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Seguimiento médico

Este sitio web se actualiza con frecuencia; no obstante, es posible que parte de su contenido se vea en inglés hasta que se traduzca.

Actualmente se desconoce el pronóstico para los bebés con infección congénita por el virus del Zika. Las directrices para bebés de los CDC incluyen recomendaciones para las pruebas en bebés que tienen infección congénita por el virus del Zika, además de recomendaciones sobre el manejo clínico de bebés con evidencia de infección por el virus del Zika, ambas para bebés con o sin defectos de nacimiento evidentes, para garantizar la evaluación detenida y el monitoreo del desarrollo del bebé. La atención médica de los bebés con infección congénita por el virus del Zika se centra en el diagnóstico y manejo de las afecciones presentes, en vigilar el desarrollo del niño a lo largo del tiempo y en abordar los problemas a medida que surgen.

Chequeo de seguimiento de largo plazo para los bebés con infección congénita por el virus del Zika

A los bebés con infección congénita confirmada o probable por el virus del Zika se les debe realizar un examen oftalmológico completo y una prueba de respuesta auditiva del tronco cerebral (ABR) antes de los 1 meses de vida. Las recomendaciones para realizar el seguimiento de estos bebés dependen de si tienen anormalidades que concuerden con el síndrome congénito por el virus del Zika.

Los bebés con anormalidades que concuerden con el síndrome congénito por el virus del Zika (p. ej., microcefalia, calcificaciones intracraneales u otras anormalidades cerebrales u oculares) requieren de un equipo multidisciplinario y un centro de servicios médicos establecido que facilite la coordinación de la atención médica. Antes del alta hospitalaria del bebé, se debe establecer el seguimiento continuo con los subespecialistas y con los servicios recomendados.

  • Si aún no se ha iniciado, se debe realizar la derivación a neurología por cualquier anormalidad, incluidos los problemas del sueño y la irritabilidad excesiva.
  • Si el resultado del examen oftalmológico del recién nacido fue normal, se recomienda realizar otro examen (incluida la evaluación de retina) a los 3 meses.
  • Si el examen de audición del recién nacido fue normal, se debe realizar una ABR a los 4-6 meses.
  • Los bebés con un desarrollo cerebral anormal pueden estar en riesgo de sufrir una disfunción del hipotálamo que puede derivar en una insuficiencia de la glándula pituitaria. Además, las manifestaciones tempranas de disfunción endocrina podrían no ser detectadas por una evaluación de rutina del recién nacido. Las pruebas de tiroides (TSH, T3 libre y T4 libre) se deben realizar a las 2 semanas de vida y nuevamente a los 3 meses de vida. Si cualquiera de estos resultados es anormal, se deberá realizar una nueva evaluación de la función de la glándula pituitaria. Se debe realizar la derivación a un especialista del desarrollo y a los servicios de intervención temprana tan pronto como sea posible.

Los bebés con evidencia de laboratorio de infección por el virus del Zika pero que no presentan anormalidades que concuerdan con el síndrome congénito por el virus del Zika deben recibir los cuidados de rutina, incluido el control de la circunferencia de la cabeza (occipitofrontal), largo y peso. Además, se debe realizar el monitoreo del desarrollo en cada visita, y las pruebas del desarrollo validadas y estandarizadas apropiadas para la edad se deben realizar a los 9 meses. Se debe realizar un examen de la vista, incluido uno visual, en cada visita de bienestar, y la derivación al oftalmólogo debe hacerse por cualquier preocupación que tenga un cuidador o proveedor de atención médica. Los bebés que ya hayan sido sometidos a una ABR inicial, deben ser derivados para que se les realicen pruebas de diagnóstico del comportamiento audiológico a los 9 meses, o antes por cualquier preocupación sobre la audición.

En líneas generales, las familias y los cuidadores de bebés con infección congénita por el virus del Zika requerirán apoyo y evaluación psicosocial continuos. Como un componente crucial del cuidado del paciente y para proporcionar una identificación temprana de los retrasos en el desarrollo, se debe empoderar a las familias para que sean partícipes activos en el monitoreo y el cuidado de sus hijos.

Manejo ambulatorio de la audición en bebés

Se desconoce el riesgo de la aparición tardía o la pérdida progresiva de la audición después de una primera evaluación de audición normal en bebés con infección congénita por el virus del Zika.

