proceso natural conocido como variación antigénica. (Para obtener más información, consulte Cómo puede mutar el virus de la influenza: variaciones menores y mayores). Sin embargo, el grado de variación antigénica y la cantidad de virus derivados en circulación pueden variar en cada uno de los cuatro virus que se incluyen en la vacuna contra la influenza estacional. Entonces, incluso cuando los virus de la influenza en circulación varían de forma leve o moderada con respecto a la vacuna, es posible que las personas aún reciban algo de protección de la vacunación; además, si hay una buena coincidencia con otros virus de la influenza en circulación, en general la vacuna podría aportar beneficios de protección.

Factores asociados al organismo hospedador

Además de los factores relacionados con los virus, otros factores asociados al organismo hospedador —como la edad, las afecciones subyacentes, los antecedentes de infecciones previas por influenza y las vacunaciones anteriores contra la influenza— pueden afectar los beneficios que aporta la vacunación.

Factores asociados al diseño del estudio

Los RTC ofrecen los resultados más confiables porque son menos susceptibles a los sesgos, entre ellos la confusión y el sesgo de selección. No obstante, como se menciona más arriba, los RTC pueden ser difíciles de llevar a cabo cuando se recomienda la vacunación a una población determinada o ante resultados más graves que son menos frecuentes, dada la gran cantidad de personas que se debería incluir en los controles aleatorios. Existen varios diseños de estudios de observación; sin embargo, muchos programas de evaluación de las vacunas contra la influenza actualmente utilizan el diseño de prueba negativa. En el diseño de prueba negativa, se inscribe a las personas que buscan atención médica por una enfermedad respiratoria aguda en entornos de servicios de salud (como clínicas para pacientes ambulatorios, clínicas de atención de urgencias, departamentos de emergencias o entornos de pacientes hospitalizados) y se recopila información acerca del estado de vacunación contra la influenza de los pacientes. Todos los participantes de los estudios de diseño de prueba negativa son sometidos a una prueba de detección de la influenza altamente específica y sensible a la infección por el virus de la influenza, como la reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa (RT-PCR, por sus siglas en inglés). La relación entre personas vacunadas y no vacunadas (es decir, las probabilidades de la vacunación contra la influenza) se compara con los pacientes con y sin influenza confirmada en laboratorio. De este modo, los estudios de diseño de prueba negativa calculan la efectividad de las vacunas al comparar las tasas de vacunación entre personas con influenza confirmada (también denominadas "casos") en comparación con personas con enfermedades similares que no tienen influenza (también denominadas "controles") según pruebas de laboratorio. El diseño de prueba negativa reduce el sesgo de selección debido al comportamiento de búsqueda de atención médica. También se han utilizado otros de estudios de observación para calcular la efectividad de las vacunas contra la influenza.

Factores relacionados con la medición específica frente a resultados no específicos

Tanto para los RCT como para los estudios de observación, es importante la especificidad del resultado que se obtiene en el estudio. Los resultados no específicos, como las hospitalizaciones por neumonía o las enfermedades similares a la influenza (ILI, por sus siglas en inglés), pueden ser provocadas por infecciones por el virus de la influenza o infecciones por otros virus y bacterias. Las estimaciones de la eficacia/efectividad de las vacunas para resultados no específicos suelen ser más bajas que las estimaciones realizadas para resultados más específicos, en función de la proporción del resultado medido que pueda atribuirse a la influenza. Por ejemplo, un estudio realizado en adultos sanos reveló que la vacuna inactivada contra la influenza (es decir, la vacuna inyectable contra la influenza) tuvo una efectividad del 86 % contra la influenza confirmada en laboratorio, pero solo una efectividad del 10 % contra todas las enfermedades respiratorias en la misma población y temporada [1]. Las infecciones por el virus de la influenza confirmadas en laboratorio, mediante RT-PCR o cultivo viral, suelen ser los resultados más específicos arrojados por los estudios de eficacia/efectividad de las vacunas.

