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Actualización importante: establecimientos de atención médica
Los CDC han actualizado algunas de las formas de operar los sistemas de atención médica de manera efectiva en respuesta a la vacunación contra el COVID-19. Conozca más
Para tener la máxima protección contra la variante delta y evitar contagiar a los demás, vacúnese lo antes posible y use una mascarilla en público si se encuentra en espacios cerrados en un área con transmisión sustancial o alta.
ACTUALIZACIÓN
Dada la nueva evidencia sobre la variante B.1.617.2 (Delta), los CDC actualizaron la guía para personas totalmente vacunadas. Los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los maestros, miembros del personal, estudiantes y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación. Los niños deberían retomar las clases presenciales a tiempo completo en otoño con la implementación de estrategias de prevención estratificadas.

Guía para la prevención del COVID-19 en escuelas de kínder a 12.º grado

Guía para la prevención del COVID-19 en escuelas de kínder a 12.º grado
Actualizado el 5 de ago. del 2021

Datos clave

  • Los estudiantes se benefician de la enseñanza presencial, y retornar de forma segura a la instrucción presencial en el otoño del 2021 es una prioridad.
  • La vacunación es la principal estrategia de prevención de salud pública para terminar con la pandemia del COVID-19. Promover la vacunación puede ayudar a las escuelas a retornar de forma segura a la enseñanza presencial y a las actividades extracurriculares y deportivas.
  • Debido a la variante delta en circulación y altamente contagiosa, los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los estudiantes (de 2 año de edad o más), miembros del personal, maestros y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación.
  • Además del uso universal de mascarillas en espacios cerrados, los CDC recomiendan que las escuelas mantengan al menos 3 pies de distancia física entre los estudiantes dentro de los salones de clase para reducir el riesgo de transmisión. Cuando no sea posible mantener una distancia física de al menos 3 pies, como cuando las escuelas no pueden reabrir totalmente y, a la vez, mantener estas distancias, es sumamente importante implementar varias estrategias preventivas adicionales, como las pruebas de detección con fines de evaluación.
  • La realización de pruebas de evaluación, la ventilación, el lavado de manos y el protocolo de higiene respiratoria, quedarse en casa si está enfermo y hacerse una prueba de detección, llevar a cabo el rastreo de contactos en combinación con la cuarentena y el aislamiento, y la limpieza y desinfección también son capas importantes de prevención para garantizar la seguridad en las escuelas.
  • Los estudiantes, maestros y miembros del personal deben quedarse en casa si tienen signos de alguna enfermedad infecciosa, además de ser remitidos a su proveedor de atención médica para realizarse una prueba de detección y recibir la atención necesaria.
  • Muchas escuelas brindan servicio a niños menores de 12 años de edad que no son elegibles para vacunarse en este momento. Por lo tanto, esta guía hace hincapié en la implementación de estrategias de prevención estratificadas (p. ej., implementar varias estrategias de prevención combinadas de forma constante) para proteger a los estudiantes, maestros, miembros del personal, visitantes y otros integrantes de sus hogares, y respaldar las clases presenciales.
  • Las diferentes localidades deben monitorear la transmisión en la comunidad, la cobertura de vacunación, la realización de pruebas de evaluación y la aparición de brotes a la hora de tomar decisiones sobre el nivel de estrategias de prevención estratificadas a implementar (p. ej., distanciamiento físico, realización de pruebas de evaluación).

Resumen de los cambios recientes

  • Se actualizó el contenido para recomendar el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los estudiantes, miembros del personal, maestros y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación.
  • Se agregó la recomendación de que las personas totalmente vacunadas que tengan una exposición conocida a alguien con COVID-19 presunto o confirmado se realicen una prueba de detección 3-5 días después de la exposición, independientemente de que presenten síntomas o no.

Esta versión actualizada de la guía para administradores de escuelas en el marco del COVID-19 detalla estrategias para que las escuelas de kínder a 12.º grado puedan reducir la propagación del COVID-19 y mantener la seguridad en sus operaciones.

Muchas escuelas brindan servicio a niños menores de 12 años de edad que no son elegibles para vacunarse en este momento. Por lo tanto, esta guía hace hincapié en la implementación de estrategias de prevención estratificadas (p. ej., implementar varias estrategias de prevención combinadas de forma constante) para proteger a los estudiantes, maestros, miembros del personal y otros integrantes de sus hogares, y respaldar las clases presenciales. Esta guía está basada en la evidencia científica actual y las lecciones aprendidas de las escuelas que implementaron estrategias de prevención del COVID-19.

El objetivo de esta guía de los CDC es complementar —no reemplazar— cualquier ley, norma o regulación federal, estatal, local, territorial o tribal de salud y seguridad que las escuelas deben acatar. La adopción e implementación de esta guía se debe articular en colaboración con las agencias reguladoras y los departamentos de salud pública estatales, locales, territoriales y tribales, y de conformidad con las políticas y prácticas estatales y locales.

Estrategias de prevención del COVID-19 más importantes para la enseñanza presencial segura en escuelas de kínder a 12.º grado

Para que los niños puedan volver a las clases presenciales de manera segura, las escuelas deben monitorear...

Las escuelas son una parte importante de la infraestructura de las comunidades. Propician entornos de aprendizaje seguros y favorables para los estudiantes que fomentan su desarrollo social y emocional, proporcionan acceso a servicios esenciales y mejoran sus condiciones de vida. Además generan empleo y permiten que los padres, tutores y encargados de los cuidados vayan a trabajar. Aunque han ocurrido brotes de COVID-19 en entornos escolares, varios estudios demostraron que las tasas de transmisión dentro de entornos escolares donde se implementaron varias estrategias de prevención suelen ser menores que —o similares a— los niveles de transmisión en la comunidad. El informe científico de los CDC sobre la Transmisión del SARS-CoV-2 en escuelas de kínder a 12.° grado y programas de educación inicial y cuidados infantiles  resume la evidencia disponible sobre el COVID-19 en niños y adolescentes, y lo que se conoce acerca de cómo prevenir la transmisión en las escuelas y programas de educación inicial y cuidados infantiles.

Sin embargo, dado que los casos de COVID-19 han aumentado a nivel nacional desde mediados de junio del 2021, impulsados por la variante B.1.617.2 (delta) del SARS-CoV-2, sigue siendo fundamental protegerse de la exposición al virus en los entornos escolares.  Debido a la naturaleza altamente transmisible de esta variante, junto con la combinación de personas vacunadas y no vacunadas en las escuelas, el hecho de que los niños <12 años de edad actualmente no son elegibles para vacunarse, y los bajos niveles de vacunación entre jóvenes de 12-17 años de edad, los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los estudiantes (de 2 años de edad o más), maestros, miembros del personal y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación.

Las escuelas deben trabajar en coordinación con los funcionarios de salud pública locales, de conformidad con las leyes y regulaciones vigentes, incluidas aquellas relacionadas con la privacidad, para determinar las estrategias de prevención adicionales necesarias en su área al monitorear los niveles de transmisión en la comunidad (es decir, bajo, moderado, sustancial o alto) y la cobertura local de vacunación, además del uso de las pruebas de detección con fines de evaluación para detectar casos en escuelas de kínder a 12.º grado. Por ejemplo, con una tasa baja de vacunación en maestros, miembros del personal y estudiantes, y sin un programa de pruebas de detección con fines de evaluación, las escuelas podrían decidir que deben seguir aumentando al máximo el distanciamiento físico o implementar las pruebas de evaluación además del uso de mascarillas.

Las escuelas deben comunicar sus estrategias y cualquier cambio de planes a los maestros, miembros del personal y familias, y directamente a los estudiantes más grandes, a través de materiales y canales de comunicación accesibles y en un idioma y nivel de vocabulario que sean comprensibles para los maestros, miembros del personal, estudiantes y familias.

Equidad en la salud

Las escuelas desempeñan un rol fundamental en promover la equidad en el aprendizaje y la salud, especialmente en grupos desproporcionadamente afectados por el COVID-19. Las personas que viven en zonas rurales, las personas con discapacidades, los inmigrantes y las personas que se identifican como indígenas estadounidenses/nativas de Alaska, de raza negra o afroamericanas, hispanas o latinas se vieron desproporcionadamente afectadas por el COVID-19; estas desigualdades también fueron visibles entre los niños. Por estos motivos, las consideraciones de equidad en el acceso a la salud relacionadas con los entornos de escuelas de kínder a 12.º grado son una parte fundamental del proceso de toma de decisiones y fueron incluidas en la guía actualizada de los CDC para escuelas. Los administradores de escuelas y los funcionarios de salud pública pueden garantizar entornos seguros y favorables, y llevar tranquilidad a las familias, maestros y miembros del personal, al planificar e implementar estrategias integrales de prevención para la enseñanza presencial y comunicar tales iniciativas.  Las escuelas pueden trabajar en coordinación con los padres para conocer sus preferencias e inquietudes con respecto a las clases presenciales.

