Descargo de responsabilidad: Este sitio web se actualiza con frecuencia. Parte de su contenido puede estar disponible en inglés hasta que se haya traducido todo el contenido.

Indicadores de ayuda dinámica para escuelas

Indicadores de ayuda dinámica para escuelas

Es fundamental que las escuelas abran de la forma más segura y rápida posible para reanudar las clases presenciales. Para que las escuelas puedan abrir y permanecer abiertas, es importante adoptar e implementar de manera correcta y constante las medidas correspondientes para desacelerar la propagación del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19, no solo dentro de la escuela sino también en la comunidad. Esto significa que los estudiantes, sus familias, maestros, personal de la escuela y todos los miembros de la comunidad en general deberían adoptar medidas para protegerse y proteger a otras personas en los lugares donde viven, trabajan, aprenden y juegan. En pocas palabras, el éxito a la hora de prevenir la introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas está relacionado con evitar la transmisión en las comunidades, y de ello depende.

Antecedentes

Las escuelas son una parte importante de la infraestructura de las comunidades, ya que les ofrecen a los estudiantes un ambiente seguro y propicio para el aprendizaje, dan empleo a docentes y al resto del personal y permiten que los padres, tutores y cuidadores puedan ir a trabajar. Las escuelas también pueden ayudar a mitigar las disparidades de salud al brindar servicios críticos, entre ellos programas de comidas escolares y servicios de salud social, física, conductual y mental. La transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas puede reflejar la transmisión en la comunidad circundante. Por lo tanto, a la hora de tomar decisiones acerca de cuándo abrir las escuelas para reanudar las clases presenciales, es importante comprender la transmisión del SARS-CoV-2 dentro de la comunidad circundante para determinar el posible riesgo de introducción y transmisión del SARS-CoV-2 dentro de la escuela.

Las experiencias tanto a nivel nacional como internacional han demostrado que incluso cuando una escuela coordina, planifica y se prepara cuidadosamente para la reapertura, es posible que se registren casos de COVID-19. Esperar que se registren uno o más casos de COVID-19 en las escuelas y planificar en consecuencia puede ayudar a responder inmediatamente para mitigar el impacto y permitir que la escuela permanezca abierta para seguir dictando clases presenciales, si corresponde.  Cuando las estrategias de mitigación se implementan de manera constante y correcta, el riesgo de propagación dentro del entorno escolar y la comunidad circundante disminuye.

Propósito de los indicadores

Durante la pandemia del COVID-19, los estados, tribus, localidades y territorios (STLT, por sus siglas en inglés), además de los distritos escolares, han estado tomando decisiones acerca de cuándo y cómo abrir las escuelas de manera segura. Muchos STLT, socios y miembros del público en general han consultado a los CDC acerca de cómo determinar cuándo es seguro abrir las escuelas para reanudar las clases presenciales.  No hay una respuesta fácil ni un único indicador. Son muchas las variables que deben tenerse en cuenta.

Este documento propone indicadores principales y secundarios que los STLT pueden usar durante el proceso de toma de decisiones con respecto a la reapertura de escuelas para dictar clases presenciales. Las clases presenciales incluyen todas las clases y actividades que se realizan durante los horarios escolares principales. No incluyen explícitamente las actividades extracurriculares —como los deportes y el teatro— que se realizan después del horario escolar. Sin embargo, estos indicadores también pueden usarse para determinar si es necesario implementar las actividades extracurriculares teniendo en cuenta las estrategias de mitigación correspondientes, y cómo hacerlo.

Este documento también pretende asistir a los funcionarios de los STLT a tomar decisiones más que a establecer requisitos reguladores. Las recomendaciones se basan en los conocimientos actuales de los CDC acerca del COVID-19 en los Estados Unidos. Los CDC seguirán monitoreando la actividad del COVID-19 y actualizarán las recomendaciones según sea necesario. Esta guía pretende complementar —no reemplazar— cualquier ley, norma y regulación de salud y seguridad estatal, local, territorial o tribal a la que deban acogerse las escuelas.

