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Content on this page was developed during the 2009-2010 H1N1 pandemic and has not been updated.

  • The H1N1 virus that caused that pandemic is now a regular human flu virus and continues to circulate seasonally worldwide.
  • The English language content on this website is being archived for historic and reference purposes only.
  • For current, updated information on seasonal flu, including information about H1N1, see the Sitio web de los CDC sobre la influenza estacional.

Informe técnico para funcionarios de salud pública estatales y locales y proveedores de cuidados infantiles y de servicios para la infancia temprana sobre la guía de los CDC que ayuda a los programas de cuidados infantiles y de infancia temprana a responder ante la influenza durante la temporada de influenza 2009-2010

22 de febrero de 2010, 10:00 a.m.

Los CDC han publicado guías para ayudar a disminuir la propagación de la influenza (gripe) entre los niños que forman parte de los programas de infancia temprana y entre los proveedores de servicios para niños preescolares durante la temporada de influenza 2009-2010. Esta nueva guía es una ampliación de los documentos con recomendaciones previas y proporciona un menú de herramientas que los funcionarios de salud y los proveedores de servicios para la infancia temprana pueden elegir en base a las condiciones en su área. La nueva guía recomienda las medidas que deberán tomarse ahora, durante la temporada de influenza 2009-2010; sugiere estrategias adicionales a considerar en caso de que los CDC determinen que la influenza se agrava, y proporciona una lista de planificación para tomar decisiones en el ámbito local. En base a la gravedad de las enfermedades relacionadas con la influenza H1N1 2009 reportadas hasta el momento, esta guía recomienda que los niños y proveedores de servicios para la primera infancia que contraigan una enfermedad similar a la influenza permanezcan en sus hogares hasta 24 horas después de la desaparición de la fiebre sin haber utilizado medicamentos antifebriles. Para los fines de este documento, "infancia temprana" describe a los programas de infancia temprana que funcionan tanto en hogares como en centros, programas Head Start y demás programas que brindan cuidados para preescolares en entornos grupales. Esta guía se aplica a todos los programas de infancia temprana, incluso si proporcionan servicios para niños mayores. Esta guía representa la actual línea de pensamiento de los CDC sobre este tema. No constituye u otorga derechos para o respecto de ninguna persona ni opera como una obligación para el público.

Este informe técnico brinda una explicación más detallada de las estrategias presentadas en la Guía de los CDC para ayudar a los programas de cuidado infantil y de infancia temprana a responder ante la influenza durante la temporada de influenza 2009–2010 y sugiere cómo implementar estas estrategias. La guía está diseñada para disminuir la exposición a la influenza estacional y a la influenza H1N1 2009, y limitar la alteración del servicio esencial que los programas de infancia temprana brindan a las familias

ANTECEDENTES

En Estados Unidos, según datos de la Asociación Nacional de Agencias de Recursos y Referencias de Cuidado Infantil (NACCRA), había 119,174 centros de cuidado infantil y 238,103 programas de cuidado infantil que funcionaban en los hogares durante 2008 (http://www.naccrra.org/randd/docs/2008_Child_Care_Capacity.pdf). Identificados por la Encuesta Nacional de Salud Infantil de 2007, entre los 9,660,666 (39.5%) niños de 0-4 años (no emparentados) que recibieron cuidados infantiles al menos 10 horas por semana, el 10.6% recibió atención en su propio hogar, el 21.7% en el hogar de otra persona y el 72.0% en un centro de cuidados infantiles.

La vacuna contra la influenza es el principal método de prevención contra la influenza; sin embargo, las medidas de control de infecciones pueden disminuir la propagación de la influenza. Los entornos para preescolares presentan retos singulares para el control de infecciones debido al contacto cercano entre las personas, los juguetes y demás objetos compartidos, y la limitada capacidad de los niños pequeños para comprender o practicar el adecuado protocolo de higiene respiratoria y el hábito del lavado de manos. Es por ello que los padres, proveedores de servicios para preescolares y funcionarios de salud pública deben concientizarse de que, incluso en las mejores circunstancias, es imposible evitar completamente el contagio de las enfermedades infecciosas como la influenza entre los preescolares u otros entornos. No existe una política para evitar que quien sea un potencial foco de infección pueda permanecer alejado de estos entornos.

Este documento tiene como finalidad proporcionar una guía actualizada para reducir la propagación de la influenza en los programas de infancia temprana. Proporcionamos recomendaciones para la temporada de influenza 2009-2010, y consideramos que la gravedad de la enfermedad es similar a lo que se pudo apreciar entre abril y diciembre de 2009 durante el brote de influenza H1N1 2009, brindamos además recomendaciones adicionales para seguir en caso de que se agudice la gravedad de la enfermedad. La influenza es impredecible, y los CDC difundirán actualizaciones periódicas de estas evaluaciones y probablemente recomienden estrategias adicionales si fueran necesarias. Asimismo, dado que las condiciones pueden variar de comunidad en comunidad, los proveedores de servicios para preescolares también deberán recurrir a los funcionarios de salud locales y de sus estados para obtener información y lineamientos específicos para su área.

Síntomas de la influenza, contagio y riesgos:

Los síntomas de la influenza pueden incluir: fiebre, tos, dolor de garganta, secreción o congestión nasal, dolores corporales, dolores de cabeza, escalofríos y cansancio, y en algunos casos diarrea y vómitos. Las personas pueden contagiarse con el virus de la influenza, incluyendo el virus H1N1 2009, y presentar síntomas respiratorios sin fiebre. Los niños pequeños con influenza pueden mostrarse irritables, con menos ganas de jugar o sin mucho apetito. Los bebés con influenza pueden tener fiebre y letargo, y no tener tos ni síntomas respiratorios. Para obtener más información, visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/childrentreatment.htm. Al igual que la influenza estacional, la infección por influenza H1N1 2009 en humanos puede variar en gravedad de leve a grave. Visite http://www.cdc.gov/H1N1flu/qa.htm para obtener más información sobre los síntomas de la influenza.

