Estudio de los CDC revela que la cantidad de bebés hospitalizados a causa de la influenza es como mínimo el doble de las estimaciones previas

4 de septiembre del 2019-Un estudio de los CDC de varios países que se publicó en The Lancet Child & Adolescent Healthícono de sitio externo reveló que la cantidad de niños menores de 1 año que son hospitalizados a causa de la influenza es como mínimo el doble de las estimaciones actuales. Estos hallazgos resaltan el riesgo que supone la influenza para los niños pequeños y la importancia de las políticas de la vacunación que protegen a los bebés, incluida la vacunación de mujeres embarazadas, los bebés de 6 meses en adelante y las personas en contacto directo con bebés menores de 6 meses que son demasiado pequeños para ser vacunados.

"Las vacunas son una increíble intervención de la salud mundial, pero los gobiernos necesitan información sobre la carga de la enfermedad en sus respectivos países, especialmente entre las personas en grupos de alto riesgo como los bebés, para poder evaluar qué programas son los más apropiados para invertir", explicó el autora principal Aubree Gordon, PhD, profesora adjunta en la Universidad de Míchigan.

La influenza en bebés no es tan estudiada como en el resto de los niños en general, y la mayoría de los estudios examinan a los bebés como parte de grupos etarios más grandes, como niños de 0 a 2 años o niños menores de 5. Sin embargo, los bebés son diferentes a los niños más grandes de manera tal que los hace especialmente vulnerables a tener complicaciones a causa de la influenza, por lo que es sumamente importante estudiarlos por separado. Los bebés hospitalizados a causa de la influenza son propensos a contraer por primera vez la infección por el virus de la influenza y tendrán que combatirlo con un sistema inmunitario inmaduro y un desarrollo insuficiente de las vías respiratorias y los pulmones. Para complicar aún más las cosas, los síntomas de la influenza no se manifiestan de la misma manera en los bebés que en los niños más grandes y en los adultos, lo que dificulta la detección de la infección por el virus de la influenza por parte de los médicos.

Para determinar hasta qué punto los actuales sistemas de vigilancia podrían arrojar una estimación demasiado baja de casos de influenza grave en este grupo etario, los investigadores de los CDC y colaboradores internacionales registraron a casi 2 000 bebés hospitalizados en cuatro países de medianos ingresos (Albania, Jordania, Nicaragua y Filipinas). Los investigadores tomaron muestras de sangre y de hisopados nasales y de garganta de los bebés apenas ingresaban al hospital y luego volvían a tomarles muestras 3 a 4 semanas después.  Los bebés fueron sometidos a dos pruebas de detección de la influenza diferentes:

  • Pruebas moleculares que detectan los virus de la influenza en muestras respiratorias tomadas de hisopados nasales y de garganta. Estas pruebas son utilizadas comúnmente en entornos médicos para realizar el diagnóstico de la influenza y tienen altos niveles de sensibilidad y especificidad en la mayoría de las poblaciones.
  • Pruebas serológicas que detectan la respuesta inmunitaria del cuerpo ante la influenza midiendo los niveles de anticuerpo en muestras pareadas de sangre. Como requieren de varias semanas de seguimiento posteriores a la infección, las pruebas serológicas no arrojan resultados oportunos para facilitar la toma de decisiones médicas y no son generalmente recomendadas, excepto para su uso en investigaciones y en estudios de salud pública.

Los investigadores descubrieron que casi un tercio de los bebés con influenza registrados en el estudio no tenía el diagnóstico típico de enfermedad respiratoria aguda una vez recibido el alta hospitalaria. Por el contrario, fueron diagnosticados con convulsiones febriles, septicemia, deshidratación u otras enfermedades o síndromes no respiratorios.  Además, aproximadamente el 40 % de las infecciones por el virus de la influenza no se detectó cuando solo se utilizaron los resultados de las pruebas moleculares, según lo indicaron los resultados de las pruebas serológicas de seguimiento. En conjunto, se descubrió que poner el foco solo en las pruebas moleculares y de diagnóstico no permitía detectar todas las hospitalizaciones relacionadas con la influenza de los bebés registrados en el estudio por un factor de 2.6 (95 % intervalo de confianza [IC] = 2-3.6).

Si la cantidad real de bebés menores de 1 año hospitalizados a causa de la influenza es como mínimo el doble de las estimaciones previas, esto aumenta considerablemente las estimaciones de la carga global de influenza entre este grupo y tiene importantes consecuencias para el valor preventivo de los programas de vacunación materna y vacunación infantil, especialmente en países de medianos y bajos ingresos que pueden enfrentar otros retos en cuanto a la financiación de la vacuna contra la influenza y la infraestructura de salud pública.

"Para muchos de estos países [de medianos y bajos ingresos], la matemática económica para el gasto en salud pública es muy ajustada y hay muchas otras prioridades en salud", expresó Mark Thompson, PhD, autor principal de los CDC. "Para la mayoría de los países, la carga de las hospitalizaciones asociada a las enfermedades infecciosas es un factor determinante en la toma de decisiones. Así que, el hecho de duplicar la carga potencial y, por consiguiente, duplicar el potencial valor preventivo de las vacunas contra la influenza, podría tener un gran impacto en las decisiones políticas".

Incluso en los países de altos ingresos con una infraestructura de salud pública y programas de vacunación mucho más sólidos, una mejor comprensión respecto de la carga de la influenza grave entre los bebés y los niños puede dar lugar a avances en la política de salud pública. Por otra parte, estos hallazgos también sirven como recordatorio de que la carga de la influenza captada por los sistemas de vigilancia no es más que la punta del iceberg en cuanto al impacto real de la influenza a nivel mundial. Por ejemplo, en los Estados Unidos durante la temporada de influenza 2017-2018, se reportaron a los CDC 187 muertes relacionadas con la influenza en niños. Al utilizar un modelo matemático para representar esta falta de detección, los CDC estiman que la cifra actual de muertes relacionadas con la influenza en niños durante esa temporada estaba más cerca de 600, casi tres veces más de lo que se había reportado a través de los mecanismos actuales.

Cualquier cantidad de bebés y niños con complicaciones graves a causa de la influenza es una tragedia, especialmente porque los estudios han revelado que la vacunación contra la influenza puede reducir significativamente el riesgo de hospitalización y muerte en estos grupos.  La mejor manera de protegerse contra la influenza estacional y sus posibles consecuencias graves en los niños de 6 meses en adelante es la vacunación anual contra la influenza. Los bebés y otros niños que reciben la vacuna contra la influenza por primera vez necesitan 2 dosis de la vacuna contra la influenza. Para los bebés menores de 6 meses que son demasiado pequeños para recibir la vacuna, los hallazgos del estudio resaltan la importancia de la vacunación contra la influenza durante el embarazo, ya que está demostrado que protege tanto a la madre como al bebé de enfermedades relacionadas con la influenza durante los primeros meses de vida y evitan que sean hospitalizados.

Hay más información disponible en línea sobre la vacunación contra la influenza para madres e hijos: https://www.cdc.gov/flu/highrisk/children.htm y https://www.cdc.gov/flu/highrisk/pregnant.htm

Lea el informe completo en línea y escuche el podcast que contará con la participación del autor principal Mark Thompson, PhD, de los CDC: http://www.thelancet.com/journals/lanchi/article/S2352-4642(19)30246-9ícono de sitio externo

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