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Prevención de la transmisión del virus del Zika en entornos de parto a través de la implementación de precauciones estándar - Estados Unidos, 2016


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Detalles de la métrica

El 22 de marzo del 2016, este informe se dio a conocer como una publicación anticipada del MMWR en el sitio web del MMWR.

Christine K. Olson, MD1; Martha Iwamoto, MD2; Kiran M. Perkins, MD3; Kara N.D. Polen, MPH4; Jeffrey Hageman, MHS3; Dana Meaney-Delman, MD5; Irogue I. Igbinosa, MD6; Sumaiya Khan, MPH7; Margaret A. Honein, PhD4; Michael Bell, MD3; Sonja A. Rasmussen, MD8; Denise J. Jamieson, MD1 (ver las afiliaciones de los autores)

Ver la referencia bibliográfica sugerida

La transmisión del virus del Zika se detectó en la Región de las Américas (Américas) en Brasil en mayo de 2015, y al 21 de marzo de 2016, se informó transmisión local del virus del Zika virus a través de mosquitos en 32 países y territorios en las Américas, incluido Puerto Rico y las Islas Vírgenes.* La mayoría de las personas infectadas con el virus del Zika tienen una enfermedad leve o son asintomáticas. However, increasing evidence supports a link between Zika virus infection during pregnancy and adverse pregnancy and birth outcomes (1), and a possible association between recent Zika virus infection and Guillain-Barré syndrome has been reported (2). Aunque el virus del Zika es transmitido, principalmente, por la picadura del mosquito de la especie Aedes, también se ha documentado transmisión sexual (3). Se detectó el ARN del virus del Zika en varios líquidos corporales, entre ellos, la sangre, la orina, la saliva y el líquido amniótico (35), y aunque la transmisión relacionada con la exposición en el lugar de trabajo a estos líquidos es, en teoría, posible, no se ha documentado. Aunque no hay informes de transmisión del virus del Zika de pacientes infectados al personal de atención médica u otros pacientes, es importante minimizar las exposiciones a los líquidos corporales para reducir el riesgo de dicha transmisión. Los CDC recomiendan tomar precauciones estándar en todos los entornos de atención médica para evitar que el personal y los pacientes se infecten con el virus del Zika y patógenos a través de la sangre (por ej., el virus de la inmunodeficiencia humana [VIH] y el virus de la hepatitis C [VHC]) ) (6). Debido al riesgo de exposición a grandes cantidades de líquidos corporales durante el trabajo de parto y a la naturaleza impredecible y apresurada de la atención obstétrica, es fundamental tomar medidas de precaución estándar en dichos entornos para evitar la transmisión del virus del Zika de pacientes infectados al personal de atención médica.

Implementación de precauciones estándar en los entornos de atención médica

El personal de atención médica debe implementar las precauciones estándar en todos los entornos de cuidado de salud. Las precauciones estándar están diseñadas para proteger al personal de atención médica y evitar que contagien infecciones a los pacientes. Se basan en la premisa de que todos los líquidos corporales, secreciones, excresiones (excepto el sudor), piel no intacta y membranas mucosas pueden contener agentes infecciosos transmisibles, e incluyen 1) higiene de manos, 2) uso del equipo de protección personal (EPP), 3) protocolo para la higiene respiratoria y manejo de la tos, 4) prácticas seguras de inyección y 5) manejo seguro de equipo o superficies potencialmente contaminados en el entorno del paciente (6). Como los pacientes con infección por el virus del Zika pueden ser asintomáticos, se deben implementar las precauciones estándar, independientemente de si la información es presunta o confirmada. El personal de atención médica debe evaluar el riesgo de exposición a material potencialmente infeccioso durante la atención médica y protegerse según corresponda, con base en el nivel de interacción clínica con el paciente y la distancia física en la que se brinda la atención (6). Además, los proveedores de atención médica deben usar jabón y agua o productos a base de alcohol (geles, enjuagues, espumas), como mínimo, antes y después del contacto con el paciente y después de quitarse el EPP, incluidos los guantes (6).

Implementación de precauciones estándar en los entornos de parto

Las mujeres embarazadas pierden, en promedio, 500 mL de sangre durante partos vaginales sin complicaciones, mientras que las pérdidas son mayores durante partos vaginales con alguna complicación y cesáreas (7). El volumen del líquido amniótico al momento del parto a término generalmente supera los 500 mL (8). Se demostró que los lentes de protección usados durante el parto se contaminan con sangre y líquidos corporales (9), y cuando se usan dos capas de guantes para intervenciones y cirugías, la capa exterior tiene perforaciones significativas, mientras que la capa interior queda intacta o tiene muchas menos perforaciones (10). Aunque el personal de atención médica en estos entornos tiene riesgo considerable de exposición a sangre y líquidos corporales, se informaron diferentes niveles de cumplimiento con las precauciones estándar en los entornos de atención médica, incluso en las unidades de partos (11). Se mencionaron varias barreras al uso apropiado del EPP, entre ellas, la percepción de que el EPP es incómodo y limita la destreza, los lentes o las máscaras se empañan, la percepción equivocada de que las gafas comunes brindan la protección adecuada para los ojos, la falta del EPP a disposición, el olvido de usar el EPP, la falta de tiempo para colocarse el EPP apropiado en situaciones clínicas urgentes, la percepción de que el paciente representa un riesgo mínimo y la preocupación de que el EPP interfiere con la atención al paciente (11). Dado el riesgo teórico de transmisión del virus del Zika a través del contacto con líquidos corporales en el entorno de atención médica en el cual la mujer del personal de atención médica está embarazada o un hombre o una mujer del personal de atención médica están tratando de concebir un embarazo, el brote de la enfermedad por el virus del Zika proporciona una oportunidad para enfatizar la importancia de mantener un control apropiado de la infección.