Al igual que la influenza estacional, el virus de la influenza H1N1 2009 se contagia principalmente entre personas a través de la tos o el estornudo de personas infectadas con el virus. Las personas también pueden contagiarse al tener contacto con algo, como una superficie u objeto, que está contaminado con los virus de la influenza y al tocarse luego la boca, la nariz o los ojos.

Algunas personas pueden tener un mayor riesgo que otras de tener complicaciones graves por la influenza.

Entre estas personas encontramos a:

  • niños menores de 5 años; pero especialmente los niños menores de 2 años
  • personas mayores de 65 años
  • las mujeres embarazadas
  • adultos y niños que sufren:
    • asma
    • enfermedades neurológicas y del neurodesarrollo
    • enfermedades pulmonares crónicas
    • enfermedades cardíacas
    • trastornos sanguíneos
    • trastornos endocrinos (como diabetes)
    • afecciones renales, enfermedades del hígado y trastornos metabólicos
    • sistemas inmunitarios debilitados debido a una enfermedad o medicamento
  • personas menores de 19 años que están recibiendo una terapia a largo plazo a base de aspirinas

Para obtener más información sobre las personas que tienen mayores riesgos de sufrir complicaciones por la influenza, visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/highrisk.htm.

RECOMENDACIONES QUE DEBEN TENER EN CUENTA LOS PROGRAMAS DE INFANCIA TEMPRANA PARA LA temporada de influenza 2009–2010

Las medidas más importantes que los proveedores de servicios para preescolares pueden tomar para reducir el riesgo de la influenza en los entornos de cuidados de estos niños son: alentar la vacunación contra la influenza a quienes se les recomienda vacunarse; indicar el tratamiento temprano a personas con alto riesgo de complicaciones a causa de la influenza; facilitar el hábito del cumplimiento del protocolo para la higiene respiratoria y la higiene de manos entre los niños y el personal; asegurar que los niños y adultos enfermos no ingresen en las instalaciones y separar a las personas enfermas de las sanas tan pronto como sea posible. Los proveedores de servicios para preescolares deberán recordar de manera frecuente a los niños, sus familiares y personal la importancia de todo esto. Las siguientes recomendaciones proporcionan un marco para determinar las estrategias más apropiadas y viables para cada entorno de preescolares.

Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben examinar y revisar, en la medida que sea necesario, sus planes y procedimientos para crisis o pandemias actuales, incluyendo información de contacto actualizada para las familias y el personal. Los planes deben compartirse con las familias, el personal y la comunidad antes de un brote para que conozcan cómo y cuándo serán contactados y qué tipo de información deben esperar. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben ser proactivos, desarrollar planes de contingencias para cubrir al personal que se ausenta del trabajo y recordar regularmente las políticas de reclusión a los padres y al personal. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben examinar y revisar, según sea necesario, las políticas de licencia por enfermedad a fin de eliminar las barreras que impiden al personal quedarse en sus hogares cuando están enfermos o deben cuidar de un familiar. No se debe exigir la presentación de certificados médicos de un proveedor de servicios de salud para confirmar la enfermedad de los niños o el personal o para regresar al centro de infancia temprana. Los proveedores de servicios de salud y las instalaciones médicas probablemente estén extremadamente ocupadas y no puedan proporcionar tal documentación de manera diligente durante un brote de influenza. La planificación debe incluir también la determinación de cantidades de suministros y espacio necesarios para facilitar el protocolo de higiene respiratoria y la higiene de manos (por ejemplo: pañuelos desechables, jabón y toallas de papel).

Los proveedores de servicios para preescolares deberán recordar de manera frecuente a los niños, sus familiares y personal la importancia de permanecer en sus hogares mientras están enfermos; el tratamiento temprano para las personas con mayores riesgos de desarrollar complicaciones por la influenza; y el protocolo para la higiene respiratoria y de la higiene de las manos. Los materiales educativos (por ejemplo, afiches) para fortalecer el cumplimiento de estas recomendaciones deberán estar visibles en diferentes partes de los entornos para preescolares. Se encuentran disponibles muestras de estos materiales en: http://www.cdc.gov/h1n1flu/flyers.htm  Además, Preparación para la influenza: un juego de herramientas de comunicación para los programas de infancia temprana y cuidado infantil también brinda muchos materiales para utilizar.

Las recomendaciones que se describen a continuación están divididas en dos grupos: 1) recomendaciones para utilizar ahora, durante la temporada de influenza 2009-2010, consideramos que la gravedad del brote de la influenza será similar a la del brote de influenza H1N1 2009 ocurrido desde abril a diciembre de 2009, y 2) recomendaciones adicionales que deberán considerarse en caso de que la gravedad de la temporada de influenza sea mayor.

Estrategias que se recomiendan utilizar ahora, para condiciones de influenza con una gravedad similar a la del brote de influenza H1N1 2009 de abril a diciembre de 2009

  • Alentar la vacunación contra la influenza:
  • La mejor forma de protegerse contra la influenza es vacunándose. La vacuna contra la influenza estacional se fabrica todos los años. Los grupos que deben vacunarse contra la influenza estacional incluyen: todos los que tengan entre 6 meses y 18 años, todas las personas mayores de 50 años, las mujeres que estarán embarazadas durante la temporada de influenza, las personas de 18 a 49 años con ciertas afecciones médicas que representan una situación de mayor riesgo de contraer complicaciones por la influenza, el personal de cuidados de salud y los contactos entre familiares y cuidadores de las personas que tienen un mayor riesgo de padecer enfermedades graves por la influenza, inclusive los niños menores de 5 años, las embarazadas, las personas mayores de 65 años y todas las personas con problemas médicos.

    Se debe recomendar la vacunación contra el virus de la influenza H1N1 2009. Según las recomendaciones del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP) de los CDC, los 5 grupos de prioridad inicial que deberán recibir las dosis de la vacuna contra la influenza H1N1 2009 son: las embarazadas, personas que conviven con o cuidan a niños menores de 6 meses, personal de los servicios médicos de emergencias y de asistencia médica, personas desde los 6 meses y 24 años, y personas desde los 25 hasta los 64 años con determinadas afecciones que presentan un mayor riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza. Debido al aumento en la disponibilidad de la vacuna, cualquiera, incluyendo a aquellos mayores de 65 años, ahora pueden vacunarse.

