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Estrategia operativa para escuelas de kínder a 12.º grado a través de una estrategia de mitigación por etapas

Estrategia operativa para escuelas de kínder a 12.º grado a través de una estrategia de mitigación por etapas
Actualizado el 26 de feb. del 2021

Resumen de los cambios recientes

Resumen ejecutivo

A medida que las comunidades planifican la implementación segura de las clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado, es esencial decidir cuándo y en qué condiciones se implementarán para ayudar a proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal y desacelerar la propagación del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Es fundamental que las escuelas abran sus puertas lo antes posible de forma segura y que permanezcan abiertas para aprovechar los beneficios de las clases presenciales y los servicios de apoyo clave. Para que las escuelas puedan abrir y permanecer abiertas, es importante adoptar e implementar medidas de manera sistemática para desacelerar la propagación del SARS-CoV-2 tanto en las escuelas como en la comunidad. Es decir, todos los miembros de la comunidad, los estudiantes, las familias, los maestros y los miembros del personal deberían tomar medidas para protegerse y proteger a otras personas donde viven, trabajan, estudian y se entretienen. En pocas palabras, el éxito a la hora de prevenir la introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas está relacionado con evitar la transmisión en la comunidad en general.

Esta estrategia operativa ofrece recomendaciones con base en la mejor evidencia disponible al momento de publicación. A medida que el aporte científico y los datos acerca del COVID-19 continúen evolucionando, las guías y recomendaciones se actualizarán para reflejar la nueva evidencia. Este documento tiene como objetivo complementar las guías, herramientas y recursos para escuelas de kínder a 12.º grado de los CDC, incluida la guía para el funcionamiento de las escuelas durante la pandemia del COVID-19 y la visión general sobre las pruebas de detección del SARS-CoV-2 (COVID-19). Este documento tiene como objetivo complementar el Manual sobre estrategias para reabrir las escuelas primarias y secundarias de forma segura del Departamento de Educación de los Estados Unidosícono de pdfícono de sitio externo. Refleja la evidencia acerca del COVID-19 en niños y adolescentes y lo que se sabe sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas, resumido en el Informe científico sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas de kínder a 12.º grado de los CDC. Esta estrategia operativa presenta una vía para la reapertura de las escuelas y para ayudarlas a permanecer abiertas mediante la implementación sistemática de estrategias de mitigación, especialmente a través del uso universal y adecuado de mascarillas y el distanciamiento social.

La evidencia sugiere que muchas escuelas de kínder a 12.º grado que han implementado estrategias de mitigación de forma estricta han sido capaces de abrir de forma segura para dictar clases presenciales y permanecer abiertas.1 Este documento ofrece una estrategia operativa para brindar apoyo a las escuelas de kínder a 12.º grado de modo que puedan abrir para dictar clases presenciales y permanecer abiertas mediante la implementación de un paquete integrado de componentes de mitigación. Estos elementos esenciales incluyen:

  1. Implementación sistemática de estrategias de mitigación estratificadas para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas 
  2. Indicadores de transmisión en la comunidad para reflejar el nivel de riesgo en la comunidad
  3. Mitigación por etapas y modalidades de aprendizaje con base en los niveles de transmisión en la comunidad

Las siguientes iniciativas de salud pública brindan capas adicionales de prevención del COVID-19 en las escuelas:

  • Realizar pruebas de detección para identificar a personas con infección por SARS-CoV-2 a fin de limitar la transmisión y los brotes
  • Vacunación para maestros y personal escolar, y en las comunidades, tan pronto como los suministros lo permitan

Consideraciones sobre la equidad en la salud

La ausencia de opciones educativas presenciales puede perjudicar a los niños de comunidades de bajos recursos, las cuales pueden incluir a una gran proporción de grupos de minorías raciales y étnicas, estudiantes de inglés y estudiantes con discapacidades.  Los planes para el dictado seguro de clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado deben considerar iniciativas para promover el acceso justo a entornos educativos saludables para los estudiantes y miembros del personal. Por lo tanto, los elementos esenciales de los planes de reapertura de escuelas deberían tener en cuenta a las comunidades y los grupos que se han visto desproporcionadamente afectados por las infecciones y resultados graves provocados por el COVID-19. Las escuelas desempeñan un papel fundamental en la promoción de la equidad en la educación y la salud para los grupos afectados de manera desproporcionada por el COVID-19.

Elementos esenciales del dictado de clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado

  1. Estrategias de mitigación para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas

Independientemente del nivel de transmisión en la comunidad, todas las escuelas deberían implementar y estratificar las estrategias de mitigación. Hay cinco estrategias de mitigación clave que son esenciales para el dictado seguro de clases presenciales y para ayudar a mitigar la transmisión del COVID-19 en las escuelas:

Las escuelas que dictan clases presenciales deberían priorizar dos estrategias de mitigación:

  1. Se debería exigir el uso universal y correcto de mascarillas, en todos los niveles de transmisión en la comunidad. Se debería exigir el uso correcto y constante de mascarillas por parte de todos los estudiantes, maestros y miembros del personal para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 a través de las gotitas respiratorias.
  2. Se debería aumentar al máximo el distanciamiento físico (al menos 6 pies) en la mayor medida de lo posible. Para garantizar el distanciamiento físico, las escuelas deberían establecer políticas e implementar intervenciones estructurales para promover el distanciamiento físico de al menos 6 pies entre las personas. La división en cohortes o la creación de burbujas son medidas recomendadas para reducir al máximo la exposición en todo el ámbito escolar.

Todas las estrategias de mitigación brindan algún nivel de protección, y las estrategias estratificadas implementadas de forma simultánea ofrecen el mayor nivel de protección. El Kit de herramientas de mitigación del COVID-12 para escuelas de kínder a 19.º gradoícono de pdf de los CDC incluye recursos, herramientas y listas de verificación para ayudar a los administradores y funcionarios escolares a preparar las escuelas para el dictado de clases presenciales. Estas herramientas y recursos incluyen aspectos para abordar las consideraciones de equidad en la salud, como el tamaño de las clases, la conectividad a Internet y el acceso al transporte público, entre otros temas.

  1. Indicadores de transmisión en la comunidad

Los administradores de las escuelas, junto con los funcionarios locales de salud pública, deben evaluar el nivel de riesgo en la comunidad dado que el riesgo de introducción de un caso en el ámbito escolar depende del nivel de transmisión en la comunidad. Los CDC recomiendan el uso de dos medidas de carga comunitaria para determinar el nivel de riesgo de transmisión: la cantidad total de casos nuevos cada 100 000 habitantes en los últimos 7 días; y el porcentaje de resultados positivos de pruebas de amplificación de ácido nucleico (NAAT, por sus siglas en inglés) durante los últimos 7 días. Se deben utilizar las dos medidas de carga comunitaria para evaluar la incidencia y propagación del SARS-CoV-2 en la comunidad circundante (p. ej., condado). El nivel de transmisión de cualquier ubicación particular se modificará con el paso del tiempo y debería reevaluarse cada semana para conocer la situación actual y modificar la planificación de manera continua.

Aunque el riesgo de exposición al SARS-CoV-2 en las escuelas puede ser más bajo cuando los indicadores de propagación en la comunidad son menores, este riesgo también depende de la implementación de estrategias de mitigación a nivel escolar y comunitario. Si la transmisión en la comunidad es baja pero no se implementan las estrategias de mitigación a nivel escolar y comunitario, o no se lo hace de forma sistemática, entonces el riesgo de exposición y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas aumentará. De forma alternativa, si la transmisión en la comunidad es alta, pero se han implementado y respetado estrictamente las estrategias de mitigación en las escuelas y la comunidad según lo recomendado, entonces el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas disminuirá.

  1. Mitigación por etapas, modalidades de aprendizaje y realización de pruebas de detección

En cualquier nivel de transmisión en la comunidad, todas las escuelas tienen opciones para dictar clases presenciales (ya sea en su totalidad o bajo la modalidad híbrida) siempre que se cumplan estrictamente las estrategias de mitigación1. Las modalidades de aprendizaje recomendadas varían para reducir al mínimo el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas al hacer hincapié en la mitigación estratificada, la cual incluye políticas escolares que exigen el uso universal y correcto de mascarillas. Las modalidades de aprendizaje recomendadas (presencial, híbrida, virtual) dependen del nivel de transmisión en la comunidad y del estricto cumplimiento de las estrategias de mitigación.

Este documento presenta un plan operativo para las escuelas que hace hincapié en la mitigación en todos los niveles de transmisión en la comunidad.

  • Las escuelas de kínder a 12.º grado deben ser los últimos entornos en cerrar después de que se hayan implementado todas las medidas de mitigación en la comunidad y los primeros en reabrir cuando puedan hacerlo de manera segura. Se debe priorizar la reapertura de las escuelas y el hecho de que permanezcan abiertas para las clases presenciales por encima de los negocios y las actividades no esenciales.
  • Se debe priorizar la enseñanza presencial por encima de las actividades extracurriculares, incluidos los deportes y los eventos escolares, para reducir al mínimo el riesgo de transmisión en las escuelas y proteger las clases presenciales.
  • La baja incidencia del COVID-19 entre niños pequeños en comparación con los adolescentes2 sugiere que existe una mayor probabilidad de que los estudiantes más pequeños (por ejemplo, los estudiantes de escuelas primarias) tengan menor riesgo de transmisión dentro de la escuela debido a las clases presenciales que los estudiantes más grandes (escuelas de enseñanza media y escuelas secundarias).
  • A las familias de estudiantes con mayor riesgo de enfermarse gravemente (incluidos aquellos con necesidades especiales de atención médica) o a quienes viven con personas con mayor riesgo se les debe brindar la opción de asistir a clases de forma virtual independientemente de la modalidad de enseñanza ofrecida.
  • Se alienta a las escuelas a implementar la formación de cohortes o burbujas de estudiantes, especialmente si el nivel de transmisión en la comunidad es moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) o alto (rojo), para facilitar la realización de pruebas de detección y el rastreo de contactos, y para reducir al mínimo la transmisión entre las diferentes burbujas.
  • Se debe priorizar la reapertura de las escuelas que están al servicio de poblaciones que podrían sufrir la pérdida de conocimientos durante las clases virtuales, además de proporcionarles los recursos necesarios para implementar las estrategias de mitigación.
  • Al implementar la mitigación por etapas en las modalidades híbridas de aprendizaje, las escuelas deberían considerar priorizar las clases presenciales para los estudiantes con discapacidades que podrían requerir educación especial y otros servicios relacionados, los cuales se proporcionan directamente en el entorno escolar, y para otros estudiantes que podrían beneficiarse de recibir instrucción esencial en un entorno escolar.

Estas decisiones deben tomarse guiándose por la información sobre factores específicos de la escuela, como las estrategias de mitigación implementadas, las necesidades locales, los aportes de las partes interesadas, la cantidad de casos entre los estudiantes, los maestros y el personal, y la experiencia de la escuela con la reapertura segura del establecimiento. La decisión de mantener la escuela abierta debe tomarse teniendo en cuenta las consideraciones para reforzar aun más las estrategias de mitigación y continuar monitoreando la incidencia de casos y la positividad de las pruebas de detección para reevaluar las decisiones.

A pesar de una planificación cuidadosa y una implementación sistemática de las estrategias de mitigación, pueden presentarse situaciones que obliguen a los funcionarios escolares a considerar el cierre temporal, ya sea total o parcial, de la escuela (por ejemplo, por clases o grados) e interrumpir las clases presenciales. Estas decisiones deben tomarse luego de considerar detenidamente una variedad de factores y centrándose en garantizar la salud y el bienestar de los estudiantes, sus familias, y los maestros y miembros del personal. Tales situaciones pueden incluir salones de clase o escuelas que experimentan un brote activo, y escuelas en áreas que experimentan aumentos rápidos o persistentes en la incidencia de casos o un nivel de carga muy elevado sobre la capacidad de atención médica.

Hay diversas variantes del SARS-CoV-2 que están circulando a nivel mundial. Algunas variantes parecen propagarse con mayor facilidad y rapidez que las otras variantes, lo que podría generar más casos de COVID-19. La rigurosa implementación y cumplimiento de las estrategias de mitigación es esencial para controlar la propagación de las variantes del SARS-CoV-2. A medida que haya más información disponible, y debido a los mayores niveles de transmisión en la comunidad a causa de una variante del SARS-CoV-2, es posible que sea necesario actualizar las estrategias de mitigación y las guías para las escuelas para dar cuenta de la nueva evidencia disponible sobre el riesgo de transmisión y la eficacia de la mitigación.

Prevención adicional del COVID-19 en las escuelas

Pruebas

Cuando las escuelas implementan las pruebas de detección combinadas con las estrategias clave de mitigación, pueden detectar casos nuevos para evitar brotes, reducir el riesgo de transmisión posterior, y proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal del COVID-19.

Pruebas de diagnóstico

En todos los niveles de transmisión en la comunidad, las escuelas deberían ofrecer derivaciones para la realización de pruebas de diagnóstico a cualquier estudiante, maestro o miembro del personal que presente síntomas de COVID-19 en la escuela. Las escuelas deben indicar a los maestros, miembros del personal y estudiantes que se queden en casa si están enfermos o si han estado expuestos al SARS-CoV-2, y derivar a esas personas para que se sometan a una prueba de detección. También deben remitir a las personas asintomáticas que estuvieron expuestas a alguien con COVID-19 presunto o confirmado para que se sometan a una prueba de detección. En algunas escuelas, los profesionales escolares de atención médica (p. ej., el personal escolar de enfermería) pueden realizar pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2 (incluidas pruebas rápidas, pruebas en el punto de atención y pruebas de antígeno) si están capacitados para recoger muestras y obtienen un certificado de exención de conformidad con las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicos (CLIA, por sus siglas en inglés)ícono de sitio externo. Es importante que los profesionales escolares de atención médica tengan acceso a, y estén capacitados en, el uso correcto de equipos de protección personal (EPP). Si se confirma el diagnóstico de COVID-19, las escuelas pueden ayudar a los funcionarios de salud pública a determinar a qué contactos cercanos podrían realizarles una prueba de detección y aislarlos o ponerlos en cuarentena​​​​​​​. Las personas deberían aislarse o ponerse en cuarentena en su casa, no en entornos escolares, y deberían permanecer en su casa hasta que sea seguro que vuelvan a estar con otras personas.

