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COVID-19 en Grupos de minorías raciales y étnicas

Las inequidades sociales y de acceso a la salud sistémicas y de larga data aumentan el riesgo de contagio del COVID-19 para los integrantes de ciertos grupos étnicos y raciales minoritarios, que además suelen enfermarse gravemente, más allá de su edad. Entre algunos grupos raciales y étnicos minoritarios, como personas de color no hispanas, hispanas y latinas y los indígenas estadounidenses/nativos de Alaska, la evidencia indica tasas más altas de hospitalización o muerte a causa del COVID-19 que las de las personas blancas no hispanas. Al 12 de junio del 2020, las tasas de hospitalización ajustadas por edad son más altas entre indígenas estadounidenses y nativos de Alaska no hispanos y personas de color no hispanas, seguidas por las poblaciones hispanas o latinas.

  • Las personas de comunidades indígenas estadounidenses y nativas de Alaska no hispanas tienen una tasa de aproximadamente 5 veces más que las personas blancas no hispanas,
  • la tasa de las personas de color no hispanas es aproximadamente 5 veces más alta que la de las personas blancas no hispanas,
  • la tasa de las personas hispanas o latinas es de aproximadamente 4 veces más con respecto a las personas blancas no hispanas.

Si bien todas las personas corren riesgo de contraer el COVID-19, algunas personas tienen mayor probabilidad de tener COVID-19 o enfermarse gravemente. El COVID-19 es una enfermedad nueva y los CDC siguen aprendiendo acerca de ella y cómo afecta a las personas todos los días. A medida que obtengamos más información, los CDC seguirán actualizando y compartiendo información nueva, incluso lo que sabemos acerca de las personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

El lugar donde vivimos, estudiamos, trabajamos y jugamos afecta nuestra salud

Las condiciones en las que las personas viven, aprenden, trabajan y juegan contribuyen a su salud. Con el paso del tiempo, estas condiciones conducen a diferentes niveles de riesgos, necesidades y resultados de salud entre algunas personas de ciertos grupos de minorías raciales y étnicas.

Reducir el impacto del COVID-19 entre grupos raciales y étnicos minoritarios

La historia demuestra que durante emergencias de salud pública las tasas de enfermedad grave y muerte tienden a ser más altas entre los grupos étnicos y raciales minoritarios que entre otras poblaciones. Abordar las necesidades de estas poblaciones en emergencias incluye mejorar la vida diaria y aprovechar las fortalezas de estos grupos. La fe compartida, la familia y las instituciones culturales son fuentes comunes de apoyo social. Estas instituciones puede empoderar y alentar a las personas y comunidades a tomar medidas para prevenir la propagación del COVID-19, cuidar a las personas que se enferman y ayudar a los miembros de las comunidades a sobrellevar el estrés.

Los CDC han creado recursos para ayudar a las comunidades locales, escuelas, organizaciones de fe y otros grupos y a las personas a las que prestan servicio durante una pandemia.

Además, los CDC están:

  • Trabajando junta a los departamentos y sistemas de atención médica estatales, tribales, locales y territoriales para obtener datos sobre la cantidad de casos, hospitalizaciones y muertes por COVID-19 y para analizar cuáles son los grupos que podrían correr mayor riesgo. Esta información puede ser útil para orientar mejor los recursos y la atención para abordar las disparidades de acceso a servicios de salud.
  • Propiciando alianzas entre investigadores, grupos de profesionales, grupos comunitarios, líderes médicos tribales y miembros de las comunidades para compartir información de prevención del COVID-19 en comunidades con grupos étnicos y raciales minoritarios.
  • Ofreciendo consideraciones sobre cómo prevenir o desacelerar la propagación del COVID-19 en escuelas, lugares de trabajo y comunidades, incluidas las organizaciones que prestan servicio a minorías raciales y étnicas.

Presentadores de seminarios virtuales analizan las medidas que han tomado sus respectivas ciudades para mitigar el impacto desmesurado del COVID-19 sobre las minorías raciales y étnicas.

Los profesionales de salud pública pueden:

