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Preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención

Preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención
Actualizado el 11 de ene. del 2021

Las siguientes son preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención. Si desea obtener información general acerca de la vacuna contra el COVID-19 vea la página de Información sobre la vacuna contra el COVID-19 de los CDC.

La información de las vacunas contra el COVID-19 va cambiando rápidamente. Vuelva a consultar la página regularmente para ver la información más actualizada.

Los CDC apoyan la implementación de la vacunación en prisiones federales operadas por la Oficina de Prisiones de los EE. UU. No obstante, los CDC no determinan los planes estratégicos de distribución y administración de las vacunas en los centros correccionales y de detención estatales o locales. Los CDC sí trabajan estrechamente con socios y departamentos de salud para optimizar la planificación de vacunación, la subpriorización de la vacunación dentro de las poblaciones recomendadas y la implementación de los programas de vacunación contra el COVID-19 para distribuir las diferentes vacunas de la mejor manera posible.

El personal de los centros correccionales y de detención tiene mayor riesgo de exposición al SARS-CoV-2 en el trabajo porque sus deberes laborales deben realizarse en el lugar e involucran la cercanía física (<6 pies) con otras personas. Los CDC recomiendan aplicar la vacuna contra el COVID-19 al personal de centros correccionales y de detención porque este tipo de personal tiene mayor riesgo de exposición al COVID-19 en el lugar de trabajo. La evidencia que respalda la vacunación de los trabajadores esenciales en la primera línea se describe en la Tabla de evidencia para la asignación de vacunas contra el COVID-19 en las Fases 1b y 1c del programa de vacunación.

El personal de centros correccionales y de detención formarán parte de los planes de vacunación estatales o locales. En el caso de los trabajadores empleados por firmas contratadas o agencias de ayuda temporal, la agencia de dotación de personal y el empleador principal son empleadores conjuntos y, por lo tanto, ambos son responsables de proporcionar y mantener un entorno laboral seguro. Si planean ofrecer la vacunación en el sitio de trabajo, los empleadores deberían hacer todo lo posible para ofrecer la vacuna a todas las personas que trabajan en el sitio de trabajo, independientemente de su estado como empleados contratados o temporales.

Los centros correccionales estatales y locales recibirán las vacunas de acuerdo al plan de vacunación de su jurisdicción. La priorización del personal de centros correccionales y de las personas encarceladas difiere según la jurisdicción, y es posible que las jurisdicciones aún estén en el proceso de especificar los grupos prioritarios.

Se alienta a las jurisdicciones a vacunar al personal y a las personas encarceladas/detenidas de los centros correccionales o de detención al mismo tiempo dado que ambos tienen mayor riesgo de enfermarse. Los brotes en los centros correccionales y de detención suelen ser difíciles de controlar debido a la incapacidad de mantener la distancia física, el espacio limitado para el cumplimiento del aislamiento o la cuarentena, la realización limitada de pruebas de detección y los escasos recursos de equipos de protección personal. Las personas encarceladas o detenidas que viven en centros correccionales y de detención también pueden ser mayores o sufrir afecciones de alto riesgo que aumentan su riesgo de experimentar manifestaciones graves del COVID-19. Los brotes de COVID-19 en los centros correccionales y de detención también pueden provocar transmisión en la comunidad.

Vacunar al personal y a las personas encarceladas y detenidas al mismo tiempo también podría ser más viable que la vacunación secuencial de las subpoblaciones de los centros correccionales o de detención. Si no es viable vacunar a todo el personal y las personas encarceladas o detenidas al mismo tiempo, podría ser necesaria la planificación de subpriorización con base en factores a nivel institucional o a nivel individual (por ejemplo, tener una edad avanzada o una afección subyacente), o ambos, y se deberá coordinar con los departamentos de salud estatales y locales (vea la viñeta "¿Cómo deberían lidiar los centros con dosis insuficientes de vacunas a disposición de los centros correccionales y de detención?" abajo para obtener más detalles). Visite los sitios web de su departamento de salud estatal para acceder a la información más reciente.

Los centros correccionales y de detención pueden diferir ampliamente según el tamaño del centro, la ubicación (p. ej., zonas rurales) y la presencia de personal médico; todos estos factores pueden influir en la accesibilidad a las vacunas contra el COVID-19. Los centros correccionales o de detención de gran envergadura con personal médico podrían tener la capacidad de vacunar a las personas encarceladas/detenidas y al personal directamente. Estos proveedores deben inscribirse en el programa de vacunación contra el COVID-19 de su jurisdicción y completar los acuerdos del programa para proveedores para recibir los envíos de vacunas. Los centros de menor tamaño, como las cárceles ubicadas en zonas remotas, tienen una mayor probabilidad de experimentar dificultades para acceder a los servicios y recursos médicos necesarios para la planificación, asignación, distribución y administración de las vacunas contra el COVID-19. Los centros que no han recibido información con respecto a las vacunas contra el COVID-19 deben comunicarse con su funcionario de salud local y/o estatal.