Los objetivos de las precauciones estándar incluyen 1) prevenir el contacto entre los líquidos corporales del paciente y las membranas mucosas del personal (incluso las conjuntivas), la piel y la ropa; 2) evitar que el personal de atención médica traslade material potencialmente infeccioso de un paciente a otro; y 3) prevenir exposición innecesaria a implementos cortantes contaminantes. El personal de atención médica debe evaluar el riesgo de exposición a líquidos corporales, con base en el tipo de contacto y la naturaleza del procedimiento o actividad, y usar el EPP apropiado. Por ejemplo, como el riesgo de salpicarse en otras partes del cuerpo aparte de las manos es leve cuando se realizan exámenes vaginales de mujeres embarazadas con dilatación mínima y membranas intactas, solo se requiere el uso de guantes. El personal de atención médica debe proteger su piel y ropa con guantes y una bata impermeable durante la colocación de un electrodo en el cuero cabelludo del feto cuando las membranas ya están rotas o la manipulación de recién nacidos antes de quitar la sangre y el líquido amniótico de su piel. Por el contrario, cuando se realizan procedimientos donde se puede anticipar la exposición a líquidos corporales, como una amniotomía o colocación de un catéter de presión intrauterino, se recomienda proteger las membranas mucosas, la piel y la ropa con una máscara y lentes de protección, además de los guantes y la bata impermeable.

Los proveedores de anestesia en el entorno de parto deben cumplir con las precauciones estándar y usar guantes estériles y una máscara quirúrgica cuando coloquen un catéter o administren inyecciones intratecales; se debe usar un EPP adicional con base en la exposición anticipada a líquidos corporales (6). Se deben usar dos guantes para minimizar el riesgo de lesión percutánea al manipular elementos cortantes. Los líquidos corporales del paciente no deben entran en contacto con la ropa o el calzado del personal de atención médica. Cuando se realizan procedimientos como partos vaginales, extracción manual de la placenta, masaje uterino bimanual y reparación de laceraciones vaginales, el EPP debe incluir (además de protección para membranas mucosas y piel) batas impermeables y fundas para calzado impermeables hasta la rodilla. Se deben mantener las protecciones de ropa, piel y membranas mucosas para los procedimientos realizados en salas de operaciones.

El personal de atención médica debe evaluar el riesgo de exposición y seleccionar el EPP apropiado para la situación, y todo el personal en el equipo involucrado en los mismos procedimientos debe usar el mismo nivel de EPP. Todo el personal de atención médica debe estar capacitado sobre el uso y desecho correctos del EPP, y demostrar la capacidad de ponerse el EPP rápidamente en situaciones de urgencia y de quitárselo con seguridad. El personal presente que no pertenezca al equipo de atención médica debe estar lejos de las áreas de riesgo de exposición o tener la protección adecuada. Cualquier exposición en el lugar de trabajo, incluso la exposición de membranas mucosas tras la salpicadura de líquidos corporales, del personal de atención médica, debe informarse lo antes posible a la clínica de salud ocupacional para garantizar la evaluación apropiada del personal de atención médica y si se puede abordar cualquier riesgo sistémico para la seguridad.

El riesgo de exposición a salpicaduras de líquidos corporales puede reducirse no solo cuando el personal de atención médica usa el EPP, sino también cuando se usa material absorbente desechable en el piso alrededor del área del procedimiento y el parto para absorber el líquido. Todos los suministros para el control de la infección deben estar disponibles y estar a disposición para todos los pacientes en áreas de atención cuando se necesiten. Se deben seguir los procedimientos estándar de limpieza y desinfección para las superficies ambientales, usando desinfectantes de hospital registrados por la Agencia de Protección Ambiental.