Pruebas de detección

Algunas escuelas también pueden optar por realizar pruebas de detección como estrategia para identificar casos y evitar la transmisión secundaria. La realización de pruebas de detección puede llevarse a cabo como capa adicional de mitigación para complementar las estrategias de mitigación en las escuelas. El objetivo de la realización de pruebas de detección es identificar a personas infectadas sin síntomas (o antes de que presenten síntomas) que podrían ser contagiosas de modo de tomar medidas para evitar la transmisión posterior. En el caso de las escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección, las pruebas de detección deben ofrecerse a estudiantes, maestros y miembros del personal cuando el nivel de transmisión en la comunidad sea moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) y alto (rojo), y a maestros y miembros del personal sin síntomas ni exposiciones conocidas cuando el nivel sea bajo (azul). Consideraciones adicionales para implementar la realización de pruebas de detección:

  • Al determinar a quiénes se debería seleccionar para realizarles una prueba de detección, las escuelas y funcionarios de salud pública pueden considerar priorizar a los maestros y miembros del personal por sobre los estudiantes dado el mayor riesgo de enfermarse gravemente que presentan los adultos. Al seleccionar personas entre los estudiantes, las escuelas y funcionarios de salud pública pueden optar por priorizar a los estudiantes de escuelas secundarias, luego a los estudiantes de escuelas medias y por último a los estudiantes de escuelas primarias, si corresponde.
  • Los funcionarios de salud pública y los administradores de las escuelas pueden considerar dar mayor prioridad de acceso a las pruebas de detección en las escuelas que están al servicio de poblaciones que experimentan una carga desproporcionada de casos de COVID-19 o manifestaciones graves de la enfermedad. Estas pueden incluir escuelas en comunidades con una proporción moderada o alta de grupos raciales y étnicos que han experimentado tasas desproporcionadamente altas de casos de COVID-19 en relación con el tamaño de la población, y escuelas en áreas geográficas con acceso limitado a las pruebas de detección debido a la distancia o la falta de disponibilidad de pruebas de detección.
  • A cada uno de los sitios de realización de pruebas de detección del COVID-19 se le exige notificar a los funcionarios de salud locales o estatales acerca de todas las pruebas de detección realizadas. Las escuelas que implementen la realización de pruebas de detección deben solicitar y recibir el certificado de exención de conformidad con las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicos (CLIA) ícono de sitio externocorrespondiente. Las escuelas deben notificar los resultados de las pruebas de detección a los departamentos de salud pública estatales o locales según lo exigido por la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (CARES).
  • La realización de pruebas de detección debe ofrecerse de forma voluntaria. Para la realización de pruebas de detección en las escuelas se debe obtener el consentimiento de un padre o tutor legal (en el caso de estudiantes menores de edad) o de la propia persona (en el caso de personas adultas, incluidos estudiantes adultos y maestros y miembros del personal).

Vacunación para maestros y personal, y en las comunidades tan pronto como los suministros lo permitan

Los maestros y miembros del personal escolar desempeñan tareas fundamentales para el funcionamiento continuo de la sociedad y corren riesgo de exposición potencial ocupacional al SARS-CoV-2. Los funcionarios estatales, territoriales, locales y tribales (STLT, por sus siglas en inglés) deberían evaluar darles alta prioridad a los maestros en las primeras fases de la distribución de vacunas. El Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP) recomienda priorizar la asignación de las vacunas a los trabajadores esenciales de primera línea, incluidos aquellos que trabajan en el sector de la educación (maestros y personal escolar), durante la fase 1b, luego del personal de atención médica y los residentes de establecimientos de cuidados a largo plazo (fase 1a). La vacunación de maestros y miembros del personal escolar puede considerarse una capa de mitigación y protección para el personal y los estudiantes. Las estrategias para reducir al mínimo las barreras de acceso a las vacunas por parte de maestros y otros trabajadores esenciales de primera línea, como la implementación de clínicas de vacunación en el lugar de trabajo u otro sitio cercano, son óptimas. El acceso a la vacunación no debería considerarse una condición para la reapertura de las escuelas para el dictado de clases presenciales. Incluso después de que los maestros y miembros del personal estén vacunados, las escuelas deben seguir implementando las medidas de mitigación en el futuro inmediato, lo que incluye exigir el uso de mascarillas en las escuelas y el cumplimiento del distanciamiento físico.

Antecedentes

Las escuelas son una parte importante de la infraestructura de las comunidades, ya que les ofrecen a los estudiantes un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje, dan empleo a maestros y al resto del personal y permiten que los padres, tutores y cuidadores puedan ir a trabajar. Las escuelas también pueden ayudar a mitigar las disparidades de salud al brindar servicios críticos, entre ellos programas de comidas escolares, y facilitar el acceso a servicios de salud social, física, conductual y mental. Muchos estudiantes no están recibiendo o han sufrido interrupciones en estos servicios debido al cierre del edificio escolar y a la implementación de la enseñanza virtual e híbrida. La aparición de infecciones por SARS-CoV-2 en las escuelas refleja la transmisión en la comunidad circundante.1 Al tomar decisiones sobre cuándo abrir o reabrir las escuelas para reanudar las clases presenciales, es importante comprender la transmisión del SARS-CoV-2 dentro de la comunidad circundante para determinar el posible riesgo de introducción y transmisión del SARS-CoV-2 dentro de la escuela.

Existe evidencia para sugerir que asistir a las clases presenciales de escuelas de kínder a 12.º grado no es uno de los factores principales de transmisión en la comunidad2-5. Aunque los niños pueden infectarse por SARS-CoV-2, contraer el COVID-19 y propagar el virus a otras personas3,6-7, la evidencia indica que los niños son menos susceptibles al virus que los adultos, y podrían ser menos infecciosos8-9. Además, los niños son menos propensos que los adultos a enfermarse gravemente o morir, y tienen mayores probabilidades de ser asintomáticos10-12. La evidencia derivada de los estudios disponibles sugiere que el riesgo de introducción y transmisión del SARS-CoV-2 entre niños que asisten a la escuela primaria podría ser más bajo que el riesgo que representa la reapertura de las escuelas medias y las escuelas secundarias1,3,9,13. Como resultado, la evidencia sugiere la necesidad de adaptar las estrategias de mitigación con base en la mayor susceptibilidad e infecciosidad registrada entre adolescentes en comparación con niños más pequeños. Los datos sugieren que es posible que las comunidades reduzcan la cantidad de casos de COVID-19 mientras mantienen las escuelas abiertas para el dictado de clases presenciales2. Además, los modelos de implementación sistemática de las medidas de mitigación en las escuelas han demostrado ser eficaces para limitar los brotes y las infecciones en las escuelas14-18. El Informe científico sobre la transmisión del SARS-CoV-2 en escuelas de kínder a 12.º grado de los CDC resume la evidencia disponible sobre el COVID-19 entre niños y adolescentes, y lo que se conoce acerca de la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas.

Las experiencias tanto a nivel nacional como internacional han demostrado que incluso cuando las escuelas coordinan, planificar y se preparan cuidadosamente para el dictado de clases presenciales, igualmente pueden registrarse casos de COVID-1914,19. Prever y prepararse para que ocurra uno o más casos de COVID-19 en las escuelas puede ayudar a las escuelas a responder de inmediato para mitigar el impacto, reducir al mínimo la propagación dentro de la escuela, y permitir que la escuela permanezca abierta para el dictado de clases presenciales. Cuando las estrategias de mitigación se implementan de manera constante y correcta, el riesgo de propagación dentro del entorno escolar disminuye1,14,17. Para que las escuelas puedan dictar clases presenciales de forma segura, también debe tenerse en cuenta la relación entre los niveles de transmisión en la comunidad y el riesgo de transmisión en la escuela. Las comunidades que implementen plenamente y cumplan de forma estricta múltiples estrategias de mitigación, en especial el uso universal y correcto de mascarillas, reducirán la incidencia del COVID-19 dentro de la comunidad como así también dentro de las escuelas para proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal.

Elementos esenciales de la operación segura de escuelas de kínder a 12.º grado para las clases presenciales

Los CDC han elaborado una guía de estrategias de mitigación que los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado pueden usar para ayudar a proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal, y desacelerar la propagación del COVID-19. Si se cumplen estrictamente las estrategias de mitigación2, las escuelas de kínder a 12.º grado pueden abrir para dictar clases presenciales de forma segura y permanecer abiertas20. Además, la asociación entre la incidencia y los brotes de COVID-19 en los entornos escolares y los niveles de transmisión en la comunidad destaca la importancia de controlar la propagación de la enfermedad en la comunidad para proteger a los maestros, al personal y a los estudiantes de las escuelas1. Este documento ofrece una estrategia operativa para el dictado seguro de clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado a través de la integración de un paquete de componentes de mitigación y control.

  1. Implementación sistemática de estrategias de mitigación estratificadas para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas
  2. Indicadores de transmisión en la comunidad para reflejar el nivel de riesgo en la comunidad
  3. Mitigación por etapas y modalidades de aprendizaje con base en los niveles de transmisión en la comunidad

Las siguientes iniciativas de salud pública brindan capas adicionales de prevención del COVID-19 en las escuelas:

  • Realización de pruebas de detección para identificar a las personas con infección por SARS-CoV-2 a fin de limitar la transmisión y los brotes
  • Vacunación de maestros, miembros del personal e integrantes de la comunidad tan pronto como los suministros lo permitan

Consideraciones sobre la equidad en la salud

Las inequidades sistémicas sociales y de salud de larga data han puesto a muchos grupos de minorías raciales y étnicas en mayor riesgo de enfermarse y morir a causa del COVID-19. Quienes se identifican como indios americanos/nativos de Alaska, afroamericanos e hispanos se han visto desproporcionadamente afectados por el COVID-19; estas disparidades también han emergido en la población infantil11. Las condiciones de los lugares donde las personas viven, estudian, trabajan, juegan y se reúnen afectan a una amplia gama de riesgos y resultados de salud, como la exposición, infección, enfermedad grave y muerte a causa del SARS-CoV-2.

La ausencia de opciones educativas presenciales puede perjudicar a niños de todos los orígenes, en particular a los que pertenecen a comunidades de bajos recursos quienes además pueden sufrir desventajas educativas. Estos estudiantes tienen menos probabilidades de poder acceder a herramientas tecnológicas que faciliten el aprendizaje virtual, y son más propensos a depender de recursos escolares clave como programas de comidas, educación especial y otros servicios relacionados, asesoramiento y programas extracurriculares. Algunos padres y cuidadores pueden tener empleos menos flexibles que no les permitan quedarse en casa para encargarse del cuidado infantil y ayudar con el aprendizaje virtual si las escuelas están cerradas para el dictado de clases presenciales. Por otra parte, ciertos grupos raciales y étnicos han soportado una carga desproporcionada de casos de enfermedad y resultados graves de salud a causa del COVID-19. Estas disparidades de salud son evidentes incluso en niños de edad escolar11, lo que sugiere que las clases presenciales pueden representar un riesgo mayor de COVID-19 para las poblaciones desproporcionadamente afectadas. Por estas razones, las consideraciones de equidad en la salud relacionadas con las clases presenciales son una parte integral de este complejo proceso de toma de decisiones. Para posibilitar las clases presenciales en escuelas que están al servicio de grupos raciales y étnicos desproporcionadamente afectados por el COVID-19, los administradores de las escuelas y los funcionarios de salud pública pueden trabajar en conjunto para asistir a las escuelas en la planificación e implementación de estrategias integrales de mitigación, involucrar a los socios de la comunidad y colaborar con la remisión a los servicios de atención médica. Es importante que estas escuelas cuenten con los recursos y la asistencia técnica necesarios para adoptar e implementar diligentemente medidas que permitan desacelerar la propagación del virus que causa el COVID-19 dentro de la escuela y en la comunidad. Los estudios también han destacado diferencias raciales y étnicas en la actitud y preocupación de los padres acerca de la reapertura de las escuelas durante la pandemia del COVID-19. En comparación con los padres blancos, los padres de color son menos propensos a sentir que las escuelas deberían reabrir para todos los estudiantes y se muestran más preocupados acerca del cumplimiento de las estrategias de mitigación, la reapertura segura de las escuelas, la posibilidad de que sus hijos contraigan COVID-19, y la posibilidad de que sus hijos transmitan el COVID-19 en su propio hogar21. Comprender las diferencias raciales/étnicas en la actitud y preocupación de los padres acerca de la reapertura de escuelas puede fundamentar las estrategias de comunicación y mitigación, y destaca la importancia de considerar los riesgos de enfermedad grave a causa del COVID-19 y los recursos familiares necesarios al elaborar opciones que permitan asistir a la escuela durante la pandemia del COVID-19.

Los planes para el dictado seguro de clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado deben considerar iniciativas para promover el acceso justo a entornos educativos saludables para los estudiantes y miembros del personal. Por lo tanto, los elementos esenciales de los planes de reapertura de escuelas deberían tener en cuenta a las comunidades y los grupos que se han visto desproporcionadamente afectados por las infecciones y resultados graves provocados por el COVID-19. Estas consideraciones deben extenderse a la planificación e implementación de estrategias de mitigación, realización de pruebas de detección y vacunación por etapas para garantizar el acceso equitativo a los servicios de asistencia y de otro tipo.

Los administradores de las escuelas y los funcionarios de salud pública pueden ayudar a garantizar el acceso a la educación y la salud, y a otros servicios de asistencia social. Para prevenir la propagación del SARS-CoV-2 en las escuelas, los administradores y miembros del personal escolar, funcionarios de salud pública y líderes comunitarios deben trabajar en conjunto para garantizar que las escuelas, los estudiantes y las familias cuenten con los recursos necesarios para participar voluntariamente de actividades y oportunidades educativas para conservar y gestionar su salud y bienestar. Las escuelas desempeñan un papel fundamental en la promoción de la equidad en la educación y la salud para los grupos afectados de manera desproporcionada por el COVID-19.

Participación de los educadores, las familias y la comunidad escolar

Una estrategia exitosa para la reapertura de las escuelas requiere involucrar a toda la comunidad escolar para establecer un entorno seguro para todos los educadores, miembros del personal y estudiantes, y para promover la credibilidad y la confianza. La planificación para la reapertura de las escuelas debería incluir, como mínimo, a los administradores, maestros, representantes de padres y estudiantes, y personal especializado de apoyo educativo, incluidos los consejeros escolares, trabajadores sociales escolares, psicólogos escolares y personal de enfermería, además de los gerentes y miembros del personal de custodia de los establecimientos, personal de transporte, personal gastronómico y representantes de los servicios familiares. La planificación para la reapertura de las escuelas debería incluir a representantes de padres y estudiantes, y a personas y organizaciones que representen los intereses de los estudiantes, miembros del personal y padres con discapacidades o dominio limitado del inglés, y otras personas con necesidades funcionales y de acceso, de modo de incluir los intereses específicos correspondientes en las etapas iniciales de la planificación.