Podría ser necesario implementar múltiples estrategias de administración de vacunas para llegar a los distintos centros correccionales y de detención. Los centros con personal médico pueden completar la inscripción para convertirse en proveedores de la vacuna contra el COVID-19, y vacunar directamente a sus residentes y miembros del personal. Es posible que se requieran equipos de vacunación móviles de los departamentos de salud locales, proveedores de atención médica contratados de centros correccionales y de detención, sistemas comunitarios de atención médica, farmacias comerciales o grupos de enfermeros itinerantes para llegar a los centros correccionales y de detención más pequeños o remotos.

Los planes de vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales deberían incluir consideraciones sobre cómo subpriorizar la vacunación en caso de que no hayan suficientes vacunas en algún momento dado. La planificación de subpriorización de las vacunas puede darse a nivel institucional, a nivel individual o ambos, y se deberá coordinar con los departamentos de salud estatales y locales. Los datos a nivel institucional e individual pueden respaldar las decisiones de subpriorización, las cuales deben tener en cuenta la viabilidad de la vacunación de las subpoblaciones en diferentes centros en contraposición con la vacunación en cada centro en particular. Se alienta a las jurisdicciones a evaluar vacunar al mismo tiempo tanto a los miembros del personal como a las personas encarceladas/detenidas de los centros correccionales o de detención dado que ambos tienen mayor riesgo de enfermarse; además, es más eficaz vacunar a más personas en el mismo lugar.

Los indicadores a nivel institucional que podrían ser útiles para la subpriorización de vacunación incluyen:

  1. la cantidad de miembros del personal y personas encarceladas/detenidas;
  2. la proporción de personal y personas encarceladas/detenidas de edad avanzada con afecciones de alto riesgo que aumentan el riesgo de morbilidad y mortalidad por COVID-19;
  3. la infraestructura de atención médica de nivel de referencia;
  4. la ventilación del establecimiento;
  5. la facilidad de acceso por parte de los equipos de vacunación;
  6. la capacidad de continuar funcionando normalmente en caso de cuarentena del personal después de la exposición al virus; y
  7. la capacidad de aislar y poner en cuarentena a las personas encarceladas/detenidas si ocurre un brote.

Los indicadores a nivel individual que podrían ser útiles para la subpriorización de vacunación incluyen edad avanzada, afecciones de alto riesgo, COVID-19 reciente en los últimos 90 días, y riesgo de exposición a otras personas encarceladas/detenidas que tienen COVID-19.

El riesgo de enfermarse gravemente aumenta con la edad, y los adultos mayores son quienes corren mayor riesgo. Los adultos de cualquier edad con ciertas afecciones subyacentes también corren mayor riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19. Por lo tanto, según las recomendaciones provisionales actualizadas con respecto a la asignación de vacunas del Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP), se deben ofrecer las vacunas contra el COVID-19 a trabajadores en la primera línea y adultos de 75 años de edad o más (Fase 1b), además de personas de 65-74 años de edad y personas de 16-64 años de edad con afecciones que aumentan el riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19 (Fase 1c). Los centros correccionales y de detención, especialmente aquellos con unidades geriátricas y médicas, deben trabajar en coordinación con los funcionarios de salud estatales/locales para subpriorizar al personal y a las personas encarceladas/detenidas contempladas en estas dos subcategorías si no es viable vacunar a todas las personas encarceladas/detenidas y miembros del personal al mismo tiempo.

Los CDC publicaron una guía complementaria para ayudar a los programas de inmunización estatales, tribales, locales y territoriales y otros socios de inmunización a planificar la vacunación de las poblaciones que deberían recibir las dosis iniciales de la vacuna contra el COVID-19.

El centro que aloja a la persona encarcelada/detenida es responsable de ofrecer, administrar y documentar la vacuna contra el COVID-19. Se deberá documentar la vacunación en el sistema de información sobre vacunaciones de la jurisdicción donde se aplicó la vacuna. Las tarjetas de vacunación se completan en el momento de la vacunación con la fecha de la vacuna, el tipo de vacuna y el lugar de vacunación. Esta tarjeta de vacunación debe ser transferida junto con la persona encarcelada/detenida, quien además debe recibirla al ser liberada. Si tiene alguna pregunta o inquietud, consulte a las autoridades de salud pública federales, estatales y/o locales.