    Todos los niños y la mayoría del personal en los entornos de infancia temprana pertenecerán a estos grupos y deberán estar entre los primeros en recibir la vacuna contra la influenza H1N1 2009. Para obtener más información sobre las recomendaciones del ACIP, visite http://www.cdc.gov/mmwr/pdf/rr/rr58e0821.pdf.

  • Aconsejar a los enfermos que se queden en sus hogares:

  • Los CDC recomiendan a los niños y cuidadores con enfermedades similares a la influenza permanecer en sus hogares y alejados de otras personas hasta al menos 24 horas posteriores a la desaparición de la fiebre (100° F [37.8° C] o mayor cuando se mide con el método oral), o signos de fiebre, sin haber utilizado medicamentos antifebriles. Los datos epidemiológicos recopilados a partir de abril de 2009 revelaron que la mayoría de las personas con influenza H1N1 2009 que no fueron hospitalizadas tuvieron fiebre por un período de 2 a 4 días, lo cual exigiría una reclusión de 3 a 5 días en la mayoría de los casos. Los programas de infancia temprana, los padres o los funcionarios de salud locales y estatales pueden optar por exigir períodos más largos de reclusión. Las preferencias y preocupaciones de los padres y comunidades también deben ser tenidas en cuenta al momento de evaluar si es apropiada una política de reclusión más estricta. Se recomienda que los programas de infancia temprana trabajen con el departamento de salud local para establecer políticas de reclusión.

  • Realizar controles de salud diariamente: Los proveedores de servicios para preescolares deben realizar controles de salud en los niños y el personal diariamente. Los proveedores deben tener una política y un proceso para realizar controles de salud diarios de todos los niños apenas o inmediatamente después de ingresar al programa. El propósito del control de la salud es observar y evaluar rápidamente la salud general del niño. Este control de salud debe incluir la observación directa del niño y hablar con el padre o tutor del niño. Durante el día, el personal también debe identificar a los niños y otros miembros del personal que podrían estar enfermos. Los niños y el personal enfermos deben ser examinados más completamente mediante la medición de la temperatura y un cuestionario sobre los síntomas. Se encuentra disponible un ejemplo sobre las formas de realizar controles diarios de salud en: http://www.bmcc.edu/Headstart/Trngds/Diseases/pg91-108.htm.
  • Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben actualizar continuamente la información de contacto de los padres para poder comunicarse con ellos rápidamente en caso de ser necesario que retiren a su hijo enfermo. En Cómo cuidar a nuestros hijos: estándares nacionales de desempeño en salud y seguridad: guías para el cuidado infantil fuera de casa se brinda más información sobre controles de salud.

    Un asesor de salud para los programas de infancia temprana puede proporcionar mayor asistencia. Algunos programas de infancia temprana que funcionan en hogares y centros tienen acceso a un asesor de salud calificado para brindar asesoramiento sobre cuidado infantil. Los programas de infancia temprana deben comunicarse con el administrador de cuidado infantil de su estado, o bien la agencia de recursos y referencias de cuidado infantil de su ciudad para averiguar si su área local cuenta con asesores de salud para la infancia temprana. Visite http://nrckids.org para obtener más información sobre asesores de salud.

  • Separar a los niños y al personal enfermos:

  • Los niños y el personal que presenten los síntomas de una enfermedad similar a la influenza mientras participan del programa de infancia temprana deberán ser inmediatamente separados del resto. Aunque esta situación puede resultar complicada para algunos proveedores domiciliarios, se debe destinar un espacio donde el niño pueda estar cómodo y bajo supervisión continua. Se debe llamar y solicitar a padres o tutores que retiren y lleven de regreso a casa a sus niños inmediatamente. Se debe solicitar al personal con una enfermedad similar a la influenza que se retire a su hogar inmediatamente.

    Los proveedores de servicios para preescolares que cuidan a personas que han recibido la confirmación o existe probabilidad o sospecha de que estén infectados con la influenza o una enfermedad similar a la influenza deberán usar el equipo de protección personal adecuado. En la medida de lo posible, mientras cuida de un bebé o niño enfermo, el cuidador deberá tratar de ubicar bien la cabeza del niño para evitar que el niño tosa directamente sobre la cara de otras personas. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/masks.htm o www.flu.gov para obtener más información sobre equipos de protección personal y cómo recomendarlos a los empleados.

    Las personas enfermas deben estar ubicadas en áreas con una buena ventilación y donde sea posible mantener una distancia de al menos 6 pies entre el enfermo y el resto de las personas. Los programas de infancia temprana deben designar previamente esta área, la cual no debería ser una comúnmente utilizada para otros propósitos, como la sala de juegos o un espacio por donde circulan otras personas en forma regular. Esta área debe ser apta para los niños, quienes deberán recibir supervisión segura y adecuada en ese lugar. Se designará una cantidad limitada de los miembros del personal para cuidar a los niños enfermos hasta el momento en que lleguen sus padres. Estas personas no deben exponerse a ningún riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza.

    El personal que desarrolle síntomas de enfermedades similares a la influenza mientras participa de un programa de infancia temprana debe ser separado de los niños y del resto del personal y se le debe solicitar que regrese a su hogar inmediatamente. Los integrantes del personal que contraigan una enfermedad similar a la influenza durante la jornada laboral deberán usar una mascarilla cuando estén en contacto con otras personas hasta que puedan retirarse a sus hogares. Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/guidance_homecare.htm para obtener más información sobre cómo cuidar a una persona enferma.

  • Destacar la importancia del protocolo para la higiene respiratoria:

  • Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable al toser o estornudar y arrojarlo a la basura después de utilizarlo. Se cree que los virus de la influenza se diseminan principalmente de persona en persona a través del goteo nasal al momento de toser o estornudar. Es necesario lavar las manos rápidamente luego de toser o estornudar. Se les debe enseñar a los niños un protocolo para la higiene respiratoria adecuado desde el punto de vista del desarrollo (por ejemplo, toser o estornudar sobre el codo u hombro si no tienen tiempo suficiente de sacar un pañuelo desechable). Para alentar el protocolo para la higiene respiratoria, los niños y el personal deben tener fácil acceso a los pañuelos desechables y a los recipientes de basura y educarlos sobre la importancia del protocolo para la higiene respiratoria, el cual incluye mantener las manos alejadas de la cara. Visite http://www.cdc.gov/flu/protect/covercough.htm para obtener más información sobre el protocolo para la higiene respiratoria.

