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Actualización importante: establecimientos de atención médica
Los CDC han actualizado algunas de las formas de operar los sistemas de atención médica de manera efectiva en respuesta a la vacunación contra el COVID-19. Conozca más
ACTUALIZACIÓN
Dada la nueva evidencia sobre la variante B.1.617.2 (Delta), los CDC actualizaron la guía para personas completamente vacunadas. Los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los maestros, miembros del personal, estudiantes y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación. Los niños deberían retomar las clases presenciales a tiempo completo en otoño con la implementación de estrategias de prevención estratificadas.
ACTUALIZACIÓN
La Casa Blanca anunció que todos los viajeros internacionales que ingresan a los Estados Unidos deberán estar vacunados y este requisito comenzará a regir a partir del 8 de noviembre de 2021. Para poder ingresar a los Estados Unidos, se aceptarán las vacunas aprobadas o autorizadas por la FDA y las vacunas incluidas en la lista de uso de emergencia de la OMS. Hay más información disponible aquí.
ACTUALIZACIÓN
Los requisitos de viaje para ingresar a los Estados Unidos se modificarán a partir del 8 de noviembre del 2021. Hay más información disponible aquí.

Guía operativa para escuelas de kínder a 12.º grado y programas de atención y educación de la primera infancia (ECE) para garantizar la seguridad de las clases presenciales

Guía operativa para escuelas de kínder a 12.º grado y programas de atención y educación de la primera infancia (ECE) para garantizar la seguridad de las clases presenciales
Actualizado el 11 de ago. del 2022

Resumen de los cambios recientes

  • Se eliminó la recomendación de dividir a las personas en cohortes
  • Se modificó la recomendación de realizar pruebas de evaluación para enfocarse en las actividades de alto riesgo durante el nivel alto de COVID-19 en la comunidad o en respuesta a un brote
  • Se eliminó la recomendación de hacer cuarentena, excepto en entornos de alto riesgo con concentración de personas
  • Se eliminó la información acerca de la prueba para quedarse
  • Se agregó información detallada sobre cuándo usar mascarilla, cómo gestionar casos y exposiciones y cómo responder ante los brotes

Introducción

Las escuelas y los programas de atención y educación de la primera infancia (ECE, por sus siglas en inglés) son una parte importante de la infraestructura de nuestras comunidades ya que ofrecen un entorno seguro que favorece el aprendizaje para los estudiantes y los niños y permiten que los padres y cuidadores trabajen. Las escuelas y los programas de ECE como Head Start prestan servicios fundamentales que ayudan a mitigar las desigualdades de acceso a la salud, como programas de almuerzos escolares y servicios de salud mental, conductual, física y social. Esta guía sirve para ayudar a mantener abiertas las escuelas de kínder a 12.º grado y programas de ECE y ayudar a sus autoridades a promover clases presenciales seguras y reducir la propagación del COVID-19. Con base en los niveles de COVID-19 en la comunidad, esta guía ofrece flexibilidad para que las escuelas y programas de ECE puedan adaptarse ante las situaciones locales en constante cambio, como los periodos de mayor impacto del COVID-19 en la salud de la comunidad.

Las escuelas de kínder a 12.º grado y los programas de ECE (p. ej., centros de cuidados infantiles, cuidados infantiles familiares, Head Start u otros programas educativos de la primera infancia, intervención temprana y programas preescolares/de prekínder que se ofrecen en las escuelas, el hogar u otros entornos) deberían establecer una serie de estrategias de prevención de enfermedades infecciosas como parte de sus operaciones normales. La incorporación y estratificación de las estrategias de prevención específicas del COVID-19 deben estar relacionadas con los niveles de COVID-19 en la comunidad y el contexto de la comunidad o entorno específico, como la disponibilidad de recursos, estado de salud de los estudiantes y edad de la población que recibe los servicios. Las estrategias mejoradas de prevención también pueden ser necesarias en respuesta a un brote en una escuela de kínder a 12.° grado o entorno de programas de ECE. El propósito de la guía de los CDC es complementar —no reemplazar— cualquier ley, norma o regulación de salud y seguridad federal, estatal, tribal, local o territorial a la que deban acogerse las escuelas y programas de ECE.