​​​​​​​Los administradores de escuelas pueden promover la equidad en la salud al garantizar que todos los estudiantes, maestros y miembros del personal tengan los recursos necesarios para atender su salud física y mental. Los administradores de escuelas pueden ofrecer modificar las responsabilidades laborales del personal con mayor riesgo de enfermarse gravemente y que no esté totalmente vacunado, al tiempo que resguardan su privacidad individual. Las leyes de discapacidad federales y estatales pueden exigir un enfoque individualizado para el trabajo con niños y jóvenes con discapacidades, de conformidad con el plan de servicios familiares particular (IFSP, por sus siglas en inglés), el programa de educación personalizada (IEP, por sus siglas en inglés) o el plan de la Sección 504 del niño o joven. Los administradores deben evaluar adaptaciones y alternativas a las estrategias de prevención si prestan servicios a personas con discapacidades, y al mismo tiempo mantener los esfuerzos de proteger del COVID-19 a todos los niños y empleados.

Sección 1: Estrategias de prevención para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas

Los CDC recomiendan que todos los maestros, miembros del personal y estudiantes elegibles se vacunen lo antes posible. ​​​​​​​Sin embargo, las escuelas tienen una población mixta de personas que están totalmente vacunadas y personas que no están totalmente vacunadas. Las escuelas primarias prestan servicio principalmente a niños menores de 12 años de edad que no son elegibles para vacunarse contra el COVID-19 en este momento. Otras escuelas (p. ej., escuelas medias, escuelas de kínder a 8.º grado) también pueden tener estudiantes que aún no son elegibles para vacunarse contra el COVID-19. Algunas escuelas (p. ej., escuelas secundarias) pueden tener un porcentaje bajo de estudiantes y miembros del personal totalmente vacunados a pesar de la elegibilidad para vacunarse. Estas variaciones exigen que los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado tomen decisiones acerca del uso de las estrategias de prevención del COVID-19 en sus escuelas y son los motivos por los que los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados, independientemente del estado de vacunación, en todos los niveles de transmisión en la comunidad.

Junto a los funcionarios de salud pública locales, los administradores de escuelas deben considerar varios factores al tomar decisiones sobre la implementación de estrategias de prevención estratificadas contra el COVID-19. Dado que las escuelas suelen brindar servicio a sus comunidades circundantes, las decisiones deberían basarse en la población escolar, las familias y los estudiantes a quienes brindan servicio, además de sus comunidades. Los siguientes sobre los principales factores a considerar:

  • El nivel de transmisión en la comunidad del COVID-19.
  • La cobertura de vacunación contra el COVID-19 en la comunidad y entre los estudiantes, maestros y el personal.
  • La exigencia sobre la capacidad del sistema de salud para la comunidad.
  • El uso de un programa de realización frecuente de pruebas de evaluación del SARS-CoV-2 para estudiantes, maestros y miembros del personal que no estén totalmente vacunados. La realización de pruebas de detección ofrece una importante capa de prevención, especialmente en áreas con niveles sustanciales a altos de transmisión en la comunidad.
  • Los brotes de COVID-19 o la tendencia al aumento de casos en la escuela o la comunidad circundante.
  • La edad de los niños que asisten a las escuelas de kínder a 12.º grado y los factores sociales y conductuales asociados que podrían afectar el riesgo de transmisión y la factibilidad de las diferentes estrategias de prevención.

Estrategias de prevención

Los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados, la implementación del distanciamiento físico en la medida de lo posible, y estrategias de prevención adicionales para proteger a los estudiantes, maestros y miembros del personal. Las escuelas no deberían excluir a los estudiantes de las clases presenciales para respetar el requisito de distancia mínima; implementar varias estrategias de prevención es fundamental cuando no es posible mantener el distanciamiento físico de 3 pies en todo momento.

1. Promover la vacunación

La vacunación contra el COVID-19 de todos los estudiantes elegibles, además de los maestros, miembros del personal e integrantes de sus hogares, es la estrategia más crítica para ayudar a las escuelas a reanudar por completo sus actividades de manera segura.

La vacunación es la principal estrategia de prevención de salud pública para terminar con la pandemia del COVID-19. Las personas que tienen la vacuna completa contra el COVID-19 tienen riesgo bajo de sufrir una infección sintomática o grave. Cada vez hay más evidencia que sugiere que las personas que están totalmente vacunadas contra el COVID-19 tienen menos probabilidades de infectarse y presentar síntomas, además de registrar un riesgo sustancialmente menor de enfermarse gravemente y morir a causa del COVID-19 en comparación con las personas vacunadas.

Solo una pequeña proporción de las personas totalmente vacunadas se infecta (infección en vacunados), incluso por la variante delta. Además, cuando estas infecciones ocurren en personas vacunadas, suelen ser más leves que entre quienes no están vacunados. No obstante, la evidencia preliminar sugiere que las personas totalmente vacunadas que se infectan por la variante delta pueden ser infecciosas y pueden propagar el virus a otras personas. Para reducir el riesgo de infectarse por la variante delta y propagarla a otras personas, los estudiantes, maestros y miembros del personal escolar deben seguir implementando estrategias de prevención estratificadas, incluido el uso universal de mascarillas, en las escuelas.

Ahora las personas de 12 años de edad o más son elegibles para vacunarse contra el COVID-19. Las escuelas pueden promover la vacunación entre maestros, miembros del personal, familias y estudiantes elegibles al brindar información acerca de la vacunación contra el COVID-19, fomentar la confianza y seguridad con respecto a la vacuna, y elaborar políticas y prácticas favorables para que vacunarse sea lo más sencillo y conveniente posible.

Al promover la vacunación contra el COVID-19, se debe tener en cuenta que ciertas comunidades y grupos sufrieron de manera desproporcionada el impacto del COVID-19 y sus consecuencias graves, y algunas comunidades podrían tener experiencias que afectan su confianza y seguridad con respecto al sistema de atención médica. Los maestros, los miembros del personal, los estudiantes y sus familias pueden diferir en su nivel de confianza en la vacuna. Los administradores de escuelas pueden adaptar sus mensajes a las necesidades de sus familias y comunidad e incorporar la participación de personas de confianza de la comunidad para transmitir los mensajes cuando corresponda, por ejemplo en redes sociales, para promover la vacunación contra el COVID-19 entre personas que podrían tener dudas sobre si deberían o no vacunarse.

Para promover la vacunación, las escuelas pueden:

  • Visitar vacunas.gov para averiguar dónde los maestros, miembros del personal, estudiantes y sus familias pueden vacunarse contra el COVID-19 en la comunidad, y promover los lugares de vacunación contra el COVID-19 cerca de las escuelas.
  • Alentar a los maestros, miembros del personal y familias, incluidos los integrantes de la familia extendida que tengan contacto frecuente con los estudiantes, a que se vacunen lo antes posible.
  • Evaluar asociarse con las autoridades de salud pública estatales o locales para funcionar como centros de vacunación contra el COVID-19, y trabajar junto a organizaciones y proveedores locales de atención médica, entre ellos centros de salud escolares. Ofrecer vacunarse en el lugar antes, durante y después de la jornada escolar y durante los meses de verano podría reducir los obstáculos para vacunarse contra el COVID-19. Se deben identificar otros posibles obstáculos particulares de su fuerza laboral e implementar políticas y prácticas para abordarlos. El Programa de vacunación en el lugar de trabajo tiene información para empleadores sobre las políticas y prácticas recomendadas para fomentar la vacunación contra el COVID-19 entre los trabajadores.
  • Buscar formas de adaptar los mensajes clave para ayudar a las familias, maestros y miembros del personal a tener más confianza en la vacuna a través de un lenguaje, tono y formato que se adapten a las necesidades de la comunidad y que respondan a sus inquietudes.
  • Usar los kits de herramientas de vacunación contra el COVID-19 de los CDC para instruir a los miembros de la comunidad escolar y promover la vacunación contra el COVID-19. Los CDC también crearon un kit de herramientas sobre vacunación contra el COVID-19 de los trabajadores para ayudar a los empleadores a informar a sus trabajadores acerca de las vacunas contra el COVID-19, concientizar acerca de sus beneficios y abordar las preguntas e inquietudes más frecuentes. El HHS también cuenta con un kit de herramientas para clínicas de vacunación en el lugarícono de sitio externo para ayudar a los grupos comunitarios, empleadores y otras organizaciones anfitrionas a trabajar directamente con los proveedores de vacunas para instalar clínicas de vacunación en ubicaciones conocidas y confiables para las personas.
  • Organizar sesiones informativas para poner a padres y tutores en contacto con información acerca de la vacuna contra el COVID-19. Los maestros, miembros del personal y profesionales de la salud pueden ser fuentes confiables para explicar lo relacionado con la seguridad, la eficacia y los beneficios de las vacunas contra el COVID-19, y responder las preguntas más frecuentes.
  • Ofrecer opciones flexibles y favorables de licencia por enfermedad (por ejemplo, licencia por enfermedad paga) para que los empleados se puedan vacunar y puedan quedarse en sus casas si tienen efectos secundarios después de recibir la vacuna. Vea las Consideraciones posvacunación para lugares de trabajo de los CDC.
  • Compartir información sobre la vacunación para padres y tutores, hermanos que son elegibles para las vacunas y otros integrantes del hogar como parte de la transición e inscripción al kínder en las actividades de verano para las familias que se incorporan al sistema escolar.
  • Ofrecer a los estudiantes y sus familias opciones flexibles de ausencias justificadas para recibir la vacuna contra el COVID-19 y por los posibles efectos secundarios luego de la vacunación.
  • Trabajar junto a los socios locales para ofrecer la vacuna contra el COVID-19 a estudiantes elegibles e integrantes de la familia elegibles durante los exámenes físicos de verano para actividades predeportivas/extracurriculares.

2. Uso consistente y correcto de mascarillas

Cuando los maestros, miembros del personal y estudiantes usan mascarilla de forma constante y correcta, ayudan a proteger a las demás personas y a sí mismos. El uso correcto y constante de mascarillas es fundamental en espacios cerrados y entornos con acumulación de personas cuando no es posible mantener el distanciamiento físico.

  • Espacios cerrados: los CDC recomiendan el uso de mascarillas en espacios cerrados por parte de todas las personas de 2 años de edad o más, incluidos estudiantes, maestros, miembros del personal y visitantes, independientemente de su estado de vacunación.
  • Al aire libre: en términos generales, no es necesario el uso de mascarillas al aire libre. Los CDC recomiendan que las personas que no están totalmente vacunadas usen mascarilla en entornos al aire libre con acumulación de personas o durante actividades que impliquen un contacto cercano sostenido con otras personas. Las personas totalmente vacunadas podrían optar por usar mascarilla en entornos al aire libre con gran acumulación de personas si ellas o algún miembro de su hogar son personas inmunodeprimidas.

Se pueden contemplar excepciones para las siguientes personas:

  • Personas que no puede usar mascarilla, o que no puede usarla de manera segura, a causa de una discapacidad, de conformidad con la definición de la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA) (42 U.S.C. 12101 y sig.). Converse acerca de la posibilidad de implementar ajustes razonablesícono de sitio externo con los trabajadores que no pueden usar o tienen dificultades para usar cierto tipo de mascarillas debido a su discapacidad.
  • Una persona para quien usar una mascarilla implicaría algún tipo de riesgo para su salud en el lugar de trabajo, seguridad o funciones laborales según lo determinado por las directrices o regulaciones federales de seguridad en el lugar de trabajo correspondientes.

Las mascarillas deben cumplir uno de los siguientes criterios:

Durante el transporte escolar: la orden de los CDC se aplica a todos los medios de transporte público, incluidos los autobuses escolares. Los pasajeros y conductores están obligados a usar mascarillas en autobuses escolares, incluidos los autobuses operados por sistemas escolares públicos y privados, independientemente de su estado de vacunación, sujetos a las exclusiones y exenciones contempladas en la orden de los CDC. Obtenga más información aquí.

Las escuelas deben proporcionar mascarillas a aquellos estudiantes que las necesiten (incluso a bordo de los autobuses), como los estudiantes que olvidaron traer su mascarilla o cuyas familias no pueden costearlas. No se debe tomar ninguna medida disciplinaria contra los estudiantes que no tengan mascarilla según lo descrito en el manual del Departamento de Educación de los EE. UU., COVID-19 Handbook, Volume 1ícono de sitio externo.

3. Distanciamiento físico

Debido a la importancia de la enseñanza presencial, las escuelas deben implementar el distanciamiento físico en la medida de lo posible dentro de sus estructuras, pero no deberían excluir a los estudiantes de la enseñanza presencial para cumplir el requisito de distancia mínima. En general, los CDC recomiendan que las personas que no están totalmente vacunadas mantengan una distancia física de al menos 6 pies de las personas con las que no conviven. Sin embargo, varios estudios del año escolar 2020-2021 muestran bajos niveles de transmisión de COVID-19 entre los estudiantes en escuelas que mantuvieron una distancia física de menos de 6 pies cuando la escuela implementó y estratificó otras estrategias de prevención, como el uso de mascarillas.

Con base en estudios del año escolar 2020-2021, los CDC recomiendan que las escuelas mantengan una distancia física de al menos 3 pies entre los estudiantes dentro de los salones de clase, en combinación con el uso de mascarillas en espacios cerrados, para reducir el riesgo de transmisión. Cuando no sea posible mantener una distancia física de al menos 3 pies, como cuando las escuelas no pueden reabrir totalmente y, a la vez, mantener estas distancias, es sumamente importante implementar varias estrategias preventivas adicionales, como realizar pruebas de detección con fines de evaluación, formar cohortes, mejorar la ventilación, lavarse las manos y cubrirse la boca al toser y estornudar, quedarse en casa si está enfermo y presenta síntomas de enfermedad infecciosa, incluido el COVID-19, y limpiar con regularidad para reducir el riesgo de transmisión. Se recomienda mantener una distancia de al menos 6 pies entre los estudiantes y los maestros/miembros del personal, y entre los maestros/miembros del personal que no están totalmente vacunados. Es fundamental que todos los estudiantes, maestros, miembros del personal y visitantes usen mascarilla cuando no sea posible mantener la distancia física.

Organización por cohortes: organizar por cohortes implica mantener a un mismo grupo reducido de personas junto durante todo el día. Se puede implementar la conformación de cohortes para limitar la cantidad de estudiantes, maestros y miembros del personal que tienen contacto entre sí, especialmente cuando resulta difícil mantener el distanciamiento físico —por ejemplo, entre niños pequeños— y particularmente en áreas con niveles moderados a altos de transmisión. La conformación de cohortes puede limitar la propagación del COVID-19 entre cohortes, pero no debe reemplazar otras medidas preventivas dentro de cada grupo. No se recomienda agrupar a personas que están totalmente vacunadas y a personas que no están totalmente vacunadas en cohortes separadas. Es responsabilidad de la escuela garantizar que la división en cohortes se realice de una forma equitativa que no perpetúe el seguimiento académico, racial o de otro tipo, según lo descrito en el manual del Departamento de Educación de los EE. UU., COVID-19 Handbook, Volume 1ícono de sitio externo.

4. Realización de pruebas de evaluación

La realización de pruebas de evaluación permite identificar a las personas infectadas, incluidas aquellas con o sin síntomas (o antes de que presenten síntomas) que podrían ser contagiosas, a fin de tomar medidas para evitar la futura transmisión de la enfermedad. En las escuelas de kínder a 12.º grado, la realización de pruebas de evaluación puede ayudar a identificar con prontitud y aislar a los casos detectados, poner en cuarentena a quienes podrían haber estado expuestos al COVID-19 y no están totalmente vacunados, e identificar clústeres para reducir el riesgo y propiciar la educación presencial. La guía de los CDC establece que las personas que están totalmente vacunadas no necesitan participar de la realización de pruebas de evaluación y no necesitan hacer cuarentena si no presentan ningún síntoma. Las decisiones con respecto a la realización de pruebas de evaluación pueden tomarse a nivel estatal o local. La realización de pruebas de evaluación puede tener una mayor utilidad en áreas con niveles sustanciales o altos de transmisión en la comunidad, en áreas con baja cobertura de vacunación y en escuelas donde no se implementan otras estrategias de prevención. Realizar pruebas de detección con mayor frecuencia puede aumentar la efectividad, pero es necesario evaluar la factibilidad de incrementar la realización de pruebas de detección en las escuelas. La realización de pruebas de detección debe llevarse a cabo de manera tal que garantice la capacidad de preservar la confidencialidad de los resultados y resguardar la privacidad de los estudiantes, maestros y miembros del personal. De conformidad con los requisitos legales estatales y la Ley de Privacidad y Derechos Educacionales de la Familia (FERPA)ícono de sitio externo, las escuelas de kínder a 12.º grado deben obtener el consentimiento parental en el caso de los estudiantes menores de edad, y la aprobación/consentimiento de los propios estudiantes.

