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Actualización importante: establecimientos de atención médica
Los CDC han actualizado algunas de las formas de operar los sistemas de atención médica de manera efectiva en respuesta a la vacunación contra el COVID-19. Conozca más
Para tener la máxima protección contra la variante delta y evitar contagiar a los demás, vacúnese lo antes posible y use una mascarilla en público si se encuentra en espacios cerrados en un área con transmisión sustancial o alta.
ACTUALIZACIÓN
Dada la nueva evidencia sobre la variante B.1.617.2 (Delta), los CDC actualizaron la guía para personas totalmente vacunadas. Los CDC recomiendan el uso universal de mascarillas en espacios cerrados por parte de todos los maestros, miembros del personal, estudiantes y visitantes de escuelas de kínder a 12.º grado, independientemente de su estado de vacunación. Los niños deberían retomar las clases presenciales a tiempo completo en otoño con la implementación de estrategias de prevención estratificadas.

Preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención

Preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención
Actualizado el 1 de junio del 2021

Las siguientes son preguntas frecuentes sobre la vacunación contra el COVID-19 en centros correccionales y de detención. Si desea obtener información general acerca de la vacuna contra el COVID-19 vea la página de Información sobre la vacuna contra el COVID-19 de los CDC.

La información de las vacunas contra el COVID-19 va cambiando rápidamente. Vuelva a consultar la página regularmente para ver la información más actualizada.

Los CDC trabajaron con el Buró Federal de Prisiones (BOP) para crear su plan de implementación de la vacunación y continuará ofreciendo guías sobre las modificaciones según sean necesarias con el tiempo. No obstante, los CDC no determinan los planes de asignación, distribución o administración de las vacunas para los centros correccionales y de detención estatales o locales ni para los establecimientos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) de los EE. UU.

Los CDC recomiendan que todas las personas se vacunen contra el COVID-19, incluido el personal de los centros correccionales y de detención que tienen mayor riesgo de exposición al COVID-19 en el lugar de trabajo por diversos motivos, incluido el hecho de estar físicamente cerca (a menos de 6 pies) de otras personas.

Los brotes en los centros correccionales y de detención suelen ser difíciles de controlar debido a la incapacidad de mantener la distancia física, el espacio limitado para el cumplimiento del aislamiento o la cuarentena, la realización limitada de pruebas de detección y los escasos recursos de equipos de protección personal. Los brotes de COVID-19 en centros correccionales y de detención también podrían dar lugar a la transmisión en la comunidad fuera del establecimiento.

En el caso del personal empleado por firmas contratadas o agencias de ayuda temporal, la agencia de dotación de personal y el empleador principal son empleadores conjuntos y, por lo tanto, ambos son responsables de proporcionar y mantener un entorno laboral seguro. Si planean ofrecer la vacunación en el sitio de trabajo, los empleadores deberían ofrecer la vacuna a todas las personas que trabajan en el sitio de trabajo, independientemente de su estado como empleados contratados o temporales.

Los CDC recomiendan que todas las personas se vacunen contra el COVID-19, incluidas las personas encarceladas o detenidas. Las personas encarceladas o detenidas que viven en centros correccionales y de detención tienen mayor riesgo de exposición al COVID-19 por diversos motivos, incluido el hecho de estar físicamente cerca (a menos de 6 pies) de otras personas. Es posible que las personas encarceladas sean mayores o tengan afecciones que aumentan su riesgo de enfermarse gravemente a causa del COVID-19.

Los brotes en los centros correccionales y de detención suelen ser difíciles de controlar debido a la incapacidad de mantener la distancia física, el espacio limitado para el cumplimiento del aislamiento o la cuarentena, la realización limitada de pruebas de detección y los escasos recursos de equipos de protección personal. Los brotes de COVID-19 en centros correccionales y de detención también podrían dar lugar a la transmisión en la comunidad fuera del establecimiento.

Sí, los centros correccionales o de detención pueden considerar vacunar al personal y a las personas encarceladas/detenidas al mismo tiempo ya que su riesgo de enfermarse es mayor. Vacunar al personal y a las personas encarceladas/detenidas al mismo tiempo también podría ser más factible desde el punto de vista logístico que la vacunación secuencial. Sin embargo, si es necesario, los programas de vacunación podrían considerar escalonar la entrega de la vacuna para que no se vacune a todos los miembros del personal al mismo tiempo. Las consideraciones sobre el escalonamiento podrían ser más importantes después de la segunda dosis de las vacunas de Pfizer-BioNTech y Moderna que se encuentran disponibles en este momento. El escalonamiento podría provocar demoras en la vacunación del personal, y la decisión de escalonar la vacunación tendrá que considerarse frente a los posibles inconvenientes que podrían reducir el nivel de aceptación de la vacuna. Asegúrese de tener un plan en el caso de que el personal deba ausentarse del trabajo ante la presencia de efectos secundarios después de la vacunación contra el COVID-19.