Los ensayos serológicos para detectar la influenza (es decir, los que requieren un aumento cuádruple en los títulos de anticuerpos contra los virus de la influenza detectados a partir de pares de sueros) solían usarse en los estudios de efectividad de las vacunas contra la influenza realizados antes del desarrollo de las pruebas RT-PCR. Uno de los inconvenientes con los estudios de efectividad de las vacunas que utilizan pruebas serológicas para la infección por el virus de la influenza es que la vacunación aumenta los niveles de anticuerpos como lo hace la infección, lo que dificulta la interpretación de estos estudios. Es posible que no se hayan detectado nuevas infecciones por el virus de la influenza en una persona vacunada debido a que el nivel de anticuerpos ya es elevado y no se produce un aumento cuádruple. Por lo tanto, los métodos que utilizan pruebas serológicas pueden arrojar estimaciones que aumenten incorrectamente la efectividad de las vacunas.

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¿Pueden describir los sesgos que deberían considerarse en los estudios de observación que miden la efectividad de las vacunas?

Los resultados de los estudios de observación tienen más probabilidades de verse afectados por distintas formas de sesgo (vea la definición más arriba) que los resultados de los estudios RCT. Por lo tanto, los resultados de los estudios de observación pueden ser más difíciles de interpretar. Es posible reducir el sesgo mediante cuidadosos diseños de estudio y el análisis de los datos recopilados a través de los estudios de observación. Los estudios de observación de la efectividad de las vacunas contra la influenza están sujetos a al menos tres formas de sesgo: confusión, sesgo de selección y sesgo de información.

La confusión ocurre cuando el efecto de la vacunación sobre el riesgo del resultado de interés (p. ej., hospitalizaciones por la influenza confirmadas por RT-PCR) es distorsionado por otros factores relacionados tanto con la vacunación (la exposición) como con el resultado. En los RCT, los factores asociados a la exposición y los resultados están distribuidos de manera uniforme entre los grupos vacunados y no vacunados. Esto no siempre sucede en los estudios de observación. Por ejemplo, las afecciones crónicas pueden confundir la asociación entre la vacunación contra la influenza y la hospitalización por influenza en los estudios de observación. Las afecciones crónicas aumentan el riesgo de hospitalización por influenza y la vacunación suele ser más frecuente entre las personas con afecciones crónicas. Por lo tanto, la presencia de una afección médica crónica en un participante del estudio es un posible factor de confusión que debería considerarse en el análisis. Este es un ejemplo de confusión por indicación porque aquellas personas que corren mayor riesgo de presentar el resultado que se intenta medir (es decir, hospitalización por la influenza) son el objetivo de vacunación y, por lo tanto, tienen mayor probabilidad de recibir una vacuna contra la influenza que las personas que no presentan ninguna afección crónica. No realizar ajustes según los factores de confusión puede distorsionar el cálculo de efectividad de las vacunas y ofrecer una estimación mayor o menor a la real. En un ejemplo dado, el cálculo de efectividad de la vacuna podría tener un sesgo inferior o hacia una efectividad más baja.

El sesgo de selección ocurre cuando las personas que presentan el resultado que el estudio intenta medir (es decir, infección por el virus de la influenza) difieren de las personas que no presentan el resultado. En los estudios de observación de la efectividad de las vacunas contra la influenza, las personas con o sin influenza pueden presentar probabilidades diferentes de estar vacunadas, y esto puede sesgar el cálculo de efectividad de las vacunas. Por ejemplo, las personas que consultan a su proveedor de atención médica en entornos para pacientes ambulatorios (p. ej., consultorios y clínicas de atención de urgencias) pueden tener más probabilidades de estar vacunadas que las personas que no acuden a un proveedor de servicios de salud con tanta frecuencia. Si los controles se seleccionan de una población diferente a la de los casos (por ej., los casos derivan de una clínica y los controles, de una muestra de la comunidad) con diferentes comportamientos relacionados con la búsqueda de atención médica, el sesgo de selección asociado a la búsqueda de atención médica (y la probabilidad de vacunación) pueden ser diferentes. El diseño de estudio de prueba negativa minimiza el sesgo de selección relacionado con la búsqueda de atención médica al inscribir a pacientes que buscan atención médica por una enfermedad respiratoria. El diseño de este estudio se utiliza en muchos estudios a nivel mundial, incluidas las redes financiadas por los CDC que calculan la efectividad de la vacuna.

El sesgo de información se da cuando las exposiciones o la información sobre la variable se basan en diferentes fuentes de información para personas con y sin la enfermedad en cuestión. Por ejemplo, si los investigadores obtienen la información sobre vacunación de los niños con influenza de los registros de inmunización pero les preguntan a los padres de los niños sin influenza si los niños están vacunadon, esta diferencia en los procedimientos de recolección de datos podría sesgar los resultados del estudio.

