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Medidas para que los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado se preparen para reabrir de manera segura en el otoño del 2020

Medidas para que los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado se preparen para reabrir de manera segura en el otoño del 2020

Las escuelas son una parte importante de la infraestructura de las comunidades y cumplen un rol decisivo al apoyar a los niños de manera integral, no solo por los logros académicos.

Esta guía pretende ayudar a los administradores de escuelas a considerar cómo proteger la salud, la seguridad y el bienestar de los estudiantes, maestros, otros miembros del personal de las escuelas, familias y comunidades y cómo prepararse para educar a los estudiantes este otoño.

Esta guía está destinada a los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado que se están preparando para que estudiantes, maestros y el resto del personal puedan regresar a clases en el otoño del 2020. Los administradores de escuelas son personas que supervisan el funcionamiento diario de las escuelas de kínder a 12.º grado y pueden incluir cargos como superintendentes de distritos escolares, directores y vicedirectores de escuelas.

Es fundamental que todos los administradores:

  • Tengan conductas que promuevan la prevención y alienten a todos en la escuela y la comunidad a hacer lo mismo. Son las medidas más importantes que respaldarán la reapertura segura de una escuela y permitirán que permanezca abierta.
  • Implementen varias estrategias de mitigación contra el SARS-CoV-2 (p. ej., el distanciamiento social, el uso de cubiertas de tela para la cara y el uso de la división en cohortes).
  • Comuniquen, eduquen y refuercen hábitos de higiene adecuados y las prácticas del distanciamiento social de una manera que sea apropiada para los estudiantes, maestros y el personal en general.
  • Integren las estrategias de mitigación contra el SARS-CoV-2 en las actividades cocurriculares y extracurriculares (p. ej., limitar o cancelar la participación en actividades en las que no es posible mantener el distanciamiento social).
  • Mantengan los ambientes saludables (p. ej., realizar la limpieza y desinfección de las superficies que se tocan con frecuencia).
  • Tomen decisiones teniendo en cuenta el nivel de transmisión en la comunidad.
  • Reutilicen espacios en la escuela (o la comunidad) que están infrautilizados o sin utilizar para aumentar el espacio en las aulas y facilitar el distanciamiento social, incluso en espacios exteriores, donde sea posible.
  • Creen un plan proactivo para cuando haya un estudiante o miembro del personal con COVID-19 positivo.
  • Creen un plan junto con el departamento de salud local y estatal para realizar el rastreo de casos si hubiese un caso positivo.
  • Eduquen a los padres y cuidadores sobre la importancia de monitorear los síntomas de COVID-19 en casa y responder ante la presencia de estos síntomas.
  • Creen canales de comunicación en curso con los departamentos de salud estatales y locales para mantenerse actualizados sobre la transmisión del COVID-19 y la respuesta en su área local.

La guía descrita en este documento tiene base en la mejor evidencia disponible hasta el momento. Esta guía pretende complementar —no reemplazar— cualquier ley, norma y regulación de salud y seguridad estatal, local, territorial o tribal a la que deban acogerse las escuelas.

Consideraciones clave para los administradores de escuelas
  • Las tasas de transmisión de COVID-19 en la comunidad inmediata y en las comunidades donde viven los estudiantes, maestros y el personal
  • Enfoques de divisiones en cohortes que se adaptan a las necesidades de su escuela/distrito y comunidad (p. ej., mantener a los estudiantes en grupos o aulas burbujas, escalonar el regreso de los estudiantes al establecimiento educativo, mantener a los mismos maestros con sus respectivos grupos de estudiantes)
    • ¿Pueden reutilizarse los espacios en la escuela que están infrautilizados o sin utilizar para aumentar el espacio en las aulas y facilitar el distanciamiento social?
  • Implementar al mismo tiempo varias estrategias en la escuela para prevenir la propagación del COVID-19 (p. ej., distanciamiento social, uso de cubiertas de tela para la cara, higiene de manos y uso de divisiones en cohortes)
  • Las mejores prácticas para su escuela y comunidad para comunicar, educar y reforzar las conductas de protección personal para prevenir la propagación del COVID-19 en la escuela y la comunidad
  • Integrar estrategias para reducir la transmisión de COVID-19 en las actividades cocurriculares y extracurriculares (p. ej., limitar la participación en actividades donde no sea posible mantener el distanciamiento social)
  • Planificar y prepararse para cuando alguien esté enfermo
  • Coordinar con las autoridades de salud locales y estatales para crear un plan para realizar el rastreo de contactos si hubiese un caso positivo
  • Comunicar de manera adecuada a las familias acerca de la evaluación de síntomas en casa

El rol decisivo de las escuelas

Esta guía está destinada principalmente a proteger la salud, la seguridad y el bienestar de los estudiantes, maestros, otros miembros del personal de las escuelas, familias y comunidades.