Es posible utilizar la realización de pruebas de evaluación para ayudar a evaluar y adaptar las estrategias de prevención y ofrecer un mayor nivel de protección a las escuelas que no pueden garantizar una distancia física óptima entre los estudiantes. Se debe ofrecer la realización de pruebas de evaluación a los estudiantes que no estén totalmente vacunados cuando el nivel de transmisión en la comunidad sea moderado, sustancial o alto (Tabla 1); en cualquier nivel de transmisión en la comunidad, se debe ofrecer la realización de pruebas de evaluación a todos los maestros y miembros del personal que no estén totalmente vacunados. Para ser eficaz, el programa de evaluación debe realizar pruebas de detección al menos una vez por semana, y notificar rápidamente los resultados (en un plazo de 24 horas). Realizar pruebas de evaluación más de una vez por semana podría ser más eficaz para interrumpir la transmisión de la enfermedad. Las escuelas pueden considerar varias estrategias de realización de pruebas de evaluación, por ejemplo, realizar pruebas de detección a una muestra aleatoria de al menos el 10 % de los estudiantes que no están totalmente vacunados, o llevar a cabo la realización de pruebas de detección en conjunto a las diferentes cohortes. La realización de pruebas de detección en entornos de baja prevalencia podría producir resultados falsos positivos, pero también puede representar una importante estrategia de prevención y red de seguridad para propiciar la educación presencial.

Para permitir participar de forma segura en actividades deportivas, extracurriculares y de otro tipo con riesgo elevado (como actividades que implican cantar, gritar, reunirse en grupos y ejercitarse que podrían aumentar la exhalación), las escuelas deben considerar implementar la realización de pruebas de evaluación entre los participantes que no están totalmente vacunados. Las escuelas pueden realizar pruebas de detección de rutina a los atletas estudiantiles, participantes, entrenadores y otras personas (como voluntarios adultos) que no estén totalmente vacunados y podrían tener contacto cercano con otras personas durante estas actividades. Las escuelas deben considerar implementar la realización de pruebas de evaluación entre los participantes que no están totalmente vacunados hasta 24 horas antes del evento deportivo, competición o actividad extracurricular. Las escuelas pueden utilizar diferentes estrategias de realización de pruebas de evaluación en el caso de deportes de menor riesgo. Los deportes y las actividades extracurriculares de alto riesgo deben ser virtuales o cancelarse en áreas de transmisión alta en la comunidad a menos que todos los participantes estén totalmente vacunados.

La financiación proporcionada a través de la subvención ELC Reopening Schools se centra principalmente en brindar los recursos necesarios para implementar los programas de realización de pruebas de evaluación en las escuelas de conformidad con las recomendaciones de los CDC. ​​​​​​​Obtenga más información: ELC Reopening Schools: Support for Screening Testing to Reopen & Keep Schools Operating Safely Guidanceícono de pdf. Hay recursos disponibles para respaldar la realización de pruebas de detección en las escuelas. Vea el Apéndice 2: Estrategias de realización de pruebas de detección para la prevención del COVID-19 en escuelas de kínder a 12.º grado.

Tabla 1. Recomendaciones para la realización de pruebas de evaluación en escuelas de kínder a 12.º grado por nivel de transmisión en la comunidad
Transmisión
baja1
Azul
Transmisión
moderada
Amarillo
Transmisión
sustancial
Anaranjado
Transmisión
alta
Rojo
Estudiantes No es necesario evaluar a los estudiantes. Ofrezca realizar una prueba de evaluación a los estudiantes que no estén totalmente vacunados al menos una vez por semana.
Maestros y personal Ofrezca realizar una prueba de evaluación a los maestros y miembros del personal que no estén totalmente vacunados al menos una vez por semana.
Deportes y actividades de alto riesgo Recomiende la realización de pruebas de evaluación para deportes2 y actividades extracurriculares de alto riesgo3 al menos una vez por semana a los participantes que no estén totalmente vacunados. Recomiende la realización de pruebas de evaluación para deportes y actividades extracurriculares de alto riesgo dos veces por semana a los participantes que no estén totalmente vacunados. Cancele o realice de forma virtual los deportes y actividades extracurriculares de alto riesgo para resguardar la enseñanza presencial, a menos que todos los participantes estén totalmente vacunados.
Deportes de riesgo medio o bajo No es necesario evaluar a los estudiantes que participan en deportes de riesgo medio o bajo.2 Recomiende la realización de pruebas de evaluación para deportes de riesgo medio o bajo al menos una vez por semana a los participantes que no estén totalmente vacunados.

1 Niveles de transmisión en la comunidad definidos según la cantidad total de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 7 días (nivel bajo, 0-9; moderado, 10-49; sustancial, 50-99; alto, ≥100) y el porcentaje de pruebas de detección positivas en los últimos 7 días (nivel bajo, <5 %; moderado, 5-7,9 %; sustancial, 8-9,9 %; alto, ≥10 %).

2 El buceo y el golf son ejemplos de deportes de bajo riesgo; el béisbol y el campo traviesa son ejemplos de deportes de riesgo medio; el fútbol y la lucha libre son ejemplos de deportes de alto riesgo.

3Las actividades extracurriculares de alto riesgo son aquellas en las cuales se produce un aumento de la exhalación, como actividades que implican cantar, gritar, reunirse en grupos o ejercitarse, especialmente cuando se llevan a cabo en espacios cerrados.

5. Ventilación

Mejorar la ventilación es una estrategia importante de prevención del COVID-19 que puede reducir la cantidad de partículas del virus en el aire. Junto con otras estrategias de prevención, como usar una mascarilla de varias capas bien ajustada, propiciar el ingreso de aire exterior a un edificio ayuda a evitar que las partículas de virus se concentren adentro. Para lograrlo, se pueden mantener abiertas varias puertas y ventanas, usar ventiladores que sean seguros para los niños para aumentar la efectividad de las ventanas abiertas y hacer cambios en los sistemas de HVAC o filtración de aire.

Durante el transporte, abra o quite los vidrios fijos de autobuses u otros medios de transporte, siempre y cuando hacerlo no suponga un riesgo de seguridad. Mantener las ventanas abiertas unas pulgadas mejora la circulación del aire.

Para obtener más información específica acerca del mantenimiento, el uso del equipo de ventilación, las medidas para mejorar la ventilación y otras consideraciones en relación con la ventilación, consulte los siguientes recursos:

Puede encontrar recomendaciones de ventilación adicionales para diferentes tipos de edificios de escuelas en la guía para escuelas y universidades de la American Society of Heating, Refrigerating, and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE)ícono de pdfícono de sitio externo.

Los fondos proporcionados a través de los programas de ayuda de emergencia para escuelas primarias y secundarias y los programas de ayuda educativa de emergencia del Gobernador pueden usarse para realizar mejoras en la ventilación. Vea la pregunta B-7 de la guía Uso de fondos del Departamento de Educación de los EE. UU.ícono de pdfícono de sitio externo para estos programas.

6. Lavado de manos y protocolo para toser y estornudar

Las personas deben lavarse las manos y seguir el protocolo para la higiene respiratoria (cubrirse al toser y estornudar) para evitar propagar enfermedades infecciosas, incluido el COVID-19. Las escuelas pueden monitorear y reforzar estos comportamientos, además de poner a disposición los suministros necesarios para un correcto lavado de manos.