  • Promover la higiene de manos:

  • Se debe recomendar a los niños y al personal que se laven las manos varias veces por día con agua y jabón, especialmente luego de toser o estornudar. Debido a que es imposible identificar a todas las personas que son potenciales agentes de contagio, la higiene de manos tiene una importancia crítica. También puede usar toallas desinfectantes para manos a base de alcohol si no hay agua y jabón disponibles. Sin embargo, no deben utilizarse desinfectantes de manos cuando las mismas están muy sucias.

    Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben permitir a todos los niños y al personal tener suficiente tiempo para lavarse las manos. Los padres y los proveedores de servicios para la infancia temprana deben lavar las manos a los niños que todavía no pueden hacerlo por sí solos y controlar con atención a los niños que no saben todavía cómo lavarse las manos adecuadamente. En esto se puede incluir a los niños con necesidades especiales de desarrollo o físicas, particularmente aquellos con limitaciones o retrasos en el desarrollo de las habilidades de autocuidado. El agua, el jabón y las toallas de papel tienen una fundamental importancia para la adecuada higiene de las manos y deben estar disponibles en todas partes. Asimismo, los proveedores de servicios para preescolares deberán educar a las familias, niños y personal sobre la importancia de la buena higiene de las manos y de los métodos adecuados para hacerlo. Visite www.cdc.gov/cleanhands para obtener más información sobre la higiene de las manos.

  • Realizar la limpieza de rutina del entorno:

  • Los proveedores de servicios para preescolares deben limpiar regularmente todas las áreas con un especial énfasis en los objetos que tengan una mayor probabilidad de tener contacto frecuente con las manos, las bocas y los fluidos corporales de los niños pequeños(ejemplo: los juguetes y las áreas de juegos). También se deberá limpiar inmediatamente estas áreas y objetos si están visiblemente sucios. Proporcione toallas desechables de manera que las superficies comúnmente utilizadas puedan ser limpiadas por el personal antes de usarlas. Los CDC consideran que no es necesario realizar desinfecciones adicionales de las superficies ambientales además de la limpieza rutinaria recomendada.

    Algunos estados y localidades tienen leyes y reglamentaciones que exigen el uso de productos de limpieza específicos en los entornos para preescolares. Los proveedores de servicios para la infancia temprana pueden comunicarse con el departamento de salud estatal o local o bien con el departamento de protección medioambiental para obtener instrucciones adicionales. Tales proveedores deben asegurarse de que el personal de limpieza y otras personas en los entornos para preescolarese utilicen los productos de limpieza y desinfección, lean y comprendan todas las etiquetas con instrucciones y comprendan el uso adecuado y seguro. Los materiales con instrucciones y capacitación deben estar disponibles en otros idiomas aparte del inglés, según sea necesario por las características de la localidad.

    La EPA ofrece una lista de productos aprobados por esta entidad y que son efectivos contra la influenza: http://www.epa.gov/oppad001/influenza-disinfectants.html .

  • Promover el tratamiento temprano para los niños y el personal en situación de alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza

  • La influenza puede provocar complicaciones graves, incluyendo la neumonía bacteriana y la deshidratación, también puede agravar un problema de salud crónico, como asma, enfermedad cardíaca o diabetes. Las personas deberían saber antes de que comience un brote si ellas o un miembro de su familia pertenecen a un grupo de alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza. Se debe recomendar a los padres y al personal que consulten con su proveedor de servicios de salud para determinar si ellos o un miembro de su familia están en una situación de alto riesgo de padecer complicaciones por la influenza. Para obtener más información sobre las personas que tienen mayores riesgos de sufrir complicaciones por la influenza, visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/highrisk.htm .

    Los padres de niños menores de 5 años y el personal en alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza, que contraigan una enfermedad similar a la influenza, deben consultar a su proveedor de servicios de salud tan pronto como sea posible para determinar si necesitan tratamiento con antivirales. Es muy importante utilizar los medicamentos antivirales en forma temprana para el tratamiento contra la influenza en personas que están muy enfermas (por ejemplo: las personas que están hospitalizadas), y en personas que contrajeron la influenza y que tienen un mayor riesgo de sufrir graves complicaciones por la influenza. El tratamiento temprano se debe tener en cuenta para personas con influenza presunta o confirmada que tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones, incluyendo los niños menores de 2 años. Es más probable que los niños entre 2 y 4 años necesiten ser hospitalizados o evaluados clínicamente de urgencia por el virus de la influenza en comparación con los niños mayores, a pesar de que el riesgo es mucho menor que en los niños menores de 2 años. Los niños entre 2 y 4 años que no presentan afecciones que supongan condiciones de alto riesgo y los que presentan enfermedades leves no necesitan realizar un tratamiento antiviral.

    Los CDC recomiendan a los proveedores de servicios para la infancia temprana sugerir al personal enfermo con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza y a las familias de los niños enfermos que comiencen el tratamiento en una etapa temprana. Las personas que están siguiendo un tratamiento antiviral pueden igualmente contagiar los virus de la influenza a otras personas. Si por algún motivo hubiera preocupación por si un niño, padre o integrante del personal debe seguir tomando los medicamentos, se debe consultar con el proveedor de servicios de salud antes de tomar la decisión de interrumpir la administración del medicamento del niño o de ellos mismos. Para disminuir la posibilidad de diseminación de los virus de la influenza resistentes a los medicamentos antivirales, las personas que están siguiendo un tratamiento antiviral deben permanecer en sus hogares y distanciadas de otras personas como se recomienda y practicar el adecuado protocolo para la higiene respiratoria y el lavado de manos incluso después de que la fiebre haya desaparecido.