Conforme a las consideraciones de equidad en la salud, las escuelas y los distritos escolares deberían llevar adelante iniciativas de asistencia social activas y específicas que beneficien a las familias carentes de servicios, incluidos padres/tutores de estudiantes de color, estudiantes de bajos ingresos, estudiantes con discapacidades, estudiantes de inglés, estudiantes sin hogar y estudiantes bajo tutela de acogida. Esta comunicación debe realizarse en la lengua nativa o el modo de comunicación de las familias, y en formatos alternativos según sea necesario para facilitar una comunicación efectiva con las personas con discapacidades y, si corresponde, en asociación con organizaciones comunitarias de confianza.

1. Estrategias de mitigación para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas

Independientemente del nivel de transmisión en la comunidad, es fundamental que las escuelas implementen y estratifiquen las estrategias de mitigación. Hay cinco estrategias de mitigación clave que son esenciales para el dictado seguro de clases presenciales y para ayudar a mitigar la transmisión del COVID-19 en las escuelas:

Las escuelas que dictan clases presenciales deberían priorizar dos estrategias de mitigación:

  1. Se debería exigir el uso universal y correcto de mascarillas, en todos los niveles de transmisión en la comunidad.
  2. Se debería aumentar al máximo el distanciamiento físico (al menos 6 pies) en la mayor medida de lo posible. En la modalidad de enseñanza híbrida, los horarios deben planificarse para garantizar el distanciamiento físico.

Todas las estrategias de mitigación brindan algún nivel de protección, y las estrategias estratificadas implementadas de forma simultánea ofrecen el mayor nivel de protección. Al planificar las clases presenciales, las escuelas deberían hacer hincapié especialmente en el uso universal y correcto de mascarillas y en la práctica del distanciamiento físico como principales prioridades de implementación. Estas estrategias tienen el máximo potencial de reducir la transmisión y también pueden monitorearse para garantizar que su implementación sea sistemática y correcta.

Las escuelas deberían adoptar las estrategias de mitigación clave en la mayor medida que resulte práctico dado que es esencial implementar un enfoque de múltiples niveles. Se proporciona más información acerca de cada una de las estrategias de mitigación y opciones de implementación de las estrategias, junto con principios fundamentales sobre cómo las escuelas pueden evaluar cada una de estas estrategias.

Consideraciones de equidad en la salud en las estrategias de mitigación

  • Las leyes federales de discapacidad exigen la implementación de un enfoque individualizado para estudiantes con discapacidades que concuerden con el plan de IEP o de la Sección 504 del estudiante, si corresponde. Estos estudiantes incluyen a aquellos que tienen movilidad reducida, que presentan dificultades para acceder a la información debido a discapacidades de la vista, auditivas o de otro tipo, que requieren contacto cercano con proveedores de servicios directos, que tienen problemas para comprender la información proporcionada o les resulta difícil realizar cambios en su rutina, o aquellos que experimentan otros inconvenientes relacionados con su discapacidad. En estos casos, los educadores y líderes escolares deben recordar sus obligaciones establecidas por las leyes federales de discapacidad, y también deberían considerar adaptaciones y alternativas para las estrategias de mitigación mientras siguen implementando iniciativas para proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal del COVID-19.
  • El kit de herramientas de mitigación del COVID-12 para escuelas de kínder a 19.º gradoícono de pdf de los CDC incluye recursos, herramientas y listas de verificación para ayudar a los administradores de las escuelas y funcionarios escolares a preparar las escuelas para abrir y dictar clases presenciales, y para gestionar las operaciones en curso. Estas herramientas y recursos incluyen aspectos para abordar las consideraciones de equidad en la salud, como el tamaño de las clases, la conectividad a Internet, el acceso al transporte público, etc.

Uso universal y correcto de mascarillas

Principio fundamental para el uso de mascarillas: exigir el uso correcto y constante de mascarillas por parte de todos los estudiantes, maestros y miembros del personal para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 a través de las gotitas respiratorias. Todas las personas que se encuentran en los establecimientos escolares deben usar mascarilla en todo momento, a excepción de ciertas personas que, debido a una discapacidad, no pueden usar mascarilla o no pueden usar mascarilla de forma segura, o en ciertas circunstancias como al comer o beber3. Se debe exigir el uso de mascarillas en todos los ámbitos, ya sea dentro o fuera del salón de clase, incluidos los pasillos, oficinas escolares, baños, gimnasios, auditorios, etc.

  • Las políticas sobre el uso de mascarillas para todos los estudiantes, maestros y miembros del personal establecen la expectativa de que las personas usarán mascarillas en toda la escuela.
  • La mayoría de los estudiantes, incluso aquellos con discapacidades, pueden tolerar y usar con seguridad una mascarilla. No obstante, un subgrupo acotado de estudiantes con discapacidades podría no ser capaz de usar mascarilla o podría no ser capaz de usar mascarilla de forma segura. A aquellos que no pueden usar mascarilla de forma segura —por ejemplo, personas con discapacidades que, por motivos relacionados a esas discapacidades, serían físicamente incapaces de quitarse la mascarilla sin ayuda si tienen dificultades para respirar— no se les debe exigir que lo hagan. Para la parte restante de este subgrupo, las escuelas deberían establecer determinaciones individualizadas según lo exigido por las leyes federales de discapacidad a fin de determinar si es necesario hacer una excepción al requisito de uso de mascarillas en caso de ser necesario y adecuado para un estudiante en particular. Si un niño con alguna discapacidad no puede usar mascarilla, mantener el distanciamiento físico o cumplir otros requisitos de salud pública, el estudiante sigue teniendo derecho a recibir una educación adecuada, la cual, en ciertas circunstancias, podría tener que proporcionarse de manera virtual.
  • Si la escuela permite la presencia de visitantes, se les debe exigir que usen mascarillas en todo momento y que mantengan al menos 6 pies de distancia de las demás personas.
  • Las escuelas deben alentar el uso correcto y constante de mascarillas por parte de los líderes escolares, líderes locales y otras personas respetadas de la comunidad a modo de ejemplo.
  • Las telas más eficaces para confeccionar las mascarillas de tela son aquellas de trama cerrada, como el algodón y las mezclas de algodón, y que permitan la respiración. Además, las mascarillas deben tener dos o tres capas de tela. No se recomienda usar mascarillas que tengan ventilación o válvulas de respiración, estén confeccionadas con telas de trama abierta o no se ajusten correctamente al rostro.

Distanciamiento físico

Principio fundamental para el distanciamiento físico: establecer políticas e implementar intervenciones estructurales para promover el distanciamiento físico de al menos 6 pies entre las personas. En áreas con transmisión en la comunidad sustancial y alta, el distanciamiento físico es esencial para brindar protección, reducir al mínimo el riesgo de exposición y limitar la cantidad de contactos cercanos entre los casos. Las intervenciones presentadas en esta sección ofrecen ejemplos de formas de promover el distanciamiento físico y alternativas si no es posible cumplir con el distanciamiento físico en todo momento.

  • Agrupación en cohortes: Las cohortes (o "burbujas") son grupos de estudiantes, que a veces incluyen maestros o miembros del personal, que se mantienen juntos durante toda la jornada escolar para reducir al mínimo el riesgo de exposición a otras personas en todo el ámbito escolar. Las cohortes deberían mantenerse lo más estáticas posible al hacer que el mismo grupo de estudiantes permanezca con los mismos maestros o miembros del personal (durante todo el día en el caso de los niños pequeños, y tanto como sea posible en el caso de los niños más grandes). Si se requiere más espacio para la implementación de cohortes, considere todos los espacios seguros disponibles en las instalaciones escolares y comunitarias. Evite que las cohortes se mezclen entre sí.
  • Al implementar la agrupación en cohortes es importante considerar los servicios para estudiantes con discapacidades, estudiantes de inglés y otros estudiantes de modo que puedan recibir los servicios dentro de la cohorte, pero también siga siendo posible garantizar la equidad, integración y otros requisitos de las leyes de derechos civiles, incluidas las leyes federales de discapacidad. Si se requiere la asistencia de personal itinerante (p. ej., patólogos del habla y el lenguaje, maestros de Título I de asistencia específica) para proporcionar los servicios dentro de las cohortes actuales, se deben implementar medidas de mitigación para limitar la posible transmisión de la infección por SARS-CoV-2, lo que incluye proporcionar mascarillas y cualquier EPP necesario para el personal y los niños que trabajan con personal itinerante. Los miembros del personal itinerante deben llevar un registro detallado para el rastreo de contactos.
  • Horarios escalonados: escalone los horarios y lugares de entrada y salida de la escuela por cohorte, o implemente otros protocolos para limitar el contacto entre cohortes, además del contacto directo con los padres.
  • Alterne los horarios con cohortes fijas de estudiantes y personal para reducir el tamaño de las clases y promover el distanciamiento físico.
  • Instale barreras y guías físicas, como protectores o divisores, especialmente en áreas donde sea difícil para las personas mantener una distancia de al menos 6 pies (p. ej., mostradores de recepción).
  • Visitantes: limite tanto como sea posible la presencia de visitantes y voluntarios y la realización de actividades no esenciales que involucren a grupos u organizaciones externas, en especial con personas que no sean del área geográfica local (p. ej., que no pertenezcan a la misma comunidad, pueblo, ciudad, condado). Se deben hacer excepciones con los estudiantes con discapacidades que requieran servicios relacionados administrados por proveedores de servicios directos (p. ej., terapeutas del habla que brindan servicio a varias escuelas). Exija que todos los visitantes usen mascarillas y mantengan 6 pies de distancia de las demás personas. Las escuelas deben permitir visitantes solo en áreas donde la transmisión en la comunidad sea baja (azul).

Lavado de manos y protocolo de higiene respiratoria

Principio fundamental para el lavado de manos y el protocolo de higiene respiratoria: a través de unidades y lecciones educativas de salud permanentes, se debe enseñar a los niños el correcto lavado de manos y reforzar ciertas conductas, además de proporcionar suministros adecuados. Asegúrese de que los maestros y miembros del personal practiquen correctamente el lavado de manos y el protocolo de higiene respiratoria.

  • Enseñe y refuerce el lavado de manos con agua y jabón por al menos 20 segundos, y aumente el monitoreo para garantizar el cumplimiento entre los estudiantes, maestros y miembros del personal. Las escuelas pueden buscar formas de implementar la integración curricular, como durante las clases de salud y ciencia.
  • Aliente a los estudiantes y miembros del personal a cubrirse con un pañuelo desechable al toser y estornudar si no están usando mascarilla, y a lavarse inmediatamente las manos luego de sonarse la nariz, toser o estornudar.
  • Algunos estudiantes con discapacidades pueden necesitar ayuda con el lavado de manos y el protocolo de higiene respiratoria.
  • Suministros adecuados: aliente las conductas de higiene saludable al proporcionar suministros adecuados, entre ellos jabón, un método para secarse las manos, pañuelos desechables, mascarillas (de ser posible) y botes de basura sin contacto/a pedal. Si no disponen de agua y jabón, las escuelas pueden proporcionar un desinfectante de manos a base de alcohol que contenga al menos un 60 % de alcohol (para el personal y los niños más grandes que pueden usar desinfectante de manos de forma segura).

Limpieza y mantenimiento de establecimientos saludables

Principio fundamental para la limpieza y el mantenimiento de establecimientos saludables: limpie las superficies que se tocan con frecuencia (como las manijas de las puertas y los interruptores de luz) de forma rutinaria y sistemática. Implemente cambios en los espacios físicos para propiciar entornos y establecimientos saludables.

  • Limpieza: limpie con regularidad las superficies que se tocan con frecuencia (p. ej., equipos de las áreas de juego, manijas de las puertas, llaves de lavabos, baños, bebederos) dentro de la escuela y en los autobuses escolares al menos a diario o entre usos tanto como sea posible.
  • Modificación de disposiciones: modifique la disposición física dentro de los salones de clase y otros entornos para aumentar al máximo el espacio físico, por ejemplo al girar todos los escritorios en la misma dirección.
  • Guías y barreras físicas: instale barreras físicas y proporcione guías, como cintas en el suelo y flechas, para promover el distanciamiento físico y reducir al mínimo la acumulación de personas.
  • Objetos de uso compartido: evite el uso de artículos compartidos, particularmente aquellos que sean difíciles de limpiar.
  • Sistemas de agua: tome medidas para garantizar que todos los sistemas de agua (p. ej., grifos de los lavabos, fuentes decorativas) sean aptos para su uso después de un cierre prolongado del establecimiento.
  • Espacios comunales: impida el uso comunal de los espacios compartidos, como los comedores, si es posible; de lo contrario, escalone su utilización y límpielos antes y después de cada uso. Evalúe el uso de espacios grandes como los comedores para el dictado de clases a fin de aumentar al máximo el distanciamiento físico.
  • Servicio de comida: evite ofrecer modalidades de autoservicio de comidas y bebidas, como bufés fríos y calientes, puestos de ensaladas, o estaciones de aderezos o de recarga de bebidas.
  • Ventilación: mejore la ventilación en la máxima medida de lo posible, por ejemplo al abrir las puertas y ventanas para incrementar la circulación de aire del exterior a fin de aumentar el ingreso de aire fresco y diluir los posibles contaminantes. La práctica de abrir las puertas y ventanas debería concordar con los protocolos y planes de seguridad de la escuela. No abra las puertas y ventanas si hacerlo representa un riesgo de salud o seguridad (p. ej., riesgo de caer, riesgo de provocar síntomas de asma) para alguna de las personas que usa el establecimiento. La práctica de abrir las puertas y ventanas debería concordar con los protocolos y planes de seguridad de la escuela. Encontrará más información sobre ventilación aquí.

Rastreo de contactos combinado con aislamiento y cuarentena

Principio fundamental para el rastreo de contactos:  las escuelas deben colaborar con los departamentos de salud STLT, en la medida de lo permitido por las leyes de privacidad y otras leyes vigentes, para proporcionar información de manera confidencial acerca de las personas diagnosticadas con COVID-19 o que hayan estado expuestas a la enfermedad. Las personas que reciban un resultado positivo en su prueba de detección deben aislarse, y los contactos cercanos deben ponerse en cuarentena. Las personas deben aislarse o ponerse en cuarentena en su casa, no en entornos escolares, y deben quedarse en casa hasta que hayan cumplido las recomendaciones de los CDC para finalizar el aislamiento o la cuarentena.

