La importancia de la vacunación contra la influenza entre el personal de atención médica en centros de cuidado a largo plazo

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La influenza es una amenaza grave para la salud de los adultos mayores.

La influenza puede ser una amenaza grave para la salud, especialmente para las personas que son vulnerables a tener casos graves de influenza, como los adultos mayores y las personas con ciertas afecciones crónicas. Las personas de 65 años de edad en adelante corren alto riesgo de hospitalización y complicaciones a causa de la influenza y representan la mayoría de los casos de hospitalización y muerte por influenza en los Estados Unidos cada año.

  • Se calcula queícono de sitio externo entre el 70 por ciento y el 85 por ciento de las muertes relacionadas con la influenza estacional ocurrió en personas de 65 años de edad en adelante.
  • Se calcula que entre el 50 por ciento y el 70 por ciento de las hospitalizaciones relacionadas con la influenza estacional ocurrió entre personas de 65 años de edad en adelante.

Riesgo de influenza para adultos que viven en centros de cuidado a largo plazo

El personal de atención médica que atiende a personas con alto riesgo de influenza grave (excepto los que cuidan de otras personas con deficiencias graves en el sistema inmunológico que requieren un ambiente protegido) puede recibir cualquier vacuna contra la influenza que se indique (vacuna inactivada contra la influenza [IIV], vacuna recombinada contra la influenza [RIV] o la vacuna contra la influenza en atomizador nasal [vacuna contra la influenza con virus vivos atenuados o LAIV]). Las personas que atienden a personas con el sistema inmunitario gravemente comprometido que requieren de un entorno protegido deberían recibir la IIV o RIV.

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Personal de atención médica: corre riesgo de contraer la influenza en el lugar de trabajo y de contagiársela a pacientes y colegas

Foto de una mujer que trabaja como auxiliar en el área de cuidado de salud de un centro de cuidado a largo plazo

Los CDC recomiendan que todos los adultos se vacunen todos los años contra la influenza. Y además se debe poner especial énfasis en la vacunación de las personas que conviven o cuidan a personas que corren alto riesgo de influenza grave, incluidas las personas que trabajan en el área de cuidado a largo plazo.

El personal de atención médica que trabaja en centros de cuidado a largo plazo puede tener contacto directo o indirecto con otros adultos mayores, con personas con discapacidades y con personas con afecciones crónicas que reciben servicios de cuidado. Investigaciónícono de sitio externo shows that during a confirmed influenza outbreak in a long-term care facility, up to one in three residents and one in four staff develop an influenza-like illness. Prevenir la influenza entre el personal de atención médica puede ayudar a reducir la propagación de la enfermedad entre la población de residentes. El personal de atención médica puede contraer una infección por los virus de influenza a través del contacto con los residentes infectados o miembros de la comunidad y transmitir la influenza a los residentes y al resto del personal de atención médica.

Un estudioícono de sitio externo has documented that health care personnel might report to work on days when they have a fever or a respiratory disease because they feel they are needed at work or they do not receive paid sick leave. A veces, el personal de atención médica presenta síntomas leves de la influenza pero no se da cuenta de que tienen influenza y de todas formas se presenta a trabajar. La influenza entre el personal de atención médica es algo común y se calcula que entre el 28 % y el 59 % de los casos son subclínicos.

Durante la temporada de influenza, el personal de atención médica no debería presentarse a trabajar si tiene síntomas de influenza. Los CDC también incluyen recomendaciones específicas sobre la vacunación contra la influenza dirigidas al personal de atención médica y recomendaciones para las personas que conviven con personas con alto riesgo de presentar complicaciones relacionadas con la influenza o cuidan de ellas..

El personal de atención médica debería vacunarse contra la influenza antes de fines de octubre. Como los anticuerpos demoran alrededor de dos semanas en desarrollarse después de la vacunación, es necesario que el personal de atención médica se vacune antes de que las infecciones por el virus de la influenza comiencen a prevalecer en la comunidad.

Otras medidas preventivas recomendadas contra la influenza figuran en las Directrices provisionales sobre el control de brotes de influenza en centros de cuidado a largo plazo de los CDC y las Estrategias para la prevención de la influenza estacional en los cuidados de la salud.

Los CDC recomiendan que todo el personal de atención médica se vacune contra la influenza para disminuir la propagación de la enfermedad, en especial a poblaciones vulnerables.

La vacunación es la intervención más efectiva para prevenir la influenza. La efectividad de las vacunas contra la influenza varían según la correspondencia entre la vacuna y la cepa en circulación en un año determinado y la edad y estado de salud del paciente. El Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP) recomienda que todo el personal de atención médica se vacune contra la influenza. El ACIP incluye recomendaciones destinadas específicamente para el personal de atención médica  y para las personas que conviven con personas con alto riesgo de presentar complicaciones relacionadas con la influenza o cuidan de ellas.. Además, 14 organizaciones médicas y de salud profesionales, incluida la Academia Estadounidense de Médicos de Familia, el Colegio de Médicos de EE. UU. y AMDA (Society for Post-Acute and Long-Term Care Medicine) han publicado declaraciones sobre la posiciónícono de sitio externo que respaldan la vacunación contra la influenza entre el personal de atención médica.

Las recomendaciones del ACIP para el personal de atención médica se establecen de acuerdo con un conjunto de investigaciones que documentan los beneficios mensurables de la vacunación.  La vacunación puede reducir los casos de enfermedades entre el personal y el ausentismo y las enfermedades relacionadas con la influenza y los casos de hospitalización, especialmente entre las personas con mayor riesgo de tener influenza grave. Incluso si los virus incluidos en la vacuna contra la influenza y los virus de la influenza en circulación no se corresponden correctamente, las personas vacunadas son más propensas a tener menos complicaciones a causa de la influenza que las personas que no se vacunaron.

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