    Visite: http://www.cdc.gov/h1n1flu/recommendations.htm para más información sobre los medicamentos antivirales.

  • Considerar el cierre selectivo de los programas de infancia temprana:

  • Considerar el cierre selectivo de los programas de infancia temprana si el contagio de la influenza es alto en la comunidad. Debido a que los niños menores de 5 años son un grupo de alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza, algunas comunidades pueden considerar el cierre temporal de algunos programas de infancia temprana con el fin de reducir la propagación de la influenza entre estos niños. La decisión del cierre selectivo de un programa de infancia temprana o una parte del programa (por ejemplo: la sala de bebés) debe tomarse a nivel local y debe ponderar los riesgos de mantener los niños en los programas con la alteración de las actividades económicas y sociales que pueda producirse a raíz del cierre de estos programas de infancia temprana. Los funcionarios de los programas de infancia temprana deben trabajar en conjunto con los funcionarios de salud pública locales y estatales para decidir el cierre de manera selectiva de un programa de infancia temprana o una parte del mismo. La próxima sección proporciona consideraciones adicionales sobre los programas de infancia temprana.

    Estrategias adicionales que se recomiendan implementar en caso de que la gravedad de la influenza sea mayor en comparación con la del brote de influenza H1N1 2009 de abril a diciembre de 2009. Los CDC pueden recomendar estrategias adicionales para ayudar a disminuir la propagación de la influenza en caso de que las evaluaciones a nivel mundial, nacional o regional indiquen que la influenza está causando enfermedades de carácter más grave. Además, los funcionarios de salud locales y estatales pueden optar por implementar estrategias adicionales. Aunque las estrategias que se describen más abajo no han sido científicamente comprobadas en los entornos de infancia temprana, se basan en principios básicos de control de las infecciones. La implementación de estas estrategias probablemente sea más difícil y cause efectos más perjudiciales que las estrategias anteriormente descritas. Estas estrategias deberán tenerse en cuenta si la gravedad de la influenza fuese mayor y tienen como finalidad ser utilizadas junto con las estrategias descritas anteriormente.

    • Permitir que el personal con mayor riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza se queden en sus hogares:

    • Si la gravedad de la influenza fuese mayor, el personal en situación de alto riesgo de desarrollar complicaciones por la misma (por ejemplo: las embarazadas o las personas con afecciones que las ponen en mayor riesgo de desarrollar complicaciones relacionadas con la influenza) pueden considerar la posibilidad de quedarse en sus casas mientras el riesgo de infección sea alto en sus comunidades. Estas personas deberán tomar dicha decisión luego de consultar al proveedor de servicios de salud. Las personas que eligen permanecer en sus hogares también deberán disminuir su exposición en otras formas, por ejemplo, evitando las grandes aglomeraciones públicas.

      Las embarazadas tienen mayor riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza H1N1 2009, y podrían decidir retirar a sus hijos de los programas de infancia temprana o dejar de trabajar como proveedores de servicios para la infancia temprana, en el caso de que la gravedad de la influenza sea mayor. Además, el personal de los programas de infancia temprana con familiares en situación de mayor riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza debe consultar con sus proveedores de servicios de salud si deben dejar de concurrir a sus trabajos como proveedores de servicios para preescolares durante este período.

    • Aumentar el distanciamiento social entre los niños en los entornos de infancia temprana:

    • Si la gravedad de la influenza se agudiza, los proveedores para la infancia temprana deben explorar métodos innovadores para aumentar las distancias sociales o para separar los niños en grupos pequeños (evitando que los niños se mezclen entre los grupos) dentro del entorno preescolar. Esta estrategia no es simple ni fácil de implementar para numerosos programas de infancia temprana, especialmente los programas con base en los hogares. La implementación de cualquiera de las siguientes opciones exigirá una considerable flexibilidad. Los programas de infancia temprana probablemente deseen considerar las siguientes opciones:

      • Evitar reunir grupos de niños de diferentes clases.
      • Mantener a los cuidadores en una misma clase y minimizar las reasignaciones para que los maestros y los niños se mantengan como un grupo, y reducir el contacto entre clases.
      • Posponer viajes que reúnen a niños de múltiples clases en grupos grandes y densamente poblados.
      • Realizar actividades al aire libre.
      • Dividir las clases en grupos más pequeños, por ejemplo, un grupo de 6 o menos niños.
      • Disponer las áreas de juego de interiores con una mayor distancia de separación.
      • Trasladar los grupos a espacios más grandes, cuando sea posible, para permitir más espacio entre los niños.
    • Aconsejar a los niños con familiares enfermos permanecer en sus hogares:

    • Si la gravedad de la influenza se agudiza, los niños que viven con personas que han contraído una enfermedad similar a la influenza deberán permanecer en sus hogares durante 5 días a partir del momento en que el primer miembro de la familia se enfermó. Este es el período en que tienen más probabilidades de enfermarse. El riesgo más grande de contagio se presenta durante los primeros 5 días de la enfermedad del primer integrante infectado del hogar (alrededor del 90%), con el riesgo más alto de diseminación en el día 1 de la enfermedad de este integrante (alrededor del 40%). Mantener a todos los niños del grupo familiar dentro del hogar durante este período de tiempo también puede evitar que el virus de la influenza se propague afectando a otras personas fuera del hogar. Si algún integrante de la familia desarrollara una enfermedad similar a la influenza durante los primeros 5 días de la enfermedad del primer integrante infectado del hogar, será necesario implementar las recomendaciones de reclusión de las personas con alguna enfermedad similar a la influenza. No obstante, no es necesario considerar el período de 5 días para los demás niños sanos en la casa.