Evidencia de laboratorio de infección congénita Y (a) microcefalia U (b) otros hallazgos que concuerden con el síndrome congénito por el virus del Zika

Si la evaluación inicial de la audición del recién nacido se realizó usando la respuesta auditiva provocada del tronco encefálico (ABR, por sus siglas en inglés)

  • Repetir la evaluación ABR a los 4 a 6 meses de vida
  • Derivar al servicio de audiología ante cualquier anormalidad o ante la preocupación de los padres o proveedores.

Si la evaluación inicial de la audición del recién nacido se realizó usando solo emisiones otoacústicas (OAE, por sus siglas en inglés)

  • Derivar al bebé para que se le haga una evaluación ABR antes de 1 mes de vida.
  • Si los resultados de la audición son anormales, derivar al servicio de audiología tan pronto como sea posible.
  • Si la evaluación de la audición del recién nacido fue normal, acordar para hacer una evaluación de respuesta auditiva provocada del tronco encefálico (ABR) a los 4 a 6 meses de vida.

Evidencia de laboratorio de infección congénita pero SIN hallazgos que concuerden con el síndrome congénito por el virus del Zika

  • Realizar una evaluación de respuesta auditiva provocada del tronco encefálico dentro del mes de nacido.
  • Repetir el examen ABR entre los 4 y 6 meses o realizar una prueba de diagnóstico conductual a los 9 meses.
  • Derivar al servicio de audiología ante cualquier anormalidad o ante la preocupación de los padres o proveedores.

Se recomienda que a los bebés que tengan evidencia de infección por el virus del Zika confirmada en laboratorio pero que no presenten anormalidades aparentes al momento del nacimiento se les realice un monitoreo adicional hasta que se cuente con más información disponible con respecto a los resultados. Esto se debe a que algunas secuelas neurológicas de la infección congénita por el virus del Zika (p. ej., convulsiones, dificultad cognitiva y anormalidades en la visión y audición) podrían ser sutiles o tener un inicio tardío.

Los proveedores también deberían hacer esto:

  • Derivar al servicio de audiología a los bebés que presenten anormalidades en las evaluaciones de audición iniciales para que se les realice una evaluación completa.
  • Considerar la evaluación de la respuesta auditiva provocada del tronco encefálico (ABR) de los bebés a los 4 a 6 meses de vida, aunque se debe tener en cuenta el riesgo de la sedación.
  • Derivar a los bebés que hayan (a) pasado una evaluación auditiva inicial provocada del tronco encefálico (ABR) y (b) que no cuenten con una ABR a los 4 a 6 meses de vida para que se les realice una evaluación de diagnóstico del comportamiento audiológico a los 9 meses de vida o antes si preocupa su salud auditiva. Se recomienda la evaluación del comportamiento audiológico debido a la necesidad potencial de sedación de la evaluación ABR en los bebés.

Chequeo de seguimiento para los recién nacidos con resultados negativos por el virus del Zika

Si no hay ningún hallazgo de anomalías durante el examen, los recién nacidos con resultados negativos por el Zika que hayan nacido de madres infectadas durante el embarazo deben recibir atención pediátrica de rutina que incluya la medición de su crecimiento y desarrollo, y la evaluación y el seguimiento adecuados de cualquier hallazgo clínico. Si el recién nacido tiene algún resultado anormal en el historial o durante el examen, se deben realizar pruebas diagnósticas para otras posibles causas de las afecciones del recién nacido, incluidas las pruebas de detección de otras infecciones virales congénitas, si así se indica.

Un bebé recién nacido cuya madre tuvo infección por el virus del Zika durante el embarazo, cumple con los criterios para ser informado ante el Registro de Casos de Zika en el Embarazo en los EE. UU. y el Sistema de Vigilancia Activa de Zika en Embarazos en Puerto Rico. Los CDC solicitan que los proveedores de atención médica reúnan la información clínica pertinente sobre estos bebés y la informen al departamento de salud designado.


Materiales para pacientes

Lo que debe saber si su bebé ha nacido con el síndrome congénito por el virus del Zika

Lo que debe saber si su bebé puede haber sido infectado por el virus del Zika pero no presenta afecciones de salud de nacimiento relacionadas

Recursos para médicos

Evaluación y control de bebés con posible infección congénita por el virus del Zika

Evaluación de la audición en bebés

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