Los centros correccionales y de detención pueden diferir ampliamente según el tamaño del centro, la ubicación (p. ej., zonas rurales) y la presencia de personal médico; todos estos factores podrían influir en la accesibilidad a las vacunas contra el COVID-19. Podría ser necesario implementar múltiples estrategias de administración de vacunas para abastecer a una gran variedad de centros correccionales y de detención diferentes.

Los centros correccionales o de detención más grandes y con personal médico podrían vacunar directamente al personal y a las personas encarceladas/detenidas. Estos proveedores deben inscribirse en el programa de vacunación contra el COVID-19 de su jurisdicción.

Los centros de menor tamaño, como las cárceles ubicadas en zonas remotas, tienen una mayor probabilidad de experimentar dificultades para acceder a los servicios y recursos médicos necesarios para la planificación, asignación, distribución, almacenamiento y administración de las vacunas contra el COVID-19. Es posible que se requieran equipos de vacunación móviles de los departamentos de salud locales, proveedores de atención médica contratados de centros correccionales y de detención, sistemas comunitarios de atención médica o farmacias comerciales para llegar a estos centros.

Los centros que no han recibido información con respecto a las vacunas contra el COVID-19 deben comunicarse con su funcionario de salud local o estatal.

Actualmente, la vacuna contra el COVID-19 está disponible para todas las personas que quieran vacunarse. Sin embargo, si los centros individuales tienen dosis insuficientes de vacunas contra el COVID-19 o recursos insuficientes (por ejemplo, tiempo/personal/espacio) para llevar adelante la vacunación, deberían comunicarse primero con las autoridades locales para averiguar si se les pueden asignar más vacunas o recursos. Si no hay más dosis de las vacunas disponibles o si los recursos son insuficientes, los centros pueden evaluar cómo priorizar la vacunación hasta que estén disponibles los suministros o recursos adecuados. La planificación de subpriorización de vacunación debe coordinarse con los departamentos de salud estatales y locales. Los datos a nivel institucional e individual pueden respaldar las decisiones de subpriorización, las cuales deben tener en cuenta la viabilidad de la vacunación de las subpoblaciones en diferentes centros en contraposición con la vacunación en cada centro en particular.

Los indicadores a nivel institucional que podrían ser útiles para la subpriorización de vacunación incluyen:

  1. Proporción de personal y personas encarceladas/detenidas de edad avanzada con afecciones de alto riesgo que tienen una mayor probabilidad de enfermarse gravemente a causa del COVID-19
  2. Atención médica de referencia
  3. Ventilación del establecimiento
  4. Facilidad de acceso por parte de los equipos de vacunación
  5. Capacidad de continuar funcionando normalmente en caso de cuarentena del personal después de la exposición al virus
  6. Capacidad de aislar y poner en cuarentena a las personas encarceladas/detenidas si se produce un brote

Los indicadores a nivel individual que podrían ser útiles para la subpriorización de vacunación incluyen:

  1. Edad, ya que los adultos mayores tienen mayor riesgo de enfermarse gravemente;
  2. Personas de 16+ años de edad con ciertas afecciones subyacentes que las hacen más propensas a enfermarse gravemente a causa de COVID-19.

Remítase al Comité Asesor sobre Prácticas de Vacunación (ACIP) para obtener más recomendaciones de vacunación.

El centro que aloja a la persona encarcelada/detenida es responsable de ofrecer, administrar y documentar la vacunación contra el COVID-19. Se deberá documentar la vacunación en el sistema de información sobre inmunizaciones de la jurisdicción donde se aplicó la vacuna. Las tarjetas de vacunación se completan en el momento de la vacunación con la fecha de vacunación, la vacuna específica aplicada y el lugar de vacunación. Esta tarjeta de vacunación debe ser transferida junto con la persona encarcelada/detenida, quien además debe recibirla al ser liberada. Si tiene alguna pregunta o inquietud, consulte a las autoridades de salud pública federales, estatales o locales.

Por ahora, las personas detenidas y el personal de los centros correccionales y de detención deben seguir usando mascarillas que se ajusten bien al rostro y les cubran la nariz y la boca. Sigue siendo recomendable usar mascarilla en estos entornos porque pueden tener un alto recambio de residentes y un mayor riesgo de transmisión. Los CDC seguirán monitoreando los nuevos datos a medida que estén disponibles, incluida la cobertura de vacunación en estos entornos, y revisará la evidencia científica para fundamentar nuestras guías y decisiones.

Las personas se consideran completamente vacunadas dos semanas (14 días) después de haber recibido la segunda dosis de una serie de 2 dosis o dos semanas (14 días) después de haber recibido la vacuna de dosis única. Aún se investiga cuánto dura la protección de las vacunas y cuál es su nivel de protección frente a las variantes emergentes del virus que causa el COVID-19, aunque los datos actuales sugieren que las vacunas contra el COVID-19 utilizadas en los Estados Unidos brindan protección contra la mayoría de las variantes. Hasta que sepamos más y aumente la cobertura de vacunación, será necesario que todas las personas sigan tomando algunas medidas preventivas, más allá de que estén vacunadas o no.