Las escuelas y programas de ECE desempeñan un papel fundamental en la promoción de la igualdad de acceso a la enseñanza y la salud, especialmente para grupos que se vieron afectados por el COVID-19 de manera desproporcionada. Las personas que viven en zonas rurales, las personas con discapacidades, los inmigrantes y las personas que se identifican como indígenas estadounidenses/nativas de Alaska, de raza negra o afroamericanas, hispanas o latinas se vieron desproporcionadamente afectadas por el COVID-19. Estas disparidades también fueron visibles entre los niños. Las autoridades de las escuelas y programas de ECE y los funcionarios de salud pública pueden promover la equidad en el aprendizaje y la salud al demostrarles a las familias, los maestros y el personal que existen estrategias integrales de prevención para mantener la seguridad de los estudiantes, miembros del personal, familias y comunidades escolares, y brindar entornos que propicien la enseñanza presencial.

Si bien el objetivo de esta guía es la prevención del COVID-19, muchas de las estrategias de prevención estratificadas incluidas en esta guía pueden ayudar a prevenir la propagación de otras enfermedades infecciosas, como la influenza (gripe), el virus respiratorio sincitial (RSV, por sus siglas en inglés) y el norovirus, y garantizar un entorno seguro y saludable para el aprendizaje. La siguiente sección describe las medidas preventivas cotidianas que pueden tomar las escuelas y los programas de ECE.

Estrategias para las operaciones cotidianas

Las escuelas y los programas de ECE deberían tomar varias medidas diarias para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas, incluido el virus que causa el COVID-19. Deberían implementarse las siguientes estrategias para las operaciones cotidianas en todos los niveles de COVID-19 en la comunidad, incluso en los niveles bajos.

Mantenerse al día con las vacunas

Las escuelas, los programas de ECE y los departamentos de salud deberían promover el acceso equitativo a la vacunación. Mantenerse al día con las vacunas de rutina es esencial para prevenir las enfermedades a causa de diversas infecciones. La vacunación contra el COVID-19 ayuda a proteger a las personas elegibles y evitar que se enfermen gravemente a causa del COVID-19. En el caso del COVID-19, mantenerse al día con la vacunación contra el COVID-19 es la principal estrategia de salud pública para evitar enfermarse gravemente. No solo brinda protección a nivel individual, sino que una alta cobertura de vacunación reduce la carga del COVID-19 sobre las personas en general, las escuelas, los sistemas de atención médica y las comunidades. Las escuelas, los programas de ECE y los departamentos de salud pueden promover la vacunación de diferentes maneras:

  • Brindar información acerca de las vacunas contra el COVID-19 y otras vacunas recomendadas. El hecho de garantizar la comunicación atiende las necesidades de las personas que tienen un dominio limitado del inglés y requieren servicios de idiomas, y de las personas con discapacidades que requieren formatos accesibles.
  • Alentar la confianza y seguridad en las vacunas contra el COVID-19.
  • Establecer políticas y prácticas favorables para que vacunarse sea lo más sencillo y conveniente posible, por ejemplo, un programa de vacunación en el lugar de trabajo u opciones de licencia remunerada para vacunarse o para acompañar a un familiar a vacunarse.
  • Poner a disposición las vacunas en el lugar mediante la implementación de clínicas de vacunación en la escuela, o conectar a los niños, estudiantes, maestros, personal y familias elegibles con centros de vacunación externos .

Quedarse en casa si están enfermos

Las personas que tengan síntomas de infecciones respiratorias o gastrointestinales, como tos, fiebre, dolor de garganta, vómitos o diarrea, deberían quedarse en casa. Se recomienda realizarles pruebas de detección a las personas con síntomas del COVID-19 lo antes posible tras la aparición de los síntomas. Las personas que tienen riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 y obtienen un resultado positivo deberían consultar con un proveedor de atención médica de inmediato para recibir un posible tratamiento, incluso si los síntomas son leves. El hecho de quedarse en casa cuando está enfermo puede reducir el riesgo de propagación de enfermedades infecciosas, incluido el COVID-19, a otras personas. Para obtener más información sobre quedarse en casa si tiene COVID-19, incluidas las recomendaciones sobre el aislamiento y el uso de mascarillas para personas que dan positivo o tienen síntomas que concuerdan con los del COVID-19, vea Aíslese si está enfermo.