  • Enseñe e imponga las prácticas de lavado de manos con agua y jabón por al menos 20 segundos.
  • Recuerde a todas las personas del establecimiento que deben lavarse las manos con frecuencia y ayude a los niños pequeños a lavarse las manos.
  • Si no es posible el lavado de manos, use un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol (para los maestros, miembros del personal y estudiantes más grandes que pueden usar el desinfectante de manos de forma segura). Los desinfectantes de manos se debe guardar en un lugar alto, alejado y fuera de la vista de los niños pequeños y solo se deben usar bajo supervisión de un adulto en el caso de los niños menores de 6 años.

7. Quedarse en casa si están enfermos y hacerse una prueba de detección

Los estudiantes, maestros y miembros del personal que presentan síntomas de una enfermedad infecciosa, como la influenza (gripe) o el COVID-19, deben quedarse en casa y ser remitidos a su proveedor de atención médica para someterse a una prueba de detección y recibir la atención necesaria, independientemente de su estado de vacunación. Que las personas con COVID-19 se queden en su casa es esencial para evitar infecciones por COVID-19 en las escuelas y prevenir la propagación entre otras personas. Además, las escuelas deben implementar políticas y prácticas flexibles, no punitivas y favorables de licencia por enfermedad que fomenten que los trabajadores enfermos se queden en su casa sin temor a represalias, pérdida de su salario o pérdida de su nivel laboral, y ofrecer ausencias justificadas para los estudiantes enfermos. Los empleadores deben garantizar que los trabajadores conozcan y entiendan estas políticas.  Si un estudiante se enferma en la escuela, vea Qué hacer si un estudiante se enferma en la escuela o notifica un diagnóstico nuevo de COVID-19. Si la escuela no tiene un programa de realización de pruebas de evaluación de rutina, la capacidad de hacer pruebas de detección en el lugar podría facilitar el diagnóstico de COVID-19 y fundamentar la necesidad de poner en cuarentena a los contactos cercanos e implementar el aislamiento correspondiente.

Las escuelas deben instruir a los maestros, miembros del personal y familias acerca de cuándo ellos y sus hijos deben quedarse en casa y cuándo pueden retornar a la escuela. Durante la pandemia del COVID-19, es fundamental que los padres mantengan a sus hijos en casa si presentan signos y síntomas de COVID-19 y les realicen una prueba de detección.

Someterse a una prueba de detección del COVID-19 cuando los síntomas son compatibles con los del COVID-19 ayudará a agilizar el rastreo de contactos y prevenir la posible propagación en las escuelas, especialmente si no se han implementado estrategias clave de prevención (uso de mascarillas y práctica del distanciamiento físico). Para acortar los periodos de cuarentena, algunas localidades podrían optar por implementar la realización de pruebas de detección.

8. Rastreo de contactos combinado con aislamiento y cuarentena

Las escuelas deben seguir colaborando con los departamentos de salud estatales y locales, en la medida de lo permitido por las leyes de privacidad y otras leyes vigentes, para proporcionar información de manera confidencial acerca de las personas diagnosticadas con COVID-19 o que hayan estado expuestas a la enfermedad. Esto permite identificar qué estudiantes, maestros y miembros del personal con resultado positivo en la prueba de detección del COVID-19 deberían aislarse, y qué contactos cercanos deberían hacer cuarentena.

  • Es necesario remitir a los contactos cercanos totalmente vacunados para que se realicen una prueba de detección del COVID-19. Si son asintomáticos, los contactos cercanos totalmente vacunados no necesitan hacer cuarentena en su casa luego de una exposición (pueden seguir asistiendo a la escuela de forma presencial y participar en otras actividades). Además de usar mascarilla correctamente en la escuela, deben usar mascarilla en otros entornos públicos cerrados por 14 días o hasta recibir un resultado negativo en la prueba de detección.
  • ​​​​​​​Es necesario remitir a los contactos cercanos que no estén totalmente vacunados para que se realicen una prueba de detección del COVID-19. Sea cual fuere el resultado de la prueba de detección, deben hacer cuarentena en su casa por 14 días luego de la exposición. Las opciones para acortar la cuarentena ofrecen alternativas aceptables de cuarentenas de 10 días o cuarentenas de 7 días combinadas con una prueba de detección y un resultado negativo en la prueba de detección.

Vea la excepción incorporada a la definición de contacto cercano para la exclusión de estudiantes en aulas cerradas de escuelas de kínder a 12.º grado que están a una distancia de entre 3 y 6 pies de un estudiante infectado con mascarilla. Vea el documento Proteger la privacidad de los estudiantes - La Ley FERPA y la enfermedad del coronavirus 2019ícono de sitio externo del Departamento de Educación para obtener más información.

Las escuelas deben notificar, en la medida que las leyes vigentes de protección de la privacidad lo permitan, los diagnósticos nuevos de COVID-19 a sus departamentos de salud estatales o locales tan pronto como reciban información al respecto. Los funcionarios de las escuelas deben notificar —en la medida que las leyes vigentes de protección de la privacidad lo permitan— a los maestros, miembros del personal y familias de los estudiantes que fueron contactos cercanos cuanto antes (si es posible, en el mismo día) luego de enterarse de que alguien en la escuela ha obtenido un resultado positivo en la prueba de detección.

9. Limpieza y desinfección

En general, limpiar una vez al día suele ser suficiente para eliminar de manera efectiva posibles virus sobre las superficies. La desinfección (con desinfectantes incluidos en la lista de productos efectivos contra el COVID-19 de la Agencia de Protección Ambiental de los EE. UU.ícono de sitio externo) elimina cualquier microbio que pueda quedar en las superficies, lo que reduce incluso más el riesgo de propagación de infecciones.

Si desea obtener más información sobre la limpieza regular de un establecimiento, cuándo aumentar la frecuencia de limpieza o desinfectar, la limpieza de un establecimiento cuando hay una persona enferma, el guardado seguro de los productos de limpieza y desinfección, así como consideraciones para proteger a los trabajadores que hacen la limpieza del establecimiento, vea Cómo limpiar y desinfectar su establecimiento.

Si hubo una persona enferma o alguien que ha dado positivo en la prueba de detección del COVID-19 en un establecimiento en las últimas 24 horas, limpie Y desinfecte el lugar.

Sección 2: Consideraciones adicionales para las escuelas de kínder a 12.º grado

Discapacidades y otras necesidades de atención médica

Ofrezca adaptaciones, modificaciones y asistencia para los estudiantes, maestros y miembros del personal con discapacidades y otras necesidades de atención médica al implementar los protocolos de seguridad frente al COVID-19:

  • Trabaje en coordinación con las familias para entender mejor las necesidades individuales de los estudiantes con discapacidades.
  • Mantenga la accesibilidad para los estudiantes con discapacidades:
    • Ayude a propiciar el acceso a proveedores de servicios directos (DSP, por sus siglas en inglés) (p. ej., paraprofesionales, terapeutas, especialistas en intervención temprana y consultores de salud mental y atención médica, entre otros). Si hay DSP que no están totalmente vacunados y prestan servicios en más de un lugar, pregunte si ha habido casos de COVID-19 en alguno de los lugares donde prestan servicios.
    • Garantice el acceso a servicios para estudiantes con discapacidades al crear las cohortes.
  • Ajuste las estrategias según sea necesario
    • Tenga en cuenta que el distanciamiento físico y el uso de mascarillas puede ser difícil para los niños pequeños y las personas con ciertas discapacidades (por ejemplo, con dificultades visuales o de audición) o para quienes tienen trastornos sensoriales o cognitivos.
    • En el caso de las personas que solo pueden usar mascarilla en ciertas ocasiones debido a los motivos mencionados arriba, priorice que usen mascarilla en los momentos en que es difícil mantener separados a los estudiantes y/o maestros y miembros del personal (p. ej., cuando forman fila o en los momentos de llegada y salida).
    • Evalúe hacer que los maestros y miembros del personal usen mascarillas transparentes o mascarillas de tela con un panel transparente al interactuar con los estudiantes más pequeños o aquellos que están aprendiendo a leer, o al interactuar con personas que dependen de la lectura de labios.
    • Recurra a técnicas conductuales (como mostrar con el ejemplo o reforzar los comportamientos deseados o usar cronogramas con dibujos, temporizadores, guías visuales y refuerzo positivo) para ayudar a todos los estudiantes a adaptarse a las transiciones o cambios en las rutinas.

Vea la Guía para proveedores de servicios directos para acceder a recursos para DSP que prestan servicios a niños con discapacidades u otras necesidades de atención médica durante el COVID-19.

Visitantes

Las escuelas deben revisar sus normas para las actividades con visitas y participación de las familias.