Las escuelas son una parte importante de la infraestructura de las comunidades, ya que les ofrecen a los estudiantes un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje, dan empleo a docentes y al resto del personal y permiten que los padres, tutores y cuidadores puedan ir a trabajar.  Además, las escuelas prestan servicios fundamentales que ayudan a mitigar las desigualdades de acceso a la salud, como programas de comidas y servicios de salud mental, conductual, física y social. El cierre de las escuelas interrumpe la prestación de estos servicios imprescindibles para los niños y las familias y además genera una mayor presión económica y psicológica para las familias, lo que podría aumentar el riesgo de conflictos familiares y episodios de violencia. [1], [2]

El rol exclusivo y decisivo que cumplen las escuelas hace que la reapertura de estos establecimientos sea una prioridad, así como el hecho de que permanezcan abiertas para permitir que los estudiantes puedan recibir enseñanza académica, apoyo y los servicios fundamentales. Para priorizar la apertura de las escuelas de manera segura y ayudarlas a permanecer abiertas, las comunidades deberían considerar adoptar medidas para mitigar la transmisión en la comunidad. La implementación de estrategias de mitigación para comunidades con transmisión local del COVID-19 de los CDC tiene estrategias de mitigación para reducir o prevenir la propagación del COVID-19 en la comunidad, que a su vez ayudarán a reabrir las escuelas de manera segura y mantener sus puertas abiertas. Al reconocer la importancia de ofrecer educación presencial en forma segura, es probable que las comunidades también deseen ayudar a las escuelas y evalúen la posibilidad de reutilizar espacios públicos o privados, incluidos espacios al aire libre, que actualmente están siendo infrautilizados y adaptarlos de manera segura para fines escolares y educativos.

El regreso a clases en otoño del 2020 supone nuevos riesgos para las escuelas, que incluyen implementar medidas de mitigación (p. ej., distanciamiento social, tareas de limpieza y desinfección, higiene de manos, uso de cubiertas de tela para la cara), atender las necesidades de salud mental, emocional y social de los estudiantes, abordar una posible pérdida de conocimientos y prepararse ante la probabilidad de casos de COVID-19 dentro de la comunidad escolar en general.

Esta guía ofrece información acerca de:

  • Lo que se conoce actualmente acerca del COVID-19 entre los niños en edad escolar
  • La importancia de volver a la escuela de manera segura
  • Lo que se conoce actualmente acerca de la transmisión del SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19) en las escuelas y su impacto en la transmisión en la comunidad
  • Las opciones para que los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado (K-12) puedan planificar y prepararse para la instrucción presencial y reducir al mínimo el impacto de posibles cierres

¿Qué se sabe acerca de los signos y síntomas, la carga y la transmisión del SARS-CoV-2 entre niños?

Signos y síntomas

Los síntomas comunes del COVID-19 entre los niños incluyen fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta, tos, fatiga, náuseas/vómitos y diarrea. [3] Sin embargo, muchos niños y adultos infectados por el virus que causa el COVID-19 son asintomáticos (es decir, que no tienen signos ni síntomas de la enfermedad).

El impacto del COVID-19 en los niños

Es importante recopilar y difundir datos, que incluyen cómo afecta a diferentes lugares y poblaciones, para entender el contexto y la carga de la pandemia del COVID-19. Las autoridades escolares deberían tomar decisiones acerca de la reapertura de las escuelas con base en los datos disponibles que incluyen los niveles de transmisión en la comunidad y la capacidad para implementar medidas de mitigación apropiadas en las escuelas. Al parecer los niños tienen menor riesgo de infectarse por COVID-19 que los adultos. Aunque algunos niños se han infectado por COVID-19, los adultos representan el 95 % de los casos de COVID-19 notificados. [4] Los primeros informes sugieren que los niños son menos propensos a infectarse por COVID-19 que los adultos y que cuando se infectan por COVID-19, por lo general la enfermedad suele ser menos grave. [5] Hasta el 21 de julio del 2020, el 6.6 % de los casos de COVID-19 notificados y menos del 0.1 % de las muertes relacionadas con el COVID-19 fueron entre niños y adolescentes menores de 18 años en los Estados Unidos. [6]