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¿Cuán efectivas son las vacunas contra la influenza durante las temporadas en las que la vacuna contra la influenza no coincide con los virus de la influenza en circulación?

Como se describe más arriba, cuando los componentes del virus de las vacunas contra la influenza no coinciden exactamente con los virus de la influenza que están en circulación, los beneficios de la vacunación contra la influenza podrían ser menores. No obstante, el grado de variación antigénica de los virus de las vacunas y la proporción de los virus derivados en circulación varía cada temporada. Como resultado, incluso cuando los virus de la influenza que están en circulación varían de forma leve o moderada con respecto a la vacuna, es posible que las personas puedan recibir cierto grado de protección al vacunarse contra la influenza. Incluso si algunos de los virus de la influenza que están en circulación varían significativamente, es posible que otros virus de la influenza en circulación sí coincidan con los de la vacuna. No es posible predecir qué grado de coincidencia existirá entre las vacunas y las cepas en circulación antes de la temporada de influenza, y tampoco es posible predecir cómo ese grado de coincidencia puede afectar la efectividad de las vacunas.

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¿Qué evidencia existe de que las vacunas contra la influenza funcionan?

Adultos

Se han realizado varios RTC en adultos sanos < de 65 años  [7,8,9,10,11,12]. Estos estudios arrojaron cálculos sobre la eficacia de las vacunas que van del 16 % al 75 %; durante una temporada con menos infecciones por el virus de la influenza se registró una eficacia de la vacuna del 16 %. Un RCT realizado en Sudáfrica entre adultos infectados con el VIH arrojó una eficacia de las vacunas del 76 % (95 CI 9-96) [13]. Un metaanálisis que incluyó datos de RCT de vacunas inactivadas contra la influenza aprobadas informó una eficacia del 59 % (CI del 95 % 51-67) contra la influenza confirmada mediante RT-PCR o cultivo viral [14]. Los RCT de vacunas inactivadas contra la influenza a base de células (IIV) y de vacunas trivalentes recombinantes con proteína HA se han realizado entre adultos sanos. En general, los cálculos sobre la eficacia de estos tipos de vacunas son similares a la eficacia de otras vacunas inactivadas contra la influenza a base de huevo [15,16,17]. Un metaanálisis de datos de cinco temporadas (2010-2014) calculó una efectividad de las vacunas del 41 % (CI del 95 %, 34-48) para prevenir las hospitalizaciones por influenza en adultos de 18 años de edad o más y una efectividad de las vacunas del 51 % (CI del 95 %, 44-58) en adultos de 18-64 años. Estos resultados sugieren que la vacunación reduce el riesgo de influenza grave a la mitad en este grupo de edad y a un tercio entre adultos más grandes [43].

Niños

En un RCT de cuatro años de duración sobre las vacunas inactivadas entre niños de 1 a 15 años, la eficacia de las vacunas fue del 77 % contra la infección por el virus de la influenza A(H3N2) y del 91 % contra la infección por el virus de la influenza A(H1N1) [18].. Un RCT de niños de 6 a 24 meses reveló una eficacia de las vacunas del 66 % contra la influenza confirmada en laboratorio en 1999-2000 pero no arrojó cálculos sobre la eficacia de las vacunas durante el segundo año cuando hubo poca actividad de la influenza [19]. Durante 2010-11, la eficacia de la vacuna inactivada tetravalente entre niños de 3 a 8 años fue del 8 % (CI del 95 %: 45 %-70 %) [20]. Un ensayo con aleatorización de grupos realizado en las comunidades de Hutterite, Canadá, reveló que la vacunación de niños de 3 a 15 años con la vacuna inactivada trivalente contra la influenza antes del comienzo de la temporada 2008-09 redujo la influenza confirmada mediante RT-PCR en toda la comunidad en un 61 % (CI del 95 %: 8-83), incluida una disminución del 59 % (CI del 95 %: 5-82) en los casos de influenza confirmada entre miembros de la comunidad sin vacunar. Este estudio aporta evidencia del efecto "indirecto" de la vacunación contra la influenza sobre la prevención de la transmisión de la enfermedad [21].

Varios RCT sobre las vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados realizados entre niños pequeños han demostrado la eficacia de las vacunas contra la influenza confirmada en laboratorio con estimaciones que van del 74 % al 94 % [22,23,24,25]. Un estudio realizado en niños de 12 a 36 meses que vivieron en Asia durante temporadas de influenza consecutivas reveló una eficacia de las vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados del 64 % al 70 % [26].