Cada STLT debe decidir cuáles son los indicadores más apropiados que debería consultar a la hora de decidir abrir, cerrar o reabrir las escuelas. Los CDC recomiendan el uso de 3 indicadores principales. Estos indicadores principales incluyen dos medidas de carga en la comunidad (es decir, la cantidad de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 14 días, y el porcentaje de pruebas RT-PCR positivas durante los últimos 14 días) Y una medida de autoevaluación acerca de la implementación escolar de estrategias clave de mitigación. Los CDC sugieren que quienes deban tomar decisiones usen una o ambas de las primeras medidas principales de carga en la comunidad además de un tercer indicador principal, la medida de autoevaluación acerca de la implementación escolar de estrategias clave de mitigación. Estas estrategias clave de mitigación deberían implementarse en la máxima medida posible.

Las dos medidas de carga en la comunidad deberían usarse para evaluar la incidencia y propagación del SARS-CoV-2 en la comunidad circundante (p. ej., el condado) y no en las propias escuelas. Actualmente, los CDC no recomiendan usar estos indicadores principales como medidas de carga dentro de la escuela.

Los indicadores secundarios también pueden usarse para complementar los indicadores principales y respaldar las medidas tomadas. La lista de indicadores secundarios es ilustrativa y no pretende ser exhaustiva.

Existen otros factores que deben tenerse en cuenta a la hora de tomar decisiones a nivel local, entre ellos el nivel de adherencia de las estrategias de mitigación por parte de la comunidad en general. Los funcionarios locales deberían buscar otras fuentes de datos para evaluar la adherencia a las estrategias de mitigación recomendadas dentro de la comunidad. Cada STLT puede decidir cuáles son los indicadores más apropiados que debería consultar a la hora de decidir abrir, cerrar o reabrir las escuelas.

Por último, los límites proporcionados con cada indicador deberían servir como guía del riesgo inherente a nivel local.

Descripción de los indicadores

Los siguientes son indicadores principales y secundarios que quienes deben tomar decisiones deberían considerar al decidir abrir, cerrar o reabrir escuelas con el paso del tiempo. Los indicadores principales incluyen medidas de transmisión subyacente en la comunidad además de una medida de adherencia a las estrategias clave de mitigación.

Indicadores principales

Los indicadores principales incluyen una o ambas medidas de carga en la comunidad Y una medida de autoevaluación acerca de la implementación escolar de las estrategias clave de mitigación. En la siguiente tabla encontrará más información, incluso cómo calcular estos indicadores.

Medidas de carga en la comunidad

  • La cantidad de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 14 días, Y/O
  • El porcentaje de pruebas RT-PCR positivas durante los últimos 14 días, Y 

Implementación de las estrategias de mitigación

Las escuelas deberían adoptar las medidas de mitigación adicionales que se describen a continuación en la mayor medida posible, práctica y factible.

Indicadores secundarios

Además, ofrecemos indicadores secundarios que los funcionarios pueden usar a la hora de tomar decisiones en las comunidades locales. Estos indicadores secundarios no deberían usarse como criterios principales para determinar el riesgo de transmisión de la enfermedad en las escuelas. Deberían utilizarse para asistir la toma de decisiones derivada de los indicadores principales.

Por ejemplo, conocer el porcentaje de camas hospitalarias y camas de unidad de cuidados intensivos ocupadas de un hospital local, incluido el porcentaje de camas para pacientes hospitalizados ocupadas por pacientes con COVID-19, puede indicar la gravedad de la enfermedad en la comunidad y si el sistema de atención médica puede atender a más pacientes. De manera similar, la identificación de un brote en la comunidad indica una mayor transmisión en la comunidad y, por lo tanto, un riesgo elevado de la introducción y posterior transmisión en las escuelas.

Aplicación e interpretación de los indicadores

Los funcionarios de los STLT y quienes deben tomar decisiones en el distrito escolar no deberían usar estos indicadores o combinación de indicadores de forma independiente ni tampoco considerarlos definitivos. En su lugar, su objetivo es servir como guías generales de riesgo inherente para facilitar la toma de decisiones.

Si después de aplicar los indicadores principales descritos en la siguiente tabla, una escuela presenta un riesgo de transmisión "medio", "alto" o "más alto", no significa que la escuela no pueda reabrir para reanudar las clases presenciales, sino que el riesgo de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 es más elevado, y que la escuela debería considerar modelos de enseñanza alternativos (p. ej., una combinación de clases presenciales y virtuales, también conocido como modelo de educación híbrido, o solo clases virtuales).

