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Desarrollo de vacunas contra el COVID-19

Desarrollo de vacunas contra el COVID-19
Actualizado el 25 de mar. del 2021

Ofrecer una nueva vacuna al público requiere de muchos pasos, como el desarrollo de la vacuna, los ensayos clínicos, la autorización o aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU., la fabricación y la distribución. Muchas y diversas organizaciones públicas y compañías privadas trabajaron en forma conjunta para poner a disposición del público las vacunas contra el COVID-19. Si bien el proceso de desarrollo de las vacunas contra el COVID-19 fue rápido, se han tomado todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad y efectividad.

El proceso de la vacuna: del laboratorio a las personas

Desarrollo inicial

Microscopio

Las vacunas nuevas primero se desarrollan en laboratorios. El virus que causa el COVID-19 está relacionado con otros coronavirus que causan enfermedades como el síndrome respiratorio agudo grave (SARS, por sus siglas en inglés) y el síndrome respiratorio de Oriente Medio (MERS, por sus siglas en inglés). Los científicos han estado estudiando estos otros coronavirus durante muchos años para el desarrollo de vacunas, mucho antes de que se identificara el SARS-COV-2. Los conocimientos adquiridos gracias a las investigaciones anteriores sobre las vacunas contra el coronavirus permitieron acelerar el desarrollo inicial de las actuales vacunas contra el COVID-19.


Ensayos clínicos

Ensayos clínicos

Después del desarrollo inicial, las vacunas pasan por tres fases de ensayos clínicos para garantizar su efectividad y seguridad. En el caso de otras vacunas que suelen utilizarse en los Estados Unidos, las tres fases de los ensayos clínicos se realizan una por vez. Durante el proceso de desarrollo de las vacunas contra el COVID-19, estas fases se superpusieron para acelerar el proceso de manera tal que las vacunas puedan utilizarse lo antes posible para poder controlar la pandemia. No se omitió ninguna de las fases de los ensayos.

En los ensayos clínicos de las vacunas contra el COVID-19 han participado decenas de miles de voluntarios de diferentes edades, razas y grupos étnicos. Los ensayos clínicos de las vacunas comparan los resultados (como la cantidad de personas que se enferma) entre las personas que se vacunan y las que no. Debido a que la transmisión del COVID-19 sigue siendo generalizada, los ensayos clínicos de las vacunas se realizaron con mayor rapidez que si la enfermedad hubiese sido menos común. Los resultados de estos ensayos demostraron que las vacunas contra el COVID-19 son efectivas. Tampoco han demostrado problemas graves en cuanto a su seguridad después de más de 8 semanas de la vacunación. Este es un importante indicador del desarrollo, ya que es poco común que los efectos adversos causados por las vacunas aparezcan después de este lapso de tiempo.


 Autorización de uso de emergencia

Lista de verificación contra el COVID-19

Antes de que las vacunas se pongan a disposición de las personas en entornos reales, la FDA evalúa los resultados de los ensayos clínicos. Hasta el momento, han determinado que tres vacunas contra el COVID-19  cumplen con los estándares de seguridad y efectividad de la FDA, y esas vacunas recibieron las Autorizaciones de Uso de Emergencia (EUA, por sus siglas en inglés) ícono de sitio externo. Las EUA autorizaron que las vacunas se distribuyan rápidamente para su uso, manteniendo los mismos estándares elevados de seguridad que se exigen para todas las vacunas. Obtenga más información en este video acerca de las EUA.


Fabricación y distribución 

Camión de vacunación

El gobierno de los EE. UU. ha invertido una gran cantidad de recursos para la fabricación y distribución de las vacunas contra el COVID-19. Esto ha permitido que el proceso de fabricación comience cuando las vacunas todavía están en la tercera fase de los ensayos clínicos, de manera tal que la distribución pueda comenzar apenas la FDA autoriza cada vacuna.

 


Seguimiento de seguridad a través de sistemas de monitoreo de las vacunas

Mascarilla en un escudo con el signo de verificación

Cuando las vacunas se distribuyen fuera de los ensayos clínicos, varios sistemas de monitoreo siguen haciendo un seguimiento para garantizar su seguridad. Millones de personas recibieron las vacunas contra el COVID-19, y los resultados de las iniciativas en curso para monitorear la seguridad de las vacunas son alentadores. Algunas personas no sufren efectos secundarios. Algunas personas informaron efectos secundarios leves después de vacunarse contra el COVID-19, como dolor o inflamación en la zona donde se aplicó la inyección, dolor de cabeza, escalofríos o fiebre. Estas son reacciones comunes. Una cantidad reducida de personas ha tenido una reacción alérgica grave (llamada “anafilaxis”) después de vacunarse, pero esto es muy poco frecuente. Si sucede, los proveedores de vacunas tienen medicamentos disponibles para tratar la reacción de manera inmediata y efectiva.

No se han identificado patrones inesperados de reacciones u otros problemas de seguridad durante el monitoreo inicial de la seguridad de las vacunas. Los CDC y la FDA siguen monitoreando de cerca varios sistemas de notificación, como el Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS), el proyecto Vaccine Safety Datalink (VSD), y v-safe, que ayudan a detectar cualquier problema de seguridad ahora que las vacunas se administran a los pacientes en entornos reales de todo el país.


Qué significa esto para usted

Las vacunas contra el COVID-19 se desarrollaron y distribuyeron rápidamente para poder combatir la pandemia. Durante este proceso, se han tomado todas las medidas necesarias para garantizar su seguridad y efectividad. Los CDC recomiendan vacunarse contra el COVID-19 tan pronto como la vacuna esté disponible para usted. Así podrá protegerse y proteger a los demás.