  • Quedarse en casa cuando corresponda: instruya a los maestros, miembros del personal y familias acerca de cuándo ellos y sus hijos deben quedarse en casa y cuándo pueden volver a la escuela. Los estudiantes, maestros y miembros del personal que tienen síntomas deben quedarse en casa y ser remitidos a su proveedor de atención médica para someterse a una prueba de detección y recibir la atención necesaria. Es posible que las escuelas necesiten implementar prácticas y políticas flexibles de licencia por enfermedad que permitan a los miembros del personal quedarse en casa si están enfermos, han estado expuestos al virus o deben cuidar a alguien enfermo. Los sistemas escolares deben reclutar y capacitar a una cantidad suficiente de educadores sustitutos para garantizar que los maestros puedan quedarse en casa si están enfermos o han estado expuestos a alguien con COVID-19 presunto o confirmado.
  • El aislamiento debe usarse para separar a las personas diagnosticadas con COVID-19 de aquellas que no están infectadas. Los estudiantes, maestros y miembros del personal que están en aislamiento deben quedarse en casa y seguir las indicaciones de la autoridad local de salud pública acerca de cuándo es seguro que vuelvan a estar con otras personas.
  • Rastreo de contactos: las escuelas deben trabajar junto con el departamento de salud estatal, territorial, local o tribal para facilitar, en la medida de lo permitido por las leyes vigentes, el rastreo de contactos sistemático de estudiantes, maestros y miembros del personal infectados, y la implementación constante del aislamiento de casos y la cuarentena de contactos. Las escuelas pueden prepararse y proporcionar información y registros que contribuyan a la identificación de posibles contactos, lugares de exposición y recomendaciones de mitigación, de conformidad con las leyes vigentes, incluidas aquellas relacionadas con la privacidad y la confidencialidad. El trabajo colaborativo de los departamentos de salud con la administración de escuelas de kínder a 12.º grado para obtener la información de contacto de otras personas en espacios compartidos, horarios de clase, comidas compartidas o actividades extracurriculares acelerará el proceso de rastreo de contactos. Para que las escuelas permanezcan abiertas, los departamentos de salud deben garantizar la disponibilidad de una cantidad suficiente de rastreadores de contactos para completar la investigación de casos y notificar a los contactos dentro de las 48 horas de haber recibido un resultado positivo en las pruebas de detección.
  • La investigación de casos y el rastreo de contactos son intervenciones esenciales de una respuesta exitosa y polifacética al COVID-19, y deberían implementarse junto con otras estrategias de mitigación. A medida que las escuelas de kínder a 12.º grado reanudan las clases presenciales, se deben tener previstas medidas de investigación de casos y rastreo de contactos entre el personal, los maestros y los estudiantes como estrategia crucial para reducir una mayor transmisión una vez identificado un caso. Tomar medidas inmediatas y coordinadas, incluida la investigación de casos y el rastreo de contactos, puede propiciar decisiones mejor informadas sobre reforzar, focalizar o relajar las estrategias de mitigación. La investigación de casos y el rastreo de contactos ayudan a evitar una mayor transmisión de la enfermedad al separar a las personas que tienen (o podrían tener) COVID-19 de las que no están infectadas. La identificación rápida, la cuarentena voluntaria y el monitoreo de los contactos expuestos al SARS-CoV-2 pueden romper de manera eficaz la cadena de contagios y prevenir una mayor propagación del virus en la comunidad.
  • La cuarentena se debe usar para estudiantes, maestros y miembros del personal que podrían haber estado expuestos al COVID-19. Los contactos cercanos, identificados a través del rastro de contactos, deben ponerse en cuarentena. Los estudiantes, maestros y miembros del personal que están en cuarentena deben quedarse en casa y seguir las indicaciones del departamento de salud pública local acerca de cuándo es seguro que vuelvan a estar con otras personas. Si es necesario que un niño con una discapacidad se ponga en cuarentena, la escuela debe proporcionar los servicios correspondientes de conformidad con las leyes federales de discapacidad.

2. Indicadores de transmisión en la comunidad

Durante la pandemia del COVID-19, los estados, tribus, localidades, territorios y distritos escolares han solicitado asesoramiento a los CDC para tomar decisiones acerca de cuándo y cómo abrir las escuelas de manera segura.

Dada la probable asociación entre los niveles de transmisión del SARS-CoV-2 en la comunidad y el riesgo de exposición al SARS-CoV-2 en las escuelas1,16,, el primer paso para determinar cuándo y cómo es seguro reabrir implica evaluar el nivel de transmisión en la comunidad. Las autoridades de las escuelas, en colaboración con los funcionarios de salud pública locales, deben evaluar el nivel de riesgo en la comunidad y la probabilidad de que se produzca un caso en un establecimiento escolar, la probabilidad de que un caso genere un brote y las consecuencias de la transmisión intraescolar.

Los CDC recomiendan el uso de dos medidas de carga comunitaria para determinar el nivel de riesgo de transmisión: la cantidad total de casos nuevos cada 100 000 habitantes en los últimos 7 días; y el porcentaje de resultados positivos de pruebas de amplificación de ácido nucleico (NAAT), incluidas las pruebas RT-PCR, durante los últimos 7 días. Las dos medidas de carga en la comunidad deberían usarse para evaluar la incidencia y propagación del SARS-CoV-2 en la comunidad circundante (p. ej., el condado) y no en las propias escuelas. Si los dos indicadores sugieren niveles diferentes, deben tomarse las medidas correspondientes al límite más alto (en la Tabla 2). El nivel de transmisión de cualquier ubicación particular se modificará con el paso del tiempo y debería reevaluarse cada semana para conocer la situación actual y modificar la planificación de manera continua.

Tabla 1. Indicadores y límites de los CDC sobre la transmisión del COVID-19 en la comunidad1

Indicador Transmisión baja

Azul

Transmisión moderada

Amarillo

Transmisión sustancial

Anaranjado

Transmisión alta

Rojo

Tabla 1. Indicadores y límites de los CDC sobre la transmisión del COVID-19 en la comunidad
Cantidad total de casos nuevos por cada 100 000 personas en los últimos 7 días2 0-9 10-49 50-99 ≥100
Porcentaje de NAAT positivas durante los últimos 7 días3 <5 % 5 %-7,9 % 8 %-9,9 % ≥10 %

1Si los dos indicadores sugieren niveles diferentes, deben tomarse las medidas correspondientes al límite más alto. Los datos a nivel de condado sobre la cantidad total de casos nuevos en los últimos 7 días y el porcentaje de positividad en las pruebas están disponibles en la pestaña Vista por condado en la herramienta de seguimiento de datos del COVID-19 de los CDC.

2La cantidad total de casos nuevos por cada 100 000 personas dentro de los últimos 7 días se calcula al sumar la cantidad de casos nuevos en el condado (u otro tipo de comunidad) en los últimos 7 días dividida por la población del condado (u otro tipo de comunidad) y multiplicarla por 100,000.

3El porcentaje de NAAT de diagnóstico y detección con resultado positivo durante los últimos 7 días se calcula dividiendo la cantidad de pruebas positivas en el condado (u otro nivel administrativo) durante los últimos 7 días por la cantidad total de pruebas resultantes durante los últimos 7 días. Obtenga más información en la página web Calcular la positividad porcentual de las pruebas de laboratorio para el coronavirus del síndrome respiratorio agudo grave 2 (SARS-CoV-2): métodos y consideraciones de los CDC sobre comparaciones e interpretación.  

4Anteriormente, los CDC ofrecieron una guía para escuelas a través de los indicadores de ayuda dinámica para escuelas. Los indicadores y límites actuales son una actualización de ese documento que refleja un enfoque en los últimos 7 días, y cuatro (en lugar de cinco) categorías de transmisión en la comunidad.

Aunque el riesgo de exposición al SARS-CoV-2 en las escuelas puede ser más bajo cuando los indicadores de propagación en la comunidad son menores, este riesgo también depende de la implementación de estrategias de mitigación a nivel escolar y comunitario.  Estas estrategias incluyen exigir el uso universal y correcto de mascarillas, practicar el distanciamiento social practicar el lavado de manos y el protocolo de higiene respiratoria, limpiar y mantener establecimientos saludables, y llevar a cabo el rastreo de contactos en combinación con el aislamiento y la cuarentena. Si la transmisión en la comunidad es baja pero no se implementan las estrategias de mitigación a nivel escolar y comunitario, entonces el riesgo de exposición y de posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas aumentará. De forma alternativa, si la transmisión en la comunidad es alta, pero se han implementado y respetado estrictamente las estrategias de mitigación en las escuelas y la comunidad según lo recomendado, entonces el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas disminuirá.

La eficacia de la prevención del COVID-19 en las escuelas comienza y está relacionada con la prevención de la transmisión en las comunidades. Las escuelas y comunidades deben implementar un enfoque estratificado que cumpla con las múltiples estrategias de mitigación establecidas y las adapte según sea necesario para reducir el riesgo de COVID-19 entre estudiantes, maestros, personal escolar, familias y la comunidad en general. En áreas de transmisión baja o moderada en la comunidad, la propagación de la infección por SARS-CoV-2 en las escuelas es baja cuando se implementa el uso sistemático de estrategias estratificadas de mitigación.

Cuando las comunidades implementan y cumplen estrictamente las estrategias de mitigación, el nivel de transmisión en la comunidad se reduce. Esto, a su vez, permitirá que las escuelas que están abiertas para el dictado de clases presenciales permanezcan abiertas, y ayudará a las escuelas que aún no han reabierto a reanudar la enseñanza presencial. La aplicación y utilidad de estos indicadores están estrechamente vinculadas a que tanto las escuelas como las comunidades implementen las estrategias de mitigación recomendadas.

3. Mitigación por etapas, modalidades de aprendizaje y realización de pruebas de detección

Para que las escuelas funcionen de manera segura y puedan dictar clases de forma presencial, las comunidades deben implementar y cumplir plenamente las estrategias de mitigación para reducir la incidencia del COVID-19 y tomar decisiones que prioricen la apertura segura de las escuelas para el dictado de clases presenciales por encima de los negocios y actividades no esenciales. Además, para reducir el riesgo de transmisión en las escuelas, las escuelas deben implementar plenamente y cumplir de manera estricta las estrategias estratificadas de mitigación recomendadas, en especial el uso correcto y universal de mascarillas y la práctica del distanciamiento social.

Las recomendaciones de mitigación por etapas tienen como objetivo ayudar a las escuelas y a los funcionarios STLT en la toma de decisiones a través del monitoreo periódico de los indicadores locales. Al monitorear los indicadores y límites, los funcionarios escolares deben tener en cuenta las tendencias locales y otros factores al tomar decisiones acerca del dictado de clases presenciales. Por ejemplo, se debe intensificar la implementación de las estrategias de mitigación si los indicadores empeoran (es decir, si la transmisión en la comunidad pasa de ser baja a moderada, sustancial o alta). Intensificar las estrategias de mitigación también puede implicar imponer restricciones sobre las actividades deportivas y extracurriculares. Si las tendencias crecientes persisten o se estabilizan en niveles sustanciales, las escuelas deben implementar la modalidad híbrida de enseñanza. De manera similar, las estrategias de mitigación y las transiciones al dictado de clases totalmente presenciales solo deberían relajarse o interrumpirse luego de que las mejoras se hayan documentado de forma continua por varias semanas, por ejemplo al pasar de niveles sustanciales a niveles moderados. Para tomar estas decisiones, los funcionarios escolares y STLT deben tener en cuenta los niveles de transmisión en la comunidad, la información acerca del cumplimiento de las estrategias de mitigación, y los datos sobre los casos de COVID-19 y la cantidad de personas en cuarentena. Los CDC también proporcionan indicadores secundarios que los funcionarios escolares y STLT pueden usar para fundamentar estas decisiones. Los indicadores secundarios están disponibles en los indicadores de ayuda dinámica para escuelas anteriores de los CDC.

Mitigación por etapas en escuelas que no implementan la realización de pruebas de detección

La Tabla 2 presenta un plan operativo para reabrir y mantener abiertas las escuelas que no implementan la realización de pruebas de detección en el lugar ni en colaboración con servicios comunitarios o el departamento de salud pública. El plan de mitigación hace hincapié en la mitigación en todos los niveles de transmisión en la comunidad, con especial atención en las políticas escolares que exigen el uso universal y correcto de mascarillas

Tabla 2. Implementación recomendada de estrategias de mitigación y modalidades de aprendizaje en escuelas de kínder a 12.º grado por nivel de transmisión en la comunidad para escuelas que no implementan la realización generalizada de pruebas de detección

Tabla 3. Implementación recomendada de estrategias de mitigación, realización de pruebas de detección y modalidades seguras de aprendizaje en escuelas de kínder a 12.º grado por nivel de transmisión en la comunidad para escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección
Transmisión baja1

Azul

Transmisión moderada

Amarillo

Transmisión sustancial

Anaranjado

Transmisión alta

Rojo

Todas las escuelas: se exige el uso universal y correcto de mascarillas; distanciamiento físico; lavado de manos y protocolo de higiene respiratoria; limpieza y conservación de establecimientos saludables; rastreo de contactos en combinación con aislamiento y cuarentena.

Pruebas de diagnóstico2: estudiantes, maestros y miembros del personal sintomáticos y contactos cercanos remitidos para la realización de pruebas de diagnóstico.

Escuelas de kínder a 12.º grado abiertas para el dictado de clases totalmente presenciales

Distanciamiento físico de 6 pies o más en la mayor medida de lo posible3

Escuelas primarias en modalidad de enseñanza híbrida o con asistencia presencial reducida4

Se debe exigir el distanciamiento físico de 6 pies o más

Escuelas medias y secundarias en modalidad de enseñanza híbrida o con asistencia presencial reducida

Se debe exigir el distanciamiento físico de 6 pies o más

Escuelas medias y secundarias con enseñanza únicamente virtual a menos que puedan implementar de forma estricta todas las estrategias de mitigación, y tengan pocos casos; las escuelas que ya estén abiertas para el dictado de clases presenciales pueden permanecer abiertas, pero solo si implementan estrictamente las estrategias de mitigación y tienen pocos casos5
Pueden realizarse actividades deportivas y extracurriculares; distanciamiento físico de 6 pies o más en la mayor medida de lo posible6 Se pueden realizar actividades deportivas y extracurriculares con un distanciamiento físico de 6 pies o más Las actividades deportivas y extracurriculares están permitidas solo si se pueden realizar al aire libre, con la exigencia de mantener el distanciamiento físico de 6 pies o más Las actividades deportivas y extracurriculares se realizan solo de manera virtual

1Niveles de transmisión en la comunidad definidos según la cantidad total de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 7 días (nivel bajo, 0-9; moderado, 10-49; sustancial, 50-99; alto, ≥100) y el porcentaje de pruebas de detección positivas en los últimos 7 días (nivel bajo, <5 %; moderado, 5-7,9 %; sustancial, 8-9,9 %; alto, ≥10 %).