Los primeros informes sugieren que la cantidad de casos de COVID-19 entre niños puede variar dependiendo de la edad y otros factores. Los adolescentes de 10 a 17 años de edad pueden ser más propensos a infectarse por SARS-CoV-2 que los niños menores de 10 años, [7], [8] pero los adolescentes al parecer no tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente. [9]  Actualmente hay una mayor proporción de casos de COVID-19 entre los niños hispanos/latinos en comparación con los niños blancos no hispanos. Los niños y adultos con ciertas afecciones subyacentes tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. [10] Enfermarse gravemente significa que podrían requerir hospitalización, cuidados intensivos o un respirador que los ayude a respirar, o incluso morir. Los niños con discapacidades intelectuales y del desarrollo son más propensos a tener comorbilidades (p. ej., enfermedades del sistema respiratorio, trastornos endocrinos, nutricionales y metabólicos y enfermedades del sistema circulatorio), que hacen que tengan mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. [11] Aunque no es tan común, algunos niños desarrollaron el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C) tras haber estado expuestos al SARS-CoV-2.  Al 20 de mayo del 2020, la mayoría de los niños hospitalizados con MIS-C se ha recuperado. [12]

Los datos sobre la transmisión del SARS-CoV-2 entre los niños son limitados. La evidencia de otros países sugiere que la mayoría de los niños con COVID-19 se ha infectado por un miembro de la familia. [13] Por ejemplo, los primeros pacientes pediátricos de Corea del Sur y Vietnam se contagiaron probablemente por contacto con un miembro adulto de la familia. [14], [15] Los informes publicados del rastreo de contactos de los estudiantes con COVID-19 en escuelas de Francia, Australia e Irlanda sugieren que los estudiantes no son tan propensos a transmitirse el virus entre sí como ocurre con contactos que son miembros del hogar. [16], [17], [18] No obstante, es necesario hacer más investigaciones sobre la transmisión del SARS-CoV-2 entre los niños y los miembros del hogar.

¿Qué se sabe acerca de la reapertura de las escuelas y la impacto de la transmisión del SARS-CoV-2?

A nivel internacional, las escuelas han respondido ante el COVID-19 usando varios enfoques. [19], [20] Por ejemplo, en China, Dinamarca, Noruega, Singapur y Taiwán se realizan chequeos para controlar la temperatura a la llegada de la escuela. [21] En la mayoría de los países se ha modificado el funcionamiento de la escuela para reducir la cantidad de alumnos en cada clase, aumentar la distancia física entre los estudiantes y mantener a los estudiantes en grupos definidos para reducir los contactos (es decir, división en cohortes). [22] Además, muchos países escalonaron la asistencia y los horarios de inicio y finalización y generaron turnos alternados para promover el distanciamiento social. En algunos lugares esto significa que solo ciertos estudiantes han regresado a las escuelas, ya sea por necesidad o por clase. Por ejemplo, Dinamarca fue el primer país europeo en reabrir las escuelas. Dinamarca escalonó el reingreso de los estudiantes en etapas (p. ej., un grupo inició las clases primero, seguido por otro grupo que inició las clases en una fecha posterior) con clases con cupos limitados y otras medidas de distanciamiento social. [23] Los estudiantes más jóvenes (menores de 12 años) volvieron a clases primero de acuerdo con su probabilidad de riesgo menor para la salud y la necesidad de mayor supervisión en comparación con estudiantes más grandes.  Los tamaños de las clases se redujeron para permitir el distanciamiento social. En Taiwán, los estudiantes regresaron a clases con controles de temperatura y el uso de mascarillas obligatorios. En vez de recurrir a cierres de escuelas a nivel nacional, en Taiwán se tomaron las decisiones a nivel local para determinar si eran necesarios los cierres de escuelas o de aulas, con base en las tasas de infección. [24]

Hay evidencia mixta acerca de si el regreso a clases genera mayor transmisión o brotes. Por ejemplo, Dinamarca al principio notificó un leve aumento en la cantidad de casos en la comunidad tras la reapertura de las escuelas y los centros de cuidados infantiles para estudiantes de 2 a 12 años, seguido de una disminución estable de los casos entre niños de 1 y 19 años. [25] En contraposición, Israel experimentó un aumento de nuevos casos y brotes en las escuelas después de la reapertura y la flexibilización de las medidas de distanciamiento social; no se sabe con claridad cuál fue la causa del aumento de los casos y qué otras medidas de mitigación implementaron las escuelas. [26] Durante el verano del 2020, Texas notificó más de 1 300 casos de COVID-19 en centros de cuidados infantiles; sin embargo, la cantidad de miembros del personal diagnosticados fue dos veces mayor que la de niños, lo que sugiere que los niños probablemente tengan menor riesgo de infectarse por COVID-19 que los adultos. [27]

