Información adicional sobre la vacunación de poblaciones específicas
Recomendaciones para la prevención y control de la influenza
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Publicadas para la temporada de influenza 2010-11; adaptadas para la temporada de influenza 2011-12
Niños entre 6 meses y 18 años
Se recomienda vacunar todos los años a los niños entre 6 meses y 18 años. Los niños sanos entre 2 y 18 años pueden recibir las vacunas LAIV o TIV. Los niños entre 6 y 23 meses y entre 2 y 4 años con antecedentes de asma, resuello o con problemas de salud que los ponen en mayor riesgo de padecer complicaciones relacionadas con la influenza, deben recibir la vacuna TIV (ver Consideraciones para el uso de LAIV).
Las recomendaciones para proporcionar la vacunación de rutina contra la influenza a todos los niños y adolescentes de entre 6 meses y 18 años se realizan en base a 1) la evidencia acumulada que la vacuna contra la influenza es eficaz y segura para los niños (ver eficacia de la vacuna contra la influenza, efectividad y seguridad), 2) una mayor evidencia de que la influenza tiene importantes efectos adversos en los niños y sus contactos (por ejemplo, ausentismo escolar, aumento en el uso de antibióticos, visitas médicas y pérdida de trabajo de los padres) (ver uso de cuidados de salud, hospitalizaciones, y muertes atribuidas a la influenza) y 3) la expectativa de que una recomendación de la vacuna simplificada contra la influenza en base a la edad para todos los niños y adolescentes mejorará los niveles de cobertura de la vacuna en los niños que ya han tenido una indicación de contacto o de riesgo para la vacunación anual contra la influenza.
Generalmente, los niños presentan los índices más altos de ataque durante los brotes de influenza en las comunidades y son la fuente principal de contagio dentro de las comunidades. Si puede lograrse un cobertura de vacunación suficiente en los niños, los potenciales beneficios incluyen el efecto indirecto de reducir la influenza entre las personas que tienen un contacto cercano con los niños y reducir el contagio generalizado dentro de las comunidades. Lograr y mantener las reducciones a nivel comunitario en la influenza requerirá la movilización de recursos comunitarios y el desarrollo de campañas de vacunación anuales, sostenibles para ayudar a los proveedores de servicios de salud y a los programas de vacunación en la prestación de servicios de vacunación contra la influenza a los niños de todas las edades. En muchas áreas, los esfuerzos innovadores comunitarios, que pueden incluir programas de vacunación masiva en las escuelas o en otros ámbitos comunitarios, serán necesarios para complementar los servicios de vacunación previstos en las oficinas de los proveedores de servicios de salud o en clínicas de salud pública. En ensayos controlados no aleatorios comunitarios se han demostrado las reducciones en los síntomas de enfermedades similares a la influenza (ILI) y las visitas médicas de los contactos familiares en las comunidades donde los programas de vacunación en los niños en edad escolar se establecieron en comparación con las comunidades sin esos programas de vacunación.
La información acerca del cronograma de vacunación para niños de 6 meses a 8 años está disponible en las recomendaciones 2011-12.
Personas con riesgos de sufrir complicaciones médicas
La vacunación para prevenir la influenza es particularmente importante para las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza o para pacientes ambulatorios relacionados con la influenza, departamento de emergencias o visitas a hospitales. Cuando el suministro de vacunas sea limitado, los esfuerzos deben centrarse en administrar vacunas a las siguientes personas:
- todos los niños de 6 meses a 4 años (59 meses)
- todas las personas de 50 años y más
- adultos y niños que padecen trastornos crónicos pulmonares (incluyendo asma) o cardiovasculares (excepto hipertensión aislada), renales, hepáticos, neurológicos/neuromusculares, hematológicos o metabólicos (incluyendo diabetes mellitus)
- personas con inmunosupresión (incluyendo inmunosupresión causada por medicamentos o por VIH)
- mujeres que están o estarán embarazadas durante la temporada de influenza
- niños y adolescentes (de 6 meses a 18 años) que están recibiendo una terapia a largo plazo a base de aspirinas y que podrían correr riesgo de experimentar el síndrome de Reye después de contraer el virus de la gripe
- residentes de asilos de ancianos y de otras instalaciones de cuidados a largo plazo
- indígenas estadounidenses/nativos de Alaska
- personas con obesidad mórbida (índice de masa corporal (IMC) de 40 o superior)
- HCP (profesionales de cuidados de salud)
- contactos familiares y cuidadores de niños menores de 5 años y adultos de 50 años y más, con particular énfasis en vacunar a las personas que están en contacto con niños menores de 6 meses y,
- contactos familiares y cuidadores de personas con problemas de salud que los ponen en mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza
Para los niños, el mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza los presentan los menores de 2 años, en los que se dan tasas más altas de hospitalización por complicaciones relacionadas con la influenza comparadas con los niños mayores. Las consultas médicas y las visitas a emergencias atribuibles a la influenza son mayores entre los niños menores de 5 años en comparación con los niños mayores. Se considera que las enfermedades crónicas neurológicas ponen a las personas en mayor riesgo de sufrir complicaciones por la influenza en base a la posibilidad de una función respiratoria comprometida o al manejo de las secreciones respiratorias, las cuales pueden aumentar el riesgo de aspiración; tales condiciones incluyen disfunción cognitiva, lesiones de médula espinal, trastornos convulsivos o trastornos neuromusculares.