Adultos de 65 años de edad y mayores

Se recomendó la vacunación anual contra la influenza de los adultos mayores con base en la alta carga de enfermedades relacionadas con la influenza y la eficacia demostrada de las vacunas entre adultos más jóvenes. Un RCT realizado con adultos mayores de 60 años de edad empleó la serología para confirmar la influenza y arrojó una eficacia de las vacunas del 58 % (intervalo de confianza [CI] del 95 %: 26-77) [2]. Sin embargo, se desconoce si hubo infecciones no detectadas por medio de la serología entre los participantes del estudio que se vacunaron (y si el cálculo sobre la eficacia de las vacunas está sesgado de forma ascendente; vea la descripción anterior sobre cómo puede darse el sesgo en los estudios de eficacia de las vacunas que hacen pruebas para detectar la influenza mediante la serología). Un metaanálisis de los estudios de observación que utilizó el diseño de prueba negativa arrojó cálculos sobre la efectividad de las vacunas en adultos de >60 años contra la infección por el virus de la influenza confirmada mediante RT-PCR. Este metaanálisis informó una efectividad de las vacunas del 52 % (CI del 95 %: 41-61) durante las temporadas en que había una buena coincidencia entre la vacuna y los virus en circulación [3]. Durante las temporadas en que los virus en circulación variaban antigénicamente (no había buena correspondencia), se informó una efectividad de las vacunas del 36 % (CI del 95 %: 22-48) [3].

Un RCT que comparó una vacuna inactivada contra la influenza de dosis alta (que contiene cuatro veces más la cantidad estándar de antígenos para la influenza) con una vacuna de dosis estándar en personas de 65 años de edad o más durante las temporadas de influenza 2011-12 y 2012-13 reveló que las tasas de influenza confirmada en laboratorio fueron un 24 % más bajas (CI del 95 %: 10-37) entre personas que recibieron la vacuna de dosis alta en comparación con la vacuna contra la influenza de dosis estándar, lo que indica que la vacuna de dosis alta ofreció una mejor protección contra la influenza que la vacuna de dosis estándar en este ensayo [4].

Varios estudios de observación informaron la efectividad de las vacunas contra hospitalizaciones por influenza confirmada mediante RT-PCR entre adultos mayores. Un estudio de tres años de duración que se realizó en Tennessee (entre 2006-07 y 2008-09) y que utilizó un diseño de prueba negativa arrojó una efectividad de la vacuna del 61 % (CI del 95 %: 18-83) entre adultos hospitalizados > de 50 años [5]. En un análisis de otras dos temporadas, incluidas las temporadas 2010-11 y 2011-2012 (excepto la temporada 2009-10), la efectividad de las vacunas fue del 58 % (CI del 95 %: 8-81) contra hospitalizaciones por influenza confirmada mediante RT-PCR en personas mayores de 50 años en las cinco temporadas juntas [6].

Mujeres embarazadas

Un RCT realizado en personas embarazadas de Sudáfrica durante 2011 y 2012 reveló una eficacia de las vacunas del 50 % contra la influenza confirmada mediante RT-PCR en personas VIH negativo y del 58 % en personas VIH positivo vacunadas durante el tercer trimestre [27]. El ensayo mostró que la vacunación redujo la incidencia de influenza confirmada en laboratorio en bebés de personas VIH negativo en un 49 %; el estudio no pudo evaluar la eficacia de las vacunas en bebés de personas infectadas por VIH. Un estudio de observación realizado en los Estados Unidos durante las temporadas 2010-11 y 2011-12 que utilizó un diseño de prueba negativa reveló una efectividad de las vacunas del 44 % (CI del 95 %: 5 a 67) contra la influenza en personas embarazadas [28].

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¿Cuán efectiva es la vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados (LAIV) en comparación con la vacuna contra la influenza inactivada (IIV)?