De conformidad con las leyes y normas vigentes, las escuelas y los programas de ECE deben implementar políticas y prácticas flexibles, no punitivas y favorables de licencia por enfermedad. Estas políticas deberían apoyar a los trabajadores que cuidan de un familiar enfermo y alentar a los trabajadores enfermos a quedarse en casa sin temor a represalias, pérdida de su salario, pérdida del empleo u otros impactos negativos. Las escuelas también deben justificar las ausencias de los estudiantes enfermos, evitar las políticas que incentivan la asistencia a la escuela mientras están enfermos y brindar apoyo a los niños que están estudiando desde casa si están enfermos. Las escuelas y los programas de ECE deben asegurarse de que los empleados y sus familias conozcan y comprendan estas políticas, y evitar usar un lenguaje que estigmatice el hecho de quedarse en casa si están enfermos.

Ventilación

Las escuelas y los programas de ECE pueden optimizar la ventilación y mejorar la calidad del aire interior para reducir la propagación de gérmenes y contaminantes a través del aire. Los fondos proporcionados a través de los programas de ayuda de emergencia para escuelas primarias y secundarias (ESSER) del Departamento de Educación de los EE. UU., los programas de ayuda educativa de emergencia del Gobernador (GEER) y los fondos del programa Head Start y el Plan de Rescate Estadounidense para Cuidados Infantiles del Departamento de Salud y Servicios Humanos pueden brindar apoyo para las mejoras en la ventilación; las reparaciones, mejoras y reemplazos del sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC); la compra de filtros de aire MERV-13, purificadores de aire portátiles y sistemas de irradiación germicida ultravioleta superiores; y la implementación de otras guías de los CDC y protocolos de salud pública. La Competencia sobre aire limpio en los edificios de la Agencia de Protección Ambiental (EPA) brinda medidas específicas que las escuelas y otros edificios pueden tomar para mejorar la calidad del aire interior y reducir el riesgo de propagación del virus y otros contaminantes a través del aire. Las recomendaciones de ventilación para diferentes tipos de edificios pueden encontrarse en la guía para escuelas y universidades de la American Society of Heating, Refrigerating, and Air-Conditioning Engineers (ASHRAE). Los CDC no recomiendan ni desaconsejan ningún fabricante ni producto.

Cuando aumentan los niveles de COVID-19 en la comunidad o en respuesta a un brote, las escuelas y los programas de ECE pueden tomar medidas adicionales para aumentar la circulación de aire exterior y mejorar la filtración del aire. Por ejemplo, abrir las puertas y ventanas, siempre que sea seguro hacerlo, incluso en los autobuses escolares y los vehículos de transporte de los programas de ECE, y utilizar purificadores de aire portátiles con filtros HEPA son estrategias que pueden implementarse para mejorar la ventilación. Las escuelas y los programas de ECE también podrían considerar organizar actividades al aire libre, si es posible, cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad es alto.

Protocolo para la higiene de manos y la higiene respiratoria

Lavarse las manos puede prevenir la propagación de enfermedades infecciosas. Las escuelas y los programas de ECE deben enseñar y hacer hincapié en el lavado de manos adecuado para reducir el riesgo de propagación del virus, incluido el virus que causa el COVID-19. Las escuelas y los programas de ECE deben monitorear y reforzar estos comportamientos, especialmente durante momentos clave a lo largo del día (por ejemplo, antes y después de comer, después de ir al baño y después del recreo), y también deben proporcionar los suministros necesarios para el lavado de manos adecuado, como agua y jabón. Si no es posible lavarse las manos, las escuelas y programas de ECE deben proporcionar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. El desinfectante de manos debe almacenarse en algún lugar alto, fuera del alcance de los niños, y los niños de menos de 5 años de edad solo deben usarlo bajo la supervisión de un adulto.

Las escuelas y los programas de ECE deberían enseñar y hacer hincapié en la necesidad de cubrirse la boca y la nariz al toser y estornudar para evitar que las personas se infecten y propaguen enfermedades infecciosas, como el COVID-19.

Limpiar

Las escuelas y los programas de ECE deberían limpiar las superficies al menos una vez al día para reducir el riesgo de propagación de gérmenes a través del contacto de superficies contaminadas. Para obtener más información, consulte Cómo limpiar y desinfectar su establecimiento. Además, los programas de ECE deben seguir los procedimientos recomendados para la limpieza y desinfección de sus espacios, como después de cambiar pañales, después de las comidas y después de la exposición a líquidos corporales. Vea Caring for Our Children.