    • Extender el período de aislamiento:

    • Si la gravedad de la influenza se agudiza, las personas con una enfermedad similar a la influenza deberán quedarse en sus casas por al menos 7 días, incluso si ya no presentaran ningún síntoma. Las personas que continúan enfermas luego de los 7 días de haber contraído la enfermedad deberán permanecer en sus hogares hasta al menos 24 horas después de que los síntomas hayan desaparecido. Esta recomendación se basa en los datos sobre la infección con influenza estacional, los cuales indican que la diseminación del virus de la influenza generalmente dura de 5 a 7 días luego del inicio de los síntomas, pero puede ser más prolongada en los niños pequeños y en las personas con sistemas inmunitarios debilitados. Puede considerarse un período de reclusión más largo de acuerdo con las características específicas de la población y el entorno. Visitar: http://www.cdc.gov/h1n1flu/guidance_homecare.htm para obtener mayor información sobre los cuidados de las personas enfermas en el hogar.

    • Considerar el cierre de los programas de infancia temprana:

    • Si la gravedad de la influenza aumentara, los CDC recomiendan que las comunidades revisen y se preparen para implementar sus planes de cierre de programas de infancia temprana según las pautas que se describen a continuación. Los funcionarios de salud e infancia temprana deben ponderar los riesgos de contagio de la influenza en su comunidad con las alteraciones que pudiera provocar el cierre de los programas de infancia temprana. Los proveedores de servicios para la infancia temprana deben trabajar de manera cercana y directa con los funcionarios de salud pública locales y del estado para tomar decisiones acertadas en base a las condiciones locales, e implementar estrategias de manera coordinada.

      Cuando las comunidades deciden cerrar los programas de infancia temprana, los funcionarios de salud pública e infancia temprana deben informar claramente a los padres y sus comunidades la razón por la cual se cierran estos programas.

      El cierre reactivo puede resultar apropiado para las siguientes razones: cuando los programas de infancia temprana registran un ausentismo excesivo entre los niños o el personal, cuando se envía diariamente una gran cantidad de niños a sus hogares por estar enfermos, o por otros motivos que reducen la capacidad de funcionamiento de los programas de infancia temprana. Los programas de infancia temprana ofrecidos por unos pocos proveedores serán más susceptibles a los cierres reactivos porque el contagio de la enfermedad dentro del establecimiento de un solo proveedor puede transformar en inoperable el programa de infancia temprana.

      El cierre preventivo puede considerarse como opción para reducir la diseminación del virus de la influenza entre los niños y el personal de los programas de infancia temprana, y en la comunidad toda. Si las evaluaciones sobre los riesgos en el nivel nacional o mundial indican un mayor nivel de gravedad en comparación con el brote de la influenza H1N1 2009 ocurrido entre abril y diciembre de 2009, los CDC podrían recomendar la suspensión preventiva de los programas de infancia temprana. Los CDC consideran que no es necesario realizar desinfecciones adicionales de las superficies ambientales mientras un programa para la infancia temprana está suspendido.

      La medida de cierre de programas de infancia temprana será probablemente más efectiva en disminuir la diseminación del virus de la influenza dentro de la comunidad cuando se la utilice en forma temprana con relación a la aparición del virus en la comunidad y cuando se la utilice conjuntamente con otras estrategias (por ejemplo: la cancelación de los eventos deportivos de la comunidad y demás aglomeraciones de personas). La cancelación o suspensión de los eventos comunitarios es una decisión que deberán tomar los organizadores de tales eventos, autoridades de salud pública locales y demás agencias de gobierno, y deberán ser parte de un proceso coordinado de la comunidad.

      Visite http://www.cdc.gov/h1n1flu/vaccination para obtener más información sobre la vacunación contra la influenza H1N1 2009. Si se produjera la diseminación del virus en toda la comunidad antes de la inmunización por vacunación, las comunidades que tienen el objetivo de disminuir sustancialmente la propagación de la influenza entre los niños en edad preescolar pueden considerar la posibilidad de suspender temporalmente los programas de infancia temprana. Es probable que las salas infantiles deban permanecer cerradas por más tiempo, debido a que los niños menores de 6 meses no pueden ser vacunados contra la influenza.

      • Reapertura de los programas de infancia temprana luego del cierre:

      • El período durante el que se prolongará la medida de cierre de los programas de infancia temprana variará dependiendo del tipo de cierre de estos programas y de la gravedad y alcance de la enfermedad. Cuando se toma esta decisión, los CDC recomiendan hacerlo por 5-7 días calendario. Los cierres reactivos de programas de infancia temprana tienen comúnmente una duración más breve que los cierres selectivos o preventivos.

        En forma regular (por ejemplo, semanalmente) los funcionarios de salud pública de las jurisdicciones donde se hayan cerrado los programas de infancia temprana deberán reevaluar la epidemiología de la enfermedad, los beneficios de mantener a los niños en sus hogares y las repercusiones en la dinámica de la sociedad a raíz de tal decisión. En base a esta reevaluación, los funcionarios de salud pública, tras consultar con los proveedores para la infancia temprana, pueden decidir extender el cierre de estos programas o su reapertura. En el caso de que los CDC recomendaran el cierre preventivo de tales programas, esta recomendación deberá también incluir una modificación de la duración sugerida del cierre, en base a la gravedad observada en toda la nación y a nivel mundial. Por lo tanto, los proveedores para la infancia temprana deberán prever períodos de cierre más prolongados.

      • Reducción de los efectos adversos como consecuencia del cierre de programas de infancia temprana:
      • Como parte de un proceso de planificación comunitaria, los planes de cierre de los programas de infancia temprana deberán abordar los posibles efectos secundarios en la comunidad. El proceso de planificación deberá incluir el desarrollo y la comunicación de estos planes a todos los miembros de la comunidad afectados por el cierre de estos programas. Prepararse para abordar estos efectos secundarios puede incrementar la aceptabilidad y participación en el cierre de programas de infancia temprana.