2La realización de pruebas de diagnóstico para la detección del SARS-CoV-2 tiene como objetivo identificar la presencia de infección por SARS-CoV-2 a nivel individual y se realiza a personas con o sin infección presunta por COVID-19 de conformidad con la autorización y etiquetado de la prueba de detección.

3Si no es posible mantener en todo momento el distanciamiento físico de al menos 6 pies entre todos los estudiantes, maestros y miembros del personal dentro de una clase, cohorte o burbuja, las escuelas deben garantizar el distanciamiento físico entre las clases, cohortes y burbujas.

4La enseñanza híbrida o la asistencia presencial reducida tienen como objetivo aumentar al máximo la distancia física entre los estudiantes. Las escuelas pueden evaluar los modelos de aprendizaje o modos de enseñanza híbridos en los que un gran porcentaje de los estudiantes asiste a clases solo de forma virtual. En todos los niveles de transmisión en la comunidad, las escuelas deben ofrecer a las familias la opción de participar en las clases virtuales si un estudiante o miembro de la familia tiene mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

5La estricta implementación de las estrategias de mitigación hace referencia a las políticas que exigen el uso constante y correcto de mascarillas, la práctica del distanciamiento físico de al menos 6 pies y la práctica del resto de las estrategias de mitigación clave.

6Los funcionarios escolares deben implementar límites con respecto a los espectadores y asistentes a eventos deportivos, actividades extracurriculares y eventos escolares de conformidad con las recomendaciones sobre el uso de mascarillas y la práctica del distanciamiento físico para cada etapa.

Mitigación por etapas en escuelas que implementan la realización de pruebas de detección

La Tabla 3 presenta un plan operativo para las escuelas que implementan la realización de pruebas de detección en el lugar o en colaboración con servicios comunitarios o el departamento de salud pública. El plan por etapas integra la implementación de las estrategias de mitigación y la realización de pruebas de detección por nivel de transmisión en la comunidad. De forma similar al plan para las escuelas que no realizan pruebas de detección, este plan hace hincapié en las estrategias de mitigación, con particular énfasis en las políticas de la escuela que exigen el uso universal y correcto de mascarillas.

Tabla 3. Implementación recomendada de estrategias de mitigación, realización de pruebas de detección y modalidades seguras de aprendizaje en escuelas de kínder a 12.º grado por nivel de transmisión en la comunidad para escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección

Tabla 3. Implementación recomendada de estrategias de mitigación, realización de pruebas de detección y modalidades seguras de aprendizaje en escuelas de kínder a 12.º grado por nivel de transmisión en la comunidad para escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección
Transmisión baja1

Azul

Transmisión moderada

Amarillo

Transmisión sustancial

Anaranjado

Transmisión alta

Rojo

Todas las escuelas implementan las 5 estrategias clave de mitigación: se exige el uso universal y correcto de mascarillas; distanciamiento físico; lavado de manos y protocolo de higiene respiratoria; limpieza y conservación de establecimientos saludables; rastreo de contactos en combinación con aislamiento y cuarentena.

Pruebas de diagnóstico2: estudiantes, maestros y miembros del personal sintomáticos y contactos cercanos remitidos para la realización de pruebas de diagnóstico.

Pruebas de detección3
Se ofrece la realización de pruebas de detección de rutina a los maestros y miembros del personal una vez por semana
No se realizan pruebas de detección a los estudiantes Se ofrece la realización de pruebas de detección de rutina a los estudiantes una vez por semana4

 

 

Estado de la escuela
Escuelas de kínder a 12.º grado abiertas para el dictado de clases totalmente presenciales

Distanciamiento físico de 6 pies o más en la mayor medida de lo posible5

Escuelas de kínder a 12.º grado en modalidad de enseñanza híbrida o con asistencia presencial reducida6

Se debe exigir el distanciamiento físico de 6 pies o más

Pueden realizarse actividades deportivas y extracurriculares; distanciamiento físico de 6 pies o más en la mayor medida de lo posible7 Se pueden realizar actividades deportivas y extracurriculares con un distanciamiento físico de 6 pies o más Las actividades deportivas y extracurriculares están permitidas solo si se pueden realizar al aire libre, con la exigencia de mantener el distanciamiento físico de 6 pies o más Las actividades deportivas y extracurriculares se realizan solo de manera virtual

1Niveles de transmisión en la comunidad definidos según la cantidad total de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 7 días (nivel bajo, 0-9; moderado, 10-49; sustancial, 50-99; alto, ≥100) y el porcentaje de pruebas de detección positivas en los últimos 7 días (nivel bajo, <5 %; moderado, 5-7,9 %; sustancial, 8-9,9 %; alto, ≥10 %).

2La realización de pruebas de diagnóstico para la detección del SARS-CoV-2 tiene como objetivo identificar la presencia de infección por SARS-CoV-2 a nivel individual, y se realiza cuando existe algún motivo para sospechar que una persona podría estar infectada, como tener síntomas o una exposición presunta reciente.

3La realización de pruebas de detección tiene como objetivo identificar a personas asintomáticas infectadas que podrían ser contagiosas de modo de poder tomar las medidas correspondientes para evitar la posterior transmisión de la enfermedad.

4Las escuelas pueden evaluar realizar una prueba de detección a una muestra aleatoria de al menos el 10 % de los estudiantes o llevar a cabo la realización de pruebas de detección en conjunto a cohortes/burbujas en áreas donde la transmisión en la comunidad sea moderada y sustancial.

5Si no es posible mantener en todo momento el distanciamiento físico de al menos 6 pies entre todos los estudiantes, maestros y miembros del personal dentro de una clase, cohorte o burbuja, las escuelas deben garantizar el distanciamiento físico entre las clases, cohortes y burbujas.

6La enseñanza híbrida o la asistencia presencial reducida tienen como objetivo aumentar al máximo la distancia física entre los estudiantes. Las escuelas pueden evaluar los modelos de aprendizaje o modos de enseñanza híbridos en los que un gran porcentaje de los estudiantes asiste a clases solo de forma virtual. En todos los niveles de transmisión en la comunidad, las escuelas deben ofrecer a las familias la opción de participar en las clases virtuales si un estudiante o miembro de la familia tiene mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

7Los funcionarios escolares deben implementar límites con respecto a los espectadores y asistentes a eventos deportivos, actividades extracurriculares y eventos escolares de conformidad con las recomendaciones sobre el uso de mascarillas y la práctica del distanciamiento físico para cada etapa.

El enfoque de mitigación por etapas para las modalidades de aprendizaje y la realización de pruebas de detección en escuelas de kínder a 12.º grado depende de varios conceptos centrales.

  • Las escuelas de kínder a 12.º grado deben ser los últimos entornos en cerrar después de que se hayan implementado todas las medidas de mitigación en la comunidad y los primeros en reabrir cuando puedan hacerlo de manera segura. Esto significa que quienes están a cargo de la toma de decisiones y las comunidades deben priorizar que las escuelas reabran y permanezcan abiertas para el dictado de clases presenciales por sobre los negocios y actividades no esenciales, entre ellos restaurantes con mesas en espacios cerrados, bares, encuentros sociales y deportes de contacto a medida que se logra controlar la transmisión en la comunidad.
  • Se debe priorizar la enseñanza presencial por encima de las actividades extracurriculares, incluidos los deportes y los eventos escolares, para reducir al mínimo el riesgo de transmisión en las escuelas y proteger las clases presenciales. Los periodos prolongados de enseñanza remota o virtual pueden provocar efectos negativos sobre el progreso educativo de los estudiantes, y posiblemente desacelerar o revertir los logros académicos alcanzados. Los estudiantes de comunidades de bajos recursos, los estudiantes de inglés y los estudiantes con discapacidades pueden experimentar una pérdida de aprendizaje desproporcionada debido al acceso limitado a tecnología de enseñanza remota y menos sistemas de apoyo y servicios fuera de las escuelas. La educación presencial segura también puede compensar el impacto negativo de la enseñanza virtual prolongada sobre la salud social, emocional y mental. Reducir al mínimo el riesgo de propagación durante actividades extracurriculares y encuentros sociales fuera de la escuela puede ayudar a mantener en funcionamiento la enseñanza presencial. Es posible que no se puedan practicar ciertos deportes de contacto cercano en ningún nivel de transmisión en la comunidad debido al riesgo de transmisión y la incapacidad de implementar las estrategias de mitigación22.
  • La baja susceptibilidad e incidencia entre niños pequeños en comparación con los adolescentes sugiere que existe una mayor probabilidad de que los estudiantes más pequeños (por ejemplo, los estudiantes de escuelas primarias) tengan menor riesgo de transmisión dentro de la escuela debido a las clases presenciales que los estudiantes más grandes (escuelas medias y escuelas secundarias). Además, los niños más pequeños pueden verse más beneficiados por la enseñanza presencial y son menos independientes que los estudiantes más grandes. Por estas razones, el enfoque de mitigación por etapas hace énfasis en las modalidades de aprendizaje presencial para los estudiantes más pequeños en todos los niveles de transmisión en la comunidad.
  • A las familias de estudiantes con mayor riesgo de enfermarse gravemente (incluidos aquellos con necesidades especiales de atención médica) o a quienes viven con personas con mayor riesgo se les debe brindar la opción de asistir a clases de forma virtual independientemente de la modalidad de enseñanza ofrecida.
  • Se alienta a las escuelas a implementar la formación de cohortes o burbujas de estudiantes, especialmente si el nivel de transmisión en la comunidad es moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) o alto (rojo), para facilitar la realización de pruebas de detección y el rastreo de contactos, y para reducir al mínimo la transmisión entre las diferentes burbujas.

Escuelas que no implementan la realización generalizada de pruebas de detección: modalidades de aprendizaje y mitigación por etapas

En el caso de las escuelas que no implementan la realización generalizada de pruebas de detección, las modalidades de aprendizaje recomendadas varían para reducir al mínimo el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas al hacer hincapié en la mitigación estratificada, la cual incluye políticas escolares que exigen el uso universal y correcto de mascarillas.

  • Transmisión baja (azul) y moderada (amarillo) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias están abiertas para el dictado de clases totalmente presenciales con las 5 estrategias clave de mitigación implementadas. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas. Se mantiene el distanciamiento físico en la mayor medida posible. Las escuelas pueden beneficiarse del uso de burbujas o cohortes para facilitar los protocolos de realización de pruebas de detección y rastreo de contactos, y reducir al mínimo el riesgo de transmisión. Si no es posible mantener en todo momento el distanciamiento físico de al menos 6 pies entre todos los estudiantes, maestros y miembros del personal dentro de una clase, cohorte o burbuja, las escuelas deben garantizar el distanciamiento físico entre las clases, cohortes y burbujas.
  • Transmisión sustancial (anaranjado) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias implementan la enseñanza híbrida para aumentar al máximo el distanciamiento físico y reducir el riesgo de transmisión. Las escuelas pueden evaluar los modelos de aprendizaje o modos de enseñanza híbridos en los que un gran porcentaje de los estudiantes asiste a clases solo de forma virtual. Se implementan las 5 estrategias clave de mitigación. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas y la práctica del distanciamiento físico.
  • Transmisión alta (rojo) en la comunidad: las escuelas primarias continúan con la enseñanza híbrida con las 5 estrategias clave de mitigación implementadas. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas y la práctica del distanciamiento físico. En el caso de las escuelas medias y las escuelas secundarias, se recomienda la transición a la enseñanza virtual. Algunas escuelas medias y escuelas secundarias pueden evaluar abrir o permanecer abiertas si se implementan de manera sistemática las estrategias de mitigación, si existen políticas escolares que exijan el uso correcto y universal de mascarillas, y si el monitoreo de casos en la escuela sugiere un nivel de transmisión limitado. En comunidades con altos niveles de transmisión, la alta prevalencia del COVID-19 en la comunidad también podría generar la cuarentena de muchos maestros y miembros del personal debido a exposiciones en la comunidad, lo que limitaría la capacidad de las escuelas de permanecer abiertas de forma segura.

Las escuelas deberían monitorear de cerca y con regularidad la cantidad de estudiantes, maestros y miembros del personal con COVID-19, además de los que se encuentran en aislamiento y cuarentena. Las escuelas pueden evaluar convocar a un equipo o comité conformado por representantes locales de salud pública y miembros de la comunidad escolar (p. ej., estudiantes, padres, maestros y miembros del personal) para revisar los datos con regularidad, compartir información y hablar sobre cómo propiciar la comunicación abierta con las partes interesadas de la escuela. En colaboración con el departamento de salud local, las decisiones deberían basarse en información sobre los factores específicos de cada escuela, como la implementación de estrategias de mitigación, las necesidades locales, el aporte de las partes interesadas, la experiencia de las escuelas, y la cantidad de casos entre los estudiantes, maestros y miembros del personal. La decisión de mantener la escuela abierta debe tomarse teniendo en cuenta las consideraciones para reforzar aún más las estrategias de mitigación y continuar monitoreando los casos para reevaluar las decisiones.

Escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección: modalidades de aprendizaje y mitigación por etapas

Basado en estos conceptos fundamentales, el enfoque por etapas debe tener en cuenta los niveles de transmisión en la comunidad y presentar opciones de modalidades de aprendizaje y estrategias de realización de pruebas de detección con base en el riesgo de transmisión del SARS-CoV-2 en la escuela.

  • Transmisión baja (azul) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias están abiertas para el dictado de clases totalmente presenciales con las 5 estrategias clave de mitigación implementadas. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas. Las escuelas pueden beneficiarse del uso de burbujas o cohortes para facilitar los protocolos de realización de pruebas de detección y rastreo de contactos, y reducir al mínimo el riesgo de transmisión.
  • Transmisión moderada (amarillo) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias están abiertas para el dictado de clases totalmente presenciales con las 5 estrategias clave de mitigación implementadas mediante la conformación de burbujas o cohortes. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas.
  • Transmisión sustancial (anaranjado) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias implementan la enseñanza híbrida para aumentar al máximo el distanciamiento físico y reducir el riesgo de transmisión. Las escuelas pueden evaluar los modelos de aprendizaje o modos de enseñanza híbridos en los que un gran porcentaje de los estudiantes asiste a clases solo de forma virtual. Se implementan las 5 estrategias clave de mitigación. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas; se mantiene el distanciamiento físico.
  • Transmisión alta (rojo) en la comunidad: las escuelas primarias, medias y secundarias continúan con la enseñanza híbrida con las 5 estrategias clave de mitigación implementadas. En comunidades con altos niveles de transmisión, la alta prevalencia del COVID-19 en la comunidad también podría generar la cuarentena de muchos maestros y miembros del personal debido a exposiciones en la comunidad, lo que limitaría la capacidad de las escuelas de permanecer abiertas de forma segura. Se exige el uso universal y correcto de mascarillas; se mantiene el distanciamiento físico.