Es importante considerar el riesgo de transmisión en la comunidad cuando reabren las escuelas. La evidencia de escuelas a nivel internacional sugiere que las reaperturas de las escuelas son seguras en las comunidades con índices bajos de transmisión del SARS-CoV-2.  [28] Las simulaciones por computadora de Europa sugirieron que las reaperturas de las escuelas pueden aumentar el riesgo de transmisión en comunidades donde la transmisión ya es alta. [29] Se necesita investigar y evaluar más a fondo la implementación de las estrategias de mitigación (p. ej., distanciamiento social, cubiertas de tela para la cara, higiene de manos y uso de división en cohortes) que se usan en las escuelas para determinar qué estrategias son las más efectivas. Dichas investigaciones mejorarían la comprensión del impacto de las estrategias de mitigación sobre el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas, y el monitoreo y la vigilancia continuos de la transmisión en las escuelas podría ayudar con la detección oportuna de los brotes y prevenir una mayor propagación.

¿Por qué es importante abrir las escuelas para brindar instrucción presencial?

Si bien la apertura de las escuelas, como la apertura de cualquier edificio o establecimiento, supone un riesgo para la propagación del COVID-19, existen muchos motivos por los cuales es importante la apertura de las escuelas en otoño del 2020 para la instrucción presencial.

Las escuelas cumplen un rol decisivo para el bienestar de las comunidades

Las escuelas son una parte fundamental de la infraestructura de las comunidades. Las escuelas ofrecen ambientes seguros y de apoyo, una estructura y rutinas para los niños, así como otros servicios de apoyo necesarios para los niños y las familias. Las escuelas cumplen un rol esencial en el bienestar económico de las comunidades ya que contratan a maestros y otros miembros del personal y ayudan a que los padres, tutores y cuidadores puedan ir a trabajar.

Las escuelas brindan instrucción fundamental y apoyo académico

Las escuelas brindan la instrucción fundamental y el apoyo académico que benefician a los estudiantes y a las comunidades a largo y corto plazo. El rol principal y las prioridades de las instituciones educativas de kínder a 12.º grado son brindar educación acorde a la edad y apoyar el desarrollo académico de los estudiantes. La reapertura de las escuelas permitirá brindar instrucción presencial a los estudiantes, facilitará la comunicación entre los maestros y los estudiantes y les proporcionará a los estudiantes servicios académicos fundamentales, como tutoría escolar, educación especial y otras servicios de apoyo especializados para el aprendizaje.

Los estudios demuestran que los estudiantes han experimentado una pérdida de conocimientos durante el período de cierre escolar y los meses de verano. [30] La instrucción presencial para los estudiantes tiene ventajas en comparación con las clases virtuales, especialmente cuando la enseñanza virtual no era el formato que estaba planificado para impartir la enseñanza, y es posible que las escuelas no tengan los recursos o la capacidad para una transición total a la enseñanza virtual. La enseñanza presencial en el aula tiene un beneficio agregado para muchos estudiantes debido a la interacción interpersonal entre el estudiante y los maestros y el estudiante y sus pares. [31] Los maestros son capaces de participar más activamente en el aprendizaje de los estudiantes, brindar comentarios cuando los estudiantes se encuentran ante algún reto y promover un aprendizaje activo entre los estudiantes. [32]

La instrucción presencial puede resultar aún más beneficiosa para los estudiantes con necesidades especiales de aprendizaje. Los niños con discapacidades posiblemente no tengan acceso a medios virtuales para recibir la instrucción especializada, los servicios relacionados o los apoyos adicionales requeridos por los Programas de Educación Individualizada (IEP, por sus siglas en inglés) o Planes 504. [33] También es posible que los estudiantes no tengan acceso a medios virtuales para recibir un aprendizaje del inglés (ELL, por sus siglas en inglés) de calidad. [34]

Cuando las escuelas están cerradas y no se imparte la educación presencial, las disparidades en los resultados educativos pueden ser mayores, ya que posiblemente algunas familias no tengan la capacidad de poder participar a pleno en las actividades de las clases a distancia (p. ej., por problemas de acceso a Internet o a una computadora, o por falta del apoyo de los padres, tutores o cuidadores debido a sus horarios de trabajo) y dependan de los servicios escolares que brindan apoyo para que sus hijos alcancen sus logros académicos. Las brechas persistentes en los logros académicos que ya existen desde antes de los cierres por el COVID-19, como las desigualdades según los niveles de ingresos y entre grupos étnicos y raciales, pueden empeorar y causar efectos a largo plazo en los resultados educativos de los niños, la salud y el bienestar económico de las familias y las comunidades. [35], [35]  Aunque la preocupación sobre las tasas más altas de casos de COVID-19 entre ciertos grupos raciales/étnicos puede intensificar la consideración de cerrar una escuela donde se educan principalmente estudiantes de minorías raciales, también debería considerarse que muchos estudiantes recurren a la escuela para recibir otros servicios, como nutrición y servicios de apoyo.