        El cierre de programas de infancia temprana podría:

        • Afectar infraestructuras críticas
        • Perjudicar la seguridad laboral de los padres
        • Causar la pérdida de ingresos a padres y proveedores para la infancia temprana
        • Provocar la pérdida a largo plazo de programas de infancia temprana
        • Reducir la calidad de los programas de infancia temprana al obligar al personal experimentado a aceptar otros empleos
        • Deteriorar la nutrición infantil debido a la pérdida de acceso a los programas de alimentación de los programas de infancia temprana
        • Reducir el progreso educativo de los niños inscriptos en los programas de infancia temprana, y
        • Reducir la seguridad de los niños debido al posible incremento en el uso de sistemas de cuidado infantil marginales y no regulados, cuando los padres no puedan encontrar o pagar atención de mejor calidad

      Los padres deben comenzar a pensar en opciones de cuidado alternativo en caso de que sus programas habituales o escuelas se cierren, pues tales decisiones de cierre se pueden tomar muy rápidamente. Las opciones alternativas pueden incluir el cuidado a cargo de familiares, vecinos, compañeros de trabajo, amigos, o adaptar el entorno laboral de manera que los padres puedan trabajar desde sus hogares, de ser posible, o tener horarios de trabajo diferentes para permitir a los padres cuidar de sus hijos en el hogar.

      ROLES

      La colaboración es esencial. Numerosas y diferentes partes interesadas juegan importantes roles en el proceso de toma de decisiones, implementación de estrategias y garantía de la efectividad. Para lograr la máxima efectividad, estas actividades deben estar coordinadas en los niveles locales, estatales y federales.

      • Los programas de infancia temprana deben:
      • Trabajar con las agencias de educación y salud pública locales y estatales para decidir qué estrategias implementar y cuándo, recopilar e intercambiar datos sobre ausentismo, y difundir las pautas más recientes que se hayan elaborado.
      • Fomentar el uso rutinario de asesores de salud especializados en infancia temprana, es decir, profesionales de la salud matriculados, como los enfermeros con experiencia en temas de salud propios del cuidado infantil fuera del hogar.
      • Alentar la vacunación contra la influenza estacional y contra la influenza H1N1 2009.
      • Examinar y revisar, en la medida que sea necesario, sus actuales planes y procedimientos contra pandemias o crisis, incluyendo la actualización de la información de contacto de los padres y la comunicación de los planes a los padres.
      • Examinar y revisar, en la medida que sea necesario, la política de licencias por enfermedad para permitir al personal enfermo permanecer en sus hogares.
      • Recomendar a los padres el desarrollo de planes de cuidado alternativo en caso de que un brote serio de influenza provoque la suspensión del programa de infancia temprana.
      • Servir como recurso para ayudar a las familias a comprender lo siguiente:
          • Los signos y síntomas de la influenza.
          • Los riesgos asociados con la influenza y las estrategias que se pueden utilizar para reducir ese riesgo.
          • Lo que las familias pueden hacer para reducir la diseminación del virus de la influenza y el rol que pueden desempeñar para poder mantener los programas de infancia temprana abiertos.
          • Otros recursos en su comunidad que pueden brindar asistencia para abordar los efectos secundarios del cierre de los programas de infancia temprana.
          • Quiénes deben recibir las vacunas contra la influenza estacional y contra la influenza H1N1 2009 y cómo obtenerlas.
      • Es importante para los padres ser responsables de mantener a sus hijos en sus hogares, practicar el protocolo para la higiene respiratoria y una buena higiene de manos, enseñar y supervisar el protocolo para la higiene respiratoria y la higiene de manos, y planificar de antemano el cuidado alternativo de sus hijos en caso de que su programa habitual deba cerrar o limitar la cantidad de niños.
      • El personal de los programas de infancia temprana debe permanecer en sus hogares si están enfermos, practicar el protocolo para la higiene respiratoria y una buena higiene de manos, enseñar y supervisar el protocolo para la higiene respiratoria y la higiene de manos de los niños cuando sea posible.
      • Los administradores de los programas de infancia temprana deben establecer planes alternativos de contratación de personal para ofrecer atención mientras el personal se ausenta del trabajo.
      • El apoyo del sector privado es esencial para trabajar con los padres y tutores que necesitan permanecer en sus hogares para cuidar de un niño enfermo o encontrar una opción de cuidado alternativo en caso de que su programa de infancia temprana cierre, aunque sea en forma temporal. El impacto económico del cierre de un programa de infancia temprana puede provocar efectos graves en toda la comunidad y a nivel de la economía local.
      • Las organizaciones de base comunitaria pueden proporcionar apoyo vital para las familias al brindar comidas, transporte y posiblemente lugares alternativos para el cuidado de grupos pequeños de niños (por ejemplo: grupos de 6 o menos niños). También pueden prestar otros servicios para aliviar la carga que supone el cierre de los programas de infancia temprana.

      Determinar las estrategias de la comunidad para proteger a los niños y el personal de los programas para infancia temprana

      Para reducir la exposición de los niños y los proveedores para la infancia temprana al virus de la influenza, los CDC recomiendan una combinación de estrategias que tengan fines específicos, sean implementadas en etapas y aplicadas en forma temprana y simultánea en base a tendencias como la gravedad de la enfermedad, las características del virus, el impacto esperado, la viabilidad y la aceptación Estos aspectos deben determinarse mediante la toma de decisiones conjunta entre las agencias de salud pública e infancia temprana, los padres, los proveedores de servicios de salud y la comunidad toda.

      Los CDC y sus organizaciones se ocuparán de observar de manera continua los cambios que se produzcan en la gravedad de la influenza y compartirán la información que se obtenga con las agencias locales y estatales. Los estados y las comunidades locales pueden esperar ver grandes variaciones en cuanto a la carga impuesta por la enfermedad en distintas áreas del país.

      Cada comunidad debe ponderar diversos objetivos para determinar el mejor curso de acción que ayude a disminuir la propagación de la influenza. Las personas encargadas de la toma de decisiones deben explícitamente determinar y comunicar sus objetivos, que pueden ser uno o más de los siguientes: (a) proteger la salud del público en general al reducir la propagación de la enfermedad en la comunidad, (b) reducir la propagación de la enfermedad entre los niños y el personal en los programas de infancia temprana, y (c) proteger a las personas con condiciones de mayor riesgo. Algunas estrategias pueden tener consecuencias negativas además de sus potenciales beneficios. Las siguientes preguntas pueden ser útiles para iniciar un diálogo y conducir la toma de decisiones a nivel estatal y local.

      Encargados de la toma de decisiones y grupos interesados

      En su comunidad, ¿están todos los grupos interesados y personas encargadas de tomar las decisiones involucradas en el proceso de toma de decisiones?