En todos los niveles de transmisión en la comunidad, los empleadores deben ofrecer reasignaciones, trabajo remoto u otras opciones para los miembros del personal que tengan afecciones documentadas de alto riesgo o que tengan mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 para limitar el riesgo de exposición en el lugar de trabajo. Cuando estas afecciones sean consideradas discapacidades por la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades, los empleadores deben proporcionar medios razonables si no representan una dificultad excesiva. Las opciones de reasignación pueden incluir, entre otras, teletrabajo, oportunidades de enseñanza virtual, responsabilidades laborales modificadas, modificaciones ambientales, horarios flexibles o reasignación temporal para el cumplimiento de responsabilidades laborales diferentes. De igual modo, también se debe ofrecer estas opciones al personal que tenga un miembro del hogar con una afección de alto riesgo o que corra mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. Las políticas y procedimientos que abordan cuestiones relacionadas con los maestros y otros miembros del personal con mayor riesgo de enfermarse gravemente y la aplicación de reasignaciones, trabajo remoto u otras opciones de mitigación se deben implementar en coordinación con profesionales de recursos humanos y medicina ocupacional con conocimiento de la situación específica, sin descuidar lo relacionado con la Igualdad de Oportunidades en el Empleo (EEO, por sus siglas en inglés) y otros posibles asuntos legales.

Cierre de escuelas no planificado

A pesar de una planificación cuidadosa y una implementación sistemática de los elementos esenciales para el dictado seguro de clases presenciales en escuelas de kínder a 12.º grado, pueden presentarse situaciones que obliguen a los funcionarios escolares a considerar el cierre temporal, ya sea total o parcial, de la escuela (por ejemplo, por clases o grados) e interrumpir las clases presenciales, por lo general en coordinación con el departamento local de salud pública. Estas decisiones deben tomarse luego de considerar detenidamente una variedad de factores y centrándose en garantizar la salud y el bienestar de los estudiantes, sus familias, y los maestros y miembros del personal. En esos casos, las escuelas deben hacer lo posible por continuar con el dictado de clases a través del aprendizaje remoto sincrónico o actividades en el hogar.

Las aulas o escuelas que experimenten un brote activo pueden cancelar temporalmente las clases presenciales. Si la escuela está padeciendo un brote, los líderes escolares deberían notificar de inmediato a los funcionarios de salud pública, y ayudar a incrementar la realización de pruebas de detección y actividades de rastreo de contactos, según sea necesario. El departamento de salud local puede facilitar la realización de pruebas de detección a estudiantes, maestros y miembros del personal pertenecientes a escuelas con un brote activo. El departamento de salud también puede llevar a cabo el rastreo de contactos en estas situaciones. Las escuelas pueden colaborar al brindar información, en la medida de lo permitido por las leyes de privacidad y otras leyes vigentes, para identificar a los contactos cercanos (p. ej., listas de clases, esquemas de asientos, e información de contacto de emergencia de los estudiantes) que podrían realizarse la prueba de detección y aislarse o ponerse en cuarentena.

Escuelas en áreas que experimentan aumentos rápidos o persistentes en la incidencia de casos o un nivel de carga muy elevado sobre la capacidad de atención médica. Los líderes escolares y los funcionarios de salud pública deben monitorear los indicadores de transmisión en la comunidad (Tabla 1) y revisar las tendencias en el tiempo. En las comunidades que tienen un aumento rápido o persistente de la incidencia de casos o un nivel muy elevado de carga en la capacidad de atención médica, los líderes escolares pueden decidir cerrar las escuelas temporalmente e interrumpir el dictado de clases presenciales hasta que se estabilicen los niveles de transmisión en la comunidad.

Nuevas variantes del COVID-19 y mitigación en las escuelas

Hay diversas variantes del SARS-CoV-2 que están circulando a nivel mundial. Incluyen varias variantes nuevas que se han detectado en los Estados Unidos en diciembre del 2020 y enero del 2021. Algunas de estas variantes generan preocupación ya que parecen propagarse con mayor facilidad y rapidez que las otras variantes, lo que podría generar más casos de COVID-19. La rigurosa implementación y cumplimiento de las estrategias de mitigación es esencial para controlar la propagación de las variantes del SARS-CoV-2. En caso de que los niveles de transmisión en la comunidad aumenten como resultado de alguna de las variantes del SARS-CoV-2, podría ser necesario actualizar esta guía.

El cumplimiento riguroso y generalizado de las estrategias de mitigación de salud pública, como la vacunación, el uso de mascarillas, el distanciamiento físico, la higiene de manos, y el aislamiento y la cuarentena, será esencial para limitar la propagación del SARS-CoV-2 y resguardar la salud pública. Los CDC, en colaboración con otras agencias de salud pública, están monitoreando de cerca la situación y estudiando estas variantes rápidamente para obtener más información al respecto y controlar su propagación. A medida que haya más información disponible, es posible que se deban ajustar las estrategias de mitigación y las guías para escuelas en función de la nueva evidencia sobre el riesgo de transmisión y la eficacia de la mitigación.

Consideraciones de equidad en la salud en la mitigación por etapas

  • Se debe priorizar la reapertura de las escuelas que están al servicio de poblaciones estudiantiles con mayor riesgo de pérdida de conocimientos durante las clases virtuales (p. ej., debido a su acceso más limitado a la tecnología), además de proporcionarles los recursos necesarios para implementar las estrategias de mitigación y realización de pruebas de detección.
  • Al implementar la mitigación por etapas en las modalidades híbridas de aprendizaje, las escuelas deberían considerar priorizar las clases presenciales para los estudiantes con discapacidades que requieran educación especial y otros servicios relacionados, los cuales se proporcionan directamente en el entorno escolar, y para otros estudiantes que podrían beneficiarse de recibir instrucción esencial en un entorno escolar.
  • Las escuelas deben elaborar planes para continuar con la provisión del servicio de comidas, como desayunos y almuerzos gratuitos, para las familias en cada etapa y modalidad de aprendizaje, incluidas las modalidades presenciales, híbridas y virtuales.

Prevención adicional del COVID-19 en las escuelas

Pruebas

Las estrategias de realización de pruebas virales en asociación con las escuelas deben ser parte de un enfoque integral de mitigación. La realización de pruebas de detección no debe implementarse de forma aislada, sino en combinación con otros componentes de mitigación para reducir el riesgo de transmisión en las escuelas. Cuando las escuelas implementan la realización de pruebas de detección en combinación con las estrategias de mitigación, pueden detectar casos nuevos para evitar brotes, reducir el riesgo de mayor transmisión, y proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal del COVID-19.

Pruebas de diagnóstico

En todos los niveles de transmisión en la comunidad, las escuelas deben remitir a cualquier estudiante, maestro o miembro del personal que presente síntomas del COVID-19 en la escuela para que se realice la prueba de diagnóstico correspondiente. La realización de pruebas de diagnóstico para la detección del SARS-CoV-2 tiene como objetivo identificar la presencia de infección por SARS-CoV-2 a nivel individual, y se realiza cuando existe algún motivo para sospechar que una persona podría estar infectada, como tener síntomas o una exposición presunta reciente. Algunos ejemplos de estrategias para la realización de pruebas de diagnóstico incluyen someter a una prueba de detección a maestros, estudiantes y miembros del personal sintomáticos que presenten síntomas en la escuela, y realizar una prueba de detección a las personas asintomáticas que estuvieron expuestas a alguien con COVID-19 presunto o confirmado. Las Preguntas frecuentes sobre las pruebas de detección del SARS-CoV-2ícono de sitio externo de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los EE. UU. (FDA) también abordan la realización de pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2. Consideraciones adicionales para la realización de pruebas de diagnóstico:

  • Las escuelas deben indicar a los maestros, miembros del personal y estudiantes que se queden en casa si están enfermos o han estado expuestos al SARS-CoV-2. Las escuelas pueden alentar a estas personas a hablar con su proveedor de atención médica acerca de cómo realizarse la prueba de detección del SARS-CoV-2 en un establecimiento de atención médica o salud pública.
  • Si un estudiante, maestro o miembro del personal se enferma en la escuela o notifica un nuevo diagnóstico de COVID-19, las escuelas deben seguir los pasos del Diagrama de flujo para el diagnóstico del COVID-19 para saber qué deben hacer. Esto incluye notificar adecuadamente al padre o tutor del estudiante e iniciar las estrategias de realización de pruebas de detección. Las notificaciones deben ser accesibles para todos los estudiantes, padres o tutores, incluidos aquellos con discapacidades o dominio limitado del inglés (p. ej., mediante el uso de intérpretes o materiales traducidos).
  • En algunas escuelas, los profesionales de atención médica escolar (p. ej., el personal de enfermería de la escuela) pueden realizar las pruebas de antígeno de SARS-CoV-2 en centros de salud escolares si están capacitados para recoger muestras, si llevan a cabo la prueba de detección según las instrucciones del fabricante y si obtienen un certificado de exención conforme a las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicos (CLIA)ícono de sitio externo. Es posible que algunos profesionales escolares de atención médica también puedan realizar la recolección de muestras y enviarlas a un laboratorio para su posterior análisis, si están capacitados para recoger muestras, sin un certificado conforme a las CLIA. Es importante que los profesionales escolares de atención médica tengan acceso a, y estén capacitados en, el uso correcto de equipos de protección personal (EPP).
  • No todas las escuelas o profesionales de atención médica escolar tendrán el personal, los recursos o la capacitación necesarios para realizar las pruebas de detección. Los funcionarios de salud pública deberían trabajar con las escuelas para ayudar a vincular a los estudiantes y sus familias, maestros y miembros del personal con otras alternativas que les permitan realizarse la prueba de detección en su comunidad. Las pruebas de detección podrían ofrecerse por remisión a sitios comunitarios de realización de pruebas de detección a través de la colaboración con representantes locales de salud pública, o mediante una ubicación centralizada de realización de pruebas de detección ofrecida por el distrito escolar.

La presencia de cualquiera de los síntomas a continuación por lo general sugiere que un estudiante, maestro o miembro del personal tiene una enfermedad infecciosa y no debe asistir a la escuela, más allá de que la enfermedad sea o no COVID-19. En el caso de los estudiantes, miembros del personal y maestros con afecciones crónicas, la presencia de síntomas debe representar un cambio con respecto a su estado de salud típico para justificar la exclusión de la escuela. La presencia de cualquiera de los siguientes síntomas mientras un estudiante, maestro o miembro del personal está en la escuela sugiere que la persona podría ser remitida para la realización de una prueba de diagnóstico.

  • Temperaturaícono de sitio externo de 100.4 grados Fahrenheit o más
  • Dolor de garganta
  • Tos (en el caso de estudiantes con tos crónica por alergia o asma, un cambio en su tos con respecto al nivel de referencia)
  • Dificultad para respirar (en el caso de estudiantes con asma, un cambio con respecto a su ritmo respiratorio de referencia)
  • Diarrea o vómitos
  • Pérdida reciente del olfato o el gusto
  • Aparición reciente de dolor de cabeza intenso, en especial con fiebre

Los estudiantes no deben asistir a la escuela de manera presencial si ellos o su cuidador identifican la aparición reciente de cualquiera de los síntomas mencionados arriba.

Las escuelas pueden ofrecer diferentes opciones para separar a los estudiantes con síntomas de COVID-19 o con diagnóstico de COVID-19 presunto o confirmado al, por ejemplo, colocar a los estudiantes en salas/áreas de aislamiento hasta coordinar el traslado a su casa o buscar atención médica de emergencia.

Si se confirma el diagnóstico de COVID-19, las escuelas pueden brindar apoyo a los funcionarios de salud pública para determinar qué contactos cercanos y demás personas posiblemente expuestas en el entorno escolar deberían someterse a una prueba de detección, y aislarse o ponerse en cuarentena (vea la Tabla 4). Las escuelas pueden ayudar al proporcionar información, cuando corresponda, para identificar a los contactos cercanos (p. ej., listas de asistencia, planos de asientos e información para facilitar la comunicación con los contactos).

Tabla 4. Enfoque estratificado para la realización de pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-21,2

 

Tabla 4. Enfoque estratificado para la realización de pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2*
Estudiantes, maestros y miembros del personal con síntomas de COVID-19

Remitir para la realización de una prueba de diagnóstico

Estudiantes, maestros o miembros del personal con síntomas de COVID-19 en la escuela, en todos los niveles de transmisión en la comunidad.
  • Las personas que reciban un resultado positivo en su prueba de detección deben irse a casa y aislarse hasta que hayan cumplido los criterios para finalizar el aislamiento.
  • Se debe aislar de inmediato a las personas sintomáticas apenas presenten síntomas, y enviarlas a su casa. Quienes hayan recibido un resultado positivo en su prueba de detección deben permanecer en aislamiento hasta cumplir los tres criterios para finalizarlo: que hayan transcurrido 10 días desde la aparición de los síntomas, que hayan transcurrido al menos 24 horas desde la desaparición de la fiebre sin el uso de medicamentos y que los demás síntomas hayan mejorado. Los CDC no recomiendan que las personas vuelvan a someterse a una prueba de detección antes de abandonar el aislamiento porque las personas recuperadas pueden dar positivo por varias semanas sin ser contagiosas. Si una persona con síntomas da negativo en la prueba de detección, debe quedarse en casa de todos modos hasta que sus síntomas desaparezcan para evitar propagar cualquier infección, sea coronavirus o no.
Contactos cercanos

Remitir para la realización de una prueba de diagnóstico

Estudiantes, maestros o miembros del personal que tuvieron contacto con alguien diagnosticado con COVID-19, definido como aquellas personas que estuvieron a menos de 6 pies de distancia de una persona infectada por un total acumulado de 15 minutos o más por un período de 24 horas desde los 2 días anteriores a la aparición de la enfermedad (o, para personas asintomáticas, 2 días antes de la fecha en que la persona con COVID-19 se realizó la prueba de detección). La definición de contacto cercano se aplica sin importar que alguna de las dos personas haya usado mascarilla.
  • Independientemente del resultado de la prueba de detección, los contactos cercanos deben ponerse en cuarentena por 14 días. Con base en las circunstancias y recursos locales, las opciones para acortar la cuarentena ofrecen alternativas aceptables, como hacer una cuarentena de 10 días, o hacer una cuarentena de 7 días combinada con una prueba de detección.
  • Para reducir al mínimo el impacto de las cuarentenas en el dictado de clases, las escuelas deben limitar la probabilidad de exposición entre las diferentes burbujas y salones de clase (p. ej., los maestros deben limitar el contacto cercano con otros maestros y con estudiantes que no pertenecen a su propio salón de clase).
Contactos posibles

 

Las escuelas pueden evaluar realizar pruebas de detección a los contactos posibles

Estudiantes, maestros y miembros del personal del mismo salón de clase, cohorte o burbuja que la persona con COVID-19 que siempre se mantuvieron al menos a 6 pies de distancia de las demás personas. Por ejemplo, esto incluye a las personas en las siguientes situaciones:
  • Estudiantes del mismo salón de clase pero que no estuvieron a menos de 6 pies de distancia por un total de 15 minutos o más.
  • Estudiantes, maestros o miembros del personal del mismo pasillo, pero que no comparten el mismo salón de clase o baño con la persona con COVID-19.
  • Estudiantes que tomaron el mismo autobús pero estuvieron a más de 6 pies de distancia de otros pasajeros al mismo tiempo que una persona con COVID-19.
Personas posiblemente expuestas

 

Las escuelas pueden evaluar realizar pruebas de detección a las personas potencialmente expuestas

Estudiantes, maestros y miembros del personal que compartieron un espacio de uso común (p. ej., la sala de maestros, la biblioteca) y que no usaron el espacio al mismo tiempo que la persona con COVID-19; sin embargo, no es posible descartar de manera definitiva la exposición breve (<15 minutos) a personas con COVID-19 confirmado.
  • Por ejemplo, esto incluye a personas que concurren a la escuela en forma presencial en horarios diferentes de los que asiste la persona con COVID-19 confirmado y ocupan distintos salones, pero no puede descartarse definitivamente la exposición.