  • Obtener, analizar y notificar datos que permitan arrojar luz sobre las inequidades en el acceso a la salud e impulsar soluciones.
  • Comunicar con frecuencia información acerca del COVID-19 y su impacto sobre las minorías raciales y étnicas de manera transparente y creíble.
  • Trabajar junto a otros sectores, como organizaciones de fe, comunitarias, educativas, empresas, organizaciones de transporte, vivienda y de apoyo espiritual, así como con otros líderes, para compartir información y encontrar formas de reducir las barreras sociales y económicas que dificultan desacelerar la propagación del COVID-19.
  • Capacitar a los trabajadores de salud comunitarios que prestan servicios en comunidades con barreras de acceso y zonas tribales para informar a las personas y orientarlas para que sepan dónde recibir servicios médicos de bajo costo o gratuitos.
  • Informar a las personas dónde pueden acceder a pruebas de detección y atención médica por COVID-19.
  • Conectar a más personas a servicios de salud para afecciones graves, ya que algunas de ellas aumentan el riesgo de enfermarse gravemente y morir a causa del COVID-19. Por ejemplo, conectar a las personas a servicios que den acceso a medicamentos asequibles o que las ayuden a seguir sus planes de tratamiento.
  • Brindar información a los profesionales de atención médica y sistemas de salud para comprender las diferencias culturales de los pacientes, y cómo interactúan los pacientes con los proveedores y el sistema de atención médica.
  • Adoptar estrategias basadas en la evidencia para reducir las desigualdades. Las minorías raciales y étnicas tienen tasas más altas de casos y muerte prematura que otros grupos ante una emergencia sanitaria, y también corren mayor riesgo de mala salud durante y después de una emergencia.
  • Aprender más sobre los determinantes sociales para la salud y cómo mejorar la salud modificando las condiciones en las que las personas viven, estudian, trabajan y se entretienen.
  • Considerar las necesidades y preocupaciones sociales, culturales, sanitarias y de bienestar de cada comunidad particular. Proponerse ver las cosas desde la perspectiva de estas poblaciones.

Las organizaciones comunitarias pueden:

  • Priorizar los recursos para clínicas, consultorios privados y otras organizaciones que prestan servicios a poblaciones minoritarias.
  • Trabajar con todos los sectores para propiciar el acceso de las personas a servicios como entrega de comestibles o de vivienda temporal que las ayuden a mantener el distanciamiento social. Conecte a las personas con proveedores y recursos de atención médica para que puedan acceder a sus medicamentos.
  • Promover medidas de precaución, como el uso de cubiertas de tela para la cara. Siga las guías de los CDC para abordar la propagación del COVID-19 en áreas con hacinamiento y entre personas que viven en espacios más reducidos.
  • Coordinar con los empleadores para que modifiquen sus políticas de manera que garanticen que no haya trabajadores enfermos en el lugar de trabajo y que dichos trabajadores no sean sancionados por tomarse una licencia por enfermedad. Es importante garantizar que los empleados conozcan y entiendan estas políticas.
  • Ayudar a detener la propagación de rumores e información falsa, ofreciendo información de fuentes confiables y creíbles.
  • Más información para organizaciones comunitarias

Los sistemas de atención médica y los proveedores de atención médica pueden:

  • Seguir los protocolos estandarizados de los CDC y las guías de mejora de calidad en hospitales y consultorios médicos que reciben a personas de minorías raciales y étnicas.
  • Ofrecer capacitación para ayudar a los proveedores a identificar los sesgos implícitos, para que puedan comprender de qué manera pueden afectar estos sesgos la forma en la que se comunican con los pacientes y la forma en que los pacientes reaccionan.
  • Capacitar tanto a proveedores como administradores para que comprendan la forma en que los sesgos pueden afectar las decisiones que toman, incluidas las decisiones acerca de los recursos.
  • Ofrecer servicios de interpretación en consultas médicas.
  • Trabajar junto a las comunidades y organizaciones profesionales de atención médica para reducir las barreras culturales de acceso a los servicios de salud.
  • Dar acceso a los pacientes a recursos comunitarios que puedan ayudar a los adultos mayores y a las personas con afecciones subyacentes a seguir con sus planes de tratamiento. Por ejemplo, ayudar a las personas a acceder a suministros y medicamentos extra y recordarles que tomen sus medicamentos.
  • Conocer las condiciones sociales y económicas ícono de sitio externoque pueden aumentar el riesgo de contraer el COVID-19 de algunos pacientes, por ejemplo, empleos que exigen más contacto con el público.
  • Fomentar relaciones de confianza al alentar a los pacientes a llamar para hacer preguntas.
  • Más información para proveedores de atención médica

Todos, más allá de su raza o grupo étnico, pueden:

Por qué las minorías raciales y étnicas corren mayor riesgo frente al COVID-19

Las diferencias en la salud entre los grupos raciales y étnicos son el resultado de las desigualdades de vivienda, empleo, acceso a la salud y condiciones sociales que persisten desde hace generaciones. En emergencias de salud pública, como la pandemia del COVID-19, estas condiciones también pueden aislar a las personas de los recursos que necesitan para prepararse y responder a los brotes.

Condiciones de vida

Para muchas personas de minorías raciales y étnicas, las condiciones de vida pueden contribuir a empeorar las afecciones y dificultar a estas poblaciones adoptar las medidas parar evitar contraer el COVID-19 o buscar atención médica si se enferman.