  • Las escuelas deben limitar las visitas, voluntarios y actividades que involucran la participación de grupos u organizaciones externas, excepto que sean esenciales, particularmente en áreas con transmisión moderada a alta de COVID-19 en la comunidad.
  • Las escuelas no deberían limitar el acceso a los proveedores de servicios directos, pero pueden garantizar el cumplimiento de las políticas de visita de la escuela.
  • Las escuelas deben seguir recalcando la importancia de quedarse en casa si están enfermos. Todas las personas, incluidas las visitas, que tengan síntomas de alguna enfermedad infecciosa, como la influenza o el COVID-19, deben quedarse en casa, realizarse una prueba de detección y recibir la atención necesaria, sea cual fuere su estado de vacunación.

Servicio de comida y comidas escolares

  • Los miembros del personal deben usar mascarilla en todo momento durante la preparación y el servicio de comidas, y durante los descansos, excepto al comer o beber.
  • Los estudiantes deben usar mascarilla al avanzar en la fila del servicio de comida.
  • Aumente al máximo la distancia física tanto como sea posible al moverse en la fila del servicio de comida y mientras come (especialmente en espacios cerrados). Usar espacios adicionales fuera de la cafetería para sentarse a la hora de comer, como el gimnasio o áreas al aire libre, puede ayudar a facilitar el distanciamiento. No se deben excluir a los estudiantes de las clases presenciales para respetar el requisito de distancia mínima, incluso durante las comidas.
  • Dado el bajísimo riesgo de transmisión que representa el contacto con superficies y objetos compartidos, no es necesario limitar los enfoques del servicio de comidas a artículos de un solo uso y comidas empaquetadas.
  • Limpie las superficies que se tocan con frecuencia. Las superficies que están en contacto con alimentos deberían lavarse, enjuagarse y desinfectarse antes y después de las comidas.
  • Promueva el lavado de manos antes, después y durante los turnos, antes y después de comer, después de ir al baño, después de manipular basura o vajilla sucia, y después de quitarse los guantes.
  • Mejore la ventilación en las áreas de preparación y servicio de comidas, y en las áreas donde se come.
  • El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos publicó varias exenciones sobre nutrición infantil durante el COVID-19. Más información aquíícono de sitio externo.

Recreos y educación física

En general, las personas no necesitan usar mascarilla al estar al aire libre (p. ej., al jugar, participar de los recreos y realizar actividades de educación física al aire libre). Los CDC recomiendan que las personas que no están totalmente vacunadas usen mascarilla en entornos al aire libre con gran acumulación de personas o durante actividades que suponen el contacto cercano prolongado con otras personas. Las personas totalmente vacunadas podrían optar por usar mascarilla en entornos al aire libre con gran acumulación de personas si ellas o algún miembro de su hogar son personas inmunodeprimidas. Se recomienda el uso universal de mascarillas durante los recreos y las clases de educación física en espacios cerrados.

Deportes y otras actividades extracurriculares

Los deportes y actividades extracurriculares patrocinados por la escuela ofrecen a los estudiantes oportunidades de enriquecimiento que pueden ayudarles a aprender y concretar logros, además de respaldar su salud social, emocional y mental. Debido el aumento de la exhalación que se produce durante la actividad física, algunos deportes pueden aumentar el riesgo de jugadores, entrenadores y otras personas de contraer y propagar el COVID-19. Los deportes de contacto cercano y los deportes que se practican en espacios cerrados son particularmente riesgosos. Podría existir un riesgo similar en otras actividades extracurriculares, como al tocar en una banda, cantar en un coro, hacer teatro y participar de los clubes escolares que se reúnen en interiores.

Las estrategias de prevención en estas actividades siguen siendo importantes y deben cumplir las políticas y procedimientos de los días escolares. Las personas que están totalmente vacunadas pueden abstenerse de hacer cuarentena luego de una exposición conocida si son asintomáticas, lo que facilita que sigan participando de las clases, deportes y actividades extracurriculares de manera presencial. Los estudiantes no deben participar de estas actividades si tienes síntomas que concuerdan con los del COVID-19, y deben realizarse una prueba de detección. Se alienta encarecidamente a las escuelas a realizar pruebas de detección con fines de evaluación (Tabla 1) a los atletas estudiantiles y adultos (p. ej., entrenadores, maestros, asesores) que no están totalmente vacunados y que participan y apoyan estas actividades. El objetivo es facilitar la participación segura y reducir el riesgo de transmisión con el fin de evitar poner en riesgo la educación presencial debido a los brotes.

Los entrenadores y administradores deportivos escolares también deben considerar los riesgos deportivos específicos:

  • Entorno del evento o actividad deportiva. En términos generales, el riesgo de transmisión del COVID-19 es más bajo al jugar al aire libre con respecto a los lugares cerrados. Considere la capacidad de mantener la distancia física en los diferentes espacios del evento deportivo (es decir, campos de juego, bancos/áreas para equipos, vestuarios, áreas para espectadores, instalaciones/baños para espectadores, etc.).
  • Cercanía física. Es más probable que la propagación del COVID-19 se produzca durante prácticas deportivas que requieren un contacto cercano sostenido (como la lucha libre, el jockey, el fútbol).
  • Cantidad de personas. El riesgo de propagación del COVID-19 aumenta cuantos más sean los atletas, espectadores, maestros y miembros del personal.
  • Nivel de intensidad de la actividad. El riesgo de propagación del COVID-19 aumenta con la intensidad del deporte.
  • Duración. El riesgo de propagación del COVID-19 aumenta con la cantidad de tiempo que los atletas, entrenadores, maestros, miembros del personal y espectadores pasan unos cerca de otros o en grupos en espacios cerrados. Esto incluye el tiempo que pasan viajando hacia/desde eventos deportivos, reuniones, comidas y otros ámbitos relacionados con el evento.
  • Presencia de personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente. Es posible que las personas con mayor riesgo de enfermarse gravemente deban tomar precauciones adicionales.

Sección 3: Trabajadores escolares

Los trabajadores con mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 incluyen a los adultos mayores y a las personas de cualquier edad con ciertas afecciones subyacentes que no están totalmente vacunadas. Los trabajadores con afecciones subyacentes o que toman medicamentos que debilitan su sistema inmunitario podrían NO estar completamente protegidos incluso si están totalmente vacunados, y es posible que deban continuar implementando las medidas preventivas adicionales. Las políticas y procedimientos sobre asuntos relacionados con los trabajadores con mayor riesgo de enfermarse gravemente deben elaborarse junto con los profesionales de recursos humanos y medicina ocupacional; además, se deben tener en cuenta las preocupaciones y guías con respecto a la Igualdad de Oportunidades de Empleoícono de sitio externo. Además, los empleadores deben comprender las posibles implicaciones para la salud mental de los trabajadores durante la pandemia del COVID-19. Los CDC recomiendan que los administradores de escuelas concienticen a sus trabajadores sobre temas de salud mental y compartan con ellos los servicios disponibles de salud mental y terapia. Los empleadores deben propiciar un entorno laboral favorable para los trabajadores que los ayude a sobrellevar el estrés, desarrollar resiliencia y manejar la fatiga en el lugar de trabajo.

Como parte del plan de respuesta de cada escuela, los administradores deben llevar a cabo evaluaciones de riesgos en el lugar de trabajoícono de sitio externo de manera periódica para identificar los riesgos de transmisión del COVID-19 y las estrategias de prevención, cuando se modifican las condiciones en el lugar de trabajo o cuando existen instancias de transmisión del COVID-19 en el lugar de trabajo. Las estrategias para prevenir y reducir la transmisión se basan en un enfoque que prioriza las prácticas más efectivas, conocido como jerarquía de controles. Los empleadores escolares deben capacitar a todos los trabajadores acerca de los posibles riesgos en el lugar de trabajo, qué precauciones deben tomar para proteger a los trabajadores y las políticas para notificar inquietudes en el lugar de trabajo. Las escuelas deben garantizar que las comunicaciones y la capacitación de los trabajadores sean frecuentes y fáciles de entender. Además, las escuelas deben garantizar que las comunicaciones y capacitaciones sean en un idioma, formato y nivel de complejidad que los trabajadores puedan entender.