1Los escalones mencionados arriba deben aplicarse al componente de realización de pruebas de diagnóstico en todos los niveles de transmisión en la comunidad: bajo (azul), moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) y alto (rojo).

2 La información se debe proporcionar con las salvaguardas adecuadas para proteger la información de identificación personal y la información alcanzada por la HIPPA, y evitar su divulgación ilegal.

En el caso de la realización de pruebas de diagnóstico, la selección de pruebas debe priorizar las pruebas con resultados altamente precisos y alta sensibilidad y especificidad, como las NAAT. Se recomienda remitir a los estudiantes, maestros y miembros del personal que tengan síntomas de COVID-19 en la escuela y a los contactos cercanos para que se realicen una prueba de diagnóstico en todos los niveles de transmisión en la comunidad. Los estudiantes, maestros y miembros del personal que se sometieron a una prueba de diagnóstico deben aislarse de las demás personas y ponerse en cuarentena en su casa hasta recibir el resultado de las pruebas. Los tiempos de respuesta de las pruebas de diagnóstico dependen del tipo de prueba realizado. La capacidad local de realización de pruebas de diagnóstico debe garantizar la realización de la prueba a los casos y contactos, y la devolución del resultado en un plazo de 48 horas. En niveles bajos de transmisión en la comunidad (azul), las escuelas deben remitir a los estudiantes, maestros y miembros del personal con síntomas o historial reciente de contacto cercano con un caso confirmado para que se realicen una prueba de diagnóstico a fin de identificar o descartar la infección por SARS-CoV-2. En los niveles moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) y alto (rojo), y en el nivel bajo (azul) para maestros y miembros del personal, la remisión a la prueba de diagnóstico se combina con la realización de una prueba de detección para monitorear el aumento en las tasas de infección.

En el caso de los estudiantes, maestros y miembros del personal que han recibido previamente resultados positivos en la prueba de detección y que no tienen síntomas de COVID-19, no se recomienda volver a realizar la prueba de detección por hasta 3 meses desde su último resultado positivo en la prueba de detección. Los datos actualmente sugieren que algunas personas dan positivo reiteradamente debido a que quedan restos residuales del virus en el organismo, pero es poco probable que sean infecciosas. Los padres o tutores pueden solicitar a su proveedor de atención médica un documento que indique la fecha y el tipo de prueba de detección de COVID-19 más reciente que se le realizó al estudiante. Cuando haya más información disponible, se proporcionará una guía sobre estrategias para la realización de pruebas de detección a personas totalmente vacunadas.

Pruebas de detección

Algunas escuelas también pueden optar por realizar pruebas de detección como estrategia para identificar casos y evitar la transmisión secundaria. La realización de pruebas de detección implica usar pruebas virales del SARS-CoV-2 (pruebas de diagnóstico utilizadas con fines de detección) destinadas a identificar la presencia de la enfermedad a nivel individual, incluso si no hay ningún motivo para sospechar de la existencia de una infección, es decir, si no hay exposición conocida. Esto incluye, entre otros procedimientos, la realización de pruebas de detección a personas asintomáticas sin exposición conocida al virus con el objetivo de tomar decisiones con base en el resultado de las pruebas. El objetivo de la realización de pruebas de detección es identificar a personas infectadas sin síntomas (o antes de que presenten síntomas) que podrían ser contagiosas de modo de tomar medidas para evitar la transmisión posterior. Algunos ejemplos de iniciativas de evaluación incluyen la realización semanal de pruebas de detección en el lugar de trabajo a los empleados, y planes de realización de pruebas de detección elaborados por las escuelas para realizarles la prueba de detección a sus estudiantes, maestros y miembros del personal. En ambos ejemplos, el objetivo es usar los resultados de las pruebas de detección para determinar quiénes pueden retornar a la escuela o el trabajo de forma presencial y cuáles serán las medidas de protección que se tomarán, o para identificar y aislar a quienes den positivo a fin de prevenir la propagación. Las Preguntas frecuentes sobre las pruebas de detección del SARS-CoV-2ícono de sitio externo de la FDA también abordan la realización de pruebas de detección del SARS-CoV-2 con fines de evaluación.

La realización de pruebas de detección con fines de evaluación es especialmente importante en áreas con niveles moderados, sustanciales y altos de transmisión en la comunidad. La realización de pruebas de detección en escuelas de kínder a 12.º grado puede permitir que las escuelas alternen entre diferentes estrategias de realización de pruebas de detección a medida que se modifica la prevalencia en la comunidad (y, por lo tanto, la evaluación de riesgos). Si el riesgo disminuye pero la probabilidad de que haya múltiples personas infectadas en las escuelas sigue siendo alta, se pueden implementar las pruebas de detección de rutina frecuentes para ayudar a identificar y contener los brotes.

En el caso de las escuelas que implementan la realización generalizada de pruebas de detección, las pruebas de detección deben ofrecerse a estudiantes, maestros y miembros del personal cuando el nivel de transmisión en la comunidad sea moderado (amarillo), sustancial (anaranjado) y alto (rojo), y a maestros y miembros del personal sin síntomas ni exposiciones conocidas cuando el nivel sea bajo (azul). La realización de pruebas de detección puede identificar casos de forma temprana y reducir al mínimo la transmisión secundaria. La realización de pruebas de detección puede resultar especialmente útil en áreas con niveles moderados a altos de transmisión en la comunidad. Alcanzar una reducción significativa en la transmisión mediante la realización de pruebas de detección requiere administrarlas con mayor frecuencia y reducir los retrasos entre la administración de la prueba de detección y el informe de los resultados, lo que podría no ser posible en todos los distritos escolares.

Las escuelas pueden considerar usar la realización de pruebas de detección en conjunto como estrategia de evaluación para los estudiantes. La realización de pruebas de detección en conjunto implica mezclar varias muestras de diferentes personas en una “tanda” o muestra conjunta, y luego analizar la muestra conjunta con una prueba de diagnóstico. Este enfoque aumenta la cantidad de personas que puede someterse a una prueba de detección y reduce la necesidad de recursos de análisis23-24. Este enfoque puede ser especialmente útil en escuelas que han implementado "burbujas" o cohortes. Debido a la complejidad que implica actuar ante un resultado positivo, la realización de pruebas de detección en conjunto es más eficaz en situaciones en las que se prevé que la cantidad de positivos sea muy baja. Las burbujas podrían establecerse en grupos de grado, como todos los estudiantes de un grado particular o de grados similares (p. ej., kínder a 2.º grado; 3.º grado a 5.º grado). Las escuelas pueden tener métodos alternativos para conformar las burbujas con base en consideraciones educativas y edilicias. Si se detecta un caso positivo confirmado, los contactos cercanos de todas las personas de esa burbuja deben ponerse en cuarentena y realizarse una prueba de detección.

Los funcionarios escolares a cargo de la toma de decisiones en escuelas que se encuentran en áreas de transmisión moderada, sustancial o alta en la comunidad podrían adoptar un programa de evaluación regular para evitar que las infecciones se propaguen dentro de la escuela. Alcanzar una reducción significativa en la transmisión requiere realizar pruebas de detección con mayor frecuencia y reducir los retrasos entre la administración de la prueba de detección y el informe de los resultados. Al combinarlos con medidas de mitigación como el uso de mascarillas y la práctica del distanciamiento social, entre otras, los protocolos de realización de pruebas de detección pueden ser una herramienta eficaz para reducir la transmisión. Las pruebas de detección con fines de evaluación pueden administrarse directamente en el establecimiento escolar (vea la sección Consideraciones de viabilidad más abajo), en una ubicación central del distrito escolar o a través de la remisión a proveedores de la comunidad que realicen pruebas de detección.

  • Transmisión moderada (amarillo) y sustancial (anaranjado) en la comunidad: los estudiantes, maestros y miembros del personal participan en la realización regular de pruebas de detección para reducir el riesgo de transmisión dentro de la escuela.
    • Los maestros y miembros del personal participan en la realización de pruebas de detección de rutina al menos una vez por semana. En áreas con niveles sustanciales y altos de transmisión en la comunidad, la realización de pruebas de detección dos veces por semana puede ser una estrategia preferible para detectar rápidamente casos entre maestros y miembros del personal.
    • Los estudiantes de escuelas primarias, medias y secundarias participan en la realización semanal de pruebas de detección de rutina. Si se detecta un caso positivo confirmado, todos los contactos cercanos deben ponerse en cuarentena y someterse a una prueba de detección.
    • Las escuelas pueden evaluar realizar una prueba de detección a una muestra aleatoria de al menos el 10 % de los estudiantes. Por ejemplo, una escuela puede seleccionar al azar al 20 % de los estudiantes cada semana para que se sometan a una prueba de detección entre toda la población de estudiantes que asiste a clase de forma presencial. Como alternativa, una escuela puede seleccionar una burbuja por cada nivel de grado cada semana para someterla a una prueba de detección. Se pueden utilizar diferentes estrategias para la selección aleatoria con base en la opción más adecuada para la realización de pruebas de detección en las escuelas.
  • Transmisión alta (rojo) en la comunidad: los estudiantes, maestros y miembros del personal participan en la realización regular de pruebas de detección para reducir el riesgo de transmisión dentro de la escuela.
    • Los maestros y miembros del personal de escuelas primarias participan en la realización semanal de pruebas de detección de rutina. En áreas con niveles sustanciales y altos de transmisión en la comunidad, la realización de pruebas de detección dos veces por semana puede ser una estrategia preferible para detectar rápidamente casos entre maestros y miembros del personal.
    • Los estudiantes de escuelas primarias participan en la realización semanal de pruebas de detección de rutina, según lo descrito arriba para los niveles moderado (amarillo) y sustancial (anaranjado) de transmisión en la comunidad.

Al evaluar qué pruebas usar para la realización de pruebas de detección con fines de evaluación, las escuelas y sus socios encargados de administrar las pruebas de detección deben seleccionar aquellas que puedan suministrarse de forma confiable y que proporcionen resultados dentro de las 24 horas. Las NAAT son pruebas de alta sensibilidad para detectar el ácido nucleico del SARS-CoV-2. La mayoría de las NAAT deben procesarse en un laboratorio y tienen tiempos variables para la obtención de resultados (pueden ser de 1 a 3 días), pero algunas NAAT son pruebas en el punto de atención que brindan resultados en aproximadamente 15 minutos. La realización de pruebas de detección en conjunto —en las cuales se combinan inicialmente muestras de varias personas— puede reducir los costos y tiempos de respuesta. Pueden usarse para la realización semanal de pruebas de detección en áreas con niveles moderados (amarillo) de transmisión en la comunidad.

Por lo general, las pruebas de antígeno son menos sensibles que las NAAT para el diagnóstico clínico, y la mayoría puede procesarse en el punto de atención y ofrecer resultados en aproximadamente 15 minutos. Es posible que los resultados de las pruebas de antígeno deban confirmarse mediante una NAAT, como una prueba negativa en personas con síntomas y una prueba positiva en personas sin síntomas. Las escuelas deben trabajar junto al departamento de salud para elaborar un plan de confirmación y remisión antes de implementar la realización de pruebas de detección. La inmediatez de los resultados (el resultado de las pruebas se obtiene en 15-30 minutos), el bajo costo y la viabilidad de la implementación de las pruebas de antígeno las convierten en una opción lógica para la realización de pruebas de detección en las escuelas con fines de evaluación. La viabilidad y aceptación de las pruebas que utilizan hisopados nasales (narinas anteriores) hacen que este tipo de pruebas puedan implementarse más rápidamente en el ámbito escolar. Las pruebas que usan muestras de saliva también pueden ser alternativas aceptables para niños pequeños, si las pruebas están disponibles y los resultados se obtienen dentro de las 24 horas.

Si se contempla la posibilidad de que exista una disponibilidad limitada de suministros para la realización de pruebas de detección con fines de evaluación o la viabilidad de implementar la realización de pruebas de detección con fines de evaluación, las escuelas pueden elaborar una estrategia de priorización. Al determinar a quiénes se debería seleccionar para realizarles una prueba de detección, las escuelas y funcionarios de salud pública pueden considerar priorizar a los maestros y miembros del personal por sobre los estudiantes dado el mayor riesgo de enfermarse gravemente que presentan ciertos adultos. Al seleccionar personas entre los estudiantes, las escuelas y los funcionarios de salud pública pueden optar por priorizar a los estudiantes de escuelas secundarias, luego a los estudiantes de escuelas medias y por último a los estudiantes de escuelas primarias. Esta lógica responde a las mayores tasas de infección registradas entre adolescentes en comparación con niños más pequeños.