  • Es más probable que muchos integrantes de minorías raciales y étnicas vivan en áreas densamente pobladas a causa del racismo institucional que se refleja en la segregación de las viviendas residenciales. Además, las grandes aglomeraciones de personas son más frecuentes en reservas tribales y poblados de nativos de Alaska, en relación con el resto del país. Las personas que viven en áreas densamente pobladas y en condiciones de hacinamiento pueden encontrar más dificultades para mantener el distanciamiento social.
  • La segregación racial de las viviendas está vinculada a afecciones como asma y otras afecciones subyacentes que incrementan el riesgo de enfermarse gravemente o morir a causa del COVID-19. Algunas comunidades con cantidades más grandes de residentes pertenecientes a minorías raciales y étnicas tienen mayores niveles de exposición a la contaminación y otros peligros ambientales.
  • Los hogares en reservas indígenas por lo general no tienen sistemas de plomería completos como en el resto de la nación. Esto puede dificultar el lavado de manos y las tareas de desinfección.
  • Muchos integrantes de grupos raciales y étnicos minoritarios viven en vecindarios más alejados de tiendas de comestibles y centros médicos, o pueden no tener acceso a medios de transporte seguros y confiables. Esto les dificulta la posibilidad de comprar suministros para varios días que les permitan quedarse en casa y recibir servicios médicos si se enferman.
  • Es más probable que los miembros de minorías raciales y étnicas deban recurrir al transporte público, lo que puede dificultar mantener el distanciamiento social
  • Las personas que viven en hogares donde viven varias generaciones o en viviendas multifamiliares (que son más comunes en algunos grupos de minorías raciales y étnicas) pueden tener dificultades para proteger a los miembros más ancianos de la familia o aislar a las personas enfermas si el espacio en la vivienda es limitado.
  • Algunas minorías raciales y étnicas están sobrerrepresentadas en cárceles, prisiones, refugios para personas sin hogar y centros de detención, donde las personas viven, trabajan, comen, estudian y realizan actividades recreativas en entornos con grandes congregaciones de personas, lo que puede dificultar la posibilidad de desacelerar la propagación del COVID-19 .

Circunstancias laborales

Algunos tipos de empleos y políticas de lugares de trabajo pueden aumentar el riesgo de sus trabajadores de contraer el COVID-19. Los miembros de algunos grupos de minorías raciales y étnicas tienen mayor probabilidad de trabajar bajo estas condiciones. Los ejemplos incluyen:

  • Ser trabajador esencial: el riesgo de infección puede ser más alto para los trabajadores de industrias esenciales como atención médica, plantas de empaque de carnes, tiendas de comestibles y fábricas. Estos trabajadores deben ir a trabajar a pesar de los brotes en sus comunidades, y es posible que algunos de ellos no puedan dejar de trabajar debido a sus circunstancias económicas.
  • No tener licencia por enfermedad: los trabajadores de empresas sin políticas de licencia paga por enfermedad probablemente sigan trabajando incluso si están enfermos.
  • Ingresos, educación y falta de empleo: en promedio, las minorías étnicas y raciales ganan menos que las personas blancas no hispanas, tienen menos bienes acumulados, niveles más bajos de educación e índices más altos de desempleo. Todos estos factores pueden afectar la calidad de las condiciones físicas y sociales en las que viven, estudian, trabajan y se entretienen las personas, y afectar su salud.

Circunstancias sanitarias

Las inequidades en el acceso a la salud y la atención médica afectan a muchas minorías raciales y étnicas. Algunas de estas desigualdades pueden aumentar el riesgo de las personas de enfermarse gravemente y morir a causa del COVID-19.

  • En relación con las personas blancas no hispanas, es 3 veces más probable que una persona hispana no tenga cobertura de seguro, y en el caso de las personas de color no hispanas esta cifra es de casi el doble. En todos los grupos de edad, es más probable que las personas de color informen que no pudieron consultar a un médico en el último año por el costo que las personas blancas no hispanas. En el 2017, casi 3 veces más indígenas estadounidenses y nativos de Alaska informaron no tener cobertura de seguro médicoícono de sitio externo en comparación con personas blancas no hispanas.
  • Las personas pueden no recibir servicios de salud porque no confían en el sistema de atención médica, por barreras idiomáticas o por el costo que supone ausentarse del trabajo.
  • En relación con las personas blancas no hispanas, las personas de color tienen una incidencia más alta de afecciones crónicas a edades más tempranas y mayores tasas de muerte. De manera similar, los adultos de comunidades indígenas estadounidenses y nativos de Alaska tienen índices más altos de obesidad, hipertensión y tabaquismo que los adultos blancos no hispanos. Estas afecciones subyacentes aumentan el riesgo de las personas de enfermarse gravemente.
  • El racismo, el estigma y las inequidades sistémicas socavan los esfuerzos de prevención, aumentan los niveles de incidencia de estrés crónico y tóxico y en definitiva propician las desigualdades de salud y de acceso a servicios de atención médica.
Esta página fue revisada el 25 de junio del 2020