Los estados deben acelerar o priorizar la vacunación de las personas encarceladas o detenidas. Las vacunas contra el COVID-19 autorizadas actualmente incluyen dos vacunas que requieren una serie de dos dosis, con un intervalo entre dosis de 3 semanas (Pfizer-BioNTech) o 4 semanas (Moderna), y una vacuna de dosis única (Janssen de Johnson & Johnson). Como parte de la enumeración y planificación, los centros correccionales y los funcionarios de salud estatales/locales que utilicen las vacunas de Pfizer-BioNTech o Moderna deben prever posibles dificultades en la administración de la segunda dosis entre personas que califican para recuperar la libertad antes de tiempo o que son transferidas a otros centros.

No obstante, gracias a las asociaciones y la coordinación estrecha, las vacunas contra el COVID-19 que requieren varias dosis pueden ser una opción factible. Los funcionarios de salud estatales/locales y el personal de centros correccionales y de detención deben garantizar que las personas que serán liberadas bajo custodia antes de recibir su segunda dosis sean vinculadas con un sitio de vacunación para completar la serie. Las ubicaciones de proveedores comunitarios de la vacuna contra el COVID-19 están disponibles en vacunas.gov.

Las personas que han estado encarceladas en el pasado podrían enfrentar obstáculos para recibir la segunda dosis de la vacuna en su comunidad a menos que sean remitidas a clínicas de salud locales y se les brinde una tarjeta de vacunación con todos los datos correspondientes. Las tarjetas de vacunación deben completarse en el momento de administrar la primera dosis y los centros correccionales deben proporcionar esta tarjeta de vacunación cuando las personas recuperan la libertad. Los centros deben alentar a las personas liberadas a recibir la segunda dosis en una serie de vacunación de dos dosis a través de proveedores comunitarios, según sea necesario, lo que incluye brindarles información sobre dónde pueden recibir la segunda dosis en la comunidad.

No, no se prefiere la aplicación de ninguna vacuna específica en personas encarceladas/detenidas ni en el personal de los centros correccionales. Las jurisdicciones deben evaluar a qué vacunas tienen acceso y no retrasar la administración de la primera dosis en una serie de dos dosis si las vacunas de dosis única no están disponibles. Actualmente, hay tres vacunas diferentes contra el COVID-19 que han sido autorizadas y recomendadas para su uso en los Estados Unidos. Encuentre más información sobre cada una de las vacunas.

Aunque no existe preferencia entre las vacunas de dos dosis y de dosis única, la vacuna contra el COVID-19 Janssen de Johnson & Johnson es una herramienta importante para lograr vacunar a personas que podrían no regresar para la segunda dosis, prefieren aplicarse menos inyecciones o podrían ser liberadas/transferidas antes de la fecha en que deberían recibir la segunda dosis de la vacuna contra el COVID-19.

Las personas encarceladas/detenidas que están totalmente vacunadas deben seguir la Guía de los CDC más reciente —específica para centros correccionales y de detención— sobre la cuarentena y las pruebas de detección luego de haber estado expuesto al virus.

El personal totalmente vacunado de centros correccionales que no presenta síntomas no necesita hacer cuarentena luego de una exposición; no obstante, se sigue recomendando realizar pruebas de detección luego de una exposición y monitorear la presencia de síntomas. Encuentre información más detallada en las recomendaciones interinas de salud pública para personas totalmente vacunadas.

Una reacción adversa es cualquier problema de salud que ocurra luego de vacunarse. Una reacción adversa podría deberse efectivamente a una vacuna, o podría tratarse solo de una coincidencia. Las reacciones adversas graves después de vacunarse contra el COVID-19 son poco frecuentes, pero se han notificado casos de anafilaxia, o reacciones alérgicas agudas y potencialmente mortales, después de la vacunación. Los centros correccionales deben garantizar que haya espacio, suministros y personal suficientes para controlar y atender casos de anafilaxia luego de vacunar a las personas contra el COVID-19.

Actualmente, los CDC recomiendan que las personas sin contraindicaciones a la vacunación que reciben una vacuna ARNm contra el COVID-19 (Pfizer-BioNTech o Moderna) permanezcan en observación luego de vacunarse durante los siguientes periodos de tiempo:

  • 30 minutos: personas con antecedentes de reacciones alérgicas inmediatas de cualquier gravedad a una vacuna o tratamiento inyectable, y personas con antecedentes de anafilaxia por cualquier causa.
  • 15 minutos: el resto de las personas.

Todas las reacciones adversas a la vacuna contra el COVID-19 deben notificarse al Sistema de Notificación de Reacciones Adversas a las Vacunas (VAERS)ícono de sitio externo. Este sistema nacional recopila datos para detectar reacciones adversas inesperadas, que al parecer ocurren de manera más frecuente de lo esperado o que tienen patrones inusuales.

Las personas vacunadas son más propensas a experimentar efectos secundarios leves. Lea más acerca de las vacunas y el monitoreo de seguridad.

Sí. Los CDC y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de los EE. UU. recomiendan que se reanude el uso de la vacuna contra el COVID-19 Janssen de Johnson & Johnson en los Estados Unidos luego de la pausa temporal de abril del 2021.