Las escuelas cumplen un rol decisivo al apoyar a los niños de manera integral, no solo por los logros académicos de los estudiantes

El bienestar social y emocional de los estudiantes puede mejorar gracias a las escuelas

La interacción social entre los niños de kínder a 12.º grado es importante no solo para su bienestar emocional, sino también para el desarrollo de sus habilidades lingüísticas, comunicativas, sociales e interpersonales. [37] Algunos estudiantes pueden haber experimentado el aislamiento social y un mayor nivel de ansiedad al no poder asistir de manera presencial a la escuela por el COVID-19. El hecho de reanudar las actividades de la instrucción presencial puede brindar apoyo para el bienestar social y emocional de los estudiantes. [38] Las escuelas pueden brindar los cimientos para la socialización entre los niños. Cuando los niños no asisten a la escuela, es probable que se sientan separados de su red social y del apoyo social de sus pares. Las escuelas pueden mejorar la salud social y emocional de los niños a través de programas curriculares que permiten desarrollar las capacidades de los estudiantes para reconocer y controlar sus emociones, establecer y alcanzar objetivos positivos, valorar las perspectivas de los demás, establecer y mantener vínculos positivos y tomar decisiones responsables. [39]

La salud mental de los estudiantes puede fortalecerse a través de servicios y apoyos escolares

Las escuelas son sitios importantes donde los estudiantes pueden recibir apoyo psicológico y emocional por parte de amigos, maestros y el resto del personal. Los cierres prolongados de los establecimientos educativos pueden hacer que algunos estudiantes se sientan aislados de los lazos importantes de amistad y del apoyo de otros adultos. [40] Las escuelas además proporcionan servicios fundamentales para la salud conductual, mental y psicológica (p. ej., consejería, evaluación de la salud mental y del comportamiento) a los niños que probablemente no tengan acceso a estos servicios fuera del ámbito escolar. El cierre de las escuelas ha limitado la disponibilidad de estos servicios. Además, el aislamiento y la incertidumbre por la pandemia del COVID-19 pueden despertar sentimientos de desesperanza y ansiedad y no permitir el acceso a importantes fuentes de apoyo social. Algunos estudiantes pueden haber experimentado traumas por la pérdida de seres queridos a causa del COVID-19. Es posible que aumenten los casos de ansiedad y depresión cuando los estudiantes carecen de la estructura y la rutina que les aporta a sus vidas el hecho de asistir a la escuela a diario. Finalmente, tener oportunidades para mantenerse físicamente activos a través de la educación física y los recreos puede ayudar a mejorar los sentimientos de tristeza y ansiedad de los estudiantes. Este tipo de actividad física debería ofrecerse regularmente a los estudiantes en un ambiente seguro y de apoyo que incluya el distanciamiento social y las estrategias para reducir el contacto cercano entre los estudiantes.

La continuidad de otros servicios especiales es importante para el éxito de los estudiantes

Los estudiantes que dependen de servicios clave, como los programas de comidas en las escuelas, la educación especial y otros servicios relacionados (p. ej., servicios de asistencia social y discursivos, terapia ocupacional), y de programas extracurriculares corren mayor riesgo de tener malos resultados académicos y mala salud cuando los establecimientos educativos están cerrados y ellos no pueden acceder a dichos servicios y programas de salud escolar. [41] Durante los periodos de cierre de las escuelas, los estudiantes tienen acceso limitado a muchos servicios fundamentales, lo que potencialmente podría ampliar las disparidades e inequidades en el ámbito de la educación y la salud.

¿Cómo las escuelas de kínder a 12.º grado se preparan para reanudar las actividades de la instrucción presencial?

Es de esperar que haya casos de COVID-19 en las comunidades

Las experiencias internacionales han demostrado que incluso cuando una escuela coordina, planifica y se prepara cuidadosamente, los casos pueden ocurrir dentro de la comunidad y en las escuelas. Esperar que ocurran casos de COVID-19 en las comunidades y planificar ante esta posibilidad puede ayudar a que todos estén preparados para cuando aparezca uno o varios casos.