Un estudio de observación llevado a cabo durante la influenza pandémica H1N1 de 2009 indicó que la obesidad mórbida y la obesidad, posiblemente, podrían ser un factor de riesgo nuevo o no reconocido anteriormente para las complicaciones relacionadas con la influenza. En otro estudio, se demostró que los indígenas estadounidenses/nativos de Alaska corren mayor riesgo de muerte a causa de la influenza H1N1 2009. Estos factores de riesgo médicos y de etnia/raza pueden reflejar una mayor prevalencia de enfermedades crónicas subyacentes, incluidas las condiciones que no son conocidas por el paciente o el proveedor. Se ha demostrado que otros grupos minoritarios, incluidos los negros, tienen una mayor incidencia de hospitalizaciones como consecuencia de la gripe confirmada por laboratorio comparado con los blancos; se necesita un estudio adicional para determinar las razones.
Personas que viven o cuidan a personas con un alto riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la influenza
Todas las personas de 6 meses y más deben vacunarse una vez al año. Mientras los proveedores y programas hacen la transición para administrar la vacunación anual a todas las personas, debe ponerse especial énfasis en la vacunación de las personas que viven con o cuidan a personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la influenza. Cuando el suministro de vacunas sea limitado, los esfuerzos deben centrarse en administrar vacunas a las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones relacionadas con la influenza tales como:
- Profesionales de los cuidados de salud (HCP)
- contactos familiares (incluyendo los niños) y cuidadores de niños de 59 meses y menos (por ej., menores de 5 años) y adultos de 50 años y más, y
- contactos familiares (incluyendo los niños) y cuidadores de personas con afecciones médicas que los ponen en mayor riesgo de sufrir complicaciones graves por la influenza
Las personas saludables que contraen el virus de la influenza, incluso aquellas con infección subclínica, pueden contagiar a las personas con alto riesgo de desarrollar complicaciones por la influenza. Además de los profesionales de cuidados de salud, los grupos que pueden contagiar la influenza a las personas con alto riesgo incluyen:
- empleados de centros de asistencia y otras residencias para personas que se encuentran en grupos de alto riesgo
- personas que brindan atención a domicilio a las personas que se encuentran en grupos de alto riesgo y,
- contactos familiares de personas que se encuentran en grupos de alto riesgo, tales como niños o madres de recién nacidos
Además, debido a que los niños menores de 5 años corren mayor riesgo de hospitalizaciones relacionado con la influenza comparado con niños mayores, se recomienda la vacunación a sus contactos familiares y a los cuidadores fuera del hogar. Dado que la FDA no ha autorizado las vacunas contra la influenza para que se utilicen en niños menores de 6 meses, se debe poner énfasis en la vacunación de los contactos de estos niños.
Los profesionales de cuidados de salud y las personas saludables de 2-49 años que están en contacto con las personas en estos grupos y no están en contacto con las personas gravemente inmunocomprometidas que viven en un ambiente protegido (ver contactos cercanos de las personas inmunocomprometidas) deben recibir la vacuna LAIV o TIV cuando les sea indicado o requerido. Todas las otras personas, incluyendo las embarazadas, deben recibir la vacuna TIV.