De manera similar, si una escuela cumple todos los indicadores principales y muchos de los indicadores secundarios, es igualmente posible que se registren uno o más casos de COVID-19 entre los estudiantes, maestros, administradores y otros miembros del personal. Como resultado, estar dentro de la categoría de riesgo de transmisión "bajo" o "más bajo" no significa que la escuela deba relajar su acatamiento a las medidas de mitigación.

Los funcionarios deberían monitorear frecuentemente estos indicadores y ajustarlos según sea necesario.

Aunque el riesgo de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en una escuela puede ser bajo cuando los indicadores de propagación en la comunidad son bajos, este riesgo depende de la implementación de las estrategias de mitigación en las escuelas y la comunidad. Si la transmisión en la comunidad es baja pero no se han implementado las estrategias de mitigación en las escuelas y la comunidad, entonces el riesgo de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas aumentará. De forma alternativa, si la transmisión en la comunidad es alta, pero se han implementado y respetado estrictamente las estrategias de mitigación en las escuelas y la comunidad según lo recomendado, entonces el riesgo de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas disminuirá.

Independientemente del nivel de riesgo, y según lo determinado por los indicadores, es fundamental que las escuelas implementen múltiples estrategias de mitigación, entre ellas el uso correcto y constante de mascarillas, el acatamiento del distanciamiento social en la medida de lo posible, la higiene respiratoria y de manos, la desinfección y limpieza, y el rastreo de contactos para ayudar a prevenir la propagación del SARS-CoV-2.

La vigilancia de las estrategias de mitigación dentro de las escuelas y en la comunidad en general reducirá el riesgo de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas. Esto permitirá que las escuelas que están abiertas para dictar clases presenciales permanezcan abiertas, y adelantará la fecha en que las escuelas que comenzaron el año escolar con clases híbridas o virtuales puedan reanudar por completo las clases presenciales. La aplicación y utilidad de estos indicadores están estrechamente vinculadas a que tanto las escuelas como las comunidades implementen de forma conjunta las estrategias de mitigación recomendadas.

Al seguir rigurosamente las estrategias de mitigación, el riesgo actual y futuro de introducción y posterior transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas puede disminuir con el tiempo independientemente de los indicadores de referencia, y llegar a registrar un riesgo de propagación especialmente bajo si la transmisión en la comunidad también es baja.

Los CDC son una agencia no reguladora y solo pueden ofrecer recomendaciones. Este documento pretende asistir a los funcionarios de los STLT a tomar decisiones más que a establecer requisitos reguladores.

Indicadores y límites de los CDC con respecto al riesgo de introducción y transmisión del COVID-19 en las escuelas

Printer friendly version of the tableícono de pdf

Indicadores y límites de los CDC con respecto al riesgo de introducción y transmisión del COVID-19 en las escuelas
Indicadores Riesgo más
bajo de
transmisión
en las escuelas
Menor riesgo
de transmisión
en las
escuelas
Riesgo moderado
de transmisión
en las escuelas
Mayor riesgo
de transmisión
en las
escuelas
Riesgo más
alto de transmisión
en las escuelas
Indicadores principales
Cantidad de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 14 días* < de 5 5 a <20 20 a <50 50 a ≤200 >200
Porcentaje de pruebas RT-PCR positivas durante los últimos 14 días** < del 3 % 3 % a <5 % 5 % a <8 % 8 % a ≤10 % >10 %
Capacidad de la escuela de implementar 5 estrategias clave de mitigación:
  • Uso correcto y constante de mascarillas
  • Distanciamiento social en la máxima medida posible
  • Higiene respiratoria y de manos
  • Limpieza y desinfección
  • Rastreo de contactos en colaboración con los departamentos de salud locales

Las escuelas deberían adoptar las medidas de mitigación adicionales que se describen a continuación en la mayor medida posible, práctica y factible.