Importancia de la educación y la capacitación constantes

Las precauciones estándar representan las expectativas de prevención mínimas contra la infección para garantizar una atención segura en todos los entornos de atención médica. La educación y la capacitación constantes del personal de atención médica en un centro, incluidos los empleados por entidades externas, sobre los principios y las razones de la implementación de precauciones estándar y el uso de el EPP adecuado ayudan a garantizar que se entiendan y respeten las políticas y los procedimientos para el control de la infección (6). Estas campañas educativas deben enfatizar que las estrategias para la prevención de la infección mejoran la calidad de la atención del paciente y no alteran la relación entre el proveedor y el paciente. Las barreras (por ej., costo y falta de protocolos estandarizados en el centro) para implementar las precauciones estándar y el uso de EPP deben abordarse ni bien se reconozcan. El liderazgo del centro, enfermeros y obstetras es fundamental para institucionalizar políticas para la prevención de la infección y promover el uso de rutina de las precauciones estándar y su cumplimiento (6). Los brotes de enfermedades infecciosas, como el brote actual de la enfermedad por el virus del Zika, proporcionan una oportunidad para enfatizar la importancia de cumplir con las estrategias de prevención de la infección publicada, para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas en todos los entornos de atención médica, incluidas las unidades de partos.


Autor responsable de la correspondencia: Christine K. Olson, zikamch@cdc.gov, 770-488-7100.

1División de Salud Reproductiva, Centro Nacional para la Prevención de Enfermedades Crónicas y la Promoción de la Salud, CDC; 2División de Enfermedades Causadas por Alimentos, el Agua y el Ambiente, Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas, CDC; 3División de Promoción de la Calidad en los Servicios de Salud, Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas, CDC; 4División de Trastornos Congénitos y del Desarrollo, Centro Nacional para Defectos Congénitos y Discapacidades en el Desarrollo, CDC; 5Oficina del Director, Centro Nacional de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Zoonóticas, CDC; 6División de Educación Científica y Desarrollo Profesional, Centro de Vigilancia, Epidemiología y Servicios de Laboratorio, CDC; 7División de Servicios de Inmunización, Centro Nacional de Vacunación y Enfermedades Respiratorias, CDC; 8División de Disfusión de Información de Salud Pública, Centro de Vigilancia, Epidemiología y Servicios de Laboratorio, CDC.

Referencias

  1. Brasil P, Pereira JP , Raja Gabaglia C, et al. Zika virus infection in pregnant women in Rio de Janeiro-preliminary report. N Engl J Med 2016;NEJMoa1602412. Publicado en línea el 4 de marzo de 2016. CrossRef
  2. Cao-Lormeau VM, Blake A, Mons S, et al. Guillain-Barré syndrome outbreak associated with Zika virus infection in French Polynesia: a case-control study. Lancet 2016;0140-6736(16)00562-6. Published online February 29, 2016. CrossRef
  3. Hills SL, Russell K, Hennessey M, et al. Transmission of Zika virus through sexual contact with travelers to areas of ongoing transmission-continental United States, 2016. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 2016;65:215-6. CrossRef PubMed
  4. Barzon L, Pacenti M, Berto A, et al. Isolation of infectious Zika virus from saliva and prolonged viral RNA shedding in a traveller returning from the Dominican Republic to Italy, January 2016. Euro Surveill 2016;21:30159. CrossRef PubMed
  5. Musso D, Nhan T, Robin E, et al. Potential for Zika virus transmission through blood transfusion demonstrated during an outbreak in French Polynesia, November 2013 to February 2014. Euro Surveill 2014;19:20761. CrossRef PubMed
  6. Siegel JD, Rhinehart E, Jackson M, Chiarello L; Healthcare Infection Control Practices Advisory Committee. 2007 guideline for isolation precautions: preventing transmission of infectious agents in healthcare settings. http://www.cdc.gov/hicpac/2007IP/2007isolationPrecautions.html
  7. Likis FE, Sathe NA, Morgans AK, et al. Management of postpartum hemorrhage. Comparative effectiveness review. No. 151. Rockville, MD: Agency for Healthcare Research and Quality; 2015. https://www.effectivehealthcare.ahrq.gov/ehc/products/552/2077/hemorrhage-postpartum-executive-150427.pdf
  8. Sandlin AT, Ounpraseuth ST, Spencer HJ, Sick CL, Lang PM, Magann EF. Amniotic fluid volume in normal singleton pregnancies: modeling with quantile regression. Arch Gynecol Obstet 2014;289:967-72. CrossRef PubMed
  9. Kouri DL, Ernest JM. Incidence of perceived and actual face shield contamination during vaginal and cesarean delivery. Am J Obstet Gynecol 1993;169:312-6. CrossRef PubMed
  10. Mischke C, Verbeek JH, Saarto A, Lavoie MC, Pahwa M, Ijaz S. Gloves, extra gloves or special types of gloves for preventing percutaneous exposure injuries in healthcare personnel. Cochrane Database Syst Rev 2014;3:CD009573. CrossRef PubMed
  11. Gammon J, Morgan-Samuel H, Gould D. A review of the evidence for suboptimal compliance of healthcare practitioners to standard/universal infection control precautions. J Clin Nurs 2008;17:157-67. PubMed

Citación sugerida para este artículo: Olson CK, Iwamoto M, Perkins KM, et al. Preventing Transmission of Zika Virus in Labor and Delivery Settings Through Implementation of Standard Precautions - United States, 2016. Informe Semanal de Morbilidad y Mortalidad (MMWR) 2016;65:290–292. DOI: http://dx.doi.org/10.16/mmwr.mm6511e3.

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