Niveles de COVID-19 en la comunidad y estrategias de prevención asociadas

Los niveles de COVID-19 en la comunidad de los CDC ayudan a las comunidades y a las personas a tomar decisiones sobre qué estrategias de prevención para el COVID-19 utilizar en función de si el nivel en su comunidad es bajo, medio o alto. Estos niveles tienen en cuenta las tasas de hospitalización por COVID-19, la carga de la asistencia médica y los casos de COVID-19. Las recomendaciones descritas para los niveles de COVID-19 en la comunidad son las mismas para las escuelas y los programas de ECE que para la comunidad. Las escuelas y los programas de ECE que reciben estudiantes de diversas comunidades deberían seguir las recomendaciones de prevención según el nivel de COVID-19 en la comunidad donde la escuela o el programa de ECE se encuentran ubicados.

Las autoridades de las escuelas y programas de ECE deberían colaborar con los funcionarios de salud locales para tener en cuenta otras condiciones y factores a nivel local a la hora de decidir la implementación de las estrategias de prevención. Los indicadores específicos de las escuelas y los programas de ECE, como las tasas de ausentismo entre los estudiantes y el personal o la presencia de estudiantes o miembros del personal que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, pueden ayudar al momento de tomar decisiones. Otros indicadores a nivel comunitario que podrían tenerse en cuenta al momento de tomar decisiones sobre la prevención del COVID-19 son las hospitalizaciones pediátricas, los resultados de la vigilancia de aguas residuales u otra información local.

Cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad indica un aumento, especialmente si el nivel es alto o la escuela o programa de ECE están teniendo un brote, las escuelas o programas de ECE deberían considerar incorporar las estrategias de prevención estratificadas que se mencionan a continuación para mantener las escuelas y los programas de ECE abiertos y seguir dictando las clases presenciales de manera segura. Aunque se recomienda incorporar o aumentar la mayoría de las estrategias cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad es alto, las escuelas podrían considerar la posibilidad de reforzar estas estrategias cuando se encuentren en un nivel medio, como los de la sección Consideraciones para priorizar las estrategias que aparece a continuación, según las características de la escuela y la comunidad.

Cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad baja de categoría o después de un brote, las escuelas y los programas de ECE pueden considerar eliminar las estrategias de prevención de a una, realizando un monitoreo directo de la transmisión del COVID-19 dentro de la escuela o programa de ECE y del nivel de COVID-19 en la comunidad en las semanas siguientes.

Uso de mascarillas

Usar una mascarilla o respirador bien ajustados constantemente y de manera adecuada reduce el riesgo de propagación del virus que causa el COVID-19. Se recomienda el uso universal de mascarillas en las escuelas y los programas de ECE cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad es alto. Los CDC además recomiendan el uso de mascarilla en todo momento en entornos de atención médica, incluidas las enfermerías escolares, más allá del nivel actual de COVID-19 en la comunidad. Las personas que han tenido una exposición conocida o presunta al COVID-19 también deben usar una mascarilla o respirador bien ajustados cuando están cerca de otras personas durante 10 días desde su última exposición, independientemente del estado de vacunación o del historial de infección previa.

Se debe apoyar la decisión de aquellos que opten por usar una mascarilla o respirador en áreas con cualquier nivel de COVID-19 en la comunidad, incluso si fuese bajo. Con niveles altos y medios de COVID-19 en la comunidad, las personas que tienen inmunodepresión o corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 deberían usar una mascarilla o respirador que brinden mayor protección. Como el uso de mascarillas o respiradores puede prevenir la propagación del COVID-19, las personas que tienen contacto social o en su hogar con alguien con riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 (por ejemplo, un estudiante cuyo hermano corre riesgo) también pueden optar por usar una mascarilla con cualquier nivel de COVID-19 en la comunidad. Las escuelas y los programas de ECE deberían considerar implementar políticas y prácticas flexibles y no punitivas para brindar apoyo a las personas que decidan usar mascarillas independientemente del nivel de COVID-19 en la comunidad.