Todos los profesionales de cuidados de salud (HCP) y las personas abocadas a la capacitación de profesionales de la salud deben vacunarse anualmente contra la influenza. Las personas que trabajan en ámbitos de cuidados de salud y deben ser vacunadas incluyen médicos, enfermeros y otros trabajadores de ámbitos hospitalarios y ambulatorios, trabajadores de respuestas de emergencia médica (por ejemplo: paramédicos y técnicos médicos en emergencias), empleados de asilos de ancianos y centros de cuidados a largo plazo que están en contacto con pacientes o residentes y estudiantes de estas profesiones que estarán en contacto con estos pacientes.
Las instituciones que emplean a profesionales de cuidados de salud (HCP) deben suministrar la vacuna a los trabajadores usando estrategias que han demostrado ser eficaces en el aumento de cobertura de la vacunación. El objetivo de cobertura de la influenza del HCP debe ser la vacunación del 100% de los empleados que no presentan contraindicaciones médicas. Los administradores de cuidados de salud deben considerar el nivel de cobertura de la vacunación en los profesionales de la salud como una medida de un programa de calidad y seguridad para el paciente y considerar la obtención de rechazos firmados por el personal que rechace la vacunación contra la influenza por razones distintas de las contraindicaciones médicas. Los índices de vacunación contra la influenza en el HCP dentro de las instalaciones deben medirse regularmente e informarse y los índices de cobertura en las salas, unidades y de especialidades específicas deben proporcionarse al personal y la administración.
Las políticas que mejor funcionan para lograr este objetivo de cobertura pueden diferenciarse entre las instituciones. Los estudios han demostrado que las campañas organizadas pueden lograr índices más altos de vacunación en el HCP con un esfuerzo moderado y con el uso de estrategias que aumenten la aceptación de la vacuna. Se ha demostrado que una política obligatoria de vacunación contra la influenza para el HCP, eximiendo sólo a aquellos con contraindicaciones médicas, es una estrategia altamente eficaz para lograr una alta cobertura de la vacuna en el HCP. Los hospitales y los sistemas de cuidados de salud que han exigido la vacunación del HCP, a menudo han alcanzado índices de cobertura de más del 90%, y las personas que rechazan la vacunación y no presentan contraindicaciones médicas han sido obligados a usar una mascarilla quirúrgica durante la temporada de la influenza en algunos programas. Los esfuerzos para aumentar la cobertura de la vacunación en el HCP usando políticas obligatorias de vacunación están respaldados por organizaciones nacionales de acreditación y profesionales, que incluyen la Sociedad Estadounidense de Enfermedades Infecciosas y en determinados estados están respaldados por la ley. Las objeciones de los trabajadores, incluidos los desafíos legales, son una consideración importante para las instituciones teniendo en cuenta las exigencias. Se necesitan estudios para evaluar el impacto de la vacunación obligatoria del HCP sobre los resultados de los pacientes.
La Joint Commission (Comisión Conjunta) para la Acreditación de Organizaciones de Cuidados de Salud ha aprobado una norma de control de la infección que requiere organizaciones acreditadas para que ofrezcan vacunas contra la influenza al personal, incluidos los voluntarios y profesionales independientes con licencia en contacto cercano con el paciente. Esta norma se convirtió en un requisito de acreditación a principios del 1 de enero de 2007. Algunos estados tienen regulaciones con respecto a la vacunación del HCP en instalaciones de cuidados a largo plazo, requieren que estas instalaciones ofrezcan la vacunación contra la influenza al HCP; o exigen que el HCP reciba la vacunación contra la influenza o indique una razón religiosa, médica o filosófica por no vacunarse.
Puede encontrar información acerca de la cobertura de la vacuna entre el personal de cuidados de salud durante la temporada 2010-11 en el artículo del MMWR Cobertura de vacunación contra la gripe entre el personal de cuidados de salud --- Estados Unidos, temporada de influenza {[2010-11..
No se recomienda vacunar a los niños menores de 6 meses y los antivirales no cuentan con licencia para ser utilizados en bebés. La protección de los bebés, con índices de hospitalización similares a las observados en ancianos, depende de la vacunación en los contactos cercanos de los bebés. Un estudio reciente realizado en Bangladesh demostró que los bebés nacidos de mujeres vacunadas tienen una protección significativa contra la influenza confirmada por laboratorio, ya sea por la transferencia de anticuerpos maternos específicos de la influenza o por la reducción del riesgo de exposición a la influenza que puede ocurrir a través de la vacunación de la madre. Deben vacunarse todos los contactos familiares, proveedores de cuidados de salud y guarderías y contactos cercanos de los bebés.