Se implementaron
las 5
estrategias de forma correcta y constante
Se implementaron
las 5
estrategias
de forma correcta
pero inconstante
Se implementaron 3-4 estrategias de forma correcta y constante Se implementaron 1-2 estrategias de forma correcta y constante No se implementaron las estrategias
Indicadores secundarios
Cambio de porcentaje de casos nuevos cada 100 000 habitantes durante los últimos 7 días en comparación con los 7 días previos (los valores negativos indican tendencias de mejora) <-10 % -10 % a <-5 % -5 % a <0 % 0 % a ≤10 % >10 %
Porcentaje de camas para pacientes hospitalizados en la comunidad que están ocupadas*** < del 80 % < del 80 % 80 al 90 % >90 % >90 %
Porcentaje de camas de unidades de cuidados intensivos en la comunidad que están ocupadas*** < del 80 % < del 80 % 80 al 90 % >90 % >90 %
Porcentaje de camas para pacientes hospitalizados en la comunidad que están ocupadas por pacientes con COVID-19*** < del 5 % 5 % a <10 % 10 % al 15 % >15 % >15 %
Existencia de brotes localizados de COVID-19 en la comunidad o entornos públicos**** No No

*La cantidad de casos nuevos cada 100 000 personas en los últimos 14 días se calcula al sumar la cantidad de casos nuevos en el condado (u otro tipo de comunidad) en los últimos 14 días y dividirla por la población del condado (u otro tipo de comunidad), para luego multiplicar el resultado por 100,000.

**El porcentaje de pruebas RT-PCR positivas en la comunidad (p. ej., condado) durante los últimos 14 días se calcula al dividir la cantidad de pruebas positivas durante los últimos 14 días por la cantidad total de pruebas resultantes durante los últimos 14 días. Las pruebas de diagnóstico son pruebas de laboratorio de diagnóstico y detección viral (RT-PCR) (no se incluyen las pruebas de anticuerpos y las pruebas RT-PCR para fines de vigilancia). Obtenga más información en la página web Calcular la positividad porcentual de las pruebas de laboratorio para el coronavirus 2 del síndrome respiratorio agudo grave (SARS-CoV-2): métodos y consideraciones de los CDC sobre comparaciones e interpretación.

***Camas hospitalarias y camas de UCI ocupadas: estos indicadores son sustitutivos de la carga subyacente en la comunidad y la capacidad del sistema de atención médica local de atender a más personas con enfermedades graves, incluidas quienes tienen COVID-19. Una comunidad puede definirse a nivel de ciudad, condado o área metropolitana; los análisis federales de las tasas de utilización hospitalaria dentro de una comunidad suelen llevarse a cabo en el área estadística básica (p. ej., por estado metropolitano o micropolitano).

**** Incremento repentino de la cantidad de casos de COVID-19 en una comunidad o área geográfica localizadas según lo determinado por el departamento de salud local y estatal.

Estrategias de mitigación para reducir la transmisión del SARS-CoV-2 en las escuelas

Independientemente de lo que determinen los indicadores, es fundamental garantizar el uso y la estratificación de las estrategias de mitigación:

  • Mascarillas: aliente el uso correcto y constante de mascarillas faciales por parte de todos los estudiantes, maestros y miembros del personal para prevenir la transmisión del SARS-CoV-2 a través de las gotitas respiratorias. Las excepciones con respecto al uso de mascarillas faciales incluyen a los niños menores de 2 años de edad, además de las personas con problemas cognitivos, sensoriales o conductuales y quienes las atienden.
  • Implementación del distanciamiento social en la medida de lo posible: mantenga una distancia de al menos 6 pies entre las personas. Obtenga más información acerca de cómo promover las conductas que reducen la propagación del COVID-19.
  • Higiene respiratoria y de manos: enseñe y refuerce el lavado de manos con agua y jabón por al menos 20 segundos, y aumente el monitoreo para garantizar su acatamiento entre los estudiantes y miembros del personal. Aliente a los estudiantes y miembros del personal a cubrirse con un pañuelo desechable al toser y estornudar, y a lavarse las manos de inmediato después de sonarse la nariz, toser o estornudar. Las personas con discapacidades podrían necesitar ayuda para cumplir con la higiene de manos. Obtenga más información acerca de cómo promover la higiene respiratoria y de manos.
  • Limpieza y desinfección: limpie y desinfecte las superficies que se tocan con frecuencia (p. ej., equipos de las áreas de juego, manijas de las puertas, llaves de lavabos, baños, bebederos) dentro de la escuela y en los autobuses escolares al menos a diario o entre usos tanto como sea posible.
  • Rastreo de contactos: rastreo de contactos sistemático de estudiantes, maestros y miembros del personal infectados en colaboración con el departamento de salud local.
  • Agrupación en cohortes: las cohortes (o "burbujas") son grupos de estudiantes, y a veces maestros o miembros del personal, que permanecen juntos durante toda la jornada escolar para reducir al mínimo la exposición de los estudiantes, maestros y miembros del personal dentro de la escuela. Asegúrese de que las cohortes sean lo más estáticas posible al hacer que el mismo grupo de estudiantes permanezca con los mismos maestros o miembros del personal (durante todo el día en el caso de los niños pequeños, y tanto como sea posible en el caso de los niños más grandes). Si se requiere más espacio para la implementación de cohortes, considere todos los espacios seguros disponibles en la comunidad y asociaciones relevantes con voluntarios escolares debidamente examinados que puedan brindar apoyo a los estudiantes a la vez que procura reducir al mínimo el tamaño de los grupos. Evalúe formas de brindar acceso equitativo al apoyo para las cohortes. De ser posible, evite que las cohortes se mezclen entre sí.
  • Quedarse en casa cuando corresponda: instruya al personal educativo y las familias acerca de cuándo ellos y sus hijos deberían quedarse en casa y cuándo pueden volver a la escuela. Obtenga más información acerca de cómo prepararse por si alguien se enferma con COVID-19.
  • Suministros adecuados: fomente hábitos de higiene saludable al proporcionar suministros adecuados, entre ellos jabón, desinfectante de manos con al menos un 60 por ciento de alcohol (para el personal y los niños más grandes que puedan usar desinfectante de manos de manera segura), alguna forma de secarse las manos, pañuelos desechables, toallitas desinfectantes, mascarillas faciales (si es posible) y cestos de basura sin contacto/a pedal.
  • Horarios escalonados: escalone los horarios o lugares de llegada y recogida al establecer cohortes, o implemente otros protocolos para limitar el contacto entre las cohortes y el contacto directo con los padres tanto como sea posible.
  • Horarios alternados con cohortes fijas: alterne los horarios con cohortes fijas de estudiantes y miembros del personal para reducir el tamaño de las clases y promueva el distanciamiento social para evitar la transmisión a gran escala.
  • Objetos de uso compartido: evite que se compartan artículos, particularmente aquellos que son difíciles de limpiar o desinfectar.
  • Visitantes: limite tanto como sea posible la presencia de visitantes y voluntarios y la realización de actividades no esenciales que involucren a grupos u organizaciones externas, en especial con personas que no sean del área geográfica local (p. ej., que no pertenezcan a la misma comunidad, pueblo, ciudad, condado). Las personas con discapacidades podrían necesitar la presencia de proveedores de servicios directos o animales de servicio en el entorno escolar.
  • Ventilación: asegúrese de que los sistemas de ventilación funcionen correctamente y aumente la circulación de aire del exterior tanto como sea posible, por ejemplo al abrir puertas y ventanas. No abra las puertas y ventanas si hacerlo representa un riesgo de salud o seguridad (p. ej., riesgo de caer, riesgo de provocar síntomas de asma) para quienes usan el establecimiento.
  • Sistemas de agua: tome medidas para garantizar que todos los sistemas de agua (p. ej., grifos de los lavabos, fuentes decorativas) sean aptos para su uso después de un cierre prolongado del establecimiento.
  • Guías y barreras físicas: instale barreras físicas, como protectores o divisores, especialmente en áreas donde es difícil para las personas mantener una distancia de al menos 6 pies (p. ej., mostradores de recepción).
  • Espacios de uso común: de ser posible, cierre los espacios compartidos como comedores y patios de juego con equipos de uso compartido, o escalone su uso y límpielos y desinféctelos antes y después de cada uso.
  • Servicio de comida: evite ofrecer modalidades de autoservicio de comidas y bebidas, como bufés fríos y calientes, puestos de ensaladas, o estaciones de aderezos o de recarga de bebidas. Si es posible, haga que los niños traigan sus propias comidas, o sirva las comidas en platos individuales o envasadas previamente, a la vez que garantiza la seguridad de los niños con alergias a ciertos alimentos.ícono de pdf Obtenga más información acerca del servicio de comida durante el COVID-19.

Riesgo de transmisión en las escuelas según la modalidad de enseñanza

Independientemente de lo que determinen los indicadores, cuanto mayor sea la cantidad de estudiantes o miembros del personal que interactúen y más prolongada sea esa interacción, mayor será el riesgo de propagación del SARS-CoV-2.