Los trabajadores de escuelas de kínder a 12.º grado tienen derecho a un lugar de trabajo seguro y saludable. La Administración de Salud y Seguridad Ocupacional (OSHA) publicó una Guía sobre la mitigación y prevención de la propagación del COVID-19 en el lugar de trabajoícono de sitio externo. Esta guía contiene recomendaciones para ayudar a los empleadores a propiciar un lugar de trabajo seguro y saludable, sin riesgos conocidos que causen o puedan causar la muerte o daños físicos graves. También contiene descripciones de las normas de salud y seguridad obligatorias. Si un trabajador considera que sus condiciones de trabajo no son seguras o saludables, ellos o un representante pueden presentar un reclamo confidencial sobre salud y seguridadícono de sitio externo ante la OSHA en cualquier momento. En los estados en los que los empleadores y trabajadores del sector público no están cubiertos por planes estatales aprobados por la OSHA,ícono de sitio externo puede haber agencias que proporcionan protecciones de salud y seguridad ocupacional para los trabajadores públicos y se encarguen de hacer cumplir los derechos de los trabajadores a un lugar de trabajo seguro. Los trabajadores deben contactar a las entidades gubernamentales estatales, del condado y/o municipales para solicitar más información.

Apéndice 1: Planificación y preparación

Planes de operaciones de emergencia

Cada distrito escolar y escuela debe implementar un plan de operaciones de emergencia (EOP, por sus siglas en inglés) para proteger a los estudiantes, maestros, miembros del personal y familias de la propagación del COVID-19 y otras emergencias. El EOP debe:

  • Describir las estrategias de prevención del COVID-19 a implementar.
  • Describir las medidas a tomar cuando un estudiante, maestro o miembro del personal ha estado expuesto a alguien con COVID-19, presenta síntomas de COVID-19 o da positivo en la prueba de detección del COVID-19.
  • Documentar las diferencias en las políticas o protocolos para las personas que tienen la vacuna completa contra el COVID-19 con respecto a las que no la tienen.
  • Elaborarse en coordinación con las agencias reguladoras y los departamentos de salud pública estatales, locales, territoriales y tribales, y cumplir con todas las normas estatales y locales de otorgamiento de licencias.
  • Elaborarse con la participación de los maestros, miembros del personal, padres y tutores, y otros socios comunitarios (por ejemplo, centros de salud).

Utilizar el modelo Whole School, Whole Community, Whole Child (WSCC) para delinear las políticas y protocolos del EOP en cada componente. Los administradores de escuelas de kínder a 12.º grado pueden usar las herramientas y recursosícono de sitio externo del Departamento de Educación de los EE. UU. para elaborar y actualizar sus EOP.

Verificación de la vacunación

Las leyes y normas vigentes exigen ciertas vacunas para los niños que asisten a las escuelas. Los administradores de las escuelas de kínder a 12.º grado mantienen un registro de vacunación de las personas. Los administradores que mantienen un registro del estado de vacunación contra el COVID-19 de los estudiantes y trabajadores pueden usar esta información —de conformidad con las leyes y normas vigentes, incluidas las de protección de la privacidad— para fundamentar las estrategias de prevención, la realización de pruebas de detección en la escuela, las iniciativas de rastreo de contactos, y las prácticas de cuarentena y aislamiento. Las escuelas que tengan previsto solicitar el envío voluntario de documentación que certifique la vacunación contra el COVID-19 deben utilizar los mismos protocolos estándar que se usan para obtener y proteger otros datos sobre la vacunación y el estado de salud de los estudiantes. El protocolo para recopilar, proteger, usar y divulgar esta información debe cumplir con los requisitos estatutarios y regulatorios correspondientes, incluidos los requisitos estatutarios y regulatorios de la Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad (FERPA). Las políticas o prácticas relacionadas con presentar o recibir certificados de vacunación contra el COVID-19 deben respetar todas las leyes y normas estatales, tribales, locales o territoriales que correspondan.

Como parte de su política de vacunación contra el COVID-19 en el lugar de trabajo, las escuelas deben reconocer que un trabajador que no puede vacunarse a causa de una discapacidad (contemplada en la ADA), que tiene una discapacidad que afecta su posibilidad de tener una respuesta inmunitaria completa a la vacunación o que tiene una creencia o práctica religiosa sincera (contemplada en el Título VII de la Ley de Derechos Civiles de 1964) que le impida recibir la vacuna puede tener derecho a un ajuste razonable que no suponga una dificultad excesiva para las operaciones del empleador. Además, los empleadores de las escuelas deben informar a los trabajadores que tengan el sistema inmunitario debilitado acerca de la importancia de hablar con su profesional de atención médica sobre la necesidad de adoptar medidas proactivas de protección personal después de vacunarse. Si desea obtener más información acerca de lo que debe saber acerca del COVID-19 y la ADA, la Ley de Rehabilitación y otras leyes de igualdad de oportunidades en el empleo, visite el sitio web de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleoícono de sitio externo .

Apéndice 2: Estrategias de realización de pruebas de detección para la prevención del COVID-19 en escuelas de kínder a 12.º grado

Beneficios de la realización de pruebas de detección

Realizar pruebas de detección en las escuelas brinda mayor seguridad a las comunidades, escuelas y familias de que las escuelas pueden abrir y permanecer abiertas de forma segura para todos los estudiantes. Al identificar las infecciones de forma temprana, la realización de pruebas de detección ayuda a mantener un bajo nivel de transmisión del COVID-19 y permite que los estudiantes sigan asistiendo a las clases, prácticas deportivas y actividades extracurriculares de forma presencial. Es probable que la realización de pruebas de evaluación sea más factible en ámbitos de mayor tamaño y para niños más grandes y adolescentes.

Colaboración entre las áreas de educación y salud pública

Antes de implementar la realización de pruebas de detección del COVID-19 en sus escuelas, los directivos de las escuelas de kínder a 12.º grado deben trabajar en coordinación con los funcionarios de salud pública para elaborar un plan de realización de pruebas de detección y recibir el apoyo de los estudiantes, padres, maestros y miembros del personal. Además, tienen la obligación de garantizar que la realización de pruebas de detección se administre de conformidad con las leyes vigentes, incluida la Enmienda para la Protección de los Derechos de los Alumnos (PPRA). La realización de pruebas de detección del COVID-19 presenta retos que las escuelas podrían no haber considerado anteriormente (por ejemplo, los requisitos de realizar pruebas de detección en el lugar y remitir a las personas para que se realicen una prueba de detección de confirmación), y los funcionarios de salud pública pueden brindar información acerca de los requisitos federales, estatales y locales para implementar la realización de pruebas de detección. Tanto los directivos escolares como los funcionarios de salud pública deben garantizar que el plan de realización de pruebas de detección implemente ciertos elementos clave, entre ellos:

  • Protocolos sobre la frecuencia de realización de pruebas de evaluación según las tasas de transmisión en la comunidad, niveles de vacunación y estrategias de prevención implementadas en la escuela.
  • Protocolos para realizar pruebas de diagnóstico a los estudiantes, maestros y miembros del personal que asistan a la escuela con síntomas, y a los estudiantes, maestros y miembros del personal luego de una exposición a alguien con COVID-19.
  • Espacio físico para realizar las pruebas de detección de manera segura y discreta.
  • Capacidad de preservar la confidencialidad de los resultados y resguardar la privacidad de los estudiantes, maestros y miembros del personal.
  • Formas de obtener el consentimiento parental en el caso de los estudiantes menores de edad, y la aprobación/consentimiento de los propios estudiantes.
  • Un mecanismo para notificar todos los resultados de las pruebas, en la medida de lo permitido por las leyes y regulaciones federales, estatales o locales vigentes, o conforme a ellas, incluidas las leyes de privacidad como la FERPA, según lo exigido por el departamento de salud estatal o local.
  • Roles y responsabilidades para el rastreo de contactos de cada parte involucrada, lo que incluye la identificación de los contactos cercanos.

Si no se han implementado estos elementos, las escuelas pueden considerar remitir a los estudiantes, maestros y miembros del personal a centros comunitarios de realización de pruebas de detecciónícono de sitio externo.

Se recomienda el trabajo colaborativo entre los asesores, funcionarios de educación y funcionarios de salud pública locales para garantizar que se obtenga y mantenga el debido consentimiento y que los resultados se preserven, utilicen y divulguen con las medidas correspondientes de protección de la privacidad y la confidencialidad conforme a la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADA)ícono de sitio externo,  Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad (FERPA)ícono de sitio externo, la Enmienda para la Protección de los Derechos de los Alumnos (PPRA)ícono de sitio externo, así como otras leyes y normas vigentes. Los administradores de escuelas que tengan preguntas acerca de la FERPA (o la PPRA) pueden comunicarse con la Oficina de Política de Privacidad Estudiantil (SPPO) del Departamento de Educación en https://studentprivacy.ed.govícono de sitio externo.