Las personas inmunocomprometidas tienen riesgos de sufrir complicaciones por la influenza, sin embargo pueden tener una protección inadecuada después de la vacunación. La vacunación de los contactos cercanos de las personas inmunocomprometidas, además del proveedor de cuidados de salud, puede reducir el riesgo de contagio de la influenza. En el 2006, una recomendación conjunta del ACIP y del Comité Asesor sobre Prácticas de Control de Infecciones en los Hospitales (HICPAC, por sus siglas en inglés) aconsejó que la vacuna TIV sea utilizada en los miembros del hogar, el HCP y otros que están en contacto cercano con las personas gravemente inmunosuprimidas (es decir, con trasplantes de células progenitoras hematopoyéticas) durante esos períodos en los que la persona inmunosuprimida requiere atención en un ambiente protegido (típicamente definido como un área especializada de atención de pacientes con un flujo de aire importante en relación con el pasillo, filtro de aire de alta eficiencia para partículas y cambios de aire frecuentes. Para reducir el riesgo teórico del contagio del virus de la vacuna, el ACIP/HICPAC recomendó que el HCP que recibe la LAIV debe evitar cuidar a pacientes gravemente inmunosuprimidos que requieren un ambiente protegido durante 7 días después de la vacunación, y los visitantes del hospital que han recibido la LAIV deben evitar el contacto con personas gravemente inmunosuprimidos en ambientes protegidos durante 7 días después de la vacunación, pero no debe limitarse a visitar a los pacientes inmunosuprimidos menos graves. Personas sanas no embarazadas de entre 2 y 49 años, incluyendo el HCP, que tienen contacto cercano con personas con menor grado de inmunosupresión (por ej., las personas con enfermedades crónicas que comprometen el sistema inmunológico, como la infección por el VIH, el uso de medicamentos corticosteroides o quimioterapéuticos, o personas que son atendidas en otras áreas del hospital tales como las unidades neonatales de cuidados intensivos) pueden recibir la LAIV o la TIV.
La razón para evitar el uso de la LAIV entre el HCP y otros contactos cercanos de pacientes gravemente inmunocomprometidos es el riesgo teórico de que un virus de vacuna atenuada en virus vivos se podía transmitir a la persona gravemente inmunosuprimida. Sin embargo, no se han informado casos del contagio de la LAIV de una persona recientemente vacunada a un contacto inmunocomprometido en ámbitos de cuidados de salud. Además, los virus sensibles a las temperaturas y atenuados presentes en la LAIV no provocan enfermedades cuando se los administra a personas inmucomprometidas infectados con VIH, niños que se encuentran bajo tratamiento contra el cáncer o hurones inmunocomprometidos que recibieron dexametasona y citarabina. Las preocupaciones acerca del riesgo teórico presentado por el contagio de los virus de la vacuna atenuada en virus vivos contenidos en la LAIV a los pacientes, no deben utilizarse para justificar el uso preferencial de la TIV en los ámbitos de cuidados de salud, distinto de las unidades de hospitalarias que alojan a pacientes gravemente inmunocomprometidos que necesitan ambientes protegidos. Algunas instituciones de cuidados de salud podrían optar por no restringir el uso de la LAIV en los contactos cercanos de personas gravemente inmunocomprometidas, en base a la falta de pruebas del contagio en los ámbitos de cuidados de salud desde la licencia en 2004.
Mujeres embarazadas y en posparto
La vacunación en embarazadas protege a las mujeres y a los recién nacidos. Además, el Colegio Estadounidense de Obstetricia y Ginecología y la Academia Estadounidense de Médicos de Familia ya habían recomendado la vacunación de rutina a todas las mujeres embarazadas. Las mujeres en el período de posparto también corren riesgo de sufrir complicaciones por la influenza y deben vacunarse. No se indica una preferencia para el uso de la TIV que no contiene timerosal como conservante (ver conservante para vacunas (timerosal) en viales de múltiples dosis de la TIV) para cualquier grupo recomendado para la vacunación, incluidas las mujeres embarazadas y en período de posparto. La vacuna LAIV no tiene licencia para ser usada en mujeres embarazadas, pero las mujeres en el período de posparto pueden recibir la LAIV o la TIV. Las mujeres embarazadas y en período de posparto no necesitan evitar el contacto con las personas recientemente vacunadas con la LAIV.