Notificación del resultado de las pruebas

A todos los sitios de realización de pruebas de detección del COVID-19 se les exige notificar a los funcionarios de salud locales o estatales correspondientes acerca de todas las pruebas de diagnóstico y evaluación realizadas. Las escuelas que usan pruebas de antígeno deben solicitar y recibir un certificado de exención de conformidad con las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicos (CLIA)ícono de sitio externo , y notificar los resultados de las pruebas a los departamentos de salud pública estatales o locales según lo establecido por la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (CARES).

Se debe pedir a los padres que notifiquen los casos positivos a la escuela para facilitar el rastreo de contactos y garantizar la comunicación y planificación en las escuelas. Además, los administradores de la escuela deben notificar de inmediato a los miembros del personal, maestros, familias y contactos de emergencia o tutores legales acerca de cualquier caso de COVID-19, pero respetando la confidencialidad conforme a la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico del 1996 (HIPPAícono de sitio externo), la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADAícono de sitio externo), la Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad (FERPAícono de pdfícono de sitio externo), y otras leyes y normas vigentes. Las notificaciones deben ser accesibles para todos los estudiantes, docentes y miembros del personal, incluidos aquellos con discapacidades o dominio limitado del inglés (p. ej., mediante el uso de intérpretes o materiales traducidos).

Consideraciones de equidad en la salud al realizar pruebas de detección en las escuelas

Los funcionarios de salud pública y los administradores de las escuelas pueden considerar dar mayor prioridad de acceso a las pruebas de detección en las escuelas que están al servicio de poblaciones que experimentan una carga desproporcionada de casos de COVID-19 o manifestaciones graves de la enfermedad. Dichas medidas pueden incluir:

  • Escuelas en comunidades que han experimentado tasas desproporcionadamente altas de casos de COVID-19 en relación con el tamaño de su población, incluidas las comunidades con una proporción moderada o alta de grupos raciales y étnicos como indios americanos/nativos de Alaska, afroamericanos e hispanos.
  • Escuelas en áreas geográficas con acceso limitado a las pruebas de detección debido a la distancia o la falta de disponibilidad de pruebas de detección25.

Consideraciones éticas al realizar las pruebas de detección en las escuelas

La realización de pruebas de detección debe ofrecerse de forma voluntaria. Es poco ético y posiblemente ilegal someter a una persona a una prueba de detección si no desea hacerlo, incluidos estudiantes cuyos padres o tutores no quieren que les realicen una prueba de detección.  La realización de pruebas de detección en las escuelas nunca debe llevarse a cabo sin el consentimiento de un padre o tutor legal (en el caso de estudiantes menores de edad) o de la propia persona (en el caso de personas adultas, incluidos estudiantes adultos y maestros y miembros del personal). También se puede considerar la aprobación en el caso de los estudiantes menores de edad. Las escuelas deben elaborar un plan de comunicación para notificar de inmediato a los funcionarios de salud locales, miembros del personal y familias si se registra un caso de COVID-19 mientras preservan la confidencialidad conforme a la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA)ícono de sitio externo y a la Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad (FERPA)ícono de sitio externo, la Enmienda para la Protección de los Derechos de los Alumnos (PPRA)ícono de sitio externo y otras normas y leyes vigentes.  Se recomienda la colaboración con asesores y representantes educativos y/o de salud pública locales para garantizar la obtención y el mantenimiento del consentimiento correspondiente, y la conservación de los resultados con la debida privacidad y confidencialidad.

Consideraciones antes de iniciar CUALQUIER estrategia de realización de pruebas de detección

Antes de implementar las pruebas de detección en las escuelas, los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado deberían trabajar en coordinación con los funcionarios de salud pública para garantizar que este enfoque cuente con el apoyo de los estudiantes, padres, maestros y miembros del personal, y para elaborar un plan de realización de pruebas de detección que incorpore elementos clave en su implementación.

  • Infraestructura y recursos de uso exclusivo para respaldar la realización de pruebas de detección en las escuelas.
  • Utilización de pruebas que estén autorizadas por la FDA para el uso previsto específico (es decir, evaluación, análisis conjunto), e implementación de un mecanismo para que un proveedor de atención médica con licencia recete medicamentos/solicite pruebas de detección.
  • Requisitos del certificado de exención conforme a las CLIA para realizar pruebas de detección en las escuelas con pruebas autorizadas para uso de emergencia (EUA, por sus siglas en inglés).
  • Mecanismo para notificar todos los resultados de las pruebas (tanto positivos como negativos) según lo requerido por el departamento de salud STLT.
  • Formas de obtener el consentimiento parental en el caso de los estudiantes menores de edad, y la aprobación/consentimiento de los propios estudiantes.
  • Espacio físico para realizar las pruebas de detección de manera segura y discreta.
  • Capacidad de preservar la confidencialidad de los resultados y proteger la privacidad de los estudiantes.
  • Planes para garantizar el acceso a una prueba de confirmación cuando sea necesario a través del departamento de salud STLT para personas sintomáticas que reciban un resultado negativo en la prueba de detección y para personas asintomáticas que reciban un resultado positivo en la prueba de detección.

Si no se han implementado estos elementos, las escuelas pueden considerar una estrategia de realización de pruebas de detección mediante remisiones en colaboración con funcionarios de salud pública.

Las escuelas deben trabajar con los funcionarios de salud pública STLT para decidir si deben implementar la realización de pruebas de detección y cómo hacerlo. Las escuelas de kínder a 12.º grado administradas por el gobierno federal (p. ej., Department of Defense Education Activity [DoDEA], que opera las escuelas de kínder a 12.º grado para los Dependientes del DoD) deberían colaborar con los funcionarios de salud federales. Además de cumplir con las leyes estatales y locales, los administradores de escuelas deberían seguir la guía de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleoícono de sitio externo, y otras leyes federales vigentes, al ofrecer pruebas de detección a docentes, miembros del personal y estudiantes que sean empleados de escuelas de kínder a 12.º grado.

Consideraciones de viabilidad y retos de la realización de pruebas de detección en las escuelas

Es necesario analizar con detenimiento estos retos y su abordaje como parte de los planes para la realización de pruebas de detección en las escuelas elaborados en colaboración con los funcionarios de salud pública.

  • En algunas escuelas, los profesionales escolares de atención médica (p. ej., personal escolar de enfermería) pueden realizar las pruebas virales del COVID-19 si la escuela o el sitio de prueba recibe un certificado de exención de conformidad con las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicosícono de sitio externo. Es posible que algunos profesionales escolares de atención médica también puedan realizar la recolección de muestras y enviarlas a un laboratorio para su posterior análisis, si están capacitados para recoger muestras, sin un certificado conforme a las CLIA. Es importante que los profesionales escolares de atención médica tengan acceso a, y estén capacitados en, el uso correcto de equipos de protección personal (EPP). Los establecimientos deben estar al tanto de la EUA de la FDAícono de sitio externo de las pruebas de antígenoícono de sitio externo y de la discreción de cumplimiento de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid (CMS)ícono de pdfícono de sitio externo con respecto al certificado de exención conforme a las CLIAícono de sitio externo al usar pruebas de detección en personas asintomáticas.
  • No todos los sistemas escolares tendrán el personal, los recursos o la capacitación necesarios (incluido el certificado de exención de conformidad con las CLIA) para realizar las pruebas de detección. Los funcionarios de salud pública deberían trabajar con las escuelas para ayudar a vincular a los estudiantes y sus familias, maestros y miembros del personal con otras alternativas que les permitan realizarse la prueba de detección en su comunidad.
  • La realización de pruebas de detección en las escuelas podría requerir un alto grado de coordinación e intercambio de información entre departamentos de salud, escuelas y familias.
  • También pueden existir factores legales y normativos a considerar al realizar pruebas de detección en las escuelas con respecto a quienes prescribirán las pruebas, quiénes administrarán las pruebas, cómo se financiarán las pruebas y cómo se notificarán los resultados. Tales factores incluyen las leyes locales o estatales que definen los servicios que el personal escolar de enfermería y otros profesionales escolares de la salud están autorizados a brindar, además de las leyes de privacidad vigentes.
  • Es necesario sopesar los beneficios de realizar las pruebas de detección en las escuelas con los costos, inconvenientes y viabilidad de tales programas, tanto para las escuelas como para las familias.
  • Por lo general, las pruebas de antígeno permiten diagnosticar una infección activa por SARS-CoV-2 más rápido que las pruebas NAAT, pero las pruebas de antígeno tienen una mayor probabilidad de no detectar una infección activa incluso en personas sintomáticas y podría recomendarse la realización de una prueba molecular de confirmación.

Vacunación para maestros y personal, y en las comunidades tan pronto como los suministros lo permitan

Las vacunas son una herramienta importante para ayudar a detener la pandemia del COVID-19. Los funcionarios de salud STLT son el mejor recurso para responder preguntas acerca de cuándo y dónde puede vacunarse el personal escolar en cada estado, territorio o jurisdicción. Las vacunas cuentan ahora con la autorización de uso por parte de la FDA y se están distribuyendo para ayudar a combatir el COVID-19. El objetivo final es ofrecer la vacuna a toda la población estadounidense. Debido a la disponibilidad limitada de suministros, identificar grupos prioritarios para vacunarlos contra el COVID-19 es fundamental para planificar la implementación mediante un enfoque por etapas. El Grupo de Trabajo de Vacunación contra el COVID-19 del ACIP tomó en cuenta la evidencia relacionada con la epidemiología del SARS-CoV-2, la implementación del programa de vacunación y principios éticos para elaborar las recomendaciones provisionales para la asignación de la vacuna contra el COVID-19. El ACIP revisó información basada en la evidencia con respecto a las vacunas contra el COVID-19, incluida la asignación inicial de los suministros de vacunas contra el COVID-19. El ACIP recomendó que se ofreciera la vacuna al personal de atención médica y a los residentes de establecimientos de cuidados a largo plazo en la fase inicial del programa de vacunación contra el COVID-19 (Fase 1a). Luego de la recomendación provisional del ACIP acerca de la asignación de vacunas en la Fase 1a, el Grupo de Trabajo propuso la asignación de vacunas para las Fases 1b y 1c. La Fase 1b incluye a trabajadores esenciales de primera línea, incluidos aquellos que trabajan en el sector de la educación (maestros y personal escolar). Los maestros y miembros del personal escolar desempeñan tareas fundamentales para el funcionamiento continuo de la sociedad y corren riesgo de exposición potencial ocupacional al SARS-CoV-2. Los funcionarios STLT deberían evaluar darles alta prioridad a los maestros en la Fase 1b.

La vacunación de maestros y miembros del personal escolar puede considerarse una capa de mitigación y protección para el personal y los estudiantes. Las estrategias para reducir al mínimo las barreras de acceso a las vacunas por parte de maestros y otros trabajadores esenciales de primera línea, como la implementación de clínicas de vacunación en el lugar de trabajo u otro sitio cercano, son óptimas. Los funcionarios de salud STLT han trabajado con líderes escolares y comunitarios para elaborar enfoques que incluyen clínicas ocupacionales/de empleadores en el lugar, y el uso de farmacias, clínicas móviles y equipos de ataque del departamento de salud en el punto de dispensación. Los datos de la encuesta también sugieren que existe un amplio apoyo para que se vacune a los maestros y miembros del personal escolar en las primeras etapas del enfoque de vacunación por fases26.

Los datos observacionales demuestran que las personas embarazadas con COVID-19 tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente en comparación con las personas no embarazadas en edad reproductiva. Además, las personas embarazadas con COVID-19 podrían tener mayor riesgo de presentar otros resultados adversos en el embarazo, como el nacimiento prematuro, en comparación con las personas embarazadas que no tienen COVID-19. Actualmente, los datos acerca de la seguridad de las vacunas contra el COVID-19 en personas embarazadas son limitados. Las maestras y miembros del personal escolar que estén embarazadas pueden elegir vacunarse. Conversar al respecto con sus proveedores de atención médica puede ayudar a las pacientes embarazadas a decidir si desean vacunarse con una vacuna que ha sido autorizada para su uso de conformidad con una autorización de uso de emergencia (EUA).

Los funcionarios escolares y departamentos de salud también pueden trabajar en conjunto para respaldar la comunicación y divulgación en relación con las vacunas ante los miembros de las comunidades escolares a medida que se vuelven elegibles para vacunarse en sus jurisdicciones. Por ejemplo, se pueden aprovechar las plataformas de comunicación de las escuelas para informar a los adultos mayores familiares de los estudiantes, en particular de aquellos estudiantes que viven en hogares multigeneracionales. En fases posteriores de vacunación, la comunicación de las escuelas puede facilitar las iniciativas de divulgación para alentar la vacunación de los miembros del hogar de los niños en edad escolar a medida que son elegibles. Esto debería incluir iniciativas de divulgación en idiomas que los familiares de los estudiantes con dominio limitado del inglés puedan comprender y en formatos alternativos según sea necesario para facilitar la comunicación eficaz con las personas con discapacidades.

La implementación de las estrategias estratificadas de mitigación deberá continuar hasta que logremos comprender mejor la transmisión potencial entre personas que recibieron la vacuna contra el COVID-19 y haya una mayor cobertura de vacunación en la comunidad. Además, aún no se ha aprobado el uso de las vacunas en niños menores de 16 años de edad. Por estos motivos, incluso después de que los maestros y miembros del personal estén vacunados, las escuelas deben seguir implementando las medidas de mitigación en el futuro inmediato, lo que incluye exigir el uso de mascarillas en las escuelas y el cumplimiento del distanciamiento físico.

Notas a pie de página

1Escuelas medias y secundarias con enseñanza únicamente virtual a menos que puedan implementar de forma estricta todas las estrategias de mitigación, y tengan pocos casos; las escuelas que ya estén abiertas para el dictado de clases presenciales pueden permanecer abiertas, pero solo si implementan estrictamente las estrategias de mitigación y tienen pocos casos.

2En este documento, el personal escolar incluye a todos los empleados escolares, contratistas o consultores independientes que interactúan con los estudiantes y/o maestros durante el transcurso de la jornada escolar, lo que incluye, por ejemplo, a miembros de la administración escolar, conductores de autobús, trabajadores de la cafetería, personal escolar de enfermería, terapeutas ocupacionales/del habla, custodios y otros empleados de la escuela.

3Encontrará más información sobre el funcionamiento de las comidas escolares en la Guía de los CDC para escuelas de kínder a 12.º grado.

4Anteriormente, los CDC ofrecieron una guía para escuelas a través de los indicadores de ayuda dinámica para escuelas. Los indicadores y límites actuales son una actualización de ese documento que refleja un enfoque en los últimos 7 días, y cuatro (en lugar de cinco) categorías de transmisión en la comunidad.

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