      • Determinar quiénes estarán encargados de tomar las decisiones. En las diferentes jurisdicciones, las agencias de seguridad nacional, de educación, y de salud a nivel estatal y local probablemente tengan importantes responsabilidades en el proceso de toma de decisiones. Los estados y comunidades también tienen agencias de regulación de la infancia temprana, administradores de cuidado infantil y directores del programa Head Start. Probablemente sea necesaria la participación directa de los gobernadores, alcaldes, autoridades de salud pública o administradores de programas educativos, así como de los propietarios y administradores de establecimientos para la infancia temprana.
      • Identificar los grupos interesados. Los grupos interesados varían según la comunidad; sin embargo, entre sus representantes se pueden encontrar: padres, empresas locales, autoridades corporativas de los programas de infancia temprana, propietarios y operadores de programas de base en el hogar y en establecimientos, personal de infancia temprana, proveedores de servicios de salud, hospitales, organizaciones comunitarias, y agencias locales de recursos y referidos.

      ¿Cuál es el proceso para implementar un trabajo conjunto?

      • ¿Se ha desarrollado un proceso para recibir comentarios en forma regular y colaboración en la toma de decisiones?
      • ¿Existen canales de comunicación sólidos y abiertos entre los funcionarios de salud pública, los proveedores de servicios de salud y los administradores de programas de infancia temprana? ¿Esta comunicación incluye el frecuente intercambio de información?
      • ¿Son frecuentemente revisados los planes para combatir las crisis y pandemias? ¿Las revisiones son las suficientemente necesarias?
      • ¿Los miembros de la comunidad participan de la toma de decisiones relacionadas con la salud y la seguridad?

      Intercambio y recopilación de la información

      Los funcionarios de salud a nivel local o estatal, ¿pueden determinar, interpretar y compartir información con las personas encargadas de tomar las decisiones a nivel estatal o local sobre lo siguiente?

      • El gobierno local o estatal, ¿cuenta con un asesor de salud especialista en infancia temprana designado que pueda coordinar la comunicación sobre la influenza?
      • ¿Cuál es la gravedad y alcance de la diseminación de la enfermedad en el estado o localidad? ¿Cuál es el índice de visitas ambulatorias por enfermedades similares a la influenza? ¿Cuál es el índice de hospitalización por enfermedades similares a la influenza? ¿Está el número de hospitalizaciones o muertes aumentando? ¿Cuál es el porcentaje de estos pacientes hospitalizados que requieren su ingreso en las unidades de cuidados intensivos? ¿Cuántas muertes a causa de la influenza se produjeron en la comunidad? ¿Existen ciertos grupos que se enferman, o se enferman de mayor gravedad que otros?
      • ¿Cuán ocupados están los proveedores de servicios de salud locales y los departamentos de emergencias? ¿Cuántas visitas reciben a causa de enfermedades similares a la influenza? ¿Son capaces de cubrir las mayores demandas de atención por personas con enfermedades similares a la influenza? ¿Están los proveedores de servicios de salud o los departamentos de emergencias sobrecargados?
      • ¿Están las camas de los hospitales y unidades de cuidados intensivos (UCI) ocupadas completamente por pacientes con influenza? ¿Hay espacio disponible en las unidades de cuidados intensivos? ¿Hay suficientes respiradores (respiradores mecánicos)?
      • ¿Tienen los hospitales suficiente personal para proporcionar la atención? ¿Hay un creciente ausentismo entre los trabajadores de los cuidados de salud debido a enfermedades similares a la influenza contraídas por ellos o sus familiares?
      • ¿Hay suficientes medicamentos antivirales para tratar a los pacientes que se encuentran en situación de alto riesgo de desarrollar complicaciones a causa de la influenza?

      Los proveedores para la infancia temprana, ¿pueden recopilar y compartir información con las personas encargadas de tomar las decisiones a nivel estatal o local sobre lo siguiente?

      • ¿Cuántos niños y miembros del personal están ausentes debido a una enfermedad similar a la influenza?
      • ¿Cuántos niños con síntomas de enfermedades similares a la influenza son enviados a sus hogares diariamente?

      Viabilidad

      El estado o la comunidad ¿disponen de los recursos necesarios para implementar las estrategias que se consideran?

      • ¿Qué recursos están disponibles? ¿Tienen ustedes acceso a los fondos, personal, equipos y espacio necesarios?
      • ¿Cuánto tiempo será necesario para implementar las estrategias? ¿Durante cuánto tiempo pueden implementarse las estrategias?
      • ¿Es necesario hacer cambios en las políticas o autoridades legales? ¿Cuán viables son estos cambios?
      • ¿Cómo pueden ustedes comunicar, de la manera más clara posible a la comunidad, las medidas que necesitan tomar los padres, niños y familias, además de las razones para estas recomendaciones?

      Aceptación

      El estado o la comunidad ¿han determinado cómo tratar los siguientes retos que surgen de la implementación de las estrategias?

      • ¿De qué manera las preocupaciones a nivel público afectan a la comunidad? ¿Qué se puede hacer para concientizar sobre la responsabilidad personal con relación a las acciones de protección?
      • ¿La comunidad brindará su apoyo a las estrategias bajo consideración? ¿Qué se puede hacer para incrementar el apoyo?
      • ¿Cuáles son los efectos secundarios (por ejemplo, deterioro de la nutrición infantil, seguridad laboral, ayuda financiera, acceso al servicio de salud y progreso educativo) que pueden surgir como consecuencia de las estrategias bajo consideración? ¿Es posible transmitir el mensaje a las empresas y empleadores que necesitan ofrecer políticas de licencias flexibles que respeten las recomendaciones de salud pública?
      • ¿Es posible minimizar estos efectos secundarios? ¿Cuáles son las organizaciones y entidades comunitarias que pueden ayudar a reducir los efectos secundarios?
      • ¿Qué se puede hacer para aumentar la aceptación de la comunidad?
 
Contáctenos:
  • Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
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    Atlanta, GA 30333
  • 800-CDC-INFO
    (800-232-4636)
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