Puede encontrar información acerca de la cobertura de la vacuna entre las mujeres embarazadas durante la temporada 2010-11 en un artículo del MMWR Cobertura de la vacunación contra la influenza entre mujeres embarazadas --- Temporada de influenza 2010-11 en Estados Unidos.
Madres que amamantan
Se recomienda la vacunación a todas las personas, incluyendo mujeres en período de lactancia que están en contacto con los bebés o los niños menores de 5 años, debido a que los bebés y los niños pequeños corren alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza y es más probable que necesiten atención médica u hospitalización si están infectados. La lactancia no afecta la respuesta del sistema inmunológico de manera adversa y no es una contraindicación para la vacunación. A menos que sea contraindicado por otros problemas de salud, las mujeres que están amamantando pueden recibir la TIV o la LAIV. En un ensayo aleatorio controlado llevado a cabo en Bangladesh, los bebés recién nacidos de mujeres vacunadas durante el período de lactancia tienen menor riesgo de contraer la influenza confirmada por laboratorio. No obstante, no se determinó la contribución a la protección contra la influenza de las mujeres en el perÍodo de lactancia en comparación con la transferencia pasiva de los anticuerpos maternos durante el embarazo.
Viajeros
El riesgo de exposición a la influenza durante un viaje depende de la época del año y el destino. En las regiones templadas del hemisferio sur, la actividad de la influenza se produce normalmente entre abril y septiembre. En zonas templadas de los hemisferios Norte y Sur, los viajeros también pueden estar expuestos a la influenza durante el verano, especialmente cuando viajan como parte de grandes grupos de turistas (por ejemplo, en los cruceros) que incluyen a las personas de las regiones del mundo en las que los virus de la influenza están circulando. En los trópicos, la influenza se produce durante el año. En un estudio entre los viajeros suizos a los países tropicales y subtropicales, la influenza es la enfermedad más frecuentemente adquirida prevenible por medio de la vacunación
Cualquier viajero que quiera reducir el riesgo de contagio de la influenza, debe tener en cuenta la vacunación contra la influenza, preferentemente como mínimo 2 semanas antes de la partida. En particular, las personas con alto riesgo de sufrir complicaciones por la influenza y que no fueron vacunadas contra la influenza durante el otoño o el invierno anterior, deben considerar recibir la vacuna antes de viajar si planean viajar:
- a los trópicos
- con grupos de turistas organizados en cualquier época del año o,
- al hemisferio sur entre abril y septiembre
No hay información disponible acerca de los beneficios de volver a vacunar a las personas antes de los viajes de verano que ya fueron vacunadas durante el otoño anterior, y no se recomienda volver a vacunarlas. Las personas con alto riesgo que reciben la vacuna de la temporada anterior antes de viajar, deben recibir la vacuna actual en el otoño o invierno siguiente. Las personas con mayor riesgo de sufrir complicaciones por influenza deben consultar al profesional de cuidados de salud con el fin de analizar el riesgo de influenza u otras enfermedades relacionadas con el viaje antes de emprender el viaje durante el verano.
Vacunas para diferentes grupos etarios
Cada temporada, los proveedores de la vacunación deben comprobar la información más reciente sobre las vacunas contra la influenza de temporada 2011-12 aprobadas por la FDA y las recomendaciones de los CDC para el uso de estas vacunas a fin de determinar qué vacunas tienen licencia para usarse en cualquier grupo etario. Los proveedores de la inmunización deben consultar la información actualizada sobre el uso de las vacunas contra la influenza en los CDC y la FDA.
NOTA: Para obtener más información acerca de las Recomendaciones para la prevención y control de la influenza 2011-12, consulte "Prevención y control de la influenza con vacunas: recomendaciones del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), 2011,” MMWR 2011 de agosto de 26; 60(33):1128-1132.
Para obtener más información acerca de las Recomendaciones para la Prevención y Control de la Influenza 2010-11, consulte "Prevención y control de la influenza con vacunas: recomendaciones del Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización (ACIP), 2010,” MMWR 2010 de agosto de 6; 59(RR08):1-62.
Contáctenos:
- Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades
1600 Clifton Rd
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(800-232-4636)
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