Las escuelas con estudiantes que tienen riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 deben hacer modificaciones razonables cuando sea necesario para asegurarse de que todos los estudiantes, incluidos aquellos con discapacidades, puedan acceder a las clases presenciales. Es posible que las escuelas deban exigir el uso de mascarillas en entornos como salones de clase o durante las actividades para proteger a los estudiantes con inmunodepresión u otras afecciones que aumenten el riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 de acuerdo con las leyes y políticas federales, estatales o locales vigentes. Para obtener más información y apoyo, visite la página web derechos de las personas con discapacidades del Departamento de Educación de los EE. UU. . Los estudiantes con afecciones que comprometen su sistema inmunitario u otras afecciones o discapacidades que aumentan el riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 no deben ser ubicados en salones de clase separados de otros estudiantes.

Como no se recomienda el uso de la mascarilla en niños menores de 2 años y puede resultar difícil su implementación en niños muy pequeños o en niños con discapacidades que no pueden usarlas de forma segura, los programas de ECE y las escuelas de kínder a 12.º grado pueden considerar implementar otras estrategias de prevención, como mejorar la ventilación y evitar aglomeraciones, cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad es medio o alto o en respuesta a un brote. Las escuelas de kínder a 12.° grado y los programas de ECE pueden optar por implementar el uso universal de mascarillas en lugares cerrados para adaptarse a las necesidades de las familias a las que prestan servicio, las cuales podrían incluir a personas con riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

Para obtener más información acerca del uso de mascarillas, visite Tipos de mascarillas y respiradores.

Pruebas de detección

Pruebas de diagnóstico

Las escuelas y los programas de ECE pueden ofrecer pruebas de diagnóstico para los estudiantes o miembros del personal que tienen síntomas de COVID-19 o que han estado expuestos a alguien con COVID-19 en las escuelas de kínder a 12.° grado o programas de ECE, o remitirlos a un sitio de pruebas de la comunidad o proveedor de atención médica o recomendarles el uso de una prueba para hacerse en casa. Cada prueba de detección del COVID-19 con una autorización de uso de emergencia (EUA) tiene un requisito de edad mínima. Las escuelas y los programas de ECE deberían usar solo pruebas que sean aptas para la persona que se está evaluando.

Pruebas de detección con fines de evaluación

Las pruebas de evaluación sirven para identificar a las personas con COVID-19 sin síntomas ni exposición conocida o presunta de modo que puedan tomarse medidas para prevenir una mayor propagación del COVID-19.

Los CDC ya no recomiendan la realización de pruebas de evaluación de rutina en escuelas de kínder a 12.° grado. Sin embargo, con un nivel alto de COVID-19 en la comunidad, las escuelas de kínder a 12.° grado y los programas de ECE pueden considerar implementar las pruebas de evaluación para los estudiantes y el personal que realizan actividades de alto riesgo (por ejemplo, practicar deportes de contacto, tocar en una banda, cantar en un coro, hacer teatro); en determinados momentos del año, por ejemplo antes/después de un evento multitudinario (como una fiesta de graduación, torneos, viajes grupales); y al regresar de un receso escolar (como feriados, vacaciones de primavera, al inicio del ciclo escolar). En cualquier programa de pruebas de evaluación, las pruebas deben realizarse tanto a las personas vacunadas como a las que no están vacunadas, Las escuelas que reciben a estudiantes que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, como los que tienen inmunodepresión moderada o grave o afecciones complejas, pueden considerar la posibilidad de realizar pruebas de evaluación con un nivel de COVID-19 en la comunidad medio o alto. El tipo de prueba viral utilizada puede variar e incluyen pruebas de venta sin receta médica o pruebas para hacerse en casa (autopruebas), pruebas rápidas en el punto de atención  o pruebas de laboratorio. Las escuelas y los programas de ECE que optan por las pruebas para hacerse en casa como pruebas de evaluación deberían garantizar el acceso igualitario y la disponibilidad de las pruebas; establecer sistemas accesibles que garanticen la notificación inmediata de los resultados positivos a la escuela o al programa de ECE; y comunicar a las familias la importancia de seguir la guía de aislamiento para cualquier persona que haya obtenido un resultado positivo. Las estrategias de comunicación deberían tener en cuenta las necesidades de las personas que tienen un dominio limitado del inglés y requieren servicios de idiomas, y de las personas con discapacidades que requieren formatos accesibles.