Coordine, planifique y prepárese

Los administradores deberían coordinar con los funcionarios de salud pública locales para mantenerse informados acerca del estado de la transmisión del COVID-19 en su comunidad. Además, la planificación y la preparación son medidas esenciales que los administradores pueden tomar para la reapertura segura de las escuelas:

  • Las consideraciones para escuelas de los CDC ofrecen recomendaciones detalladas para que las escuelas planifiquen y se preparen para reducir la propagación del COVID-19, creen ambientes saludables y mantengan operaciones saludables. Esta guía incluye información acerca de la implementación de las estrategias de mitigación, como el distanciamiento físico en los autobuses, los salones de clases y otras áreas de la escuela, los hábitos de higiene saludables, las tareas de limpieza y desinfección, el uso de cubiertas de tela para la cara, el escalonamiento de los horarios de los estudiantes y la planificación ante el ausentismo de maestros y miembros del personal (p. ej., plan de respaldo de dotación de personal).
  • Una estrategia importante que los administradores pueden considerar es la división en cohortes (grupos o "burbujas"), donde un grupo de estudiantes (y a veces incluyen a maestros) se mantienen juntos durante toda la jornada escolar para minimizar el riesgo de exposición para los estudiantes, maestros y personal mientras están en la escuela. En las escuelas primarias, puede ser más fácil mantener a una misma clase junta durante la mayor parte de la jornada escolar. En los entornos de las escuelas secundarias y de enseñanza media, la división en cohortes de los estudiantes y los maestros puede resultar más difícil. Sin embargo, las estrategias como crear programas en bloques o mantener a los estudiantes separados por grado pueden ayudar a preservar un grupo pequeño unido y evitar que se mezclen. Las estrategias que ayudan a mantener unidos a grupos pequeños de estudiantes también pueden ayudar a limitar el impacto de los casos de COVID-19 cuando ocurren en una escuela. Si un estudiante, maestro o miembro del personal da positivo en la prueba de detección del SARS-CoV-2, aquellos que se encuentren dentro de la misma cohorte/grupo también deberían realizarse la prueba y deben permanecer en sus casas hasta obtener un resultado negativo o hacer la cuarentena. Esto ayuda a prevenir interrupciones para el resto de la escuela y la comunidad al limitar la exposición. Las escuelas deberían tener sistemas implementados para mantener la continuidad o la enseñanza de los estudiantes que deban quedarse en casa ya sea por aislamiento o cuarentena. Esto incluye el acceso al aprendizaje en línea, el servicio de comidas escolares y otros servicios. Pasa exactamente lo mismo con los estudiantes con necesidades especiales, incluidos los niños con discapacidad, ya que resulta difícil que adhieran a las estrategias de mitigación.

Funcionamiento de las escuelas durante la pandemia del COVID-19: principios orientadores y estrategias de mitigación para adoptar cuando está abierta la escuela

Prepárese para posibles casos de COVID-19 y una mayor transmisión en la comunidad escolar

Las escuelas deberían estar preparadas para que surjan casos de COVID-19 y exposiciones en sus establecimientos. Colaborar con los funcionarios de salud locales sigue siendo importante incluso después de que los estudiantes regresen a la escuela, ya que ellos pueden brindar con regularidad actualizaciones acerca del estado del COVID-19 en la comunidad y ayudar a preservar la salud y el bienestar de los estudiantes, maestros y miembros del personal. También es fundamental implementar un plan para mantener la enseñanza académica y garantizar que los estudiantes tengan acceso a los servicios especiales.

Tome decisiones acerca del funcionamiento de las escuelas

Los administradores deberían tomar las decisiones conjuntamente con los funcionarios de salud locales de acuerdo con varios factores, que incluyen el nivel de transmisión en la comunidad, si se identifican casos entre estudiantes, maestros o el personal, qué otros indicadores están utilizando los funcionarios de salud pública para evaluar el estado del COVID-19 y si se están implementando en la escuela las divisiones en cohortes de estudiantes, maestros y miembros del personal.

¿Cuál es el nivel de transmisión en la comunidad?

Existen estrategias específicas que las escuelas pueden implementar según el nivel de transmisión en la comunidad notificado por los funcionarios de salud locales:

  • Si la transmisión en la comunidad es nula o mínima, sigue siendo importante reforzar las medidas preventivas cotidianas, asegurarse de que haya una ventilación adecuada dentro de los establecimientos educativos, incluso en los autobuses, y mantener las tareas de limpieza y desinfección. Estas medidas pueden ayudar a reducir al mínimo una posible exposición. Las escuelas también deberían monitorear el ausentismo entre los maestros, miembros del personal y estudiantes para identificar las tendencias y determinar si el ausentismo se debe al COVID-19, a síntomas que requieren cuarentena, a inquietudes acerca de permanecer en el ambiente escolar y relacionadas con la salud y seguridad personal, o a pruebas con resultados positivos. Cualquier persona que haya obtenido un resultado positivo en una prueba de detección del COVID-19 debe quedarse en casa y autoaislarse durante el lapso recomendado por los funcionarios de salud pública. Todas las personas que han tenido contacto cercano con alguien con COVID-19 positivo o alguien con los síntomas de la enfermedad deben realizarse la prueba y quedarse en casa hasta que obtengan un resultado negativo, o quedarse en casa y controlar sus síntomas.
  • Si hay transmisión en la comunidad mínima a moderada, las escuelas deben tomar las medidas mencionadas anteriormente y seguir implementando las estrategias de mitigación como respetar el distanciamiento social, exigir el uso de cubiertas de tela para la cara, reforzar las medidas preventivas cotidianas y mantener la limpieza y desinfección. Esto también puede incluir asegurarse de que los grupos/cohortes de estudiantes y miembros del personal sean lo más estables posible y que esté limitada la mezcla de grupos de estudiantes y miembros del personal.
  • Si hay transmisión sustancial controlada, las estrategias de mitigación significativas son necesarias. Estas incluyen tomar todas las medidas mencionadas anteriormente y asegurarse de que los grupos/cohortes de estudiantes y miembros del personal sean lo más estables posible y esté limitada la mezcla de grupos de estudiantes y el personal, que se cancelen las excursiones y los eventos y las reuniones numerosas y que los espacios comunales (p. ej., cafeterías, centros de medios) estén cerrados.
  • Si hay transmisión sustancial no controlada, las escuelas deben trabajar conjuntamente con funcionarios de salud locales para tomar decisiones sobre si hay que mantener en funcionamiento las escuelas. La salud, la seguridad y el bienestar de los estudiantes, maestros y miembros del personal son las consideraciones más importantes para determinar si el cierre de una escuela es una medida necesaria.  Las comunidades pueden apoyar que las escuelas permanezcan abiertas implementando estrategias que reduzcan el nivel de transmisión en la comunidad. No obstante, si los niveles de transmisión en la comunidad no logran disminuir, el cierre de la escuela es una consideración importante. En caso del cierre de una escuela, es necesario contar con planes para la enseñanza virtual.

¿Qué pasa si un estudiante o miembro del personal da positivo en la prueba de detección del SARS-CoV-2?

Si alguien dentro de la comunidad escolar (p. ej., estudiante, maestro, personal) obtiene un resultado positivo en la prueba de detección del SARS-CoV-2, es importante evaluar el nivel de riesgo para determinar si hay que cerrar una parte de la escuela o su totalidad, y cuándo y por cuánto tiempo debería cerrarse. Los administradores de las escuelas de kínder a 12.º grado también pueden consultar las consideraciones interinas de los CDC sobre pruebas de detección de SARS-CoV-2 para administradores de escuelas de kínder a 12.º grado, que ofrecen información adicional acerca de las pruebas de diagnóstico virales. Un solo caso de COVID-19 en una escuela no justifica necesariamente el cierre de toda la escuela, especialmente si los niveles de transmisión en la comunidad no son altos. Los niveles de transmisión en la comunidad descritos anteriormente y el alcance de los contactos cercanos de la persona con SARS-CoV-2 positivo deben considerarse antes del cierre. Estas variables también deben ser consideradas cuando se determina cuánto tiempo una escuela o parte de una escuela permanecerá cerrada. Si la transmisión del virus dentro de la escuela es mayor a la transmisión en la comunidad o si se originó un brote en la escuela, los administradores deben trabajar conjuntamente con los funcionarios de salud locales para determinar si es necesario cerrar la escuela temporalmente. Los estudiantes, maestros y personal con resultado positivo en la prueba de detección o que tuvieron contacto cercano con una persona con resultado positivo deben recibir orientación acerca de cuándo es seguro suspender el autoaislamiento o finalizar la cuarentena.  

  • ¿Qué otros indicadores usan los funcionarios de salud pública locales para evaluar el estado del COVID-19? Los funcionarios de salud locales pueden ayudar a tomar decisiones relacionadas con el funcionamiento de la escuela al examinar los indicadoresícono de pdf de salud pública utilizados para determinar el nivel de transmisión en la comunidad y los niveles de gravedad de la enfermedad. Por ejemplo, los indicadores como la capacidad de la atención médica (p. ej., dotación de personal, ocupación de camas de UCI), los cambios en los casos de COVID-19 identificados recientemente y el porcentaje de personas con resultado positivo en las pruebas de detección del SARS-CoV-2 en la comunidad pueden ser útiles para determinar si hay que mantener o modificar el funcionamiento de la escuela. Estos indicadores han sido establecidos por funcionarios de la salud y atención médica estatales, locales, tribales y territoriales y deben compartirse con las escuelas para la toma de decisiones.
  • ¿Se utiliza un enfoque de cohorte dentro de la escuela? También debe considerarse el nivel de mezcla entre los estudiantes y el personal dentro de la escuela. Si se mantiene a los estudiantes en cohortes para evitar que se mezclen los estudiantes, es posible que la exposición a una persona con COVID-19 se limite a una cohorte en particular y no represente un riesgo mayor para el resto de la escuela. Las cohortes que han estado en contacto cercano con alguien que tiene COVID-19 pueden optar por el aprendizaje virtual y quedarse en casa conforme con las directrices de los CDC para la cuarentena y el autoaislamiento, y la escuela puede permanecer abierta.