Sí. Mientras los expertos obtienen más información acerca de la protección que brindan las vacunas contra el COVID-19 en condiciones reales, los CDC continúan recomendando encarecidamente que los centros correccionales y de detención, además de las comunidades circundantes, sigan usando todas las herramientas disponibles para ayudar a detener la transmisión, como continuar usando mascarilla, permanecer al menos a 6 pies de distancia (el largo de dos brazos extendidos) de otras personas (distanciamiento social), evitar las multitudes y los espacios con mala ventilación, y lavarse las manos con frecuencia y, en caso de no disponer de agua y jabón, usar un desinfectante de manos que contenga al menos un 60 % de alcohol. En conjunto, la vacuna contra el COVID-19 y las recomendaciones de los CDC sobre Cómo protegerse y proteger a los demás ofrecerán la mejor protección para evitar infectarse y propagar el COVID-19 a otras personas.

Los expertos están trabajando para obtener más información acerca de cuánto dura la inmunidad proporcionada por la vacuna contra el COVID-19 para evitar infectarse y si la vacuna puede reducir las probabilidades de que una persona infectada pueda propagar el virus. Los CDC seguirán actualizando las guías a medida que cuenten con más información acerca de la duración de la inmunidad y el impacto de la vacuna sobre la transmisión del SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19. Hasta que tengamos más información, es importante que todas las personas —incluso quienes han recibido la vacuna contra el COVID-19— sigan practicando las estrategias de prevención adicionales.

Las series actuales de vacunas contra el COVID-19 constan de dos dosis, la segunda de las cuales se administra ya sea a las 3 semanas (Pfizer) o a las 4 semanas (Moderna) de la primera dosis. Como parte de la enumeración y planificación, los centros correccionales y los funcionarios de salud estatales/locales deben planificar la aplicación de la segunda dosis a las personas que permanecerán detenidas o encarceladas cuando deban recibir la segunda dosis (recordatorio: la segunda dosis debe corresponder al mismo tipo de vacuna que la primera dosis). Los funcionarios de salud estatales/locales deben prever dificultades en la aplicación de la segunda dosis entre personas que califiquen para ser liberadas anticipadamente o que sean transferidas. Además, los centros correccionales y de detención deberían trabajar con la jurisdicción para utilizar la funcionalidad de recordatorio/aviso de las herramientas electrónicas de registro de inmunización disponibles en su jurisdicción.

Los funcionarios de salud estatales/locales y los centros correccionales y de detención deben garantizar que las personas que serán liberadas antes de que deban aplicarse la segunda dosis sean vinculadas con recursosícono de sitio externo comunitarios de vacunación, y que se completen sus tarjetas de vacunación en el momento de recibir la primera dosis de la vacuna con la fecha de vacunación, el tipo de vacuna y el lugar de vacunación. Los centros correccionales deben proporcionar esta tarjeta de vacunación al momento de la liberación y alentar a las personas liberadas a vacunarse a través de proveedores comunitarios de vacunación. Las ubicaciones de los proveedores comunitarios de la vacuna contra el COVID-19 estarán disponibles en VaccineFinderícono de sitio externo a medida que se pongan más vacunas a disposición de la población general.

Ciertos estados pueden priorizar a las personas encarceladas para que reciban la vacuna durante la Fase 1. En estos estados, las personas encarceladas/detenidas podrían acceder a la vacuna antes que otras personas en las comunidades circundantes. Sin establecer un vínculo de atención entre una autoridad sanitaria de confianza del centro correccional y una clínica local de salud, los proveedores comunitarios podrían no confiar en que la persona previamente encarcelada realmente ha recibido la primera dosis de la vacuna, y podrían negarle la segunda dosis. Debido al estigma asociado a las personas encarceladas, los CDC recomiendan que los centros correccionales trabajen en coordinación con los funcionarios de salud y las clínicas comunitarias locales para prepararse para la posibilidad de que las personas previamente encarceladas necesiten una segunda dosis antes que la población general.

Una reacción adversa es cualquier problema de salud que ocurre luego de una inyección u otra vacuna. Una reacción adversa podría deberse efectivamente a una vacuna, o podría tratarse solo de una coincidencia. Las reacciones adversas graves después de vacunarse contra el COVID-19 son poco frecuentes, pero se han notificado casos de anafilaxis, o reacciones alérgicas agudas y potencialmente mortales, después de la vacunación. Los centros correccionales deben garantizar que exista el espacio, los suministros y el personal correspondientes para observar si se producen casos de anafilaxis y actuar en consecuencia luego de la vacunación contra el COVID-19.

Actualmente, los CDC recomiendan que las personas sin contraindicaciones a la vacunación que reciben una vacuna ARNm contra el COVID-19 permanezcan en observación luego de vacunarse durante los siguientes periodos de tiempo:

  • 30 minutos: personas con antecedentes de reacciones alérgicas inmediatas de cualquier gravedad a una vacuna o terapia inyectable, y personas con antecedentes de anafilaxis por cualquier causa.
  • 15 minutos: el resto de las personas

Las reacciones adversas a la vacuna contra el COVID-19 deben notificarse al Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS)ícono de sitio externo. Este sistema nacional recopila datos para detectar reacciones adversas inesperadas, que al parecer ocurren de manera más frecuente de lo esperado o que tienen patrones inusuales.