La realización de pruebas de evaluación debe llevarse a cabo de manera tal que garantice la capacidad de preservar la confidencialidad de los resultados y resguardar la privacidad. De conformidad con los requisitos legales estatales y la Ley de Derechos de la Familia sobre la Educación y Privacidad (FERPA), las escuelas de kínder a 12.º grado y los programas de ECE deben obtener el consentimiento parental en el caso de los estudiantes menores de edad, y la aprobación/consentimiento de los propios estudiantes, si corresponde.

Manejo de casos y exposiciones

A los estudiantes y miembros del personal que asisten a la escuela o programa de ECE con síntomas o presentan síntomas mientras están en la escuela o en un programa de ECE se les debería solicitar que usen una mascarilla o respirador bien ajustados mientras se encuentran en el edificio y se les debe enviar a su casa y alentarlos a que se hagan la prueba de detección si la escuela no ofrece el servicio de realización de pruebas. Las personas sintomáticas que no puedan usar mascarilla deberían estar separadas de los demás en la medida de lo posible; los niños deben ser supervisados por un cuidador designado que use una mascarilla o un respirador bien ajustados hasta que abandonen el recinto escolar.

Las escuelas y programas de ECE deben crear mecanismos para garantizar que las personas con COVID-19 se aíslen y no asistan a la escuela hasta que hayan finalizado el aislamiento. Una vez finalizado el aislamiento, las personas deberían usar una mascarilla o respirador bien ajustados cuando estén cerca de otras personas hasta el día 10. No es necesario realizar pruebas de detección para determinar el fin del aislamiento o el uso de la mascarilla tras una infección por COVID-19; sin embargo, las personas pueden utilizar la estrategia basada en pruebas incluida en la guía de aislamiento para posiblemente reducir la duración del uso de la mascarilla tras el aislamiento. Si se utiliza la estrategia basada en las pruebas, las personas deben seguir usando mascarilla o respirador bien ajustados en la escuela o en el entorno de los programas de ECE hasta que se cumplan los criterios de prueba. Las personas que no pueden usar una mascarilla o respirador bien ajustados deberían aislarse durante 10 días completos o seguir la estrategia basada en pruebas para determinar cuándo es seguro regresar a la escuela o al entorno del programa de ECE sin necesidad de usar mascarilla, siguiendo el aislamiento hasta que se cumplan los criterios de las pruebas. Si una persona con COVID-19 ha permanecido dentro de una escuela o establecimiento de un programa de ECE durante las últimas 24 horas, se debería limpiar y desinfectar el lugar. Para obtener más información, consulte Cómo limpiar y desinfectar su establecimiento.

Ya no se recomienda la cuarentena para las personas expuestas al COVID-19, excepto en determinados entornos de alto riesgo con concentración de personas como los centros correccionales, los refugios para personas sin hogar y los hogares de ancianos. En las escuelas y entornos de programas de ECE, que generalmente no se consideran entornos de alto riesgo con concentración de personas, las personas que han estado expuestas al COVID-19 deberían seguir las recomendaciones de usar una mascarilla bien ajustada y hacerse una prueba de detección. Las autoridades de escuelas de kínder a 12.º grado y programas de ECE pueden decidir cómo manejar las exposiciones según el contexto local y los beneficios de preservar el acceso a la enseñanza presencial. Es posible que sea necesario realizar algunas adaptaciones para las personas expuestas que no puedan usar mascarilla o les resulte difícil usar una mascarilla bien ajustada. Las escuelas y los programas de ECE también podrían considerar recomendar el uso de mascarillas y/o la realización de pruebas de detección para el salón de clases donde hay un estudiante que recientemente ha estado expuesto al virus y no puede usar una mascarilla constantemente y de manera correcta.

La cuarentena es un componente clave de los programas de pruebas para quedarse. Como ya no se recomienda la cuarentena para las personas expuestas al COVID-19, excepto en determinados entornos de alto riesgo con concentración de personas, ya no es necesario implementar el programa de prueba para quedarse (TTS). Si alguna escuela o programa de ECE opta por seguir exigiendo la cuarentena, entonces debería continuar con el programa TTS.