Comuníquese con las familias, el personal y otros socios

Durante la preparación para la vuelta a la escuela, debe utilizarse un sistema de comunicación regular para mantener actualizados a los estudiantes, familias, maestros y al personal acerca de los estándares académicos, los servicios de programas de comidas y el acceso a otros servicios esenciales que ofrece la escuela y de los cuales dependen estudiantes y familias.

La comunicación regular con familias, personal y otros socios debe incluir:

  • Actualizaciones acerca del estado del COVID-19 en la escuela y la comunidad
  • Notificaciones cuando hay casos de COVID-19 en la escuela (al comunicar acerca del estado de salud de los estudiantes, las escuelas deben evitar divulgar información de identificación personal y deben cumplir con todos los requisitos de privacidad vigentes, incluidos los de la Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad)
  • Explicación sobre lo que los padres, estudiantes, maestros y miembros del personal pueden esperar al regresar a la escuela; especialmente, comunicaciones acerca de:

Las familias y los estudiantes que han tenido que hacer arreglos alternativos con los proveedores de la comunidad para recibir los servicios (p. ej., terapia física y ocupacional, terapia del habla, servicios de salud mental) durante los periodos de cierre de las escuelas posiblemente necesiten apoyo y comunicación para establecer un plan de transición para regresar a la escuela. Asimismo, es posible que algunas familias hayan experimentado dificultades y que ahora sea mayor la cantidad de estudiantes que necesita algunos servicios, como programas de comidas escolares, y cumple con los requisitos para recibirlos. Las escuelas pueden tomar medidas para identificar, apoyar y comunicarse con familias que necesitan iniciar nuevos servicios cuando las escuelas se preparan para abrir.  Los administradores pueden trabajar con socios de la comunidad para planificar programas y servicios adicionales  en la escuela durante la transición de vuelta al programa habitual anticipándose a una mayor demanda de servicios de salud mental.

¿Qué son las divisiones en cohortes?

La división en cohortes (que suelen llamarse grupos o "burbujas") es un nuevo término para una estrategia que las escuelas pueden usar para limitar el contacto entre los estudiantes y el personal como parte de sus esfuerzos para limitar la transmisión del SARS-CoV-2 (el virus que causa el COVID-19). Estas estrategias funcionan al mantener grupos de estudiantes, y a veces del personal, juntos durante el transcurso de un lapso predeterminado. Lo ideal sería que los estudiantes y el personal dentro de una cohorte solo tengan proximidad física con otros miembros de la misma cohorte. Esta práctica podría ayudar a prevenir la propagación del COVID-19 al limitar hasta donde sea posible el cruce de estudiantes y maestros, de modo que:

  • Disminuye las oportunidades de exposición o transmisión del SARS-CoV-2
  • Reduce el contacto con superficies de uso compartido
  • Facilita un rastreo de contactos más eficiente si aparece un caso positivo
  • Facilita pruebas de detección, medidas de cuarentena y/o aislamiento orientadas a una misma cohorte en lugar de imponer la necesidad de tomar medidas que alcancen a toda la escuela, si se produce un caso o un grupo de casos positivos

Las estrategias de división en cohortes son prácticas comunes en varias escuelas primarias de los Estados Unidos. Muchos estudiantes de escuelas primarias tienen los mismos maestros y compañeros durante todo el año escolar. La implementación de esta estrategia puede variar según el entorno y los recursos. Por ejemplo:

  • Las escuelas pueden organizar cohortes por aula y que los maestros roten entre salones.
  • Las escuelas pueden alternar las cohortes por días o semanas, con agrupaciones de cohortes asignadas a determinados días o semanas.
  • Las escuelas pueden adoptar un enfoque híbrido con algunas cohortes asignadas a la enseñanza presencial y otras asignadas a la enseñanza virtual.

La evidencia del impacto de las divisiones en cohortes en la propagación del COVID-19 es limitada. Alguna evidencia de otros brotes de enfermedades virales y de reaperturas de escuelas en entornos internacionales sugiere que las divisiones en cohortes pueden ser una herramienta importante para mitigar la propagación del COVID-19. Sin embargo, cabe destacar que esos estudios se llevaron a cabo en contextos muy diferentes, en comunidades con menores niveles de transmisión.

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Última actualización: 1 de ago. del 2020