En general, el riesgo de propagación del SARS-CoV-2 en las escuelas aumenta a través de todo el espectro de enseñanza virtual, híbrida y presencial, con un riesgo moderado en el caso de la enseñanza híbrida y presencial según la gama de estrategias de mitigación implementadas, y la medida en que estas se cumplan de manera correcta y constante.

Si bien no es exhaustiva, esta estratificación de Consideraciones de los CDC para el funcionamiento de las escuelas durante la pandemia del COVID-19 intenta caracterizar el riesgo de propagación entre los estudiantes, maestros y miembros del personal a través de todo este espectro:

El riesgo más bajo:

  • Los estudiantes y maestros tienen clases, actividades y eventos únicamente virtuales

Algún riesgo:

  • Modelo de educación híbrido: algunos estudiantes reciben clases en formato virtual y otros participan de las clases de manera presencial
  • Clases, actividades y eventos presenciales en grupos reducidos
  • Agrupación en cohortes; aprovechamiento de todos los espacios comunitarios seguros disponibles, incluidos los espacios al aire libre; aplicación rigurosa de los horarios alternados y escalonados
  • No se producen mezclas entre grupos de estudiantes (es decir, cohortes) y maestros durante toda la jornada y días escolares
  • Los estudiantes y los maestros no comparten objetos
  • Los estudiantes, maestros y otros miembros del personal adoptan siempre todas las medidas para protegerse y proteger a los demás, por ejemplo al usar correctamente mascarillas faciales, respetar el distanciamiento social, y practicar la higiene respiratoria y de manos
  • Implementación constante de un cronograma regular de limpieza y desinfección de las superficies que se tocan con frecuencia

Riesgo medio:

  • Modelo de educación híbrido: la mayoría de los estudiantes participan de clases presenciales y algunos lo hacen por medios virtuales
  • Clases, actividades y eventos presenciales más grandes en espacios cerrados
  • Se organizan cohortes con horarios alternados y escalonados, pero con excepciones
  • Se producen algunas mezclas entre grupos de estudiantes (es decir, cohortes) y maestros durante toda la jornada y días escolares
  • Los estudiantes y maestros comparten un mínimo de objetos
  • Los estudiantes, maestros y otros miembros del personal adoptan todas las medidas para protegerse y proteger a los demás, por ejemplo al usar correctamente mascarillas faciales, respetar el distanciamiento social, y practicar la higiene respiratoria y de manos
  • Implementación constante y generalizada de un cronograma regular de limpieza y desinfección de las superficies que se tocan con frecuencia

Mayor riesgo:

  • Clases, actividades y eventos presenciales de tamaño normal
  • Hay alguna mezcla de grupos de estudiantes entre clases y actividades
  • Los estudiantes y maestros comparten algunos objetos
  • Los estudiantes, maestros y otros miembros del personal adoptan algunas medidas para protegerse y proteger a los demás en todo momento, por ejemplo al usar correctamente mascarillas faciales, respetar el distanciamiento social, y practicar la higiene respiratoria y de manos
  • Limpieza y desinfección irregular de las superficies que se tocan con frecuencia

El riesgo más alto:

  • Clases, actividades y eventos presenciales de tamaño normal
  • Los estudiantes se mezclan libremente entre clases y actividades
  • Los estudiantes y maestros comparten objetos sin restricciones
  • Los estudiantes, maestros y otros miembros del personal no adoptan/no tienen la obligación de adoptar medidas para protegerse y proteger a los demás, por ejemplo usar correctamente mascarillas faciales, respetar el distanciamiento social, y practicar la higiene respiratoria y de manos
  • Limpieza y desinfección irregular de las superficies que se tocan con frecuencia

Deportes juveniles

Con cuantas más personas interactúe un niño o entrenador, más cercana sea la interacción física, más prolongada sea esa interacción y más jugadores compartan los mismos equipos, mayor será el riesgo de propagación del SARS-CoV-2. El riesgo de propagación del virus que causa el COVID-19 aumenta en el entorno de los deportes juveniles como se indica a continuación:

  • El riesgo más bajo: prácticas o entrenamiento de habilidades deportivas en casa, solos o con familiares.
  • Mayor riesgo: prácticas por equipos.
  • Más riesgo: competencia dentro del equipo.
  • Aún más riesgo: competencias entre equipos de la misma área geográfica local.
  • El riesgo más alto: competencias entre equipos de diferentes áreas geográficas.
Última actualización: 15 de sept. del 2020