Niños

Tres ensayos clínicos aleatorizados que comparaban la vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados con la vacuna inactivada trivalente contra la influenza en niños pequeños, de 2 a 8 años de edad, revelaron que la vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados tuvo una eficacia superior en comparación con la vacuna inactivada contra la influenza [36,37,38]. No obstante, varios estudios de observación recientes sugieren que la LAIV no ofreció una mejor protección contra la influenza de forma sostenida que la vacuna inactivada, especialmente contra la influenza causada por el virus pandémico H1N1 del 2009 [39,40,41]. Los resultados de un estudio escolar aleatorizado realizado en Canadá revelaron tasas más bajas de influenza confirmada en estudiantes vacunados con vacunas con virus vivos atenuados en comparación con estudiantes vacunados con vacunas inactivadas contra la influenza, y una menor transmisión de la influenza entre los miembros de las familias de los estudiantes vacunados con vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados [42]. El ACIP no manifiesta preferencia por las vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados o las vacunas inactivas contra la influenza en niños o adultos.

Adultos

Los ensayos clínicos realizados durante las temporadas 2004-05, 2005-06 y 2007-08 que compararon las vacunas inactivadas contra la influenza y las vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados con la no administración de la vacuna en adultos indicaron que las vacunas inactivadas contra la influenza ofrecieron una mejor protección contra la enfermedad que las vacunas contra la influenza con virus vivos atenuados [7,8].

 

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¿Cómo monitorean los CDC la efectividad de la vacuna?

Los CDC han estado trabajando con investigadores en universidades y hospitales desde la temporada de influenza 2003-2004 para determinar la efectividad de la vacuna a través de estudios de observación mediante la utilización de resultados de casos de influenza confirmados por laboratorio. Actualmente, estos estudios utilizan como resultado específico una prueba de laboratorio muy precisa y sensible conocida como RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) para confirmar las infecciones por el virus de la influenza que necesitan atención médica. Los estudios de los CDC se llevan a cabo en diferentes sitios de los Estados Unidos para recopilar datos más representativos. Para evaluar la eficacia de la vacuna en diferentes grupos etarios, los estudios de los CDC sobre los efectos de la vacuna han incluido a personas desde los 6 meses y mayores recomendadas para recibir una vacunación anual contra la influenza. Estudios similares se están llevando a cabo en Australia, Canadá y Europa.

Durante los últimos años, los CDC realizaron estudios sobre la efectividad de las vacunas a través de varias redes, incluida la Red Estadounidense de Efectividad de la Vacuna contra la Influenza, la Red de Efectividad de la Vacuna contra la Influenza para Adultos Hospitalizados (HAIVEN), la Red de Influenza y Otros Virus en Enfermos Agudos (IVY) , la Red Nacional de Vigilancia de la Vacuna (NVSN) y la Red de Efectividad de la Vacuna VISION. Para este próximo invierno ya no se utilizará la HAIVEN. La HAIVEN observó la efectividad de las vacunas contra la influenza para evitar la hospitalización relacionada con la influenza entre los adultos de 18 años de edad o más. La inscripción en HAIVEN terminó el 31 de julio del 2021, pero los CDC continuarán recopilando información sobre adultos hospitalizados a causa de la influenza a través de otras redes de efectividad de la influenza, como la red de IVY y VISION. La red IVY está conformada por 21 importantes hospitales para adultos en 20 ciudades de los EE. UU. y fue creada originalmente en el 2019 para estimar la efectividad de la vacuna contra la influenza para prevenir los casos graves de influenza entre los pacientes de la unidad de cuidados intensivos (UCI). Desde el 1 de abril del 2021, la red IVY se amplió para incluir a todos los adultos hospitalizados con COVID-19. Durante la temporada de influenza 2021-2022, la red también inscribirá a los pacientes hospitalizados con influenza. La NVSN recopila datos sobre la efectividad de la vacuna en pacientes pediátricos hospitalizados con influenza confirmada por laboratorio en personas de 18 años de edad o menos. La Red de Efectividad de la Vacuna VISION recopila datos sobre las consultas al departamento de emergencias, las hospitalizaciones y los ingresos en la unidad de cuidados intensivos (UCI). La red se creó en el 2019 e incluye los siguientes ocho centros en los EE. UU.:

  • Baylor Scott and White Health (BSHW; Texas)
  • Columbia University Irving Medical Center (CUIMC; Nueva York)
  • HealthPartners (HP; Minesota y Wisconsin)
  • Intermountain Healthcare (IH; Utah)
  • Kaiser Permanente Northern California (KPNC; California)
  • Kaiser Permanente Northwest (KPNW; Oregón y Washington)
  • Regenstrief Institute (RG; Indiana)
  • Universidad de Colorado (UCO; Colorado).

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