Estrategias para pruebas 

Las escuelas pueden evaluar realizar una prueba de detección a una muestra aleatoria de al menos el 10 % de los estudiantes que no están totalmente vacunados o llevar a cabo la realización de pruebas de detección del COVID-19 en conjunto. El muestreo aleatorio puede reducir los costos y eliminar la parcialidad en el diseño de realización de pruebas de detección, pero podría requerir una mayor logística y planificación. La realización de pruebas de detección en conjunto aumenta la cantidad de personas sometidas a una prueba de detección a la vez y reduce los recursos utilizados para realizarles la prueba de detección. La realización de pruebas de detección en conjunto es más eficaz cuando se prevé que la cantidad de resultados positivos será muy baja. Idealmente, las muestras deberían reunirse en el laboratorio en lugar del salón de clase.  Si el resultado de la prueba de detección en conjunto es positivo, cada una de las muestras del conjunto deberá analizarse de forma individual para determinar qué muestras son positivas. Esto permite un aislamiento más rápido de los casos y la cuarentena de los contactos cercanos.

Podría ser necesario realizar pruebas de detección con mayor frecuencia a estudiantes, maestros, miembros del personal y voluntarios adultos que no están totalmente vacunados y participan en prácticas escolares de atletismo u otras actividades extracurriculares. Se recomienda realizar pruebas de detección al menos una vez por semana para actividades deportivas y extracurriculares de alto riesgo (aquellas que no pueden practicarse al aire libre o con mascarilla) en todos los niveles de transmisión en la comunidad. En áreas con niveles sustanciales a altos de transmisión en la comunidad, se recomienda realizar pruebas de detección dos veces por semana para participar en estas actividades. Además, si la escuela no está realizando el seguimiento del estado de vacunación contra el COVID-19 de los participantes y de los maestros y el personal de apoyo, se debe alentar la realización de pruebas de evaluación.

Si están totalmente vacunados, los estudiantes, maestros y miembros del personal sin síntomas de COVID-19 no necesitan hacer cuarentena en su casa luego de una exposición a alguien con COVID-19, pero deben realizarse una prueba de detección 3-5 días después de la exposición. Además de usar mascarilla en la escuela, deben usar mascarilla en otros entornos públicos cerrados por 14 días o hasta recibir un resultado negativo en la prueba de detección. Las personas con un resultado positivo en la prueba del COVID-19 dentro de los últimos 3 meses que se recuperaron no necesitan hacerse una prueba de detección después de haber estado expuestas, siempre y cuando no manifiesten síntomas nuevos. Todas las personas totalmente vacunadas que presentan síntomas que concuerdan con los del COVID-19 deben aislarse de otras personas, someterse a una evaluación clínica de detección del COVID-19 y, si se lo indican, hacerse una prueba de detección del SARS-CoV-2.

Las personas con COVID-19 han notificado una amplia gama de síntomas, desde ausencia de síntomas o síntomas leves hasta enfermedad grave. Los síntomas pueden aparecer 2 a 14 días después de la exposición al virus SARS-CoV-2. Dado que algunos de los síntomas de la influenza, el resfriado común y el COVID-19 son similares, es difícil diferenciar estas enfermedades basándose solo en los síntomas. La realización de pruebas de detección puede ayudar a confirmar el diagnóstico, además de fundamentar la atención y los tratamientos médicos necesarios. ​​​​​​​Además, la prueba de detección confirmará la necesidad de aislarse de otras personas por al menos 10 días y poner en cuarentena a los contactos cercanos.

Cómo elegir una prueba de detección

Al considerar qué pruebas de detección usar como estrategia de evaluación, las escuelas y sus asociados en la estrategia de detección deben optar por pruebas que se puedan suministrar de manera confiable y cuyos resultados estén disponibles dentro de las 24 horas. Si están disponibles, las pruebas de saliva y las pruebas nasales que utilizan un hisopo corto podrían ser más fáciles de implementar y aceptar en las escuelas. Las pruebas virales indican si una persona tiene una infección en curso. Se pueden usar dos tipos de pruebas virales: pruebas de amplificación de ácido nucleico (NAAT) y pruebas de antígeno. La frecuencia de realización de pruebas de detección debería determinarse con base en las características de rendimiento de la prueba de detección utilizada. El uso previsto de cada prueba de detección —disponible en las indicaciones de uso y la carta de autorización de cada prueba de detección— define la población en la que debe usarse la prueba de detección, los tipos de muestras admitidos y cómo deberían usarse los resultados.

Notificación de resultados

Las escuelas que realizan pruebas de detección en el lugar (es decir, que no se envían a un laboratorio) deben solicitar el certificado de exención de conformidad con las Enmiendas para la Mejora de Laboratorios Clínicos (CLIA)ícono en sitio externo, y notificar los resultados de las pruebas en la medida de lo permitido por las leyes de privacidad vigentes, o conforme a ellas, a los departamentos de salud pública estatales o locales y según lo establecido por la Ley de Ayuda, Alivio y Seguridad Económica por Coronavirus (CARES) (P.L. 116-136ícono de pdfícono de sitio externo). Las escuelas deben trabajar estrechamente con su departamento de salud local al realizar pruebas de detección en el lugar de modo que la implementación de las pruebas de detección del SARS-CoV-2 en el punto de atención certificadas por las CLIA o autorizadas por la FDA se lleve a cabo conforme a las normas correspondientes; además, deben trabajar estrechamente con el asesor legal local para garantizar que la notificación de los resultados de las pruebas se realice de conformidad con las leyes y normas de privacidad vigentes.

Se debe solicitar a los padres, tutores y cuidadores que notifiquen los diagnósticos nuevos de COVID-19 a las escuelas y autoridades de salud pública para facilitar el rastreo de contactos y la planificación de comunicación ante casos y brotes. Además, los administradores de escuelas deben notificar de inmediato a los maestros, miembros del personal, familias y contactos de emergencia o tutores legales acerca de cualquier caso de COVID-19 a la vez que resguardan la confidencialidad conforme a la Ley de Portabilidad y Responsabilidad del Seguro Médico de 1996 (HIPAAícono de sitio externo), la Ley sobre Estadounidenses con Discapacidades (ADAícono de sitio externo), la Ley de Privacidad y Derechos Educacionales de la Familia (FERPAícono de sitio externo) , y otras leyes y normas vigentes. Las notificaciones deben ser accesibles para todos los estudiantes, maestros y personal, incluidos aquellos con discapacidades o un dominio limitado del inglés (por ejemplo, a través de intérpretes o materiales traducidos).

Consideraciones éticas al realizar las pruebas de detección en las escuelas

  • Las pruebas de detección se deben realizar con el consentimiento informado de la persona que se somete a la prueba (si es adulta) o de su padre o tutor (en el caso de los menores), de conformidad con las leyes estatales vigentes en materia de consentimiento. El consentimiento informado requiere la divulgación de información, su comprensión y la capacidad de decidir, y es necesario para que los maestros, los miembros del personal (que son empleados de la escuela) y las familias de los estudiantes puedan obrar con independencia y tomar decisiones en función de sus valores, objetivos y preferencias.
  • Evalúe distribuir formularios de consentimiento junto con el resto del papeleo necesario para volver a la escuela y facilite el acceso a ellos.
  • Las diferencias en los cargos y autoridad (es decir, las jerarquías laborales), así como la situación laboral o educativa, pueden afectar la capacidad de una persona de tomar decisiones con libertad. Los CDC ofrecen guías e información relacionada con el consentimiento para las pruebas de detección del COVID-19 entre los empleados.
  • Es necesario sopesar los beneficios de realizar las pruebas de detección en las escuelas con los costos, inconvenientes y viabilidad de tales programas, tanto para las escuelas como para las familias. Es necesario analizar con detenimiento estos retos y su abordaje como parte de los planes para la realización de pruebas de detección en las escuelas elaborados en colaboración con los funcionarios de salud pública. Es probable que la carga de realizar pruebas de detección sea más elevada en niños más pequeños y, por lo tanto, podría ser más factible y aceptable realizar pruebas de evaluación a niños más grandes y adolescentes.

Recursos para respaldar los programas de realización de pruebas de evaluación en las escuelas