Respuesta ante los brotes

Si una escuela o programa de ECE tiene un brote de COVID-19, deberían considerar implementar estrategias de prevención más allá del nivel de COVID-19 en la comunidad. Las estrategias que pueden ayudar a reducir la transmisión durante un brote incluyen implementar el uso de mascarillas o respiradores bien ajustados, mejorar la ventilación (por ejemplo, trasladar las actividades escolares al aire libre, abrir puertas y ventanas, usar filtros de aire), realizar pruebas de evaluación e investigación de casos y llevar a cabo el rastreo de contactos. La identificación temprana de casos para garantizar que se queden en casa y se aíslen es un componente esencial de la respuesta ante los brotes. Las escuelas y los programas de ECE también pueden considerar suspender las actividades de alto riesgo para controlar un brote asociado a una escuela o programa de ECE. Las escuelas y los programas de ECE que estén teniendo brotes deben trabajar junto al departamento de salud estatal o local en conformidad con las regulaciones estatales y locales. Los departamentos de salud deberían brindar apoyo inmediato de respuesta al brote a las escuelas de kíder a 12.º grado y a los programas de ECE.

Consideraciones para las actividades de alto riesgo

Debido a la intensa exhalación adicional que se produce durante la actividad física, algunos deportes pueden aumentar el riesgo de contagio y propagación del virus que causa el COVID-19 para los jugadores, entrenadores y las demás personas. Los deportes de contacto y los que se practican en espacios cerrados son particularmente riesgosos para los participantes y los espectadores, especialmente en espacios cerrados muy concurridos. Podría existir un riesgo similar en otras actividades extracurriculares, como al tocar en una banda, cantar en un coro, hacer teatro y participar de los clubes escolares que se reúnen en interiores y suponen más exhalación de aire. Con un nivel alto de COVID-19 en la comunidad, las escuelas y los programas de ECE pueden considerar implementar la realización de pruebas de evaluación para actividades de alto riesgo como deportes y actividades extracurriculares en lugares cerrados. Las escuelas y los programas de ECE pueden considerar suspender temporalmente estas actividades para controlar un brote asociado a una escuela o programa, o durante los periodos con niveles altos de COVID-19 en la comunidad. Los programas de ECE también pueden considerar implementar estrategias de prevención estratificadas, como el uso de mascarillas cuando hay contacto cercano, por ejemplo, al darles de comer o cambiarles los pañales a los bebés y niños pequeños.

Consideraciones para residencias o habitaciones en escuelas de kínder a 12.º grado o guarderías con estadía nocturna

Si bien los alojamientos compartidos —como residencias o habitaciones en escuelas de kínder a 12.º grado, campamentos o guarderías con estadía nocturna— son entornos grupales, se los considera entornos grupales de menor riesgo ya que la probabilidad de sufrir resultados graves de salud (como hospitalizaciones y muerte) es más baja en niños y adultos jóvenes. Por consiguiente, los CDC recomiendan que los establecimientos con alojamiento compartido sigan las guías para la población general sobre aislamiento, manejo de exposiciones y otras recomendaciones según los niveles de COVID-19 en la comunidad.

En circunstancias específicas en las que la población estudiantil podría tener correr riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, las escuelas pueden optar por seguir la guía sobre aislamiento y cuarentena para entornos grupales de alto riesgo, la cual recomienda periodos de 10 días para el aislamiento. Las escuelas y los programas de ECE deberían sopesar los posibles beneficios de seguir esa guía con el impacto que estas medidas podrían tener en el bienestar de los estudiantes, como su capacidad de participar en las clases presenciales, acceder al servicio de comidas o interactuar a nivel social. Las pruebas de evaluación en todos los niveles de COVID-19 en la comunidad también pueden ser adecuadas en estos entornos para reducir la transmisión y mejorar los resultados en la salud para las personas que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

Consideraciones para priorizar las estrategias

Las escuelas y los programas de ECE, con la ayuda de los departamentos de salud locales, deberían tener en cuenta el contexto local al seleccionar las estrategias para priorizar su implementación. Las escuelas y los programas de ECE deben ponderar el riesgo de COVID-19 con los resultados educativos, sociales y de salud mental a la hora de decidir qué estrategias de prevención implementar. Otros factores a tener en cuenta incluyen:

  • Edad de la población: deberían considerarse especialmente las estrategias de prevención estratificadas que sean las más adecuadas para los niños pequeños. Para los niños pequeños podría ser dificultoso usar una mascarilla bien ajustada constantemente y de manera correcta, y los niños menores de 2 años de edad no deberían usar mascarillas. Por dichos motivos, deberían implementarse estrategias de prevención adicionales, como alentar la vacunación entre el personal y otras personas en contacto con niños que no están vacunados, mejorar la ventilación y evitar los lugares muy concurridos.
  • Estudiantes con discapacidades: las leyes federales y estatales de discapacidad exigen un enfoque personalizado para trabajar con niños y jóvenes con discapacidades que concuerde con el plan educativo individualizado (IEP, por sus siglas en inglés), el plan de la Sección 504 o el plan individualizado de servicios familiares (IFSP, por sus siglas en inglés). Se deben hacer modificaciones razonables, cuando sea necesario, para asegurarse de que todos los estudiantes con discapacidades puedan acceder a las clases presenciales. Las autoridades deberían considerar estrategias de prevención adicionales que se adapten a las necesidades de salud y seguridad de los estudiantes con discapacidades para proteger sus derechos civiles y el acceso igualitario de forma segura a las clases presenciales. El Departamento de Educación de los EE. UU. ofrece guías y recursos destinados a escuelas y programas de ECE para que los estudiantes con discapacidades sigan recibiendo los servicios y el apoyo correspondiente a fin de que puedan tener una experiencia de educación presencial exitosa.
  • Personas con riesgo de enfermarse gravemente: las escuelas y los programas de ECE también deberían tener en cuenta las necesidades de las personas que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 o que tienen familiares con riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. Algunos estudiantes y miembros del personal pueden necesitar medidas de protección adicionales para garantizar su seguridad dentro del aula. Además, las personas que pasan tiempo en espacios cerrados junto con personas con riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 deberían considerar tomar precauciones adicionales (por ejemplo, usar mascarilla) incluso cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad no es alto. Los distritos escolares, las escuelas, los programas de ECE y las aulas pueden optar por implementar el uso obligatorio de mascarillas con cualquier nivel de COVID-19 en la comunidad según las necesidades de su comunidad, y tener en cuenta especialmente a quienes estas estrategias de prevención les proporcionan una protección esencial para poder asistir a las clases presenciales.
  • Equidad: la equidad debería tenerse en cuenta en todas las decisiones, tanto a nivel individual como escolar​​​​​​​. Se debe tener especial cuidado para que las decisiones relacionadas con las estrategias de prevención estratificadas y las opciones de aprendizaje no afecten de manera desproporcionada a ningún grupo de personas. Por ejemplo, al nivel de los departamentos de salud y las escuelas o programas de ECE, las decisiones para implementar estrategias como las pruebas de evaluación y el rastreo de contactos deberían tomarse de manera tal que todas las personas dentro del distrito y la comunidad puedan acceder a los mismos recursos.
  • Disponibilidad de recursos: la disponibilidad de recursos, como la financiación, el personal o los materiales de prueba, varía en cada comunidad. Las escuelas y los programas de ECE pueden considerar priorizar las estrategias para responder ante un brote o aumentar las estrategias si es necesario. También pueden optar por destinar los recursos a determinados sitios de riesgo dentro de la escuela o el programa de ECE (como recomendar el uso de mascarillas y la realización de pruebas de detección en un aula en la que se haya diagnosticado recientemente un caso de COVID-19). Las escuelas y los programas de ECE deberían trabajar con las agencias locales, estatales y federales para identificar más recursos a fin de implementar estrategias, incluidos aquellos que son proporcionados para las escuelas y programas de ECE a través del Plan de Rescate Estadounidense.
  • Comunidades alcanzadas: la viabilidad y la aceptabilidad de ciertas estrategias de prevención pueden variar dentro de la comunidad. Las escuelas y los programas de ECE deberían tener en cuenta el contexto comunitario y el grado de aceptación por parte de la comunidad cuando eligen las estrategias de prevención.
  • Consideraciones pediátricas específicas: las escuelas y los programas de ECE deberían trabajar en forma conjunta con los departamentos de salud locales para estar al día con la evidencia científica más reciente sobre el COVID-19, su impacto en el sistema hospitalario y de atención médica local, y cualquier cambio en las estrategias de prevención recomendadas. Aunque los niños corren menor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19, algunos niños pueden ser hospitalizados a causa de la infección. Cuando las escuelas y programas de ECE están considerando implementar más estrategias de prevención cuando el nivel de COVID-19 en la comunidad es alto, las escuelas y los programas de ECE pueden evaluar hasta qué punto los estudiantes corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 o tienen miembros de la familia que corren riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.